13/07/2020

La Mala no necesita repetir treinta mil veces que es real. Simplemente lo es. Crónica de su concierto en el Parc del Fòrum.

Que la Mala Rodríguez es historia viva de España es innegable. Que ha sabido trascender más allá de la escena rap en la que nació, también. Y si a alguien le quedaba algún tipo de duda, el pasado viernes lo volvió a demostrar en Nits del Primavera, los conciertos de verano que organiza el Primavera Sound dentro del ciclo Nits del Fòrum. Veinte años después de la publicación de su influyente disco de debut, Lujo Ibérico, y habiendo lanzado su primer álbum en siete años, Mala, durante el confinamiento, la Premio Nacional de las Músicas Actuales 2019 se subió al escenario del Parc del Fòrum para, como ella misma canta, llevárselo todo por delante.

Con seis bailarinas y Unai Muguruza tirando los beats, dio uno de esos conciertos que suenan a puro 2020. Ecléctico, frenético y elegante a partes iguales. Un repertorio que iba desde la seguridad y dulzura desgarrada de ’Superbalada’, tema que abrió el concierto, hasta los tintes jamaicanos de ’Quien Manda’, pasando por su reciente nana ‘Mami’ completamente a capela o ese luminoso dancehall que ha creado junto a Stylo G en ’Contigo’, canción con la que cerró. Tampoco faltaron algunos de sus grandes éxitos fundacionales como ’La Cocinera’ o ’Por la Noche’. Fue justo ’Tengo Un Trato’ la que se llevó el gran PULO de la noche gracias a un abanico de ritmos y bailes que se sucedían con total naturalidad. Daba igual que estuviera rapeando al más puro estilo 00’ español en ’La Niña’ o bailando un sensual reggaetón mientras cantaba ’Like’. Ella lo hace todo fácil, casi sin esfuerzo.

Y es que la Mala no es un sonido, es una actitud. Está en sus letras, en sus discursos, en cada uno de sus gestos encima del escenario. En su compromiso constante con sus ideales. Siendo una de las figuras más veteranas y respetadas de lo que ahora se encasilla de manera vaga como escena urbana, no necesita repetir treinta mil veces que es real. Simplemente lo es. Los aplausos de sus bailarinas mientras ella recordaba que trabaja para su gente, para su equipo, sobre todo ahora que los más invisibles de la industria cultural lo están pasando mal, lo dejaban más que claro. Ante un público con distancia social pero totalmente entregado a la andaluza, esta confirmó una vez más porque su nombre tiene un lugar reservado entre los más grandes de nuestra cultura.

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Foto. Pablo Luna Chao   Conciertos
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