26/06/2020

Coincidiendo con la llegada de su debut, uno de los discos de guitarras del año, charlamos con Paul Jacobs y Jacob Shepansky.

Cuando el plan de lanzamiento de tu álbum se va al garete, te quedan dos opciones: resignarte o verlo como una oportunidad para avanzar. Pottery, conscientes de que además van a tardar en defender este disco en directo, apuestan definitivamente por lo segundo. De hecho, no encararlo así sería fallarle a Bobby, figura que se erigió como referente en las giras y en el día a día del grupo. El quinteto canadiense ha construido alrededor de este personaje ficticio el concepto de su primer largo, Welcome to Bobby’s Motel, un trabajo que llega a las tiendas de la mano de Partisan Records. La filosofía que predica el bigotudo protagonista, caracterizado como alguien capaz de sentirse a gusto allá donde esté, tiene por máxima tratar de sacar lo mejor de situaciones adversas. Esto vale tanto para moteles mugrientos como para una pandemia que, pese a todo, no ha logrado dar al traste con los planes de la banda. Pottery nunca han sido muy de tomarse en serio a sí mismos, algo patente en unas canciones trufadas de bromas privadas y en un disco capaz de aportar la dosis de júbilo y escapismo necesaria en los funestos tiempos que corren. De la gestación de su álbum de debut y la vida en la carretera, entre otras cuestiones, charlamos recientemente con Paul Jacobs (batería) y Jacob Shepansky (guitarra y voz).

Va a ser extraño publicar un álbum y que no haya conciertos acompañando el lanzamiento. ¿Cómo os sentís al respecto?
PAUL JACOBS: Todo es raro. Al no haber precedentes, todo resulta extraño.
JACOB SHEPANSKY: Puedes usar esto que ha ocurrido como excusa para seguir adelante. Así es como lo veo yo. Sabemos que no habrá muchos conciertos, que prácticamente no vamos a tocar, así que por qué no empezar a trabajar en nueva música y en lo que vamos a hacer después de todo esto.

¿Os ha costado concentraros en labores creativas durante estas semanas de confinamiento?
PJ: Lo más complicado es que la gente espera que, como ahora tienes tanto tiempo, vas a hacer un montón de cosas. Eso te da otro tipo de presión. Normalmente, entre el trabajo y demás, encuentras el tiempo para hacerlo y resulta estimulante; pero a veces, cuando dispones de tanto tiempo, lo das por hecho. Es otro tipo de presión. Pero si estás en casa, hay que mantenerse ocupado. De otra manera, no haces más que ver la tele. 

¿Cuánto fue el periodo más largo que estuvisteis sin dar un concierto el año pasado?
PJ: El año pasado tocamos mucho.
JS: Sí, hicimos muchos conciertos. Estuvimos fuera dos o tres meses en verano, por lo que diría que el periodo más largo tuvo que ser en invierno. Un mes, no estuvimos más sin tocar. Dimos conciertos casi todos los meses, fue genial.

¿Creéis que haber tocado tanto en directo ha influido de alguna manera en el álbum? ¿Tratasteis de recrear la energía de los conciertos en el estudio?
PJ: El disco lo grabamos como una banda en directo, pero las giras vinieron tras la grabación, por lo que no fue la razón principal. Ya en el EP intentamos recrear lo que sucede en un directo. Lo que es emocionante para el público, también lo es para nosotros; nos recuerda por qué grabamos estas canciones.
JS: Pusimos a prueba estas canciones en directo, porque tocábamos gran parte de este disco en los conciertos del año pasado. Algunas, como ‘Take Your Time‘, llevan en el repertorio dos años, por lo que tienen mucho rodaje en el escenario y eso, una vez te metes en el estudio, lo hace todo mucho más fácil.
PJ: Cierto, algunas canciones estaban ya compuestas antes incluso de que publicáramos el EP.

En Welcome to Bobby’s Motel se percibe un viraje hacia el baile. ¿Os llevó mucho tiempo definir cómo queríais sonar en el álbum?
PJ: Fue un proceso natural. Incluso cómo suena el EP es simplemente cómo sonábamos nosotros en aquel entonces. No estábamos tratando de alcanzar nada.

Grabasteis el EP en dos días. ¿Cómo encarasteis la grabación de Welcome to Bobby’s Motel, esta vez con más tiempo a vuestra disposición?
PJ: Tengo la sensación de que, aunque estuvimos ocho días en el estudio, nos mantuvimos ocupados todo el tiempo. Antes de entrar al estudio habíamos grabado maquetas de las canciones aquí en casa, por lo que conocíamos bien lo que teníamos entre manos. Sabíamos que en esta ocasión íbamos a poder darle más capas y cosas así. La otra vez fue llegar, grabar y fuera, pero esta vez pudimos explorar más.
JS: Pudimos explorar un poco más e intentar cosas que antes no hubiéramos podido hacer, como dedicarle mucho rato a algo concreto.

Jonathan Schenke tiene un currículum extenso en el que destaca su trabajo con Parquet Courts. ¿Qué fue lo que os llevó a escogerlo a él como productor?
JS: Cuando teníamos que decidir con quién grabar el álbum, me puse a buscar entre mis discos: encontré el Light Up Gold de Parquet Courts y ahí estaba él. Me impresionó mucho su currículum, los álbumes en los que había estado involucrado. Resulta que vive en Brooklyn, bastante cerca de nuestro manager. Primero quedaron para tomar un café y después tuvimos una llamada con él. Todo encajó. Se parece mucho a nosotros en bastantes aspectos y es muy buen tío.

¿Qué tipo de productor es Jonathan Schenke en el estudio? ¿Qué fue lo que más os impresionó de trabajar con él?
PJ: Es paciente y honesto. Si la toma no era buena, no se quedaba de brazos cruzados. Es de los que te dice que lo intentes una vez más. Cuando alguien se iba y al volver preguntaba qué tal estaba sonando, él devolvía la pregunta con un «¿cómo crees tú que suena?», porque deberíamos saber lo que estamos haciendo en todo momento.
JS: Supo cómo manejarnos y cómo sacar la mejor toma de nosotros. Sabía si habíamos estado tocando algo durante demasiado tiempo, sabía cuándo era el momento de pasar página y seguir adelante. Nos vino bien porque tenemos nuestros hábitos adquiridos a la hora de grabar, pero él dirigió todo el proceso de manera que resultó más rápido y ágil. Fue genial. 

El ritmo tiene mucho peso en este álbum. ¿Os resultó difícil dar con el tracklist adecuado?
PJ: Schenke nos ayudó con eso. Tenía el oído fresco en aquel momento. Creo que nosotros lo hubiéramos puesto prácticamente en el orden en que las compusimos. Su aportación fue decisiva en el momento de configurar el tracklist.
JS: Una de sus principales aportaciones es la razón por la que ‘Hot Like Jungle‘ cierra el disco y ‘Reflections‘ pone fin a la cara A. Se debe a que cuando planchas un disco, a medida que te acercas al centro del vinilo, la calidad del audio desciende. Por eso los cortes más lentos ocupan la parte central. Es una antigua manera de configurar el tracklist de un álbum.
PJ: Sí, es por eso que normalmente los discos acaban con canciones de corte más acústico, porque se pierde algo hacia el final del vinilo. 

Es posible trazar ciertos paralelismos entre ‘Lifeline Costume’ y ‘Texas Drums’. Ambas son canciones largas, cuyos tres primeros minutos tienen letra y después una parte instrumental. ¿Cómo fueron concebidas?
PJ: ‘Texas Drums‘ parte de una maqueta que hice aquí en casa. La base es ese ritmo de batería y le puse una línea de sintetizador encima. ‘Lifeline Costume‘ surgió de una jam que hicimos toda la banda, mientras que ‘Texas Drums‘ es todo groove. Fueron compuestas de manera muy diferente. 

En Welcome to Bobby’s Motel hay mucha broma privada, como esa letra primigenia de ‘Hot Like Jungle’, pero también hay momentos en que se abordan temas delicados. Por ejemplo, el lado oscuro de las drogas. ¿Qué fue lo que os impulsó a tratar un tema así? ¿Fue difícil encontrar un enfoque?
JS: La verdad es que no fue muy difícil encontrar una manera de enforcarlo. Esa canción surgió de manera bastante natural porque son circunstancias que nos resultan cercanas. En aquel momento fue muy fácil proyectarlo y no tuve la sensación de que fuera algo forzado. Surgió igual que otras canciones en aquel entonces. Un tiempo después, cuando se aproximaba la grabación del disco, cambiamos un par de cosas y la dimos por acabada. No hubo un esfuerzo consciente por decir algo o sonar de una manera concreta.
PJ: Es más fácil hablar de un tema como los problemas con la droga que de otros asuntos porque es algo que afecta a todo el mundo. En nuestras letras no entramos mucho en política. De hecho, en absoluto. Pero los problemas con la droga es algo universal y, por lo tanto, algo más fácil de abordar. 

¿Hubo alguna canción que se os resistiera en el estudio?
JS y PJ al unísono: ‘Texas Drums‘.
PJ: La razón es que, como decía antes, ‘Texas Drums‘ era una maqueta que grabé aquí con el teclado y la batería, era bastante lo-fi. Y lo que sucede cuando te realmente te gusta una demo y suena así es que te cuesta superarlo. Cuando te cuelgas tanto de una maqueta que no te gusta la versión de estudio se llama «maquetitis». Lo que hicimos fue tocarla con la banda intentando darle esa pátina lo-fi, pero es algo que resulta complicado de lograr en el estudio. 

Paul, tú te encargaste del arte del álbum. ¿En qué te inspiraste para crear a Bobby?
PJ: Yo me encargué del trabajo de diseño. En la banda todos estábamos de acuerdo en que queríamos usar la cara de Bobby, que era una foto de baja calidad creada con Face Swap (NdR: aplicación para intercambiar caras del teléfono). Como no podía usar la foto original, porque la calidad no hubiera bastado para imprenta, empecé a toquetear. Por eso es todo negro sólido y colores sólidos. Probamos con varias portadas para el álbum, pero en la que acabó siendo seleccionada estaba intentando recrear unos cómics cristianos, cómics de acción para niños. Cómics de los 90s, ese era el estilo que seguía. Hay mucho simbolismo, casi como en la Biblia. 

Puede dar mucho juego de cara al merch. ¿Tenéis en mente algo?
PJ: Sí, vamos a hacer un libro con todos los diseños sobrantes, como un pequeño fanzine. Hemos hecho una sudadera y probablemente haremos más camisetas, pero el merch es más importante cuando estamos de gira.
JS: Es complicado hacerlo ahora.
PJ: Hay estos packs que ha hecho Partisan con el álbum. Hay calcetines, pins, sudaderas…

Cuando Pottery estáis en el escenario transmitís esa energía capaz de convencer a cualquiera de que estar en una banda es lo mejor del mundo. ¿Qué es lo que más os gusta de estar de gira? ¿Qué es lo que más echáis de menos ahora mismo?
PJ: Por mi parte, creo que dar conciertos.
JS: Sí, dar conciertos y estar en un sitio nuevo cada noche. Siempre gusta estar en una ciudad diferente. Tocar en directo, estar en una sala con un montón de gente.

Por el contrario, ¿qué es lo que os resulta más duro cuando estáis de gira?
PJ: A mí me gusta estar en casa porque me gusta estar haciendo cosas. Cuando estás en la carretera, estás esperando diez horas al día para trabajar dos. Siempre pienso en todas las cosas que podría estar haciendo si estuviera en casa. Esa es la parte más dura para mí.
JS: Me pasa algo parecido. Diría que lo más duro es el agotamiento y el pensar en qué otras cosas podrías estar haciendo cuando te metes ocho horas al día en una furgoneta.
PJ: También cada vez que vas a una nueva ciudad y conoces a gente, solo estás un día, por lo que te invitan a ver la ciudad y a tomar algo con ellos. No quieres ser maleducado, pero pasa cada noche y en ocasiones es demasiado.
JS: Eso pasa mucho en Europa. En Estados Unidos es un poco más fácil porque la gente no es tan maja, pero en Europa todos te dicen «venga, vamos. Vamos al bar después del concierto, ¡venga, chicos!».
PJ: Ya sabes, te invitan a bebida y demás. Cuesta decir que no.

Supongo que a medida que la banda se hacía grande, la responsabilidad también aumentaba y esto no deja de ser un trabajo. Como decís, tal vez no puedes seguir un determinado ritmo o toca rechazar ciertas invitaciones. ¿De qué manera ha cambiado vuestra vida en la carretera de las giras autogestionadas a ahora que tenéis manager, agente y un sello discográfico detrás vuestro?
PJ: Lo hace todo más fácil. Cuando estás haciendo una gira autogestionada, es bastante parecido una vez llegas al concierto. Pero ahora tienes apoyo, sabes que no te vas a quedar sin dinero en medio de la nada y vas a tener que usar la tarjeta de crédito de alguno de nosotros porque hay que arreglar la furgoneta. Tienes gente detrás que se van a asegurar de arreglarlo y de hacer que llegues al concierto.
JS: Ahora tienes soporte y eso te quita de en medio mucho trabajo estresante, así que no te tienes que preocupar de llegar al ferry y no tener billetes. Son cosas de las que nosotros nos olvidaríamos y ahora hay gente que se ocupa de ellas. Es un gran apoyo.
PJ: También he hecho giras con mi proyecto personal, que es autogestionado, y estás en la carretera como músico y al mismo tiempo como manager y como conductor. Es demasiado. Cuando te puedes concentrar solo en tocar, todo es más fácil.

Tendremos que esperar un poco más para veros en España, pero alguien grabó vuestro concierto en el Windmill de Londres y se puede ver en YouTube. Es una sala clave para la escena londinense, de allí ha surgido una nueva generación de bandas. ¿Qué tal fue tocar en el Windmill? ¿Tenéis en Montreal una sala homóloga?
JS: ¡Fue genial! Muy divertido.
PJ: Estuvo muy bien. Diría que en Montreal sería el L’Esco. La ampliaron, pero antes era una sala más pequeña. King Khan, Demon’s Claws… todas esas bandas tocan mucho ahí. Cuando vine a Montreal y toqué en el L’Esco, me hizo sentir que estaba en la ciudad y que formaba parte de la escena.

¿Cómo veis a las nuevas bandas de por allí? ¿Diríais que hay una escena en desarrollo?
PJ: En Montreal viene y va. Mac DeMarco salió de aquí y muchas bandas adoptaron ese sonido. King Khan encabezaron una escena también. Hay muchas escenas que vienen y van en oleadas.
JS: Sí, también hay un par de bandas, Freak Heat Waves y Fountain, que salieron de otra movida pero están haciendo ya otras cosas y esa escena se ha desintegrado. Todo es muy cambiante.

En el corte titular escuchamos lo siguiente: «Welcome to Bobby’s Motel, where all your dreams come true». ¿Qué hay en vuestra bucket list? ¿Hay algo que os gustaría conseguir como banda?
PJ: Algo relacionado con la música: seguir teniendo esa chispa y hacer buenas canciones.
JS: Quiero seguir disfrutando componiendo canciones, creando algo nuevo. Es la parte más emocionante.

No sería extraño que en las entrevistas promocionales os pregunten mucho por vuestra peor experiencia en un motel. Tranquilos, hoy no. Pero hace poco Keane contaron que los peores baños en los que habían estado eran los de la sala Razzmatazz, aquí en Barcelona. Para concluir, ¿cuál es la sala con el peor lavabo en la que habéis actuado?
PJ: El de una sala en París.
JS: ¡Ah, sí!
PJ: Había solo un lavabo para 200 personas que estábamos ahí. Estaba reservado solo para chicas, por lo que los chicos teníamos que usar unos urinarios.
JS: Había pis por el suelo. Definitivamente, el peor lavabo.
PJ: ¡Pero me encanta esa sala!

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