06/05/2020

'Black Dog', segunda canción de 2020 de la joven promesa londinense, apela a la salud mental de toda una generación que ha aceptado su propia vulnerabilidad.

Cuando presentamos a Arlo Parks con motivo de su actuación en el BAM 2019, las canciones publicadas por esta joven cantautora y poeta londinense (entonces 19 años) se podían contar con los dedos de una sola mano. Apenas había visto la luz su primer EP, Super Sad Generation, al que dio continuación con un segundo corta duración titulado Sophie en otoño. Culminaría el año siendo nominada al prestigioso BBC Sound of 2020, y ciertamente, podría ser una de las artistas llamadas a definir este año.

‘Eugene’, la canción que publicó en febrero para abordar su amor no correspondido por una amiga heterosexual (su novio le da título), exploraba «la agonía, los celos y la confusión que salen a la luz cuando las líneas entre el amor platónico y el romántico se desdibujan», y la recién estrenada ‘Black Dog’, su segunda muestra de nuevo material en 2020, trata «el sentimiento de impotencia que experimentas al ver sufrir a un ser querido». La dedica, de hecho, a toda una generación para la que la salud mental es una vieja conocida. «Es para que las personas con dificultades se sientan menos aisladas y empiecen una conversación sobre la prevalencia de los problemas de salud mental en el mundo de hoy», explica Parks sobre una realidad que ella visibiliza con voz sedosa y confesional, siempre sobre crudas guitarras acústicas.

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