25/05/2020

Dentro de uno de los discos más importantes de estos días: aislamiento y necesidad de conexión al son de las frenéticas fiestas del mañana.

15 de marzo de 2020. Charlotte Emma Aitchison se autoimpone cuarentena en su casa de Los Ángeles. Se sienta en el sofá, mira a su alrededor: paredes blancas texturizadas que dejan el gotelé por los suelos. En la habitación, su novio; en la cocina, sus dos mejores amigas y managers. Saca el móvil del bolsillo, abre la app de notas y teclea “being a workaholic in quarantine is quite stressful”. Su mente se pone a mil por hora y en el espacio de dos pantallazos escribe todo lo que le preocupa: el futuro de la industria, el replanteamiento del formato, la distancia social y el estrés que le supone no tener un propósito para estos días. Lo postea en Twitter. Bienvenidos a la cuarentena de Charli XCX o lo que ha acabado por ser uno de los álbumes más interesantes de la discografía de la británica: how i’m feeling now.

Aitchison es una artista incansable, una creadora nata. Simplemente no puede parar. Si durante los primeros días pudimos verla compartir entradas de diario, dar fiestas Zoom y hacer lives en Instagram con amigos del nivel de Christine and the Queens, Kim Petras, Rina Sawayama, Diplo u Orville Peck, el día 6 de abril la cosa se puso seria. Hizo como cualquier artista comprometido: archivó todo su Instagram, tabula rasa. Y un único post: «SPECIAL ANNOUNCEMENT TODAY ON ZOOM». Drop it, Charli! La verdad es que si en plena pandemia en 2020 te vas a liar a crear algo, que por lo menos implique utilizar plataformas digitales. Y si pueden ser todas a la vez, mejor. Lejos del secretismo y esa especie de recelo a la propia intimidad de muchos artistas, Charli miró a sus fans a través de la pantalla y dijo: vamos a sacar este how i’m feeling now JUNTOS. Y así ha sido.

Mientras el mundo se paraba, ella emprendió uno de los experimentos musicales más interesantes de esta pandemia: hacer un álbum de cuarentena –ese concepto que hace unos meses ni tan siquiera existía– basándose en tres pilares. Por un lado, escribirlo, grabarlo y producirlo en el intervalo de 40 días. Por el otro, retransmitir por sus redes gran parte del proceso creando algo así como un documental transmedia a tiempo real. Y por último: contar con la interacción constante de los fans, no solo como feedback a su trabajo sino también como generadores de contenido propio para el álbum, o lo que vendría a ser un proyecto más grande a posteriori. Se trataba de sacar un disco y a la vez replantear el tratamiento del formato. 

La fecha autoimpuesta era el 15 de mayo, así que la dinámica del trabajo era un poco de olla a presión. Ella misma, en uno de sus directos, empezaba diciendo que le preocupaba presionar demasiado a sus amigos en momentos tan delicados como los que estábamos viviendo, pero apuntaba que ella NECESITABA trabajar para no volverse loca. Por suerte, Charli siempre ha sido de rodearse de gente buena y talentosa que está ahí para lo que ella necesite. Al proyecto se sumaron A. G. Cook y BJ Burton como productores ejecutivos, un sello de calidad si lo que quieres escuchar es pop bien hecho. Son tan implacables que en tan solo un día ya habían compartido la base instrumental y la demo de ‘forever’, que vendría a ser el primer single del álbum y uno de los hits pop del año.

El proceso de esta canción fue un poco el testeo de cómo podía implicar a sus fans. De primeras compartió las posibles imágenes de la portada para que los fans opinaran sobre las fotos y a su vez enviaran sus propias versiones. Después del lanzamiento recopiló las mejores remezclas de sus fans y amigos en una lista para que todo el mundo las pudiera escuchar. Y finalmente lanzó el videoclip, hecho a base de los más de 5000 vídeos que sus propios fans le mandaron. El resultado fue maravilloso. La sección de comentarios en YouTube de ‘forever‘ transmite la misma nostalgia feliz, incansable e intimista a partes iguales que la canción. Centenares de amigos etiquetándose los unos a los otros al encontrarse en el vídeo. Una declaración de amor en la distancia que te deja con buen cuerpo, aunque sus letras tengan un tinte un tanto agridulce.

Durante los siguientes días, quizás en menor medida –esta vez los videoclips corrían de su cuenta–, la británica siguió compartiendo todo el proceso del álbum. La transparencia que rodea todo este proyecto nos dejó conocer gran parte de las letras antes de que ni tan siquiera fueran definitivas. Jugó un poco al despiste: cuatro líneas de un tema en una libreta por aquí, tres de otro en un pantallazo por allá. Pero al escucharlos en las demos, todos cobraban sentido. Incluso nos dejó participar cuando creaba los videoclips y hablaba con gente de su confianza, como Paris Hilton, para contar cuánto echaba de menos las fiestas, los altibajos que tenía y la importancia del pop en estos momentos. Todo lo que quisiéramos saber sobre el álbum ya nos lo había contado ella. 

En mitad de todo este proceso dio una entrevista para Beats 1 en la que ella misma reconocía que nada de lo que estaba haciendo era algo extraordinario o fuera del alcance de la gente. Ni hacer lives, ni fiestas Zoom, ni conectarse vía internet con sus productores iba a cambiarle a nadie la vida. Pero ella lo estaba haciendo para entretener, para poder llegar a conectar con la gente. Con esto confirmaba lo que ya sabíamos: how i’m feeling now no solo era un álbum sino todo el proceso de creación en sí. Y por fin, después de 40 días, tres adelantos, varias sesiones de escritura en Instagram live, pasarse por el Square Garden de 100 gecs en Minecraft, muchos zooms, algunas llamadas en vivo con Dua Lipa o J Lo, infinidad de whatsapps, decenas de fotos en su habitación y un constante update de sus emociones, Charli XCX estrenaba sin retraso, el 15 de mayo, how i’m feeling now.  

Finalmente, no todas las canciones fueron creadas específicamente durante este encierro. Entre los 11 cortes del álbum encontramos la versión de estudio de ‘party 4 u’, la cual llevaba varios años probando en conciertos, así como el retrabajo de su propia canción ‘Click’, ahora con el nombre de ‘c2.0’. Un hecho que en realidad no debería sorprendernos, ya que no es la primera vez que Charli trabaja sobre sus propias canciones. Pudimos ver este mismo proceso con ‘Track 10’, de Pop 2, que fue actualizado y reconvertido en ‘Blame It On Your Love’ con Lizzo para el álbum Charli. Pero aun no habiendo nacido en un principio para formar parte de este proyecto, se encuentra en total armonía con el sonido y la temática del disco.

Por lo general, aunque sea un álbum grabado en su casa, con los recursos que tenía a mano y una cierta inexperiencia en producción –según cuenta ella misma–, queda bastante lejos de esos primeros trabajos que grababa en su habitación y subía a MySpace en 2008. A nivel sonoro encontramos la crudeza y la suciedad pop de Vroom Vroom, el EP que realmente lo cambió todo, pero al mismo tiempo responde a Pop 2 y a ciertas canciones de su anterior álbum Charli. Su segundo adelanto, ‘claws’, por ejemplo, nos puede hacer pensar en un ‘February 2017’ pero en su versión más dura.

Además de los ya nombrados A. G. Cook y BJ Burton, para conseguir todo esto ha contado con la colaboración a distancia de Dijon, Palmistry, Dylan Brady de 100 gecs y Danny L Harle. En resumidas cuentas, con todo el palmarés del pop electrónico, sin olvidar tampoco la participación en la grabación, tanto de voces como videoclips, de su pareja Huck Kwong, con quien ha compartido cuarentena.  

Lejos de ser un álbum bajonero para contarnos una situación que de entrada podría evocar a algo más triste-melódico, hace todo lo contrario: how i’m feeling now es pura artillería pop, de eso no hay duda. Es todas esas fiestas en las que no has estado y echas de menos. Es cada una de las fantasías pospandémicas que quieres vivir al lado de tus amigos una vez todo esto acabe. Abrir con ‘pink diamond’ es una declaración de intenciones. La contrarreloj en la que se ha cocido este trabajo explota; es agresiva y frenética. Cuando dice “I just wanna go real hard, I just wanna go real hard for days” te deja con toda la carne en el asador de este proceso y, al mismo tiempo, deseando el momento en que volverás a salir y te pasarás una semana entera de fiesta.

Después de seguir el proceso, quedaba claro que el álbum era la radiografía final de la vida de Charli estos días. Pero sin dar mucha tregua a sentirte mal sonoramente. Es un disco para bailar en tu habitación, o para prometerte que la próxima vez que se pueda tú sales hasta el after. Sin embargo, su manera de narrar las cosas sencilla, directa y sin florituras hace que cualquiera –hasta los que no querrán salir– se pueda sentir identificado. No quiere ni necesita de metáforas rimbombantes: ha estado jodida, quiere salir, le quiere, se agobia, siente miedo y echa de menos a sus amigos. Sencillamente está confundida y al mismo tiempo no. Como tú, como yo y como cualquiera cuya vida en cuarentena haya consistido en esperar en casa a que todo esto pase.

Todo esto se resume en la que podría ser La Canción de este ejercicio colectivo. Con la producción de Dylan Brady y Danny L Harle –la fórmula era infalible–, ‘anthems’ pone encima de una base de energía agotadora todas esos detalles que han ido dando forma a nuestro día a día. Abre con un I’m so boredy más tarde dice all my friends are invisible / twenty-four seven, miss ‘em all, these days exhausting / go online shoppingosometimes, I feel okay, some days, I’m so frightened. No hay pretensión, simplemente es lo que hay. Pero en el estribillo, mientras tanto, te grita esas ganas que tiene de romper con todo y volver a las fiestas para cantar himnos y ver a sus amigxs. En definitiva: es el auténtico himno de la cuarentena.

Una de las mejores cosas de esta canción, y posiblemente de todo el disco, es que aunque su sonoridad sea parecida a la del momento álgido de cualquier fiesta –como dijo ella misma en un directo “con la energía de Project X”–, Charli se da la licencia de hablar sobre las cosas que se ha ido cuestionando este tiempo. Precisamente en esta canción pone la mirada en el futuro al decir “finally, when it’s over we might be even closer”. Y ya tú aquí puedes imaginarte abrazando a tus amigos.

Pero el auténtico tema que cruza todo el álbum es el retrato de su relación con Huck Kwong. Ella misma contó que llevaban siete años de idas y venidas sin llegar a ser una relación convencional, pero que debido a esta pandemia se habían encontrado pasando el confinamiento juntos. La presión que esto suponía para ella se ve reflejada en prácticamente todos los temas. Desde ‘7 years’, en la que bromea sobre que “without the Holy matrimony, I’m wife”, pasando por mostrar todas sus inseguridades sobre esa relación en ‘detonate’ y ‘enemy’, donde hay un momento de spoken en el que parece que se le rompa la voz, hasta llegar a decir de una manera sincera “you love me even when I hate myself, I’m sure” en ‘i finally understand’. Y sin duda, el anhelo de ese amor que lleva rondando a Charli desde 2017 en ‘party 4 u’ pero que suena a todas las fiestas del mañana.

how i’m feeling now ha logrado plasmar la montaña rusa emocional de estos días, y es sin duda un álbum que en otras circunstancias no hubiera existido. O por lo menos, no existiría en la forma en la que ha sido concebido. Es de esos de tuitear rápido en minúsculas y escribir tus ideas en las notas del móvil sin mucho sentido. La necesidad de estar conectados ha hecho que este cuarto trabajo de estudio, sin contar EPs y autoediciones, haya trascendido más allá de las canciones y conforme un pequeño universo transmedia en la red. De hecho, el fenómeno de intercambio con sus fans ha sido tan grande que ella misma ha decidido sacar un libro para recopilar gran parte del material que se ha creado en ambos lados de la pantalla.

Todas estas conversaciones y interrogaciones que ha abierto Charli a lo largo del proceso –desde la manera de producir hasta hacer que nos preguntemos qué será de los conciertos y las fiestas– son un buen punto de partida para empezar a pensar qué camino tomará la industria musical a partir de ahora. Con how i’m feeling now, Charli XCX ha puesto en el mapa la necesidad de replantear tanto los formatos como la manera de expresar y comunicar ciertas ideas.

Quizás no será el trabajo más pulido de su carrera; muchas canciones habrían podido subir el nivel con unos días más de trabajo o si se hubieran hecho cara a cara en estudios, como suele hacerlo ella. Pero la verdad es que esta idea de trabajar desde casa, con las mismas pintas medio desaliñadas que todos y con un tiempo limitado, ha hecho que este proyecto goce de una frescura y un toque naive y arriesgado que de otra manera no habría tenido. Es también cierto que gran parte de la admiración que puede despertar es por las circunstancias en las que se ha realizado. De aquí a unos años, una canción que nos hable de la cuarentena no nos apelará del mismo modo que lo hace ahora. Sea como sea, how i’m feeling now es otro gran acierto en este llamado pop del futuro de Charli XCX y sus colaboradores, que hace ya tiempo que ha llegado a nuestras plataformas para quedarse. Es la energía que necesitábamos para sobrellevar, y algún día recordar, todo esto. Ahora solo hace falta esperar para descubrir si, como ella canta en la primera canción del disco, “in real life, could the club even handle us?”.

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