27/03/2012

Cualquiera que nos siga con una mínima regularidad sabrá que somos fans absolutos y declarados de Mishima. El grupo liderado por David Carabén lleva bastantes […]

Cualquiera que nos siga con una mínima regularidad sabrá que somos fans absolutos y declarados de Mishima. El grupo liderado por David Carabén lleva bastantes discos seduciéndonos con su pop de autor íntimo y poético, que en nuestra opinión llegó a una cima extraordinaria con Ordre i Aventura, nuestro disco estatal del 2010 y un trabajo que estamos convencidos que acabará siendo un clásico del pop catalán. Dos años han pasado de aquello y Mishima vuelven con nuevo disco, L’amor feliç, que se publica oficialmente hoy mismo y del que ya conocíamos el single, la fantástica ‘L’última ressaca‘, que además llegó con un videoclip a la altura de las circunstancias. Y hemos tenido la suerte de escuchar L’amor feliç durante algunas semanas ya, repetidas veces, y podemos afirmar que Mishima lo han vuelto a hacer. Aunque de manera un poco distinta, esta vez: estamos ante su trabajo más diverso estilísticamente, que recupera ligeramente la estructura narrativa de Set tota la vida (más larga y dividida) en contraposición con la concisión rotunda de Ordre i Aventura. Con su canción más larga (la inicial ‘La vella ferida‘), con su arrebato más épico (el final de ‘No obeir‘), con su hit más pop (‘L’última ressaca‘). Con una versión que canaliza el tema del disco (‘No existeix l’amor feliç‘, de George Brassens), con un poema musicado de Rainer Maria Rilke (‘Rilke‘), con la portentosa agonía de ‘Els crits‘. L’amor feliç es, pues, el disco que esperábamos de Mishima, aunque en la primera escucha pille un poco por sorpresa. Eso se debe a que han arriesgado, y queda compensado con las repetidas escuchas de un disco que se revela ambicioso pero que recompensa al oyente, y lo hace ligado bajo un nuevo y exigente discurso, esta vez alrededor del amor. Mishima siempre han hablado de amor, es cierto, pero en L’amor feliç lo hacen todavía un poco más: en todas sus vertientes y posibilidades, con todas sus caras, sus victorias y sus miserias. ¿Existe el amor feliz?

Y como cualquier disco de Mishima, empezando por su portada (esta vez polémica, y a cargo una vez más de Folch Studio) y terminando por la última línea de la canción final, se entiende mejor cuando David Carabén traza las líneas entre los puntos, le hemos pedido al cantante y compositor del grupo que nos haga un recorrido canción por canción de L’amor feliç. Sin duda, la mejor manera de adentrarse en un disco tan fascinante como L’amor feliç, que por cierto ya puede escucharse íntegramente en Spotify.

 

1. ‘La vella ferida’

«La de la vieja herida es una imagen que siempre me ha interesado mucho. Siempre me han gustado los personajes de las películas o novelas que empiezan con una herida, que a lo largo del relato se va transformando y al final hace que el personaje muera, o se transforme, o se cure. La idea de una herida vieja me interesa porque es una buena manera de hablar de la boca, de hablar del coño, de hablar del culo, y una herida que vuelve a sangrar es una imagen que está llena de significados para todo el mundo».

2. ‘Els vespres verds’

«Es una canción sobre las canciones, que incluye otra canción dentro de si misma. Es una especie de juego sobre el uso que hacemos de las canciones, y sobre las canciones que no resuelven cosas sino que generan debates y preguntas acerca de qué va todo esto. ‘Càlids vespres verds, grocs ho trobes, blaus ho perds‘… Mi hijo mayor se llama Guerau, y el pequeño Roc, y hay una amiga de mi mujer que los llama ‘blau i groc’, y no sé cómo pero eso ha acabado de alguna manera en la canción (risas). Es una canción sobre de qué van las canciones».

3. ‘Ull salvatge’

«Quería hacer una canción relatando las virtudes de lo que a mí me gusta, de lo que me entusiasma. Lo hice a través de una mujer, explicando cómo era una mujer. Y de nuevo lo hago con la fórmula de explicar algo que me gusta por lo inagotable que es: ‘Mireu com resplandeix en tota la seva foscor‘. Es un misterio, para mí es un misterio y lo quiero capturar. Es la misma contradicción que  forma el amor, el deseo, las pasiones… Quiero que sea mío, y se me escapa. Y es en este conflicto donde se ubica esta y la mayoría de canciones».

4. ‘L’última ressaca’

«Es una canción mucho más sencilla que empieza con la mentira más cotidiana que somos capaces de darnos, la de que no volveremos a beber nunca más. Siempre había querido hacer una canción que dijera esto, porque es un sentimiento que todo el mundo tiene. Un propósito que todo el mundo tiene y luego… (risas). También me hacía gracia por la relación que podía tener con otras canciones de Mishima, como ‘Set tota la vida‘».

5. ‘Els crits’

«Creo que es de las mejores del disco. Es una canción sobre la angustia, y sobre la sensación que tenemos a veces de que el mundo ha desaparecido a nuestro alrededor y estamos solos. De repente, el universo calla y te sientes solo, y eso genera una cierta sensación de angustia. Y para escribirla, le pregunté a esta sensación qué podía explicarla. Una de las imágenes que, para mí, la explican es la típica situación de cuando gritas en un sueño y no se oye nada».

6. ‘El que em van dir’

«Esta es una canción que escribí hace muchos años, creo que durante la época de Set tota la vida. Lo que pasa es que no la tenía solucionada dentro de mí. No quería cantar una canción que dijera lo que tienes que hacer, porque es como un manual para domesticar un animal, o para saber qué hacer con la vida. Es como un manual de instrucciones que un padre le puede explicar a un hijo. Y como tenía este tono de manual de instrucciones, en su día no me cuadraba, por paternalista y puñetera. Pero luego cumplí 40 años y pensé que si no lo hacía ahora, no la podría cantar nunca (risas). Así que la terminé».

7. ‘El camí més llarg’

«Es una canción sobre el Ulises de hoy en día, del de ‘por el camino me entretengo’. La idea del tío que para volver a casa coge el camino más largo. Hay una canción de Tom Waits que se llama ‘The Long Way Back Home‘ que habla de lo mismo, aunque hay muchas que hablan de lo mismo. Va sobre un personaje que se despista, y que en la distracción encuentra de alguna manera el placer de la vida».

8. ‘No existeix l’amor feliç’

«A George Brassens lo he escuchado mucho, mis padres ya lo escuchaban a menudo, y hace unos años lo recuperé de mano de un amigo. Lo volví a escuchar, y me flipé bastante con esta canción, ‘Il n’ya pas d’amour heureux‘, que precisamente creo que es una rareza entre la obra de Brassens. Es una canción que tiene un tono de cierta gravedad, cuando las canciones de Brassens lo que suelen hacer es cargarse cualquier institución de una pedrada. En este caso, el amor también es una institución a la que desmentir: no existe el amor feliz. El caso es que la canción daba en el clavo con el tema que me interesaba cuando la escribí: de dónde surge el amor romántico, cuál es la historia, qué hay detrás. Y tuve la ambición de adaptar la canción al catalán y de darle nueva vida al texto, porque es una maravilla. No solo desmiente el amor romántico, sino que desmiente el amor a la patria y a cualquier cosa. Pero al mismo tiempo contiene una contradicción dentro de la propia canción, al decir ‘repetint després de mi aquestes paraules que us he dit, i que pels teus grans ulls tan aviat van morir, no existeix l’amor feliç‘. Y el disco, de alguna manera, intenta hacer lo mismo: generar un debate alrededor del tema, con todas sus contradicciones internas y sus dudas».

9. ‘Ossos dins d’una caixa’

«Es la historia de un bar, de sus personajes. He cogido algunos personajes que he conocido en mi vida, y les he metido en un bar de mierda –un bar en el que he pasado muchas horas–, y he contado cuáles eran las peculiaridades de cada uno. O más bien, con qué me quedé de cada personaje –que muchas veces es un juicio injusto y parcial sobre las otras personas, que ya han desaparecido de tu vida pero recuerdas de alguna manera–. Es la manera más terrenal de explica el más allá. La más sucia. Filosofía de bar. Por eso lo de huesos dentro de una caja: es una manera nada espiritual de hablar del más allá».

10. ‘No obeir’

«Cuando escribí esta canción, no sabía muy bien de qué iba. Al principio la escribí pensando en que la cantara una mujer, y luego la canté yo… Quería que en ella estuviera presente el deseo ilícito. Y al final, cuando la canto pienso que es una canción sobre la relación entre un músico y el público. Esta cosa de compartirlo todo menos el tacto, menos el afecto real. ‘Si vens a ballar amb mi aquesta nit…‘. Pero con las interpretaciones de las canciones me pasa esto, que van cambiando; durante un tiempo pienso que dicen una cosa, y luego otra. Creo que cuando escribes una buena canción, no resuelves nunca el tema sobre el que trata; capturas el enigma, el dilema, el misterio. A mí me interesa este tipo de composición».

11. ‘Rilke’

«Es un fragmento de un poema de Rilke traducio por Joan Vinyoli. Vinyoli es un poeta que me gusta mucho, que he leído bastante, y leyendo su obra me encontré con este fragmento de Rilke y flipé mucho porque es un texto casi musical que captura muy bien el misterio de la vida. En cuatro o cinco versos parece que esté todo: la vida y la muerte. Lo explica de una manera muy musical, y me inspiró para musicarlo. Es un poco como ‘Agueev‘ o ‘Alguna cosa em diu que sí‘, canciones en las que intento enseñar dos caras de un aspecto o un fenómeno con la ambición de ser lo más breve y directo posible. De ir al grano, aunque hable de la muerte o de toda la vida, de hacerlo en un minuto. Siempre me han gustado mucho este tipo de formas. En este fragmento vi que había este juego, y de ahí la canción».

12. ‘Ningú m’espera’

«Es una canción que escribí en la época de Ordre i Aventura, y que hice con este procedimiento de la forma que me inquieta a la que le pregunto cosas. Es una canción que me sigue emocionando muchísimo, y que ha tenido muchos significados desde que la escribí hasta hoy… y todavía cambia. El último significado que le doy es que es lo que canta un niño el primer día que sale del cole y tiene que volver solo a casa. Esa sensación de que es libre pero que está solo. Pavor y entusiasmo al mismo tiempo. Una sensación que puedes tener muchas veces a lo largo de tu vida; yo la he tenido al tener hijos, o cuando sales la primera vez de fiesta, o ahora mismo cuando me pregunto si soy un artista o no, si puedo vivir de esto o no. Seguramente es una canción sobre este sentimiento».

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