22/08/2012

No sucede a menudo, pero hay veces, algunas, pocas, en las que las primeras notas de un disco te aseguran que estás ante algo especial. […]

No sucede a menudo, pero hay veces, algunas, pocas, en las que las primeras notas de un disco te aseguran que estás ante algo especial. Es lo que sentimos cuando escuchamos, hace bastantes semanas, ‘Intro‘ de Alt-J, la canción que abre An Awesome Wave, una increíble ola en forma de primer disco que desde entonces nos ha cautivado cada día un poco más. En realidad el grupo no se llama Alt-J, sino , pronunciado eso sí Alt-J –y símbolo solo disponible en un Mac, por lo que optan a menudo por las letras–. Ese mero detalle, que en cualquier otro caso hubiera resultado un pelín pretencioso, otorga un punto mágico a este cuarteto de Leeds, especialmente cuando explican que el símbolo en cuestión es usado en las ecuaciones matemáticas para denominar el cambio. Nosotros somos de letras, pero An Awesome Wave nos ha enamorado por esa cierta precisión matemática que todas sus canciones desprenden, en las que cada línea instrumental, de voz o de silencio está medida perfectamente, como si de un trabajo geométrico se tratara. Al mismo tiempo, sin embargo, son canciones con alma, para nada frías o mecánicas: suenan interpretadas a la perfección, pulcras y exactas, pero –seguramente por la sinuosa voz de Joe Newman– dotadas de un punto de humanidad que logra convertirlas en bombas que, en el estado de ensoñación adecuado, pueden avasallar al oyente. En el buen sentido, en el muy buen sentido.

Gwil Sainsbury (guitarra, bajo), Joe Newman (guitarra, voces), Gus Unger-Hamilton (teclado), y Thom Green (batería) han limado en los siete años que han transcurrido desde que se conocieron –en la Universidad de Leeds– una propuesta musical fresca y engrasadísima, que ellos mismos denominan –con cierta sorna– ‘folk-step’ alucinógeno y que en realidad es una apasionante mezcla de estilos: Alt-J combinan, con asombrosa facilidad y entre otras cosas, sutileza folk, precisión math-rock y cadencia hip hop. Y claro que recuerdan a otros grupos –algunos arreglos remiten a los Radiohead de In Rainbows, ciertas estructuras vocales a TV On The Radio, la minuciosidad a los Foals más comedidos, o a The xx ese juego constante de silencios buscados–, pero como esos grupos especiales que surgen de vez en cuando –The xx, The Antlers, Vampire Weekend…– lo vehiculizan desde otro punto de vista, de una manera que cobra una nueva forma en la que prima la originalidad y la autenticidad. Alt-J reformulan las premisas para que nos los podamos creer desde el primer minuto.

Así, no nos podemos resistir a An Awesome Wave, debut del grupo británico tras un par de lanzamientos en forma de EP. An Awesome Wave tiene algo de disco a reivindicar, de álbum de iniciación, del primero de muchos otros. Y es por culpa de canciones como ‘Matilda‘, la que primero atrapa (pese a estar bien escondida a mitad de disco) por el pegadizo arreglo de guitarra, por el infeccioso verso que serpentea por nuestras cabezas hasta el delicioso estribillo; por la intensidad de ‘Breezeblocks‘, exquisita deteniendo el ritmo, explotando, alternando y combinando voces (y con un par de frases prestadas de Where The Wild Things Are de Maurice Sendak); por ‘Tessellate‘, la más r&b del disco, ahora que Frank Ocean o Jessie J parecen haber llegado para regenerar este estilo; por ese onírico final con ‘Taro‘, desbocado con el aire étnico de la explosión final. Pero sobre todo An Awesome Wave nos ha fascinado por el sentido de disco –esa cualidad en desuso por la actual dictadura del single–, por esos imprescindibles tres interludios (el primero y el tercero ‘a capella’, el segundo instrumental) que articulan y dan aire al fluir del disco, concentrado en bloques pero enfocado a una sola escucha, con diversas fases, marcadamente sensorial.

De ahí que ellos mismos reconozcan que sus canciones nacen de premisas alucinógenas, que los cuatro miembros del grupo se dedican a concretar sonoramente, y que el resultado sea uno de los discos más adictivos –y sin duda el debut más sorprendente– de lo que llevamos de año. Conozcan a Alt-J, señoras y señores, porque la cosa promete.

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