03/07/2020

Crónica del primer concierto del ciclo Nits del Primavera dentro de Nits del Fòrum: nuestro reencuentro con la música en directo.

Los conciertos de la era COVID-19 no son tan distintos a los de toda la vida. Hay artistas actuando en un escenario, público, cervezas, puesto de merchandising, mesas de sonido y personal técnico haciéndolo todo posible. Incluso se ofrece, en el caso de estas Nits del Fòrum que acoge el ciclo Nits del Primavera, un plan para pasar toda la tarde al aire libre que incluye sesión de DJ, comida, zona de relax y vistas al mar. Pero el primer concierto de la era COVID-19 se hace un poco raro, hay que reconocerlo. Por muchas ganas que tuviéramos de volver a escuchar música en directo, por mucha necesidad que tuviéramos de volver a ver a seres humanos en entornos más allá de supermercados, oficinas, farmacias y paseos por el barrio. Que un espacio tan grande como el anfiteatro del Parc del Fòrum tenga que considerarse lleno con 800 personas (y lo estuvo: se colgó el sold out) es algo a lo que tendremos que acostumbrarnos, al menos durante un tiempo. Al principio todo son miradas cruzadas, risas nerviosas, sillas que se mueven unos centímetros para aquí o para allí para reconfigurar el paisaje. Hay mucha distancia, mucho espacio vacío, una fotografía distinta. Se hace raro, claro, pero paradójicamente también nos acaba acercando más a los nuestros.

Y es raro para todos. Incluso para un artista como Ferran Palau, cuya música vive en esos espacios en suspensión, en la distancia que separa la silla de la pareja en segunda fila de la del grupo de amigas, en las capas de instrumentación minimalista que ha domado con tan precisión en discos recientes como Blanc y Kevin. Acostumbrado como debe de estar a sentir su público muy cerca, de repente lo tiene lejos. Como si su propuesta intimista hubiera dado un salto irreconocible y ahora fuera de estadio. Poco a poco, y gracias a la apuesta de arrancar con sus dos nuevas canciones más emblemáticas –’Kevin‘ y ‘Univers‘–, Palau se va desentumeciendo, el sonido se va adecuando al entorno (seguramente el mayor reto: muy bien resuelto) y todo el mundo, artistas y público, empieza a recordar qué es lo que nos empuja a reunirnos en sitios para escuchar canciones.

La noche ya empezó con una buena noticia en forma del primer concierto de Anna Andreu en solitario estrenando su aventura después de Cálido Home. Acompañada solo por la batería Marina Arrufat y con un set breve, ofreció destellos de un universo cercano al del pop metafísico de Palau que nos llevan a confiar en el buen ojo de Hidden Track Records, que acaba de editar su primera referencia, Els mals costums.

Y no fue la única sorpresa: para celebrar este primer concierto de Nits del Primavera, Núria Graham se subió al escenario con Ferran Palau para cantar ‘Flor espinada‘, micro en mano y transformada en la electrificante Marjorie, algo así como su alter ego nocturno además del título de su tercer disco. Sigue anocheciendo y después de ‘Serà un abisme‘, ‘Tornar a començar‘, ‘Què serà de mi?‘ y ‘Flora‘, todas ellas ejecutadas con la precisión habitual a cargo de Jordi Matas, Joan Pons (El Petit de Cal Eril) y Dani Comas, llega ‘Cel Clar‘, la canción que nos recuerda todo lo que hemos pasado. La banda sonora del confinamiento, el tema que nos hizo llorar rememorando nuestra vida anterior mientras estábamos encerrados en casa sumergidos en la incertidumbre. «Cel clar, surto fora de casa / Que cau a trossos al meu damunt«, canta Ferran y cantamos todos. Con otro gesto especial: tras empezar la canción solo acompañado por su guitarra tal y como fue grabada, se le une el resto de la banda para tejerle un nuevo universo instrumental. Porque, como redescubrimos ayer gracias a sus canciones, todo cobra más sentido cuando nos encontramos.

Por eso el de ayer fue algo más que un concierto de Ferran Palau. Fue un acto de militancia, de apoyo colectivo, un ejercicio en común para recordar todo lo que queremos recuperar. Mientras los últimos coletazos de una tormenta eléctrica se avistan a lo lejos, el reloj no deja tiempo para más. Ferran duda y acaba presentando un último tema, pero desde la mesa de sonido ya le están pinchando su canción de despedida. Es ‘Forever Young‘, con la que Ferran y su grupo se abrazan entre ellos como si fuera la primera vez. Mientras, la mayoría del público se pone en pie para celebrar que sí, aunque haya sido un poco raro, finalmente nos hemos reencontrado.

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Foto. Pablo Luna Chao   Conciertos. Opinión
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