31/08/2020

Crónica del concierto de la banda catalana en el Parc del Fòrum, donde esquivaron la tormenta por todo lo alto para presentar su último disco, Per la bona gent.

Este verano, más que nunca, la gran mayoría de nosotros necesitábamos que, contra todo pronóstico, una gran bobada diera la vuelta a todo lo que creíamos lógico e hiciera evidente que, durante un momento, ens en sortim. O lo que vendría a ser lo mismo, un concierto de Manel. Después de un primer sold out en el Grec, el pasado sábado 29, el cuarteto de Sarrià logró esquivar las tormentas de finales de agosto y llenar por completo –con la distancia social necesaria– las Nits del Primavera en el Parc del Fòrum.

Encima del escenario, una enorme cortina de hilos blancos, ellos cuatro y un juego de luces que les hacía parecer prácticamente sombras chinescas. Durante las dos horas que duró el concierto, tuvieron tiempo de presentar los mejores temas de su último álbum, Per la bona gent. Desde la canción homónima y Formigues’, con la que abrieron, hasta la baladas ‘Les Estrelles’‘Amb un ram de clamídies’, pasando por ‘Els entusiasmats’, ‘Aquí tens el meu braç’ o ‘Tubs de ventilació’. Y aunque ahora no utilizan ni orquesta ni ukeleles, sino más bien sintetizadores y guitarras eléctricas, la autentica magia sucedió con sus temas de siempre. Transformaron la envolvente ‘Captatio benevolentiae’ en un auténtico himno pop que podría sonar en cualquier prom estadounidense, e incluso tocaron ‘Criticarem les noves modes de pentinats’, esa canción que aparece cada mil años y ablanda el corazón a cualquiera.

Por lo general fue como asistir a la última gran verbena de este verano raro. Como nuestro particular ‘Ai, Dolors’: de la nostalgia a la fiesta solo iban un par de compases. Quizás el punto más álgido de esto llegó a la mitad del concierto, cuando Guillem aceleraba el ritmo de ‘Jo compateixo’ para gritar “la destral de guerra mai s’enterra i s’esmola en la fosca” y poner de pie a todo el público. Sin olvidar los bailes que se crearon alrededor de ‘Boy Band’, ‘Sabotatge’ o ‘La serotonina’.

El concierto cerró por todo lo alto: los asiduos a la banda ya lo sabrán, pero la fusión que hacen de ‘Boomerang’ y ‘Benvolgut’ pone la piel de gallina. Esta vez nadie le envió ningún mensaje a Vanessa. Quizás, después de tantos años en los escenarios, no solo se han convertido en la mejor banda de pop-rock catalán, sino que también han aprendido eso que nos cantan de “tan bo és insistir com saber-se retirar”.  Aun así, por si las moscas y para agradecer todo lo que nos han dado, si llegeixes això, una abraçada molt gran.

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