27/07/2012

No saben qué alivio al darnos cuenta de que los ábumes de Frank Ocean, Passion Pit y Dirty Projectors son técnicamente álbumes de la segunda mitad […]

No saben qué alivio al darnos cuenta de que los ábumes de Frank Ocean, Passion PitDirty Projectors son técnicamente álbumes de la segunda mitad del año. El cruce de mails para elegir los diez ‘mejores’ discos de la primera mitad del año estaba empezando a subir de tono y a entrar en barrena, se lo aseguro (mención especial para el plasta de Carlos Marlasca con el disco de Mark Lanegan…) No nos culpen pues si no ven esos, que nos maravillan, y quéjense porque no nos quepan Fiona Apple, Spiritualized o Django Django, que han estado en las quinielas hasta el último momento. En fin, queda tiempo para madurar,  muchos discos por ser publicados este año y el día del jucio final, allá por los albores de enero, está cada día más cerca. De momento, la cosecha, sin tener quizás ningún álbum absolutamente deslumbrante, está siendo bastante buena. Sirva este post para los despistados: si no le han pegado una escucha a estos quince trabajos –diez de allá, cinco de aquí– se están perdiendo algo bueno. Muy bueno. Allá van.

 

INTERNACIONALES 

Beach House – Bloom (Sub Pop)

Más y mejor. Es a lo que se han dedicado Victoria Legrand y Alex Scally a la hora de parir Bloom, su cuarto disco y el primero desde que se convirtieran en puntales del dream pop (y, qué demonios, del pop alternativo en general) contemporáneo gracias al disco que enamoró a todo el mundo en 2010. «Si algo funciona, hazlo más grande» es lo que debieron de pensar, y así lo han hecho. Las canciones de Bloom son galaxias, universos enteros que logran que las de Teen Dream luzcan pequeñas. La producción está más cuidada (aunque echamos en falta más importancia una batería real, ¿por qué no la usarán si la llevan en directo?), la emoción más a flor de piel, y esas melodías sinuosas comandadas por la voz de Victoria permanecen inalterables, a prueba de bombas en estribillos memorables como los de ‘The Hours‘ o ‘Wishes‘, en experimentos como ‘Irene‘ (probablemente la cima del disco) o en hits instantáneos como ‘Myth‘ o ‘Lazuli‘. Nadie, absolutamente nadie, lo hace mejor que ellos. Escúchalo en Spotify.

Chromatics – Kill For Love (Italians Do It Better)

Hacer un disco de 77 minutos y 16 canciones siempre conlleva un riesgo evidente. O bien se puede caer en un tedio insoportable o también puede resultar gratificante. Lo segundo es mucho más acertado a la hora de enfrentarse al cuarto largo de Chromatics. Con una producción cristalina, los de Portland incrementan los desarrollos instrumentales en temas como ‘These Streets Will Never Be The Same’ y la presencia de guitarras en su característico lienzo impregnado de reverberaciones y synth pop. Un dulce narcótico que funciona por igual en hits discretos como ‘Kill For Love’ y en los momentos más ambientales de ’Broken Mirrors’ o ‘Dust to Dust’. La voz de Ruth Radelet flota sobre las atmósferas minimalistas e intensas de canciones como como la maravillosa ‘Birds in Paradise’. Sin momentos para exaltaciones, el disco de Chromatics transforma la oscuridad en un ineludible imán.

Alt-J – An Awesome Wave (Infectious Music)

Existen incontables maneras de saltar desde el anonimato hasta la primera plana, pero pocas son tan brillantes como la escogida por alt-J. Este misterioso cuarteto británico ha logrado el objetivo, y de qué manera, entregando una ópera prima exuberante y excitante, con capacidad para conquistar por igual a fans de Radiohead, TV On the Radio, The Dodos, Crystal Fighters o Foals. Ahí es nada. Un fantástico relato, cuyo hilo conductor es la peculiar y camaleónica voz de Tom Newsom, que puede pasar de la ternura más absoluta (‘Matilda‘, ‘Ms‘) a una tensión casi bélica (‘Tessellate‘, ‘Fitzpleasure‘) sin despeinarse. Por cierto, An Awesome Wave es uno de los dos únicos debuts internacionales incluidos en esta selección. Por algo será. Escúchalo en Spotify.

Cloud Nothings – Attack on Memory (Carpark)

Pasan los días, pasan los semanas y pasan los meses y este disco no hace más que ganar con cada escucha. No es un debut, pero sí es la primera obra de Dylan Baldi desde que se dedica profesionalmente, por entero, sin fisuras, a esto de hacer canciones. Las suyas, las de este maravilloso Attack On Memory, conjugan a la perfección la urgencia juvenil de un chico que acaba de llegar a la veintena (‘Stay Useless‘, hit) con la facilidad pasmosa para encontrar estribillos soleados y la visceralidad rabiosa que tan bien le sienta a estos días de furia que vivimos. ‘No Future / No Past‘, desgarrada y salvaje al final, es un zarpazo de madurez en toda la cara, los casi nueve minutos de ‘Wasted Days‘, otra una ración caliente de poder y contención. Y de pronto, a la tercera, ‘Fall In‘ nos mete la cucharada de azúcar en la boca y la sangre se convierte en zumo de frutas. Y así todo. Con la mano maestra de Albini detrás de un sonido perfecto, el resultado es sencillamente enorme. Escúchalo en Spotify.

Japandroids – Celebration Rock (Polyvinyl Record)

No pensamos que el segundo disco de este par de mamones de Vancuver iba a llegar a estas cotas. Post Nothing dejó el listón altísimo y canciones como ‘Young Hearts Sparks Fire‘ o ‘Wet Hair‘ parecían casi irrepetibles. Pero hete aquí que la pareja regresa y lo hace con un disco de nueve canciones que, además de tocar techo con himnos como ‘The House That Heaven Built‘ o ‘Fire’s Highway‘, da un paso más y aporta piezas con poso, de esas que calan con las escuchas. Caso de la impresionante ‘Younger Us‘ (que ya conocíamos, eso sí) o la que cierra el álbum, la contenida pero afiladísima y bella ‘Continus Thunder‘. Y así, a lo tonto, hemos citado entre babas la mitad Celebration Rock. 35 minutos de todo lo que pedimos al indie. Casi nada. Escúchalo en Spotify.

DIIV – Oshin (Captured Tracks)

Está siendo uno de los debuts que más estamos disfrutando en este 2012. No nos queda mucho por decir de estos chavales de Brooklyn tres el artículo que nos marcamos hace una semana y que sigue ahí como disco del mes. Sólo confirmar que a dia de hoy, en cada escucha que le pegamos de arriba a abajo, descubrimos un arreglo nuevo, un matiz que se había logrado mantenerse oculto, una rinconcito armónico al que no habíamos arrojado todavía luz y en el que nos paramos a aplaudir. Escribimos estas líneas mientras la mano maestra de Zachary Cole Smith construye escalas en el último tercio de ‘Air Coinditioning‘, mientras entra el bajo de ‘Doused‘ como un motor y todo vuelve a crecer. Un álbum para disfrutar de lo lindo. Escúchalo en Spotify.

Lambchop – Mr. M (Merge)

Hay discos que son verdaderos refugios. Los reproduces y te sientes dentro del más acogedor de los hogares. Cada capa de sonido te cubre por completo, formando una segunda piel hecha de acordes, ritmos y voces cálidas. Discos donde no existe ni el ruido, ni el frío, ni la humedad.  Mr. M, de los siempre brillantes Lambchop, es uno de ellos. Tejido en el mismo universo donde remolonean Tindersticks o los momentos más apacibles de Tom Waits, entre el country, el jazz y el folk, Mr. M ofrece unas letras impecables y una instrumentación apabullante y medida. Cosas de llevar un cuarto de siglo haciendo música. Kurt Wagner medio-canta-medio-recita con su voz de tono grave y mil matices, y suena como una llovizna suave en ‘Gone Tomorrow’, la canción más redonda del álbum. El disco en conjunto es largo, pero nunca aburre: siempre entusiasma, siempre puedes volver a él. Lo dicho, es un refugio. Y joder, qué bien se está dentro de él. Escúchalo en Spotify.

The Maccabees – Given To The Wild (Fiction)

Sorpresón el que nos han dado The Maccabees con su tercer disco, el expansivo Given To The Wild. Apenas habían pasado algunos días desde que inauguráramos el año y los de Londres –por los que meses atrás no hubiéramos apostado ni 100 pesetas– nos noqueaban con un disco en el que ‘se hacían un Foals’: se pasaban al lado más onírico y, lo dicho, expansivo del pop lírico, con pasajes cercanos al post-rock (‘Heave‘), explosiones apoeteósicas (‘Pelican‘), y hasta vientos en su justa medida (‘Child‘). En conjunto, un disco tremendamente compacto, repleto de pequeños detalles (los ecos de los Radiohead de In Rainbows también resuenan por aquí en canciones como ‘Glimmer‘) y cuya vida, como el Total Life Forever de Foals, se antoja larga y próspera. Escúchalo en Spotify.

Jack White – Blunderbuss (Third Man Records)

Jack White nunca decepciona. Es un axioma que se repite cada vez que el de Detroit afronta un nuevo proyecto. Y hay vida más allá de The White Stripes. Llámese The Raconteurs o The Dead Weather, por poner algunos ejemplos. Motivos había para que su primer disco en solitario se convirtiera en uno de los debuts más esperados del año. Y, como decíamos, colma las expectativas. Blunderbuss comienza con un breve guiño a King Crimson y acaba con una tonada folk que acelera para certificar que el señor White siempre dispara con seis cuerdas. Entre medias, una exposición del amplio catálogo del autor, con una instrumentación más amplia de lo acostumbrado, que va desde las reminiscencias a la banda que le dio a conocer en ‘Sixteen Saltines’ a la certera melancolía de ‘Love Interruption’, a dúo con la sensual Ruby Amanfu, o la versión cañera del ‘I’m Shackin’ de Rudolph Toombs y Little Willie John, cuyo riff de trombones White traduce sobre su afilada guitarra, para dejar claro que su vida empieza y acaba en el la delgada frontera entre el blues y el rock. Contundente, personal y fiel a sus mentores. Así es Jack WhiteEscúchalo en Spotify. Por cierto, Jack White ya tiene conciertos programados en España. Estará en La Riviera de Madrid el 2 se Septiembre y en la Razzmatazz de Barcelona el día 3. Prohibido perdérselo.

The Walkmen – Heaven (Fat Possum)

Memorables parejas de la historia de la música en los últimos tiempos: Alex Turner y Miles Kane, Ben Gibbard y Jimmy Tamborello, Danger Mouse y Cee-Lo Green… Ah, y la formada por Lisbon y Heaven, los dos últimos trabajos de The Walkmen. El más reciente, el que aquí nos ocupa, apenas cuenta con un par de meses de vida, pero ya tiene aura de disco grande, de clásico. Arranca despistando, con esa ‘We Can’t Be Beat‘ que es pura quietud y armonía, para luego entregarnos una versión mejorada de los The Walkmen de toda la vida: más rápidos, más altos, más fuertes. Y, para colmo, luciendo una nueva habilidad para firmar hits instantáneos, como la trepidante ‘The Love You Love‘ o el delicioso corte que da nombre al álbum. Impecable de principio a fin, una nueva muesca en su camino hacia el eterno reconocimiento. Escúchalo en Spotify.

 

ESTATALES

Mishima – L’amor feliç (The Rest Is Silence/Warner)

Hablar de consagración con Mishima es una tontería a estas alturas, puesto que el grupo de David Carabén lleva ya varios años consagrándose, tanto en los escenarios como en el estudio de grabación. Sí se podría hablar de reto con L’amor feliç, eso sí, tras la (casi) perfección de Ordre i Aventura, nuestro disco estatal del año 2010 y el que definitivamente colocó a Mishima entre los grandes nombres del pop catalán de los últimos años. Un reto que Mishima han solventado por todos los lados: por el poético y lírico, vehiculando el discurso del álbum a través de las diferentes caras del amor (‘No existeix l’amor feliç‘, versión de Brassens, es su pieza clave), y por el meramente estético e instrumental, dando pasos de gigante hacia adelante en el desarrollo de las canciones (la inicial ‘La vella ferida‘ es la mejor muestra de ello), en su ejecución (‘Els crits‘ y la épica ‘No obeir‘) , y rozando una vez más la perfección pop (en la deliciosa ‘Els vespres verds‘ y el hit ‘L’última ressaca‘, por poner dos ejemplos). Pleno. Escúchalo en Spotify.

Los Punsetes – Una montaña es una montaña (Everlasting)

Doce de doce. Doce canciones, doce trallazos. Es la gesta que han conseguido los madrileños Los Punsetes con Una montaña es una montaña, su tercer y esperadísimo disco. No sabemos si es que están en un estado de forma insultante, o si han querido quedarse con todos nosotros, o si la mano de Pablo Díaz Reixa (El Guincho) a la producción ha hecho verdaderas maravillas. Pero Los Punsetes han entregado algo así como el disco de su vida, el que conjuga todo lo que los dos primeros proponían: contundencia instrumental, sonora y lírica. Mala leche, violencia contenida en forma de canciones que sientan como puñetazos a los que, paradójicamente, acabas completamente enganchado. ‘Alférez provisional, ‘155‘, ‘Malas tierras‘, ‘Tráfico de órgano de iglesias‘,… seguid machacándonos, por favor. Escúchalo en Spotify.

Pegasvs – Pegasvs (Canada)

Andar hábil para cogerle el paso sin titubeos o prepararse para salir escupido unos cuantos metros. Son las dos posibles opciones si hablamos de enfrentarse a una apisonadora sonora tan potente y compacta como es el debut largo de Pegasvs. Poco más de 30 rocosos minutos que aturden y aplastan de la mano de una adictiva combinación: una infinidad de fríos y primitivos cachivaches electrónicos y la cálida voz de Luciana Della Villa. Dos mundos muy diferentes (el chirriar del armazón sintético; el hechizante acento argentino de ella) que chocan ante tus narices sin que puedas interponerte. A pesar de que, aunque no te hayas dado cuenta, tú ya formas parte del todo. Escúchalo en Spotify.

John Talabot – ƒIN (Permanent Vacation)

Como casi todo en nuestro país, el cetro de la electrónica se reparte entre Madrid y Barcelona. Lejos de la rivalidad, existe la comunión. Y si en la capital es Pional el chico de moda, la ciudad de Gaudí danza al ritmo que impone John Talabot. Como el resto del territorio, para que engañarnos, y parte del ámbito internacional. No es para menos. ‘Deep Ink’ es el largo preludio, amazónico e hipnótico, a un fIN evocador y cargado de atmosferas. John Talabot necesita segundos para mutar las sensaciones sobre la árida calma de ‘El Oeste’ o transformar su trabajo en un incontenible deseo de exteriorizar los optimistas impulsos de ‘Journey’. Y aún queda tiempo para componer junto a su amigo Pional una de las joyas del año, porque ‘Destiny’ es una exigencia hoy en día en cualquier pista de baile que se precie. Que nadie lo dude, si hablamos en lenguaje de beats, fIN es el disco del año. Escúchalo en Spotify.

La Débil – Sángrala (Everlasting)

Que somos muy de La Débil y muy pesaos con los grupos en los que creemos de verdad, ya se sabe. Pero es que los de Torrijos/Madrid se han empeñado en dar por buenos los presagios del oráculo facturando este año un trabajo que se come a Dios por una pata, que diría aquel. Sángrala es el primer disco bien hecho de estos primos hermanos de PAL que, además de un directo demoledor, tienen un catálogo de canciones desasosegantes, rabiosas y ácidas que se tragan como medicina para la tos: bien pero con ese no sé qué. La propia ‘Sángrala‘, que abre y bautiza el álbum, es un trago de bilis, un bofetón con la mano abierta en el que se mezclan efectos, percusión animal y latigazos de chapa. Escuchen ‘ Ten Cuidado‘ y prueben a no tensar los músculos. ¿No pueden? Pues eso. Escúchalo en Spotify.

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