31/07/2020

Aprovechando la llegada de su nuevo EP, Ciudad Portuaria, charlamos con el jerezano para presentar un proyecto que ahora crece y gira hacia el pop.

El verano más raro de nuestras vidas ha disparado la nostalgia: echamos de menos hasta los veranos pre-pandemia que no hemos vivido. Algo así parece pasarle a Jordi Ghouljaboy en Ciudad Portuaria, el EP que presenta hoy, que toma inspiración a varios niveles del city pop, fugaz corriente musical del Japón de los 80s. «Lo descubrí hace muchos años atrás y desde entonces me ha flipado, he investigado muchísimos artistas e incluso colecciono sus vinilos. Me encanta usar esas referencias y llevármelas a mi terreno», cuenta. Sobre el papel, el city pop es un sonido lejano en el tiempo y el espacio para un jerezano de 24 años, pero los caminos del revival son inescrutables. Las islas japonesas y la costa gaditana en la que siempre ha veraneado se encuentran de manera inesperada en los cinco cortes del EP. «Está curioso haber trasladado esa vibe a un pueblo playero del sur de España. Valdelagrana se ha convertido en mi pequeña Okinawa».

Ciudad Portuaria es el segundo lanzamiento que protagoniza Ghouljaboy en 2020. En febrero, a través de La Vendición, publicaba El Rascal, un disco extremadamente variado que ayudaba a infiltrar nuevos lenguajes y sensibilidades en la escena urbana de aquí. Sus códigos le vinculan con otros artistas de su generación como Rojuu o Clutchill, dos de los nombres que precisamente estaban en la larga lista de colaboradores del álbum. De entre los muchos caminos que abría en El Rascal, Ghouljaboy escoge la vía más luminosa y ensoñadora para Ciudad Portuaria. También la más pop, al menos de una manera parecida a la que también conciben el pop contemporáneos como boy pablo o girl in red. «Tanto ‘Despedida a Nancy‘ como ‘Claira‘, que era una cara B de un single de El Rascal, podrían ser los cortes precursores de este EP. El Rascal era más caótico ya que narra distintas líneas a la vez a través de distintos sonidos; en contraposición, este trabajo tiene una vibra que predomina y hace de hilo conductor muy, muy marcada. Ciudad Portuaria tiene una progresión más diluida».

Este no es solo el primer volumen de una serie que tendrá continuación durante los próximos meses, sino también el inicio de una nueva etapa para Ghouljaboy. De proyecto puramente personal pasa a convertirse en algo parecido a una banda con la incorporación de dos aliados. «Los nuevos miembros son Alke y Manu. Son compañeros míos desde hace mucho, hemos estado tocando juntos desde más adolescentes. En cierto modo, me aburren mucho los conciertos con la base de fondo: está guay para un tema o dos, pero 45 minutos es insufrible. Quería que los directos fueran a más y disfrutar con mis chavales a la vez que daba un directo con un mínimo de calidad sonora. Además, también aportan muchísimo a nivel compositivo. Puede que sea yo quien tenga la última palabra, sí, pero ellos enriquecen a un nivel superior», explica.

A la nómina de participantes activos en Ciudad Portuaria habría que añadir a Gerard Alegre, el hombre tras El Último Vecino. La conexión intergeneracional se produce en la retrofuturista ‘demon city valdelagrana 魔界都市 (Valdela)‘. «El Último Vecino es mi grupo nacional favorito. Flipé cuando los descubrí en 2016-2017 con Voces, que lo considero el mejor álbum nacional junto al Adromicfms 4. Incluso lo vimos en directo en Sevilla en 2017 y le pedimos una foto juntos (risas). Tres años después acabé entrando en contacto con Gerard por personas en común y así surgió la colaboración. Es una sensación muy chula escuchar ese estribillo a dos voces cantado junto a él, es un orgullo». Se cierra el círculo, se abre la etapa Ciudad Portuaria.

Publicidad
Publicidad