20/08/2020

Entrevista con Diego Ibáñez y Martín Vallhonrat a las puertas del concierto del grupo en Barcelona el viernes 21 de agosto dentro del ciclo Nits del Fòrum.

Hay días en la vida que lo único que te apetece es calzarte unas zapatillas, quedar con tus colegas, pillarte unas latas e irte de concierto a dejarte los pulmones en medio de un pogo sudoroso. Hay veces que tienes veintialgo y no sabes cómo gestionar nada, pero necesitas cantarlo todo. Por suerte, desde hace ya más de dos años, Diego Ibáñez, Martín Vallhonrat, Juan Pedrayes y Mario del Valle han logrado poner, al alcance de cualquiera, esta experiencia. Carolina Durante no solo es el grupo que más conciertos dio el año pasado por toda la península, sino que también hizo que el pop de guitarras dejara de oler a cerrado y volviera a los más jóvenes. Pero a estas alturas, seguramente ya sabréis quienes son.

El cuarteto madrileño es casi tan incansable como su público. Si alguien se pensaba que este verano atípico nos iba a dejar sin su música, estaba completamente equivocado. Sin tantas fechas, y rebajando el ritmo, los chavales de ‘Cayetano‘ se han lanzado de nuevo a la carretera. Aprovechamos una de esas tardes en las que aún hace demasiado calor para salir a la calle para hacer un Zoom con Diego (voz) y Martín (bajo) sobre cómo se viven los conciertos de la nueva normalidad desde el escenario y qué podemos esperar de su inminente paso por las Nits del Fòrum en Barcelona (viernes 21 de agosto), su nuevo EP Del horno a la boca, la obsesión de Diego por la muerte y cómo es lo de exponer la vida de uno en las canciones.

¿Qué tal estáis, cómo lleváis el verano?
MARTÍN: Bueno, bien. A nivel de grupo, tranquilos; pero guay. Y a nivel personal, genial.
DIEGO: Yo no muy bien.
MARTÍN: Joder, ¿por?
DIEGO: Tío, pues no sé. Hoy estoy como… deprimido. No sé. Va a días. Sin más. Pero bien en general.

Por suerte, aunque no haya festivales, vosotros ya habéis empezado a dar conciertos. ¿Cómo se siente volver a la carretera?
DIEGO: Bueno, esto es mucho según desde dónde lo mires. Y también, un poco, según cómo me despierte. Un día te diría «¡Buah, de puta madre! ¡Tocamos!«. Y otras veces… Por ejemplo, este finde hemos hecho Torrevieja y Almería. Y fíjate, en Torrevieja apenas vendimos entradas y todos nos lo pasamos de la hostia. Pero al final depende mucho de cómo estés tú arriba. Abajo es como… suena fatal, pero es como una especie de ensayo. Porque, incluso con las canciones más conocidas y demás, tampoco oigo, o por lo menos es muy difícil ver la reacción de la gente cuando está sentada.
MARTÍN: Y ya no es solo sentados, sino que también llevan mascarillas. Aún así, en Almería la gente estaba bastante animada. Pero sí, es un poco raro. Yo creo que no es el sueño de ningún chaval. También es nuestro trabajo y hay que verlo un poco así: salvar un poco el año.
DIEGO: Estos conciertos se hacen un poco para que la industria siga girando.
MARTÍN: Para currar nosotros, seguir girando, seguir sacando música, para que nuestro equipo pueda seguir trabajando. Al final hay mucha gente que también depende del grupo.
DIEGO: Nosotros vamos con muchas ganas. Pero es verdad que se afrontan… yo que sé, no es lo mismo. Nadie lo vive igual.
MARTÍN: Salimos ahí con la misma premisa de pasárnoslo bien. Obviamente, se hace más frenético cuanto más entendimiento haya entre nosotros y el público. Y ahora, hay momentos durante el concierto que, no es que lo pasemos mal, pero no se siente natural del todo. Quizás se hace más tedioso. Luego nos dicen que está yendo guay, que está siendo un concierto muy parecido a lo que hacíamos antes. Pero nosotros lo notamos mucho, porque dependemos mucho de esa interacción. Al final, la manera en la que ha crecido el grupo y cómo nos hemos desarrollado ha sido entablando una cierta conexión con el público y que todo sea un poco a lo loco.

Es como que os falta un poco este feedback al que estabais acostumbrados.
DIEGO: Total, total.
MARTÍN: Que tampoco es responsabilidad suya.
DIEGO: Claro. Es lo que hay, pero es… Por ejemplo, empezamos a tocar ‘KLK‘, que es una canción que empieza a toda hostia. Antes, lo normal era ver un pedazo de pogo en el público. Y ahora, estás ahí y el público está parado, mirándote fijamente. Se hace raro, pero es lo que hay. Así que pa’lante.

Teniendo en cuenta que no habéis parado en estos dos últimos años, ¿cómo os ha afectado, a nivel de grupo, bajar el ritmo de una manera tan brusca?
DIEGO: A mí esto me ha servido para ver el bosque desde lejos y apreciarlo más. De repente llevábamos tal ritmo que lo acabamos normalizando. Pero si esto tiene algo bueno es que nos lo han quitado de alguna manera y ahora lo podemos echar muchísimo de menos. Echar de menos los conciertos normales, los festivales, la gente que hay en ellos…
MARTÍN: Yo echo de menos todo eso, pero también creo que es algo positivo para componer, volver a quedar, ensayar varias veces por semana y retomar muchas dinámicas de los inicios de la banda. Creo que esto también es positivo. No valoro más el hecho de estar girando como animales que el de estar tocando, componiendo, ensayando. Tener días de puta madre y días que no sale nada en tres horas también está guay.
DIEGO: Durante la gira había días que nos decíamos: «¿qué hacemos aquí? ¿En qué momento aceptamos esto?«.
MARTÍN: Es que podrías decir una localidad de España al azar y lo más seguro es que hayamos tocado. Hemos tocado en todos lados. Al final salimos en un recuento como el grupo que había tocado en más festivales el año pasado.
DIEGO: Poder parar nos ha servido además para volver a coger frescura. Yo creo que las canciones que nos han salido para el segundo disco, y que saldrán vete tú a saber cuándo, no habrían ocurrido de no ser el parón. De no ser por el echar de menos y no vernos en mogollón de tiempo. De repente hemos llegado y ha sido necesitar tocar, y tener ganas, y reunirnos. Es que el segundo disco va a ser la polla.

Decías que hace falta seguir sacando material para que siga funcionando la industria. Vosotros fuisteis de los que decidisteis sacar música durante el confinamiento. ¿Cómo surgió?
MARTÍN: En realidad ahí no cambiamos el plan. Fue totalmente una coincidencia. Las fechas ya estaban puestas y seguimos con ellas. Lo que nos jodió es todo el material de video e imágenes de promo, que no lo teníamos hecho. Todo lo demás ya estaba grabado. Lo que también nos ha pasado es que cuesta más que la gente le haga caso. Poderlo promocionar de una manera normal.
DIEGO: Eso sí que se nota. Sobre todo hablando de grupos más de guitarras. Es difícil. Creo que estas canciones no terminan de vivir su ciclo. Como no las sacas de gira, no tiene mucho sentido. Para mí, las canciones que sacamos tienen que girarse. De repente hay un paso que no das. Como si no se hubiera terminado de dar del todo ese lanzamiento.
MARTÍN: De alguna manera, se hace más clara la división entre los proyectos que dependen más del streaming y los que dependen más del directo, de girar por festivales y vender entradas. Al final somos un grupo que durante estos dos últimos años nos hemos podido consolidar más que otras bandas, que quizás su primer disco justo salía ahora. O los que han sacado un disco de puta madre y no lo han podido girar. Eso es lo peor que te puede pasar. Es un trabajo que no es que lo estés tirando, pero no le estás sacando el jugo que le podrías llegar a sacar.
DIEGO: Un poco lo que le ha pasado a Confeti De Odio, Mujeres
MARTÍN: Triángulo De Amor Bizarro, La Trinidad
DIEGO: Nosotros hemos tenido suerte. Llevábamos dos años girando y nos podíamos haber permitido parar. Al final, esto nos ha pillado con un EP. Así que la verdad es que no estamos tan mal.

El resultado es este EP del que habláis, Del horno a la boca, donde podemos encontrar, por ejemplo, vuestra colaboración con Jota de los Planetas. ¿Cómo surge este trabajo?
DIEGO:
Nosotros seguimos queriendo sacar temas. Evidentemente hay momentos en el que el ritmo es menor. El verano pasado, ni íbamos al local de ensayo entre fin de semana y fin de semana, porque no nos daba la vida. Fue cuando empezamos la gira del disco, que volvimos a componer a goteo. Al final, tampoco quieres quemarte o cansarte del proyecto. Pero van saliendo canciones y entonces es como que hay que sacarlas. Tampoco fue algo premeditado. Después de sacar el single de ‘No Tan Jóvenes‘ pensamos que podríamos hacer un EP todo de colaboraciones. Pero no acabó de salir por el confinamiento. Aun así, hicimos ‘La Canción Que Creo Que No Te Mereces‘ con Jota. Él ya vino cuando estábamos haciendo el primer disco en Granada y la idea era hacer algo con él. Al final no surgió por falta de tiempo y de alguna manera se quedó esa espinita clavada. Entonces, cuando surgió esta canción, y con la idea de hacer un EP de colaboraciones, dijimos: «Esto suena muy Planetas…«. Sumándolo todo, era de cajón. Y nada, realmente todo fue todo por móvil. No hubo ningún momento en el que estuviéramos juntos en el estudio. Me acuerdo que cuando estábamos viendo tema mezclas y tal ya había empezado el confinamiento en Madrid. Fue un poco lioso, pero sobre la marcha.

En él también podemos encontrar una canción de amor dedicada a los amigos, ‘El Parque De Las Balas’. ¿Por qué creéis que hay tan pocas canciones de amor a los colegas?
DIEGO: No lo sé. Siempre parece que las canciones que nos llegan de verdad son las clásicas de amor y desamor de toda la puta vida. Son las que más abundan en el pop. Que también creo que debería haber más abundancia de este tipo de canciones hacia los colegas y demás. Al final son un pilar fundamental en la vida como lo puede ser una pareja.
MARTÍN: Luego hay muchas bandas, como Bestia Bebé, que sí que suelen hacer más. Son un grupo de colegas que suelen dedicar canciones a los amigos. O Los Blenders, que también tienen muchas canciones así. Pero si te pones a pensar, al final el pop es más romanticón.

Parece que hace mucho, pero realmente hace menos de año y medio que sacasteis vuestro primer disco. ¿Escucháis de vez en cuándo estas canciones más allá de cuando las tocáis? ¿Os veis muy diferentes a entonces?
MARTÍN: Yo sí que noto un cambio. Tampoco pienso tanto en las canciones en sí. Al final me gustan, las sigo sintiendo cercanas. Pero cuando lo escucho, es para fijarme en lo que hemos hecho bien y en lo que no hemos hecho tan bien de cara al próximo disco: como está grabado, como está mezclado y que cambiaría. También creo que este EP y el single anterior de ‘No Tan Jóvenes‘ son una forma de seguir investigando, de buscar el sonido que realmente queremos. Yo siempre pienso que el segundo disco de un grupo es importante. Después de grabar tres EPs, un single y un disco, creo que tenemos la capacidad, y mucho tiempo de estudio a nuestras espaldas, para poder hacer las cosas mejor.
DIEGO: Yo también voy un poco en esa línea. Creo que no he cambiado, hablando a nivel letras. Pero pensando en las canciones para el nuevo disco, a lo mejor sí que pueden ir en otra dirección. También es verdad que yo me lo puse el otro día para hacer memoria. Porque ahora que es verano, puede ser que no ensayemos y vayamos directos al concierto. El otro día…¿dónde fue? claro, ¡en Albacete! Llevábamos sin tocar las canciones dos semanas y pico. Así que me lo puse para repasar. Tampoco es que me lo ponga en casa para gozármelo.
MARTÍN: Por ejemplo, nos pidieron ‘300 Golpes‘, que es una canción que ni siquiera tenemos en el set. No la tocábamos desde la gira.
DIEGO: Hará seis meses o así que no la hacíamos.
MARTÍN: Me acuerdo que la empezó a tocar Mario y nos miramos todos en plan «estoy acojonao», no sé qué va a pasar aquí.
DIEGO: Yo entre verso y verso sufría una crisis nerviosa porque no sabía si me iba a acordar de lo que venía a continuación.
MARTÍN: Pero bueno, eso. Nos las ponemos para distintas cosas, pero no creo que sintamos todavía distancia con las canciones.

¿Y cómo se construye una canción de Carolina Durante? ¿Seguís alguna metodología?
DIEGO: Va un poco según la canción. Hay veces que yo voy con una letra, una melodía, como algo más fijo. Otras viene Martín con una línea de bajo o Mario con una línea de guitarra. Va según, es un poco caótico.
MARTÍN: Hay veces que vamos más a tiro hecho con ideas muy claras, pero hay veces que estamos tocando y Diego se mete donde sea. Varía un poquito, no hay un método fijo. De hecho, ahora estamos componiendo un poco diferente. A veces Diego ya viene con la canción hecha con la guitarra, o traemos cachos de letras que pueden encajar con cosas que él esté escribiendo.
DIEGO: De hecho, es la primera vez que Martín escribe una letra. Yo la reestructuro, la reescribo y tal. E igual con Mario. Trajo una letra y yo la reescribo, le meto un estribillo y tal. Si surgen ideas yo estoy en plan habladme si se os ocurre hacer una canción sobre algo.
MARTÍN: Sobre todo ahora que estamos componiendo para el disco, para un objetivo. El primer disco fue un poco como tenemos varias canciones, vamos a hacer un disco. Pero ahora es empezar un disco desde cero. Entonces para acabar un poco con esa dinámica de llevar dos, tres semanas ensayando, agobiados y que todo sea mierda y suene a lo mismo, rompemos nuestros propios hábitos a la hora de componer.

¿Y buscáis algo en concreto cuando las componéis?
DIEGO: Sobre todo que nos gusten. Ahora queríamos que el disco tuviera otro tono. Un tono como un poco menos solemne. Ir un poco más a los inicios del grupo, hacer canciones más…
MARTÍN: Desenfadadas.
DIEGO: Como que noto que ya me he desfogado con estos dos EPs en este sentido. Que evidentemente hay canciones de todo tipo, pero sí que es verdad que queremos volver un poco a eso.
MARTÍN: Tiene que ver con lo que hablábamos antes, de vernos en esa situación de estar ensayando los cuatro juntos, sin la rutina de los festivales. Además, estar dos meses sin vernos la puta cara y reencontrarnos de nuevo, nos da ganas de divertirnos y a hacer música para pasárselo bien, que era lo que siempre habíamos hecho. Un poco ir en esa dirección.
DIEGO: Si, sobretodo hacer canciones menos serias en ese aspecto.

Entrando un poco en las letras, por lo general nunca utilizáis metáforas muy rebuscadas, pero se suele repetir mucho la constante de la muerte. ¿A qué se debe?
DIEGO: Creo que es algo muy radical. No sé, a mi es algo que me sale fácil. El llegar a ese punto. Creo que es fácil llegar a ese punto. Como… mira que intento no hacerlo, porque ya tengo algún colega que me hace constantemente la broma. Entonces intento no repetirme. Pero vuelve a salir.
MARTÍN: Y es que efectivamente, así pensándolo rápido, ya me han venido dos de las nuevas en las que lo dices. Vamos, que sí, que te sale.

Por otro lado, es interesante como en ‘No tan jóvenes’ retratáis toda esta idea de nada es lo que nos prometieron y como guinda del pastel metéis el lorazepam ¿realmente estamos tan mal como generación?
DIEGO: Yo sí lo creo un poco. También es verdad que me parece un poco pretencioso. Me da rabia decirlo, pero ese estribillo me lo parece. Cuando lo escribí ya me chirriaba un poco y a lo mejor me tuve que haber fiado de esa primera impresión. Porque, yo que sé, tú al final te acabas fijando en la gente de tu entorno ¿no?, la gente que tú conoces. Es un poco reduccionista coger y decir «esta es nuestra generación». Tú hablas de tu pequeño mundo, ¿sabes? ¿En qué momento cojo y hablo de la generación o su puta madre? Pero bueno, me apetecería no pensarlo, pero sí que lo pienso de verdad. Ojalá no sea así, ojalá solo sea una conclusión jodida que he sacado de mi entorno, de mis conocidos. Luego es una canción que en los conciertos está en el top 5 en cuanto a gente viniéndose arriba, y eso me alegra mucho.
MARTÍN: Yo no sé. Creo que, simplemente, nuestra generación tiene más facilidad para hablar de lo que le pasa y tiene al alcance más herramientas para paliar o trabajar sobre ese tipo de emociones. No creo que seamos diferente a nuestros padres o a gente más mayor que nosotros. Simplemente es algo que está mucho más a la orden del día. Yo no me acabo de sentir del todo identificado con esa forma de sentir, pero lo veo en la gente que me rodea.

Una cosa guay es que en ‘La Canción Que Creo Que No Te Mereces’ planteáis si realmente vale la pena plasmar esta vida, estas experiencias personales, en una canción. Cuando componéis, ¿os planteáis hasta qué punto os estáis exponiendo?
DIEGO: Sí, es verdad que ahora hay veces que me lo planteo cuando escribo. Antes, cuando empezamos, no era nadie y ni me lo planteaba. Siempre he escrito sobre lo que me ocurre, no me lo invento. Pero si que es verdad que ahora hay veces que estoy escribiendo y me digo «a lo mejor no me apetece poner esto». O «si pongo esto, quizás…», ¿sabes?
MARTÍN: Claro, cuando escribes también hay que saber distanciarse. Creo que muchas veces en la música no existe esa distancia entre lo que al final sacas y la persona que lo ha compuesto. Y es una putada. Tu puedes expresar mil millones de cosas que te pasan por la cabeza y mil millones de situaciones sin necesidad de estar apegado a esa idea. O de repente es algo que te ha transitado y simplemente quieres explorarlo en una canción. Cuando compones, estás escribiendo algo en un determinado momento, sobre una cosa muy concreta. Quizás a los cinco minutos crees que eres gilipollas y que eso no tiene mucho sentido, pero te ha salido un temazo.
DIEGO: Claaaaro, absolutamente.
MARTÍN: Es verdad que se le da mucha importancia, externamente, a la idea que se genera alguien sobre ti al escuchar una canción. Y realmente no la tiene. O se le da una magnitud mayor de la que tiene para ti ese sentimiento, esas palabras. Pero esas canciones se quedan ahí para siempre y se te atribuyen a ti y quizás tú ya eres otra persona.
DIEGO: Hay una canción que sacó La Bien Querida con Yung Beef, ‘Ojalá estuvieras muerto’, que yo me imagino escribiendo esa letra. Pero si lo hiciera, sé que va a haber gente que va a pensar «esto no, ¿eh?». Al final tú escribes sobre sentimientos, sobre sensaciones, sobre el instante.
MARTÍN: Sobre una oleada que te llega en un momento determinado.
DIEGO: ¡¡Claro!! ¿Cómo voy a desearte la muerte? No te deseo la muerte en absoluto. Son formas de expresarse. El otro día tuvimos esta misma conversación respecto a una canción. Yo escribí algo tipo «te daría un par de hostias», que es muy violento incluso en el contexto de la canción. Y yo sé que es muy violento. Entonces estoy en la tesitura de «¿lo debería cambiar?, ¿Qué debería hacer? A lo mejor, ¿alejarme de esta forma?». Muchas veces es muy complicado. Pero eso también creo que entraña otra discusión más allá de escribir sobre mi vida, y eso es bueno. Pero cuando me pasa esto, lo solemos comentar en el grupo. Para ver qué opinamos todos y se habla de hasta dónde queremos llegar.
MARTÍN: Yo le quito peso. Al final puedes escribir, hacer pelis, sobre cualquier cosa. Hay muchas discusiones entre distintos grupos de música sobre esto. Por ejemplo, Idles y Fat White Family plantearon en twitter, hace un tiempo, si la música debería tener un punto de vista más racional y reivindicativo o más bien vomitar sentimientos y generar movimiento en el público, respectivamente.
DIEGO: Es que hasta se criticaban entre ellos por cómo utilizar o no la música. Como recriminando que eso no era para nada arriesgado, que era un poco cobarde.
MARTÍN: Pero también creo que es algo que está bien que se hable entre bandas. Porque me flipan algunas de las posturas. Y no creo que una cosa sea más o menos peligrosa o que te exponga más o menos al público.

Ahora que todo el panorama está patas arriba. ¿Dónde se ve Carolina Durante a un año vista?
MARTÍN
: En festivales no.
DIEGO: ¡No, hombre, no!
MARTÍN: Yo no confío en que en 2021 vayan a haber festivales tal y como los conocíamos antes.
DIEGO: Yo sí que lo espero. Con que eso se haga realidad, yo ya estoy contento.
MARTÍN: Al menos nos vemos con otro disco en la calle, eso seguro. Ya cómo se esté girando… es otra cosa.

Ya para acabar, ¿cuáles están siendo vuestras canciones del verano más raro que hemos vivido?
MARTÍN: Yo te voy a decir ‘Arre‘ de Simpson Ahuevo.
DIEGO: Yo también. Está buenísima.
MARTÍN: Esa debería ser la canción del verano de todo el mundo sin duda. Es la canción de mi verano, la que más he bailado. Y te voy a decir también ‘Lo Importante Es Estar Cómodo‘ de Carrera.
DIEGO: Yo apoyo esa totalmente. Y la de ‘Pico Tres‘ de 107 Faunos. Y no sé…
MARTÍN: También estoy quemando en todas estas reuniones de amigos, llámalo fiestas, a los 100gecs.
DIEGO: ¡Ah, si! Y también ‘Burn‘ del nuevo de las Hinds.

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Foto. Sergio Albert   Entrevistas
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