25/09/2020

Charlamos con Mark Bowen aprovechando la salida del esperado tercer disco de la banda de Bristol.

«Unity» es la última palabra que escuchamos en Joy as an Act of Resistance, el álbum que catapultó la carrera de IDLES. Los de Bristol lo retoman justo donde lo dejaron, dispuestos a ensanchar el alcance de su mensaje de amor, autoaceptación y empatía. En este tercer trabajo, las últimas palabras pronunciadas por Joe Talbot son «I am I», conclusión de lo más coherente para un álbum que ya desde el título apunta directamente al individuo: Ultra Mono. Las letras, concebidas en su mayoría en el propio estudio de grabación, ganan en ligereza gracias a trucos sorprendentemente efectivos como el uso de martilleantes onomatopeyas. Es, desde luego, un movimiento arriesgado cuando te dispones a disertar sobre asuntos tan espinosos como austeridad, consentimiento o inmigración. Cuestionadas hasta la extenuación su autenticidad y sinceridad, parecen condenados a tener que justificar cada declaración o gesto que hagan. Lo cierto es que por la naturaleza directa de estos textos, funcionarán mejor coreados en una sala abarrotada que planchados en cera. La apuesta por la concisión abarca también el sonido del álbum, punto que tomamos como partida en esta charla con Mark Bowen, guitarrista de la formación. Además del proceso de gestación de Ultra Mono, referencia que llega a través de Partisan Records, abordamos cuestiones como la diversidad en las bandas y artistas que abren para IDLES o el sentido de comunidad que siempre ha exhibido el conjunto. 

Me pareció realmente interesante esta idea que discutiste con Joe [Talbot] a la hora de abordar la gestación del disco: usar el sonido de manera que sea representativo del tema tratado. ¿Cómo la concretasteis en Ultra Mono?
MARK BOWEN: Lo primero que tuvimos fue el tema del álbum, que era simplemente el título, Ultra Mono. Sintetiza lo que es IDLES hasta su forma más esencial, más singular. Eso implica escribir canciones alrededor de esa idea y también alrededor de la idea de mono, on / off, donde hay espacio y cada instrumento le deja espacio al otro. Entonces la cosa fue «¿cómo llevamos esta idea un paso más allá? Simplifiquemos lo que podamos». Las baterías son más simples, sin adornos. Las guitarras son mucho más simples, sin adornos. Hay más espacio y en ese espacio puedes crear esa masa de sonido. Así que en vez de crear una masa de sonido añadiendo capas y dejando huecos y metiendo muchas muchas guitarras y muchos muchos arreglos orquestales, lo que en realidad hicimos fue reducirlo y hacerlo más ligero. Esa era la idea detrás de todo ello. Poder hacerlo requirió mucha confianza en nosotros mismos. Quiero decir, para tratar de escribir algo sencillo debes tener mucha confianza para poder dar ese paso atrás y permitir que suceda. Dicho esto, hay más temas en el álbum además de la confianza en uno mismo y la autoestima. Vuelven a aparecer temas recurrentes en IDLES, donde una energía se retroalimenta y va en aumento. Ese fue nuestro enfoque y creo que lo conseguimos.

Has mencionado un par de cosas en las que me gustaría profundizar. En primer lugar, esta idea del espacio. Tengo entendido que la contribución de Kenny Beats iba en ese sentido. He leído acerca de una conversación que tuviste con él, cuando le pusiste el disco por primera vez. En aquel momento sentías que necesitabais darle más pegada. ¿Cómo discurrió la discusión entonces y cómo valoras la contribución de Kenny?
Lo que Kenny hizo es añadir pegada a la batería. Algo en lo que Nick Launay y Adam Greenspan, los productores del álbum, son realmente buenos es en sacarle a la banda este sonido violento y corrosivo de las guitarras y este sonido violento y corrosivo de las baterías; especialmente a las baterías, pues es el sonido de la sala. Lo usan de tal manera que crea esta violencia real. Pero las guitarras siempre ganan en el rock. A veces pueden resultar un tanto dominantes, así que lo que Kenny fue capaz de hacer es añadirle ese extra a las baterías, de manera que tienen este violento y corrosivo sonido [reproduce un sonido], tienen este “pum” [reproduce otro sonido] llamado “baterías dentro de la batería”. También lo que hizo es que en el rock no se le presta mucha atención a nada por debajo de los 100 hercios, se le presta poca atención a 70 hercios, pero alrededor de los 50, donde está el bombo, no se le presta mucha atención y empieza a estar poco preciso, y especialmente en el tipo de música que hemos hecho en este álbum, donde hemos incluido cosas intencionadamente para hacerte sentir algo ahí, para darle groove, para provocar ese impacto en el estómago y un temblor en el oído. Todo ha sido pulido por Kenny de la manera en que pule sus producciones de hip hop, que es muy limpito, muy preciso y eso da mucho espacio porque absorbe lo que tiene alrededor. Precisamente porque es tan preciso y pulido deja espacio a la caja, al bajo, a las guitarras, permite que eso respire y contribuye a engrandecer el sonido aportando pegada y haciéndolo más poderoso.

Quería comentar contigo algunos versos del álbum. El primero es de ‘Mr. Motivator’: “it’s all about the confidence”. «Confidence», una palabra que no ha tardado en aparecer en esta conversación, la has mencionado precisamente en tu primera respuesta. Desde luego, es palpable esa confianza que la banda tuvo en la concepción de este disco, aunque imagino que el camino no ha sido todo lo plácido que uno podría suponer.
Fue una dura batalla, esa es la cuestión. Muchos de los temas y el contexto del álbum vienen dados por la dificultad a la hora de volver a confiar en nosotros mismos tras Joy [As and Act of Resistance]. No tiene sentido, parece un oxímoron no sentir esa confianza tras nuestro álbum más exitoso. Todo ese torrente positivo crea un poco de dudas en uno mismo. Afecta a tu autoestima, te sientes perdido y olvidas cuáles son tus intenciones. Todo resulta un poco confuso, por lo que fue una dura batalla volver a sentir esa confianza en nosotros mismos. También la pierdes cuando estás de gira. Cuando giras con la intensidad con la que lo hacemos nosotros, te conviertes en una máquina en lugar de ser una persona creativa, con capacidad para pensar y expresarte. De alguna manera, de eso trataba. Nosotros tratamos abiertamente nuestras dificultades y luchas. Una de las cosas más importantes de IDLES es que somos honestos en lo que respecta a nuestros fracasos y en cómo tratamos de mejorarlo. Así que eso se convirtió en un tema a tratar, por lo que decidimos agarrar el toro por los cuernos y la cosa acabó siendo algo así: bien, ¿cómo podemos hacer para sentirnos tan confiados como sea posible? Había muchas emociones contenidas, mucha conversación pendiente. Son temas que hay que tratar de manera directa y clara. Afrontarlo requiere mucha confianza y también requiere mucha confianza poder vivir con lo que resulte de la grabación, que es algo para siempre. Fue algo que tuvimos que alimentar. Mucho de lo que hay en el álbum salió en las dos semanas previas a entrar a grabar. Muchas letras fueron escritas en la misma cabina. Tienes que encararlo con una gran confianza. De lo contrario, todo puede desmoronarse a tu alrededor. Creo que eso le da una energía real y un propósito, que es lo que estábamos buscando. 

El otro verso que quería comentar contigo es este de «Grounds»: «no taught by our teachers on our curriculum». Esta canción salió en junio, tan solo unos días después de que Bristol se convirtiera en el epicentro de las protestas del movimiento Black Lives Matter en el Reino Unido. Precisamente, esa era una de las reivindicaciones más comentadas en aquel momento. Puede parecer anecdótico, pero al fin y al cabo es una prueba más de la vigencia del discurso de IDLES y de lo necesario de vuestro mensaje.
La campaña en ese sentido ha sido escalofriante. Muchos de los temas tratados en el álbum han saltado a la palestra recientemente. Hace nueve meses que está grabado, pero ha sido legítimamente destacado por el contexto que vivimos. Es raro, hablando ahora de ese verso que comentas. Está en todas partes, también en nuestro sistema educativo. Especialmente en Inglaterra. No soy de allí, soy irlandés y siempre me ha dejado perplejo lo poco que sabían los otros miembros de la banda del conflicto entre Irlanda e Inglaterra. Es un tema interesante el que plantearon las protestas por la muerte de George Floyd y el movimiento Black Lives Matter, cómo la educación es un pilar importante para avanzar y evolucionar, para entender nuestro pasado y poder usarlo a la hora de crear una sociedad más justa y comprensiva.

Warren Ellis se dejó caer por el estudio. ¿Cuál fue su aportación?
Warren es un buen amigo de Nick Launay, productor del álbum y también productor de la mayoría de discos de Nick Cave and the Bad Seeds a partir de los 2000. Ha grabado en ese estudio antes. Bad Seeds grabaron Skeleton Tree en ese estudio, Warren ha trabajado ahí con Launay en el pasado. Apareció un día por el estudio sin avisar, fue bastante chocante. El tipo es un héroe para mí. Warren escuchó las canciones e hizo algunas aportaciones interesantes. Queríamos que estuviera en una canción, por lo que su aportación está en ‘Grounds‘ y es muy muy pequeñita, es un «hey» en medio del beat. Pero creo que es una de las mejores partes del álbum, es como lo que hizo Turner. Creo que fue Turner… sí, el que puso un punto rojo en el centro de un cuadro, que era un niño en el mar. Eso fue extremadamente increíble. Me gusta pensar en la aportación de Warren Ellis como este pequeño punto rojo.

Ahora que hablas del estudio. Como bien dices, Nick Cave and the Bad Seeds han grabado en La Frette Studios. Arctic Monkeys también lo escogieron para su último disco y, más recientemente, Shame. ¿Qué es lo que hace tan especial ese sitio y por qué lo escogisteis para la grabación de vuestro tercer álbum?
Lo escogió Nick [Launay]. Quería comprender quiénes éramos como banda y qué tipo de ambiente encajaría con el álbum que queríamos crear, por lo que nos vimos alguna vez cuando estábamos de gira y lo tuvo claro: «chicos, La Frette es el sitio para vosotros». Es difícil describirlo. Es un sitio grande a las afueras de París. Es un bonito edificio decorado con grandes terrenos, pero es bastante cómodo estar ahí. Es un sitio muy basto, pero cálido y tiene algo que hace que te sientas cómodo tan pronto como llegas. Tienes la sensación de que has estado ahí toda tu vida. Te da una sensación de aislamiento. Las vistas desde las ventanas del piso superior te hacen sentir separado del mundo exterior, que a veces es algo muy bueno cuando estás haciendo un disco. La mesa del estudio es increíble y también la sala donde tocábamos. Tiene habitaciones y puedes ver bandas que han grabado ahí, como Arctic Monkeys. Montamos el set en una sala con paredes de piedra, que aporta al sonido un barullo cacofónico. Ese sonido violento de la sala y esa reverberación creada por este espacio donde grabamos es esencial para el álbum. Vive gente ahí, en La Frette. En un momento dado, una de esas personas mostró cierto interés. Él tocaba, era compositor en bandas de pop sixties. Vino y dijo algo así: «he estado escuchando lo que estáis tocando y, no sé por qué, pero creo que esta guitarra sería apropiada». Esa guitarra era una Baritone Fender Telecaster que acabé usando en todas las canciones del álbum, sentí una gran conexión con ella. Shame grabaron su disco ahí después de nosotros y también usaron esta guitarra, les encantó.

IDLES sois una de las bandas que mejor entiende el negocio de las camisetas y una de las más brillantes a la hora de explotarlo. Charlando recientemente con Carlos O’Connell, guitarrista de Fontaines D.C., me contaba que la mitad de sus ingresos provienen de la venta de camisetas.
La estética es algo muy importante en esta banda. En eso pensamos de manera bastante parecida. Tenemos muy presente el arte de los discos, incluso cuando lo estamos componiendo. De alguna manera, tratamos de entender cómo va a ser el artwork cuando componemos. Para nosotros es importante concebir la música de forma estética, en el plano del diseño. El merch es una muestra de lo activos que son nuestros fans, considerando el tamaño de nuestra banda. No tenemos tantos seguidores, pero son muy activos. Nos apoyan comprando nuestro merchandising y haciendo suyos los valores de IDLES, mostrándolos en camisetas. Así que es un aspecto muy importante de la banda. Cada vez lo es más, pues con la pandemia no podemos tocar en directo, por lo que no podemos obtener dinero de otra cosa que no sea el merch. Ha sido una constante que la gente quiera comprar y vestir camisetas de IDLES y apoyar de esta manera a la banda.

Siempre habéis hecho gala de un gran sentido de comunidad. Quería preguntarte, en primer lugar, por la AF Gang [Comunidad de fans en Facebook]. ¿Cuál fue el primer momento en el que sentiste que ahí estaba ocurriendo algo realmente especial?
Desde muy temprano. Era algo diferente, era tan distinto de otros foros y rincones de internet, especialmente en Facebook, donde la gente opina sin parar pero realmente no se escuchan unos a otros. Creo que una de las cosas geniales de la AF Gang es que todos se escuchaban unos a otros, se respetaban entre sí e intentaban indagar en los demás de una forma bonita y abierta de mente. Así que sí, desde bien temprano fue así, algo muy especial de contemplar. Yo hace tiempo que soy un participante silencioso, me paso por allí y me asombra ver a la gente opinar de manera tan bonita y amable con el resto.

El éxito de la AF Gang se basa en la comunicación, va más allá del fandom.
Eso es algo que siempre nos ha afectado a la banda. Todo gira en torno a la comunicación. Cuando encontramos gente asustada, perdida o enfadada es porque sienten que no pueden comunicarse bien. Todo gira entorno a tratar de reducir la distancia que separa tu punto de vista del punto de vista de los demás. 

Antes hacía referencia al sentido de comunidad que siempre habéis exhibido IDLES. Por ejemplo, dando shout out a otras bandas o Jon vistiendo en el escenario camisetas de colegas. En Abbey Road le vimos con una camiseta de Save Our Venues. Aquí en España tenemos un gran problema, pues el gobierno no está haciendo nada para rescatarlas. ¿Cómo es la situación allí? En un circuito como el británico, que se nutre constantemente de bandas nuevas, ¿qué impacto crees que puede tener la pérdida de esas salas pequeñas?
Un gran impacto. Es un tema absolutamente crucial. Es en esas salas con capacidad para 200 o 400 personas donde las bandas empiezan a foguearse. Si pierdes esas salas, no tienes nuevas bandas y no tienes música, solo te queda lo que ya existe. No podemos tener una sociedad justa alrededor de la música sin eso, es crucial porque esas bandas son las que hacen funcionar la economía y mantienen a la industria musical a flote. Es un asunto capital. Las bandas que están tocando ahí este año o el que viene son los futuros cabezas de cartel, los que dentro de unos años estarán vendiendo pabellones con capacidad para 10.000 personas. Es tan importante que consigamos mantener esa infraestructura, hacen una tarea vital. Debemos apoyarlas y promover ayudas. En nuestro país ha habido grandes paquetes de medidas, pero el dinero no está llegando a los sitios adecuados.

Como banda, os habéis mostrado siempre conscientes de vuestro privilegio y habéis usado vuestro altavoz para tratar de cambiar las cosas. Hay un par de aspectos que me consta que os preocupan. Me refiero a la diversidad tanto en las bandas y artistas que abren vuestros conciertos como en vuestro personal de gira.
Sí, definitivamente es una carencia que hemos tenido como banda. Hemos estado predicando acerca de la diversidad, pero no hemos examinado y realizado un escrutinio del mundo que nos rodea. Tenemos que promover y apoyar a bandas desde ese plano también. Es una situación compleja, porque lamentablemente a veces gente que nos hubiera encantado que hubiera abierto para nosotros no ha podido y además son muchas propuestas para poco hueco. Supongo que una manera de apoyar a gente desde la raíz es ofrecer la posibilidad a mujeres y gente de color de empezar bandas y darle exposición en medios. De nuevo, es algo que debe ser promovido desde la base, con formación y donde debe haber salas que apoyen a estas bandas. Supongo que debemos ser más activos en eso también. Es algo en lo que definitivamente estamos trabajando como banda. Por desgracia, no tenemos la oportunidad de corregirlo ahora porque… [Ríe] Pero la pandemia nos ha dado la oportunidad de reflexionar sobre ello y de revisarlo. 

Un tema del que afortunadamente cada vez se habla de manera más abierta es el impacto de las giras en la salud mental de los músicos. ¿De qué manera os afectó en un inicio y cómo lo encaras ahora?
En nuestra primera gira descarriamos. Estuvimos en la carretera durante cuatro meses y caímos en un estilo de vida poco saludable, con mucho alcohol y demás. No nos cuidábamos ni teníamos en cuenta nuestra salud mental, tampoco hacíamos ejercicio. Por fortuna, lo hemos ido reconduciendo. Desde entonces hemos estado girando de manera bastante saludable, cuidando de nosotros, haciendo ejercicio y sin beber. No hay alcohol en nuestro rider. Es interesante porque jamás había reparado en lo importante que era girar para mi salud mental. Dar conciertos es algo crucial para mí, porque ese nivel de esfuerzo, de darlo todo y provocar esa catarsis con mi instrumento era realmente importante para mi salud mental. ¡Y doble ejercicio! [Ríe] 

Tengo entendido que practicas la meditación y el mindfulness. ¿Qué espacio ocupan en tu rutina diaria y qué es lo que te aportan?
Intento meditar de manera regular. No diría que lo hago cada día, porque tengo un bebé de un año de edad del que cuidar y eso solo es posible si está dormida en ese momento. [Ríe] Hacemos un esfuerzo por meditar y practicar el mindfulness. Recientemente, cuando estuvimos ensayando buscamos momentos para parar y respirar, para reflexionar sobre lo que estaba ocurriendo y demás. Es crucial. Una vez empiezas a hacerlo, entiendes sus beneficios. Pero solo es tras ponerlo en práctica y hacerlo de manera continuada que realmente empiezas a ver sus efectos. Es algo que intentamos hacer de manera regular.

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