20/10/2020

Entrevista con Emma Lee-Moss, que publica su cuarto disco como Emmy The Great, un disco en el que se reencuentra con sus orígenes.

Mucho ha cambiado el mundo desde que Emma Lee-Moss, más conocida como Emmy The Great, publicara su disco de debut en 2009. El estupendo First Love, con su colección de historias posadolescentes envenenadas y recubiertas en esa sonoridad otoñal del anti-folk de la época, se publicó cuando las redes sociales y las plataformas de streaming apenas empezaban a asomar la cabeza. Y, durante un tiempo y gracias al reconocimiento de la crítica (el New York Times llegó a incluir First Love en su top 10 de ese año), pareció que la artista nacida en Hong Kong y criada en Reino Unido podría convertirse en una de las voces británicas de su generación al lado de ese Dev Hynes (Blood Orange) con quien empezó cantando cuando aún firmaba como Lightspeed Champion o sus contemporáneas Kate Nash y (salvando las distancias) Florence Welch. Pero Emmy The Great se tomó con calma su reválida, Virtue, que no vio la luz hasta tres años después (precedido, por cierto, por un prescindible disco navideño junto a Tim Wheeler de Ash) con una versión más refinada pero con menos chispa de sus canciones. Y aún se tomó con mayor calma el tercero, Second Love, publicado en 2016 ya por Bella Union. A pesar de contar con piezas exquisitas como la ingrávida ‘Swimming Pool’ junto a Tom Fleming (ex-Wild Beasts), aquel disco supuso la confirmación definitiva de que el camino de Emmy The Great no iba a ser el que se proyectó con su debut.

Avance rápido a 2020: estamos en medio de una pandemia mundial y Emmy The Great publica April / 月音 (Bella Union), su cuarto disco, en el que recupera la claridad compositiva de sus inicios y renuncia atinadamente a la experimentación un tanto forzada de su anterior obra. Como ejemplifica su corte inicial, ‘Mid-Autumn’, este disco vuelve a recoger su folk cálido y contemplativo para explicar una historia de reconexión con su propia identidad. Escrito durante un viaje personal en su Hong Kong natal a finales de 2017 (antes de que empezaran las protestas por la ley de extradición a China) y grabado en su Nueva York de acogida en 2018, si ha tardado más de dos años en ver la luz ha sido porque Lee-Moss ha sido madre y porque definitivamente ha decidido tomarse las cosas con mucha calma. Alejada ya de los circuitos convencionales de la industria, confiesa que este disco es una especie de regalo a sí misma, una cápsula temporal que captura un momento concreto de su vida en el que logró reconectar con su identidad, siempre a caballo entre Hong Kong (donde nació) y Reino Unido (donde se crió). Y aunque seguro que cuando lo escribió, hace ya tres años, ni se imaginaba que vería la luz en un momento como el actual, se agradece más que nunca esta colección de canciones atemporales, algunas de ellas tan reconfortantes como ‘Dandelions/Liminal‘, ‘A Window/O’Keeffe‘ o ‘Mary‘, que nos acompañan por el viaje de reencuentro con (y de) Emmy The Great. Esta es su historia explicada por la protagonista.

¿Cómo se vive la publicación de un disco sin saber si lo vas a poder tocar en directo de gira?
EMMY THE GREAT: Creo que vamos a tocar el año que viene, quizá no por todo el mundo pero espero que sí. Con este disco me he dejado llevar mucho, porque tenía que salir en 2018, pero me quedé embarazada, tuve a mi hija y siempre pensé que iba a pasar lo que tuviera que pasar y que saldría cuando pudiera salir y ya está. Así que lo mismo con la pandemia: si no podemos ir de gira para presentarlo, pues no lo haremos. Es un disco de inspiración budista, así que no puedo estresarme por algo que tenga que ver con él (risas). Además es mi cuarto álbum, así que ya he hecho muchas cosas que quería hacer. No me sentía para nada presionada en cuanto a mi “carrera artística” con este disco, simplemente disfruté del proceso de hacer el disco y me encantaría ver a todas las personas que normalmente veo cuando voy de gira, pero si hay una pandemia global, no soy la cosa más importante del mundo ahora mismo (risas).

¿Cómo te sientes al ver que finalmente el disco ya está publicado después de esperar dos años?
Creo que no era consciente de cuánto estaba esperando a que saliera. Cuando lo terminé, en su día, me sentí liberada porque ya podía pensar en el siguiente proyecto. Es curioso porque en las veces anteriores, el periodo previo al lanzamiento del disco era muy ajetreado y me impacientaba mucho, pero esta vez simplemente lo dejé a un lado, así que no me di cuenta de cuánto quería que la gente lo escuchara. Ahora ya pueden y me siento liberada.

¿Qué recuerdos te trae cuando escuchas el disco, es como una cápsula temporal?
Después de grabar el disco fui madre y mi vida cambió bastante, así que es muy bonito tener este disco sobre el verano en el que me sentía así, estaba en Nueva York y Hong Kong… y volví a conectar conmigo misma. Iba encaminada hacia allí de todas formas pero esto lo aceleró. Ha sido muy bonito poder publicar un disco en este año tan de mierda. Cuando lo volví a escuchar hace unas semanas sentí que me estaba reconfortando a mí misma, recordando el otoño en Hong Kong, en un momento de paz… Y no es que esté siendo nostálgica ni viviendo en otra realidad, simplemente me gustó recordar que las cosas pueden estar bien, y van a volver a estar bien. Incluso puede que en algunos casos ya estén bien ahora.

Habiendo pasado tanto tiempo en casa este año y teniendo en cuenta que el disco está grabado desde 2018, ¿no has tenido el impulso de cambiar cosas del disco o añadir o quitar canciones?
¡No! (risas). Creo que en mis anteriores discos lo hubiera hecho, pero con este tuve muy claro que era lo que tenía que ser. Era un momento, un sentimiento… este disco es un regalo que me hago a mí misma, en realidad. La experiencia de disfrutar y hacer algo libremente sin pensarlo demasiado, ese fue el regalo.

Hablemos un poco del título del disco, April / 月音. ¿Qué significa?
月音 significa “el sonido de la luna” o “la música de la luna”, y “april” en chino puede significar “luna llena”. El disco se iba a llamar “Full Moon” porque lo escribí durante esa época, pero me gusta el juego de palabras. Me gusta que en chino algunas palabras significan otras cosas, así mantuve el doble título. Y luego alguien me dijo que como el disco empieza en otoño (con ‘Mid-Autumn’, la primera canción) y la penúltima canción es ‘Hollywood/April’, la historia cuenta el paso del otoño a la primavera. Y eso me encanta, porque es la transición hacia la oscuridad y luego hacia la luz de nuevo.

También tengo curiosidad por la primera canción del disco, en la que susurras, cantas y hablas en chino.
Los susurros son simplemente cosas que se me ocurrían o que le decía a mi hija. Y luego la parte en cantonés es la parte más personal de todo el disco. El disco es en parte la historia de mi familia, y lo que digo en cantonés es la parte más íntima en la que digo las cosas que ni siquiera puedo expresar en voz alta. Sé que en Hong Kong todo el mundo habla cantonés, pero como siempre he vivido en sitios donde nadie lo habla, para mí es como decirlo sin que me entiendan. Es como un secreto, y se lo estoy diciendo a mi familia de alguna manera.

Hay mucha dualidad en los títulos de las canciones y supongo que también en la creación del disco, que escribiste en Hong Kong pero grabaste en Nueva York. También imagino que tiene relación con tus orígenes, siempre entre la cultura anglosajona y la asiática. ¿Cómo encaja todo esto para ti?
La gente siempre me ha preguntado dónde está mi casa, mi hogar. Si era inglesa o china. Y cuando era joven pensaba que tenía que responder a esas preguntas, y ahora creo que puedo ser tantas cosas como quiera. Puedo ser ambas cosas plenamente. Además tampoco sabía cómo llamar a algunas canciones, porque tenía dos títulos para ellas, e incluir la dualidad era una manera de no tener que escoger. Creo que todos tenemos identidades múltiples y perspectivas diversas, y me gusta reconocer eso.

Y supongo que el sonido del disco, que mezcla el indie folk clásico tuyo con sonidos de inspiración oriental, también es intencionado.
Bueno, no se trataba de poner a prueba mi identidad china a través de su música, sino que cuando estuve en Asia llevé mi grabadora y pude grabar algunas cosas. En Hong Kong, por ejemplo, la música tradicional no tiene por qué ser ópera cantonesa, sin ir más lejos hay centenares de bandas indies ahí. Así que hay maneras de reflejar esa influencia asiática de otras formas. También fui a Bali y hay una canción que tiene una influencia del gamelán, pero el que músico que lo tocó lo hizo a la escala Okinawa, y como me gustan algunos discos de música hawaiana de los 30, todo eso se mezcló en la canción y tiene una especie de sentimiento panasiático.

¿Hay alguna historia detrás de la frase “Barcelona to Madrid” en ‘Your Hallucinations’?
Bueno, Bea (Artola, productora del disco junto a la propia Emma y Dani Markham –ndr.) es española y en mi cabeza esta canción era sobre alguien que viajaba mucho y cuando la escribí tenía a Bea delante así que la ubiqué en España (risas). Es una tía genial, ha trabajado con muchísimos artistas, entre ellos con Adele. ¡Incluso ha ganado algún Grammy por su trabajo con ella!

En tu disco anterior optaste por más experimentación electrónica, samples y vocoders. Pero con este has vuelto al sonido más orgánico de tus dos primeros discos. ¿No te sentiste del todo cómoda con el sonido del disco anterior?
Creo que con cada disco uso las herramientas que tengo a mi disposición en ese momento. Y durante la preparación del tercer disco me metí mucho en temas de producción. Y la verdad es que aprendí muchísimo, pero también me di cuenta de que para mí lo importante de una canción es la historia que explique. Así que cuando empecé a escribir para este cuarto disco, ya no necesitaba tanto experimentar con la producción. Aunque seguimos usando algunos vocoders y algunos retoques de producción, me di cuenta de que tenía una gran banda de directo en Nueva York y que sonábamos bien y se notaba que nos divertíamos, así que quise aprovecharlo.

Resulta curioso que todos tus discos han salido después de períodos de tres o cuatro años, un espacio muy largo para la industria musical actual. ¿Te suponía algún tipo de presión añadida esta espera tan larga?
Creo que siempre empiezo a hacer el próximo disco justo después de que haya salido uno, pero siempre acaban pasando cosas. A veces puede ser esperar a firmar con el sello, o a que los productores estuvieran disponibles, o tener una hija (risas). A veces sacar un disco me puede costar dinero… bueno, tampoco eso, pero digamos que lo que hago cuando no saco discos es más rentable para mí en cuanto a ganarme la vida (risas). Así que no soy la típica artista que vive de sacar discos, y para mí es muy difícil ir a un ritmo muy rápido porque tengo que hacer muchos sacrificios. Por ejemplo, cuando quieres trabajar con alguien pero no tienes mucho presupuesto, y esa persona quiere trabajar contigo pero tienen que priorizar sus trabajos mejor remunerados… pues tienes que tener paciencia.

¿Hubo algún momento cuando publicaste el primer disco que pensaste que podrías dedicarte únicamente a sacar discos?
Bueno… para mi segundo disco conseguí un par de adelantos bastante decentes. Y entre el segundo disco y el tercero hice una banda sonora, así que siempre he podido vivir dignamente de hacer música. Pero ahora soy más mayor y necesito algo más de estabilidad y ya no me recompensa tanto toda la inversión de tiempo y esfuerzo que se necesita para labrarte una carrera en la industria. Cuando empecé, era el momento de los adelantos que te pagaban los sellos para hacer discos. Pero ahora es la época de lanzarlo todo a internet y esperar a que genere dinero.

Si lo hace…
Bueno, yo creo que los royalties del streaming son cada vez más fiables. Son reducidos, pero la gente realmente está escuchando y mucho, así que para mí los royalties son una gran ayuda porque se van acumulando, así que dos años después de sacar un disco sabes que vas a seguir recibiendo algo. Pero no puedes conseguir una hipoteca así… esto que te estoy contando es muy aburrido, perdona (risas).

Para nada, creo que refleja muy bien cómo ha evolucionado todo. ¿Cómo ha cambiado tu manera de hacer discos desde que empezaste hace más de 10 años hasta ahora, con todos estos cambios que ha habido en la industria?
Es un poco confuso porque ahora no sabes cuándo ni cómo se va a escuchar tu música, si de principio a fin mientras alguien hace ejercicio o solo una canción a través de un vídeo de Youtube. Pero al mismo tiempo es muy liberador, porque ya no le pongo tanta presión al disco como tal, me permite centrarme en el proceso de creación y ya está.

Y en cuanto al contexto musical, ¿te influye de algún modo el hecho de que cuando sacaste tu primer disco a finales de los 2000 estuviéramos en la era dorada del indie rock y ahora todo haya girado hacia el pop y géneros como el reggaeton o el trap?
Si una canción me emociona me sigue gustando, pero como artista cada vez me estoy alejando más de las estructuras convencionales y escucho más cosas distintas, como por ejemplo ambient. Nunca he sido una artista enfocada al mainstream porque incluso cuando escribía canciones de pop eran un poco raras (risas). Pero sí que siento que me alejo cada vez más del mainstream, aunque sigo disfrutando cuando escucho la radio si la canción me gusta. Por ejemplo, el verano en el que escribí este disco estuve muy enganchada a ‘Despacito’ pero no me influye de ningún modo, claro (risas).

Hay un vídeo en Youtube de uno de los conciertos que diste el año pasado para celebrar el décimo aniversario de tu primer disco, y en la canción ‘Canopies and Drapes’ cambiaste la referencia a Woody Allen por Diane Keaton. ¿Cómo es tu relación con las letras de tus canciones antiguas?
Pasé por fases de ir cambiando la letra de esa canción, a veces decía Jay-Z o Beyoncé por ejemplo… Pero luego pensé que me gustaban más las referencias originales, especialmente ahora que Friends vuelve a estar de moda (risas). Pero no quiero mencionar a alguien que realmente genera tanto conflicto. Por un lado está el derecho a mantener las referencias originales pero también existe el deber de adaptarte al sentir de los tiempos. Si hay alguien en alguna letra que haya resultado ser un criminal, o racista, obviamente los quitaría de la canción. A veces veo monólogos de comedia antiguos y pienso que son muy ofensivos y que si esos cómicos los rehicieran ahora seguramente tendrían en cuenta cómo han cambiado las cosas. No creo que debas ofender intencionalmente a alguien solo por mantenerte fiel a la obra original.

Habiendo publicado ahora el disco que escribiste en 2018, ¿tienes ya nuevas canciones o incluso un disco, teniendo en cuenta todo lo que has vivido desde entonces?
Soy afortunada ahora mismo de estar trabajando en canciones para otras cosas que no son un disco propio, así que no tengo que escribir sobre nada de lo que estoy viviendo. No creo que esté preparada en absoluto para escribir sobre lo que está pasando en Hong Kong, porque ni siquiera se ha asentado la situación allí. Y rezo para que nunca tenga que escribir una canción sobre la COVID-19 (risas). Espero que nadie piense que escribí este disco durante la cuarentena porque no quiero que crean que tengo superpoderes… tengo un bebé recién nacido, así que como el resto de personas no he conseguido hacer nada de lo que me propuse durante los meses de confinamiento (risas).

Bien pensado, tu disco encaja bastante con este contexto de quedarse en casa y tomarse las cosas con más calma para reflexionar sobre uno mismo.
Ojalá, eso espero. El disco de Fiona Apple salió durante el confinamiento aquí y me ayudó muchísimo el hecho de escuchar un disco nuevo tan bueno como este en ese momento.

Según he leído, te fuiste de Estados Unidos cuando Trump ganó las elecciones y tuviste que irte de Hong Kong cuando empezaron las protestas… ¿Tienes planes para volver a mudarte cuando se haga efectivo el Brexit?
Me han preguntado varias veces si soy yo la que está causando todas estas cosas (risas). Pero lo que pasó cuando Trump salió escogido es que me di cuenta de que tenía que estar en el sitio en el que mi voto contara. El sitio en el que puedo contribuir al cambio y en el que me gustaría quedarme pase lo que pase es el Reino Unido, que es donde crecí. Aunque este año ha sido muy duro, para mí ha sido una experiencia muy bonita porque por primera vez en una década estoy en un sitio al que puedo llamar casa.

Publicidad

Foto. Alex Lake   Entrevistas
Publicidad