29/05/2020

Charlamos con Pol Rodellar, bajista de la banda, aprovechando la llegada de Siento Muerte, un quinto disco marca de la casa.

Rock y Amistad. Si tenemos que quedarnos con algo de la trayectoria de Mujeres, quedémonos con eso. Una fórmula sencilla pero infalible. Saben lo que les gusta y cómo hacer que suceda. Guitarras enérgicas, baterías incansables y letras que ya son himnos. Con más de 10 años girando por escenarios de todo el mundo, han logrado crear un sonido totalmente inconfundible en la escena nacional. Ahora, sin dejar de tener los pies en el suelo ni perder su frescura inicial, el trío barcelonés compuesto por Yago (guitarra y voz), Pol (bajo) y Arnau (batería) regresa con su quinto álbum de estudio.

Después del éxito de su último EP, Romance Romántico, y un mes después de su fecha prevista debido a causas ya más que obvias, hoy por fin presentan el esperado Siento Muerte. Como ellos mismos dicen, se trata de «10 canciones como 10 poderosos golpes de afecto» que invitan a pensar en el día que podamos volver a poguear con ellas. A propósito de su lanzamiento, hablamos con su bajista Pol Rodellar, que para aquellos que no le conozcan mucho, no solo es el encargado de llevar las redes del grupo, sino que también es el tipo con gafas y barba que se lanza al público en todos y cada uno de los conciertos. Lo lleva en la sangre. Aprovechamos una de esas tardes previas a la vuelta a las terrazas para charlar de lo inevitable, de cómo Siento Muerte es un acto de confianza en un mundo que no para de desmoronarse y de cómo alguna que otra vez los han confundido con una página de contactos.

A vosotros todo esto del encierro os pilló en la carretera, creo que en León o así. ¿Cómo fue esto de tener que encerraros sin estar tan siquiera en casa?
POL RODELLAR: Sí, ese fin de semana íbamos a tocar primero en Vigo, en León y después en Pamplona. Y justo cuando estábamos de camino nos dijeron que León se cancelaba. Fue un poco «bueno, da igual, hacemos este primer concierto y en un par de días el siguiente». Pero en cuestión de horas cayeron los otros dos. Nosotros llevábamos un par de semanas en las que no habíamos tocado mucho y estas fechas eran un poco volver a la carretera y ya empalmar con la presentación del disco. Fue absolutamente deprimente. Mentalmente era más como «bueno no podemos hacer estas fechas, pero en un par de meses o menos…». Ninguno de los tres pensaba que toda esta cosa se podía alargar tanto. Aunque no teníamos muchas fechas para verano porque el álbum llegaba tarde para la temporada de festivales, ahora estamos un poco jodidos. Cuando podamos, Yago y yo ya iremos a ensayar. Pero claro, Tito está en Pamplona. Entre comunidades no sabemos cuándo se va a poder mover. Supongo que ya después de verano. Nos llamamos y hacemos Zooms porque al final te echas de menos. De pasar cada fin de semana juntos a no vernos es jodido. Pero bueno, durante la cuarentena hemos hecho alguna vez eso de «Charleta con Mujeres» y al final pues todo bien.

Ya dijisteis que vosotros nada de directos tocando, solo charletas y beber.
Exacto. Es que ya de primeras, sin medios, es muy difícil hacer un directo. Yago podría haber hecho un acústico pero tampoco es eso el grupo. Así que desde el principio decidimos sudar. Además, todo el mundo empezaba a hacerlos como salvándole la vida a la gente. Nos parecía raro que, si la gente estaba sufriendo, fuera tan evidente las ganas de notoriedad que tenían algunos músicos. No era algo tan necesario. Desde el minuto uno era un poco como «tranquilos, no han pasado ni dos días, puedo vivir sin verte tocar una versión de los Ramones a la guitarra acústica».

Lo que sí que habéis hecho ha sido sacar Maquetas, ensayos, descartes y fracasos (Vol. 1) para ayudar a Ultra-Local Records, la Sala Vol, el Heliogàbal y el Espai Zowie. Háblame un poco de eso. ¿Cómo surgió?
Primero salieron estos directos y canciones de cuarentena y hubo gente que nos lo propuso. Pero no lo veíamos nada claro, preferíamos incluso no hacer nada a lanzarnos a la piscina. Así que una forma de colaborar con todo esto, sin ponernos a nosotros como protagonistas, era ayudar a los colegas de la Sala Vol, a los Ultra-Local, gente muy próxima que las estaba pasando putas. Al final nosotros tampoco vivimos de esto, así que no pasa nada, pero queríamos echar un cable. Decidimos hacer un disco de rarezas digital. Sacarlo así no cuesta nada. Solo hacía falta rebuscar en nuestros discos duros y móviles grabaciones de local, de ensayos, de las demos que nos enviamos entre nosotros y cosas así. Y le dimos caña. La respuesta fue brutal. Yo esperaba recaudar a unos 400 pavos y al final fueron como 3.000. El día que lo colgamos eso empezó a subir y la gente… bueno, es que aquí todo el mérito es de la peña. Supongo que se sintieron reconocidos con todo esto de ayudar al pequeño comercio de su ciudad. Al final todo el mundo va apurado estos días y tiene problemas de pasta. No queríamos obligar a la gente a pagar mucho, por eso la aportación mínima era tan baja. Creo que la gente no lo hizo tanto para ver qué hacíamos nosotros sino para ayudar un poco. Nosotros solo dimos un pequeño motivo para que la gente hiciera esta donación. Así que sí, de puta madre la peña. Yo flipé.

Como tú has dicho, vosotros no vivís de esto, tenéis otros curros. Aún así, habéis mantenido el grupo más de 10 años. ¿Cómo ha sido este camino?
Al final supongo que así está el tema de la música aquí en España. De primeras, fiscalmente es complicadísimo facturar concierto y eso imposibilita mucho la independencia económica y poder vivir de un grupo de música. La gente que hace un par de conciertos al mes o que solo vamos fuerte en temporada de verano no podemos estar pagando trescientos pavos al mes de autónomos. Te arruinarías. Se necesitaría una tarifa adaptada al sector. Por otro lado, en España, cuando surgió la cultura pop y rock en los 50 en los Estados Unidos, aquí teníamos una dictadura. Toda esta industria del entretenimiento que se formó allí aquí prácticamente no existió. La idea de que alguien pueda vivir de la música o que incluso pueda existir una industria aquí no se entiende. Pero a parte de esto, cuando nosotros empezamos hubo un hype que nos hizo ir bastante bien. Claro, luego vino la crisis y ahí sí que nos tocó comer mierda. A nosotros, al final, el grupo siempre nos ha aportado un extra económico. Sí que ha habido momentos en los que íbamos a tocar fuera un fin de semana y lo poco que cobrábamos se iba todo en furgo, comida y alojamiento. Pero si lo pensabas al llegar a casa, era un fin de semana gratis. Al final nos metimos en esto porque nos gustaba, para pasarlo bien. Todo va por temporadas. Claro, sacando disco, si este año no hubiera habido todo esto del coronavirus, podríamos haber vivido del grupo. Pero quizás al año siguiente ya no. Todo son ráfagas. Pero ya nos va bien. 

Entonces la idea nunca ha sido vivir de la música.
No. ¡Que ojalá! Pero no es viable. Tendríamos que sacrificar muchas cosas porque no nos daría la pasta o crecer mucho más. O estar sacando disco cada año y la gente se acabaría cansando de nosotros. Que oye, seguramente sería la hostia, pero también te digo que acabaríamos volviéndonos locos viviendo solo de la música. Hacer solo esto… Todos tenemos nuestras inquietudes. Arnau hace comics, Yago enseña cine y va haciendo documentales y yo escribo. También necesitamos otras cosas. En general está complicado.

Y después de tanto tiempo, ¿escucháis alguna vez vuestros primeros temas?
Yo la verdad es que no los escucho nada. Ni los últimos realmente. El otro día me puse el Sentimiento (NdR: Un Sentimiento Importante), pero buff, no lo he escuchado casi nunca. Justo habíamos estado tocando algunos de esos temas en directo y al ponerlo dije «¡hostia, qué limpio! ¡Qué lento quedó este tema!». Porque en directo son otro rollo. Pero por lo general no los escucho casi nunca. Aún así, de los primeros, que están hechos en inglés, sí que mentalmente tenemos recuerdos de aquellos temas. Básicamente lo que creo es que en esa época estábamos muy metidos en la escena del garage yanqui. Que si Jacuzzi Boys, que si Black Lips, que si Ty Segall, The Oh Sees, todos estos sellos tipo In The Red y estas historias. Y eran nuestros referentes directos. Así que nosotros lo que hacíamos era cantar en inglés porque era exactamente el garage yanqui que nos gustaba. Y ahora todo esto nos cae un poco lejos. Ya no escuchamos tanto este estilo de música, no miramos tanto hacia Estados Unidos. Al final el grupo se ha ido haciendo su propia identidad. En esa época todo era más un ejercicio de género para acercarnos a todo lo que hacía la gente en ese momento, en los 2000.

Era incluso agresivo lo mucho que os llegaban a comparar con Black Lips.
Realmente todo esto fue un poco… uff, no sé. Black Lips era la banda que más se conocía de este género y siempre nos llamaban «los Black Lips de Barcelona». Pero podrían habernos comparado con cualquiera de los otros grupos que ya te he dicho. Era una falta de criterio por parte de los periodistas que nos describían. ¡Hostia, nosotros salimos por toda una escena que había mamado del revival garagero de los 80! Quiero decir, hay mucha historia detrás. No éramos un grupo que saliera de un único grupo. Que se limitaran a decir eso era como «ok, tío, fantástico». Es como si tocas reggae y te dicen «hey, tío, eres el Bob Marley de Barcelona». No me jodas, tío.

Un mes después de su fecha original, llega Siento Muerte. Me gusta mucho, de entrada, cómo contraponéis este título con la frase 10 canciones como 10 poderosos golpes de afecto. ¿De dónde viene este contraste tan tierno?
Todo esto viene porque el nombre del disco surge de un tema que estaba incluido en Marathon que se llamaba ‘Feels Dead‘. Ese disco se iba llamar Siento Muerte, pero como Mujeres es una democracia, votamos. Como había gente que no quería, al final no lo pudimos utilizar. Pero ahora hemos vuelto a votar, el referéndum de Mujeres, y salió que sí. Además, nos iba perfecto porque reflejaba muy bien esta idea de que el mundo se va a la mierda. Que antes del covid, a nivel de vivienda, a nivel de turismo, Barcelona, España, todo el mundo ya se estaba yendo a la mierda. Ya se hablaba de una siguiente crisis económica. Era un poco la sensación de que todo se estaba pudriendo, incluso climáticamente también, ¿no? Queríamos presentar un mundo hecho mierda, pero en el que a veces salen algunos destellos de felicidad. Esa era un poco nuestra idea. Estos destellos, estas pequeñas cosas que nos permiten ser felices, aunque sean cosas sencillas como ir a tomarte unas birras con tus amigos o, ¡yo que sé!, leer un párrafo bueno de un libro. Que todo está mal, pero hay cositas que hacen que esto merezca la pena. Y este contraste es un poco eso, estos 10 golpes de afecto en este mundo putrefacto. Pues hostia, diez canciones como diez abrazos, como caricias que dicen «nosotros también estamos aquí para ayudaros». Es un acto de confianza.

Romance Romántico lo hicisteis prácticamente en dos semanas. Teniendo en cuenta que esto es un LP, ¿Siento Muerte ha sido un proceso tan exprés?
Tanto Un Sentimiento Importante como Romance Romántico fueron trabajos muy rápidos de hacer. Pero a este disco le hemos dedicado algo más. Aún así, nos hemos dado caña. En general tampoco ha sido mucho tiempo. Creo que el proceso de composición nos lo hemos sacado en ocho o diez ensayos. Tampoco somos de estar un año o año y pico componiendo, pero comparándolo con los otros dos, sí que le hemos dado más espacio. Sobre todo para hacer las letras. Muchas veces nos había pasado que habíamos ido a grabar y no teníamos las letras y las hacíamos en el mismo estudio. Y como eso nos agobiaba un poco, lo hemos intentado llevar más estructurado para estar tranquilos en el estudio.

Al final se nota una cierta diferencia en vuestro tipo de letras. Encontramos narrativas más marcadas. En muchas de las canciones hay un poco una idea circular, de retorno, de volver a un lugar, de recordar, de otra vez tener que levantarse y así. ¿Esto está pensado a propósito para que cruce todo el álbum?
Muy bien, sí, sí. A ver, las letras las hacemos con un sistema bastante cutre. Cuando empezamos a hacer un disco, pensamos una idea. Esta idea fue la de «siento muerte, el mundo es una mierda». Y ya no solo el mundo en general, sino nosotros de manera personal también. Uno está en el paro, el otro lo acaba de dejar, otro tiene una crisis interior y así. Siento Muerte es un poco esa perdición en la que hay pequeños momentos de gloria. Entonces, cuando tuvimos esta idea, abrimos un Word en el drive de Mujeres donde fuimos apuntando frases que nos iban viniendo a la cabeza. Frases cortas, cinco o seis palabras, y lo vamos dejando ahí. Las utilizamos para los nombres de los temas o del disco o para ir metiéndolas en las letras. A partir de ahí, Yago va haciendo un «matxembrat». Piensa que los temas van saliendo de hacer ruedas de improvisación y generalmente salen sin letra. A partir de este Frankenstein y de las melodías que va sacando Yago, en un inglés medio inventado, se trabajan las letras. Así que todos aportamos. Lo que sí que hizo él, cómo decías tú, es todo este tema del regreso, de la vuelta, del resurgir. Tú estás fatal y te vas a la mierda y parece que mueres, pero luego hay algo que te hace volver a levantarte y a estar contento contigo mismo y con la realidad que te rodea. Yo ni me di cuenta. Esta idea circular me la comentó él cuando estaba haciendo el diseño del disco. Hay muchos elementos circulares, la redonda que hay en la portada, por ejemplo. Y me dijo «¡Hostia, veo que lo has pillado!». Y yo en plan «no, no, yo he puesto una redonda porque me mola y ya está». Pero supongo que al final, casualidad o no, todo va acabando en su sitio. Y son estas cosas las que cierran todo el mensaje del disco a veces sin darte cuenta. Pero sí que es verdad que en todas las letras hay este mensaje de regresar y de volver.

Aunque el proceso no sea muy complejo, comparado con la letra de temas como ‘Aquellos Ojos’, hay una evolución.
Claro, claro. Cuando cantábamos en inglés y nos empezamos a acercar a hacer canciones en castellano, cogíamos un poco la imitación de las canciones sesenteras de garage y rock en español. Tirábamos de caricaturizar esta idea juvenil del rock clásico de salir e ir de fiesta. Era una especie de actuación. Ponernos una máscara y hacer una canción que diga «¡OH NENAA!». Pero ahora que cantamos siempre en castellano supongo que hemos encontrado nuestro propio lenguaje y nos hemos alejado de esta caricatura. Aún así, seguimos haciéndolo un poco. A veces utilizamos palabras antiguas o que suenan algo denostadas, que no son del vocabulario actual.

Recuperando la idea de la portada de la que hablabas antes, el elemento principal, a parte del círculo, es una piña. ¿Esto también fue un acto más estético o hay algún significado más allá?
Por lo general, siempre que hago los diseños, me pongo a buscar por libros y enciclopedias antiguas ilustraciones y luego las fotocopio y hago estos pseudocollages. Juega mucho el azar. La primera portada tenía que ser ese hombre con una calavera que al final fue la portada del primer single. Pero un día vino mi hija con unos deberes o un examen que había hecho de Naturales y había esta piña que me flipaba. Y le dije porta aquí. La escaneé y la puse en la portada. Era una mancha de tinta más fuerte, tenía como más presencia, más equilibrio. Así que es pura casualidad. Luego dices «una piña, una fruta seca, así muerta… y te pega». Al final la casualidad te puede llevar a una imagen, pero luego tú le encuentras el sentido. 

Escuchando el disco y luego pensando en vuestros directos, que siempre acaban en una explosión de energía, es interesante como el disco es todo lo contrario. Acabáis con una balada, con «Algo Memorable». Es un poco como otra cara.
Sí, supongo que también nos gusta poner algo suave para cerrar los discos. Un momento de reflexión, de pararnos y pensar un poco después de todo el disco. De hecho, en Un Sentimiento Importante ya lo hicimos. Y es verdad que contrasta mucho con el directo, pero al final acaban siendo cosas diferentes. Nuestros directos, el rock & roll, es algo en el fondo muy físico. En un directo no acabaríamos con esta. O no sé, vete tú a saber. Quizá podría molar. Lo que sí que hacemos a veces es meter en mitad del concierto alguna baladita, que entre medio de tanta caña siempre va bien. Bajar un poquito hacia la mitad del concierto y luego volver a empezar para ya tocar la traca final. Incluso para los nuevos directos nos gustaría tener un pianillo para poder tocar este tema que nos mola a todos. Y luego ya acabar bien arriba. También mola poder hacer estas subidas y bajadas. A ver cómo va. Tenemos muchas ganas de poder tocarlo en directo.

Una cosa que destaca en vuestra discografía es que no tenéis colaboraciones. ¿Por qué en un momento como ahora, que aparecen por todas partes, Mujeres decide no hacer ninguna?
Yo creo que lo que hacemos, este tipo de garage, nunca ha invitado a hacerlas. Supongo que siempre viene más a la mente el estilo más urbano. Es verdad que grupos como Carolina Durante o las Cariño han hecho colaboraciones, pero tampoco nos lo ha propuesto nadie ni nos lo hemos planteado. Hemos hecho alguna colaboración en directo, pero en estudio ya es más complicado de gestionar. Quizás algún día hagamos un EP con varios temas, eso estaría bien, pero no tenemos a nadie en mente. Lo que no haríamos jamás sería experimentos raros con grupos que hacen hip hop o trap. A ver, si viene Romeo Santos y quiere colaborar, él sí. Pero sería complicado. ¡De hecho, hemos hecho una colaboración con Cariño! Tenemos un tema compartido que es una versión de Bertín Osborne que es la hostia. Tengo ganas de que salga ya. El tema es un hit, pero es que un HIT. Mira que da rabia el cabrón, pero un día pillé un disco suyo y me flipó. Es como power pop con un riff increíble. Es que joder, Bertín, cuidao.

Y vosotros, como veteranos de la escena de guitarras nacional, ¿cómo veis ahora el panorama, la gente que está subiendo?
Hosti, yo creo que cuando empezamos a salir nosotros y toda esta escena de Vic, Aliment y todo esto, sí que hubo un momento de pocas guitarras. Sobre todo cuando explotó mucho el trap y la música urbana. Hubo un momento que parecía que la gente tenía que posicionarse a favor de una sola escena. Gente renegando incluso. Ahora que la música urbana está mucho más asentada en el imaginario indie a nivel nacional, todo convive bastante bien. Estamos en un momento de puta madre, de gente joven volviendo a hacer cosas con guitarras y tocando así como… más rock, ¡collons! Por ejemplo, Diamante Negro nos flipan. El otro día escuché a un tio que se llama Prison Affair que hace así como garage, un rollo tipo Uranium Club así de punk acelerado, que está de puta madre. Pues ha sacado un disco cortito que lo ha reeditado en 7’’ y también lo tiene en cassette. Melenas han sacado un LP que es la hostia. Está super bien grabado y en Estados Unidos están con Trouble In Mind y, joder, era un sello potentísimo de referencia cuando empezamos. 

Pensando en vuestras redes, si la gente no os conoce, pueden confundiros por lo obvio, con mujeres. ¿Habéis tenido algún que otro mensaje de gente desubicada?
¡Sí, joder! ¡Muchísimos! En Instagram quizás no tanto, pero Facebook lo tenemos abandonado y es un auténtico vertedero. Hay mucha gente que hacia la madrugada nos envía mensajes en el chat pensándose que es una pagina de contactos Hace un tiempo compartimos unos cuantos por stories. Claro, nosotros les contestamos y les explicamos, insultándolos eh, que esto es una pagina de un grupo. Es que estamos hartos. Hay mensajes cada día. Llega a ser deprimente. Debe ser parecido a lo que sentís las chicas cuando la peña que no os conoce de nada os entra y no para de insistir. ¡Que nos piden fotos y nos envían fotos de tíos en pelotas! Pero bueno, les decimos que somos un grupo de música que se llama Mujeres pero que no tiene mujeres y que tocamos garage, rock & roll, los Beatles y todo esto para que lo entiendan. Pero quizá les deberíamos decir que cogieran todas las ganas que tienen ahora mismo de follar y lo convirtieran en un sonido: esa es la energía de Mujeres.

Y ahora que ya pasará algún tiempo hasta que se pueda volver a tocar, si pudieras escoger una sala, ¿dónde os gustaría poder presentar Siento Muerte?
Bueno, evidentemente en Barcelona. Te diría un Apolo. Ahí estamos bien, no necesitamos un Sant Jordi ni crecer más. Qué va. Y en Madrid, hacer el Ochoymedio o así. No queremos más. Estamos bien. Tenemos claro que en verano no vamos a tocar, así que ya veremos cuando se acabe. Si no, pues 2021 y no pasa nada.

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