03/05/2020

Tras publicar sus respectivos debuts en cuarentena, ambos proyectos conversan sobre productividad en casa, etiquetas y conciertos online.

A estas alturas, decir que nuestra vida y la manera de consumir música han cambiado resulta hasta redundante. Pero es así y a veces cuesta. Ni conciertos, ni festivales, ni ir a las tiendas a comprar discos. Ahora todo sucede entre las mismas cuatro paredes. Pero, por suerte, existe música que parece pensada precisamente para ser escuchada así: en casa, en nuestra habitación. El pasado viernes 29 de abril, el dúo madrileño Marcos y Molduras (Marta Vega y Marcos Astorga) lanzó su primer LP, Te Espero en Casa. Y solo una semana antes, el 24 de abril, Lucas de la Iglesia, más conocido como Confeti de Odio, colgó en todas las plataformas digitales Tragedia Española. El primero son ocho canciones pop de estar por casa, de ese que habla de fregar los platos, ver una serie en el comedor y salir poco. Nuestra vida ahora. Y el segundo, la banda sonora perfecta para pasarte un poco de dramático encerrado en la habitación mientras revisas tus pequeños dramas del día a día y te preguntas «¿por qué eres así?». Quedamos con los tres por videollamada, ¿cómo no?, para que nos cuenten cómo es vivir su primer gran lanzamiento encerrados, los escenarios musicales a los que nos ha llevado el confinamiento y las pequeñas barreras a las que se enfrentan los artistas emergentes de la escena pop underground patria. 

Bueno, ya llevamos la tira encerrados, ¿cómo lo estáis llevando?
MARTA: Nosotros guay. Yo al principio peor, me estaba volviendo muy loca, pero ahora es como que no quiero que se acabe nunca. Ya he caído en mi zona de confort. Lo llevo superbién, la verdad.
LUCAS: Es que hay un punto en el que pillas ya como el zen. Al principio cuesta, pero luego te quedas como muy tranqui, ¿no?
MARTA: Total, al principio era como a saco de videollamadas y cosas así. Y ahora es como que estamos tan saturados que, a ver, echo de menos a mis amigos, pero tampoco tanto, ¿sabes? (risas). Podría vivir así recluida para siempre, la verdad.
MARCOS: Yo estoy un poco estresado, la verdad. No lo llevo tan bien. Pero bueno.

¿Y sois de los que están aprovechando para hacer un montón de cosas?
LUCAS: Yo estoy viendo un millón de series y pelis, leyendo un montón y escuchando muchísimos discos que te da pereza escuchar en la vida normal. Aprovecho ahora que tengo tiempo. Estoy cogiendo ideas para el futuro.
MARTA: Nosotros igual.
MARCOS: Yo como tú, Lucas. He empezado a escuchar discos enteros y también he aprovechado para aprender cosas nuevas con al guitarra.
LUCAS: ¡Yo igual! Estoy viendo cosas de armonía. Teniendo ideas y tal, pero sin componer. Para que cuando ya se acabe esto empiece a crear otra vez, ¿sabes? Es como que estamos en una cápsula de estas de Dragon Ball en las que se ponen a entrenar. Yo lo veo igual.

Entonces, ¿no va a haber canción de cuarentena de Confeti de Odio ni de Marcos y Molduras?
MARTA: A ver, si esto se alarga mucho, quizá. Pero de cuarentena-cuarentena yo creo que no. Empezamos a trabajar una cosa que habíamos compuesto unos días antes de ‘Un Nuevo Año‘, pero nos duró un día la tontería.
LUCAS: Si la cuarentena dura seis meses más, a lo mejor sí. Pero lo que es hacer canciones DE CUARENTENA me parece horrible. No he escuchado ninguna y espero no hacerlo.
MARCOS: Nosotros hemos escuchado la de Joe Crepúsculo y un poco la de María (NdR: Talaverano, componente de Cariño) con Mueveloreinaque es un poco de cuarentena. Están guay.
LUCAS: ¡Pero la de María con Mueveloreina a mí me ha encantado! Tampoco me parece tan de cuarentena, es muy del rollo «nos vemos por el Zoom y tal», pero creo que eso es típico de María.
MARCOS: Al final, hacer canciones sobre la cuarentena es un poco como los villancicos. Que nosotros hemos pecado de eso, pero es como subirnos un poco al carro y la cuarentena no ha sido tan larga todavía como para que forme parte de nuestro imaginario de costumbrismo.
LUCAS: Total, total. Yo es que no lo veo original. Tampoco creo que vaya a aportar algo. Eso se lo dejo a los típicos vídeos motivacionales cutres, que me han llegado un par, «canción de la cuarentena, quédate en casa, tal». Que lo haga otra gente.
MARTA: Yo lo pensé el otro día. No podríamos hacer un tema de cuarentena, al final sería muy parecido a nuestras canciones. Todas son como la casa hay que recogerla, no salgamos y miremos una serie…

Hablando de otro fenómeno de cuarentena: la sobreexplotación de los streamings o lives. Vosotros participasteis en las primeras semanas del Cuarentena Fest. ¿Qué opináis de esto?
MARTA: Nosotros idealmente ya habríamos cubierto el cupo, pero al final hay muchas salas que están pasándolo mal. Te lo piden, conoces a la gente y no te cuesta nada. A mí me parece que una vez está bien. Lo que me da más pereza son los grupos que cada 5 minutos están haciendo un directo con la guitarrita y tal. ¿Qué aporta eso? No sé.
LUCAS: Yo hice el Cuarentena el primer día y ya está. No hago más porque al final soy solo yo con la guitarra. Me han escrito marcas que de repente quieren subirse al carro rollo «toca en nuestro Instagram, que tenemos un montón de followers». Y es un poco «¿para qué?». Encima no te quieren ni pagar. Conciertos reconozco que he visto muy pocos, la gente que me gustaba del Cuarentena y poco más.
MARCOS: Y es eso, hay todos los días.
MARTA: Yo me acuerdo de la primera semana, íbamos todos a una.
LUCAS: Y fue muy guay.
MARTA: También te apetecía verlo, pero al final todo ha durado tanto tiempo que los dejas de ver.
LUCAS: A mí me parece que lo del streaming se ha agotado un poquito. Ya hemos hecho todos nuestro directito hablando, nuestro directito tocando.

Es un poco también lo que tuiteaste, que ojalá luego haya tanta gente en los conciertos como ahora interesada en hacer y ver streamings.
LUCAS: Claro, y que las mismas marcas que me dicen ahora de tocar, luego me paguen por tocar de verdad. Es que al final se están aprovechando un montón.
MARTA: Esto lo dijo La Mandanga. Antes te pedían colaboraciones gratis y ahora te invitan a crear contenido. Al final les estamos llenando una parrilla y ni se plantean pagarlo.  

Otra cosa que ha pasado estos días es que muchos artistas han retrasado el lanzamiento de sus discos. Vosotros habéis mantenido vuestras fechas originales y tanto Tragedia Española como Te Espero en Casa han salido durante los últimos días de abril. ¿Cómo fue esta decisión?
MARCOS: No estábamos atados económicamente a ninguna fecha, así que decidimos mantenerlo. No había motivos para retrasarlo. Al final lo que hemos hecho es lanzarlo en digital. El problema viene con la edición física, que ahí ya veremos. Pero la gente va a seguir en casa escuchándolo incluso más.
LUCAS: Sí, yo creo que es eso. Tampoco sabemos cuándo va a acabar… Imagínate que esto se acaba en noviembre. En noviembre, en mi cabeza ya estaré grabando otro disco. Personalmente me han subido las escuchas, cada día me sigue más gente, y quizás eso tenga que ver con que la gente está en casa aburrida escuchando música. Yo creo que es un buen momento para sacar algo. Además, la música que hacemos es muy de estar en casa. Creo que va a ir guay.
MARTA: Después de todo el trabajo, sientes la urgencia de sacarlo. Igual dentro de tres meses yo ya tengo cuatro canciones que me gustan más que todas las que tengo en el disco. Y para mí eso no tiene ningún sentido. No me haría la misma ilusión sacarlo.
LUCAS: Y al final, ¿qué haces durante ese tiempo? Me viene una ansiedad que lo flipas. Yo sentía que lo tenía que sacar para que mi cabeza pudiese superar este disco que lleva dándole vueltas un año. Si lo dejo ahí en la recámara…
MARCOS: Sobre todo si no estás creando nada estos días.
LUCAS: Es que estaría en plan: podría haber hecho esto mejor. Lo he sacado y los vinilos estarán en un par de semanas. Así que, menos para conciertos, no creo que afecte negativamente en nada. Me da rabia porque teníamos un concierto juntos y perdemos los conciertos más inmediatos.
MARTA: Claro. Tampoco nadie pensaba que esto se iba a alargar tanto. Ahora nos está empezando a afectar hasta a nosotros, que teníamos solo algunas cositas este verano.
LUCAS: Yo estoy cagado de verdad por esto. Me hice autónomo una semana antes del encierro. Si esto se sigue alargando, quizá sí que tengo que decir «voy a empezar a dar clases de guitarra o volver a una oficina» o yo qué sé, ¿sabes? Pero bueno, esperemos que no.
MARTA: Fua, es que eso es una putada. A nosotros, a nivel profesional, no nos afecta porque tenemos un curro donde echamos horas. Pero justo era un momento de la hostia y estaban saliendo más grupos, cada vez había más escena, más movimiento y de repente todo se ha parado en seco
LUCAS: Lo bueno es que «mal de muchos, consuelo de tontos»: todo el mundo está igual.  Creo que cuando esto acabe la gente va a tener más ganas que nunca de ir a conciertos.

Ahora, centrándonos en vuestros trabajos, a parte de que los dos discos han sido producidos por Juan Pedrayes… La narrativa del amor, en cualquiera de sus formas, es el eje principal de ambos álbumes. ¿De quién habla este amor?
MARTA: En nuestro caso son nuestras historias, nuestro día a día. Lo peor es que son de los dos (risas). Muchas veces se me ocurren ideas guais de una ruptura, o cosas que le podría contar a mis ex o cosas de estas, pero por el simple hecho de estar haciendo música con Marcos se quedan en notas del iPhone. Me parece como raro explorar eso y exponerlo, sobre todo porque la gente sabe que somos pareja.
MARCOS: Pero puedes hacerlo también perfectamente.
MARTA: Sí, sí. Lo sé.
LUCAS: Tienes que pasar esa barrera.
MARTA: Yo de momento prefiero que todo el mundo se entere de que tenemos problemas porque no fregamos los platos a que de repente alguien diga «joder, esta está haciéndole una canción a tal».
LUCAS: Ya… En plan «te echo de menos, eres mejor que el que tengo ahora»…
MARTA: Claro. Lo peor es que no tiene ni por qué ser real ese sentimiento romántico. Pero decir «esto quedaría de puta madre» aún no me sale.
MARCOS: Pero también es un poco la gracia que tenemos, imagino. A priori da pereza hablar de lo que hablamos. Pero yo creo que lo expresamos de tal forma que hay muchas más cosas detrás. Parece muy costumbrista todo, pero esconden muchas más cosas las letras.
LUCAS: En mi caso, mi disco es superpersonal. No predomina el amor romántico como de pareja y tal, a lo mejor tengo dos canciones de eso. Las demás son personales, de familia, amistades y mirar hacia adentro, de amor propio. Yo, por ejemplo, admiro mucho cómo escriben Marcos y Molduras porque me parece muy bajado a tierra y eso es muy complicado de hacer.
MARCOS: Es porque no sabemos escribir, es por eso (risas).
LUCAS: Pero me parece muy bonito, muy cotidiano. A mí me sale escribir como muy «¡oh, dramático!». Como todo muy megalómano, por eso admiro mucho cómo escribís. No sé, me gusta mucho.
MARTA: A mí me parece que lo tuyo es valiente. Porque hay muchas veces en las que me gustaría expresar algo, pero siempre tengo muy en cuenta qué va a pensar la gente. Pero luego cuando te escucho a ti, no estoy pensando en Lucas, sino que pienso en que me identifico mazo.
LUCAS: Sí, es como una barrera que hay romper, sobre todo cuando empiezas a hacer canciones. La de mis amigos, mi madre y mi padre me van a escuchar y van a decir «¿este tonto, qué?». Pero cuando rompes esa primera barrera de la vergüenza es una liberación espectacular. Y ahora me siento muy empoderado, puedo decir bestialidades. La gente ya va a saber que es una canción y puedo decir que odio a mi madre y que mi madre sepa que no.
MARCOS: Nosotros también la hemos roto de alguna forma, no todo lo que canta Marta es verdad. No soy un capullo (risas). Pero lo que me gusta de ti es que las letras son muy trascendentales y, al mismo tiempo, son muy cotidianas. Hay como muchos lugares comunes con los que nos identificamos. Y eso es una pasada.
LUCAS: Sí, yo quiero quedarme con que la gente vea algo así como «este chaval quiere ser muy grande», pero se ve claramente que es un tío normal.
MARCOS: Son contradicciones que tenemos todos. Aunque no lo digamos, alguna vez lo hemos pensado. Esas cosas le pasan a todo el mundo.

Otra barrera que también habéis roto es la de ese sonido más DIY de vuestros primeros temas. Ahora, escuchando vuestros discos, puedes llegar a imaginar que vuestros proyectos son el proyecto de una banda. ¿Esto fue algo que os planteasteis desde el principio o ha surgido una vez que empezasteis a trabajar en el estudio?
LUCAS: Es la magia de Juan (risas). En mi caso, desde que empecé el proyecto de Confeti de Odio sabía que quería que sonara a una banda. Se llama Confeti de Odio porque quiero que la gente piense en una banda. Y funciona. Quería hacer esto hipergrande. Y para este álbum le dije a Juan «vamos a grabar baterías y vamos a meter violines, quiero que suene a superproducción». Y creo que lo hemos conseguido. A mí la etiqueta de lo-fi o bedroom pop y tal me hizo gracia cuando se puso de moda, pero ha caducado y ha envejecido un poco mal.
MARTA: Nosotros igual. Al principio es verdad que sonábamos mal, pero porque no teníamos los medios para que sonara bien.
MARCOS: Ni a Juan.
MARTA: Todo lo que subíamos a Bandcamp era como con un sonido más maquetero.
MARCOS: Jugábamos con los recursos que teníamos. Pero queríamos hacer algo con el sonido que hemos conseguido con Juan, con quien estamos superalineados. Todas estas etiquetas del estilo lo-fi o DIY están caducas. Son incluso casi de los 90, no sé porque volvieron hace cinco años. ¿Por qué no sonar como una banda si es posible hacerlo? Aunque sean medios digitales la mayoría.
MARTA: Pero tampoco queríamos pasarnos con la sobreproducción. Al final, somos dos y de momento no nos planteamos ir con banda. No queríamos que las bases fueran realmente la base de nuestro concierto. Que aportaran y sumaran, pero que sin ellas pudiéramos ofrecer algo guay. Y creo que lo hemos conseguido.
LUCAS: A mí me gusta diferenciar mentalmente entre el directo y el álbum. Me parecen cosas completamente diferentes. Cuando empecé fue como «métele violines y bajos y todo y luego ya veremos cómo lo hacemos en directo». Ahora ya tengo una banda, pero hasta hace poco era yo con el móvil en plan karaoke. Al final lo que se va a quedar es el disco. No me gusta limitarme por el directo. La mayoría de gente que me va a escuchar seguramente no me va a ver nunca en directo.
MARCOS: Realmente nosotros tenemos un año de experiencia y tampoco tenemos una opinión tan marcada.
MARTA: Al principio nos parecía algo de intrusismo, porque tenemos colegas con bandas que llevaban muchos años en esto. Nosotros lo hacíamos en plan lol. Entonces era como «¿qué va opinar la gente cuando vean que Marcos solo toca la guitarra y yo solo canto?». Que no pensaran que es una farsa.
LUCAS:  Esto me hace mucha gracia en cuanto al público. Hoy en día ves a un montón de gente, tipo Yung Beef, que va solo con el móvil y a la gente le encanta. Pero cuando me ven solo a mí, se siguen sorprendiendo. Creo que es algo que hay que superar. En el mundillo del rock y de las guitarras, lo digital ha entrado para quedarse. Y no es una cosa que haya que desestimar porque es un muy buen recurso para grupos como nosotros que no tenemos tantos medios.
MARTA: Es que toda la razón. Al final la intención tampoco es que te pases el concierto pensando «joder, cómo molaría si tuviera un batería o un bajo».
MARCOS: Si eso fuera un dogma, tener una banda con sus instrumentos en el escenario, no verías a casi nadie en 2020. Y seguramente serían unos casposos.
LUCAS: Y se limitaría mucho a los grupos. Pero sí que es verdad que te sientes más arropado tocando con banda.
MARCOS: Siempre es más entretenido.
LUCAS: Que me lo paso bien haciendo karaoke, pero he hecho algunos chungos. Lo he pasado mal en sitios en los que voy solo con el micro, y pues si el público no está en la onda te sientes un poco desnudo.

¿Y cómo surgió vuestra relación con Juan? Creo que en ambos casos es bastante importante para vuestros proyectos, ¿no?
LUCAS: Yo a Juan le asalté al poco de estar con él en mi otro grupo (NdR: Axolotes Mexicanos). Empezamos a coger confianza y le dije de ayudarme con mi primer EP. Y desde hace dos años hemos trabajado siempre juntos. Hemos estado trabajando en Tragedia Española de agosto hasta enero y ha sido un trabajo de equipo totalmente. Siento que sin él sonaría a algo completamente distinto. Me alegro de que haya salido así y poder seguir trabajando con él hasta que se aburra de mí.
MARTA: Nosotros lo conocimos por un grupo de amigos que ya trabajaban con él. Y es que Juan es superbueno y trabaja superrápido. Si no lo es más es porque está en cincuenta mil cosas. Desde el primer momento fue genial.
MARCOS: Sobre todo ha sido muy fiel a todo lo que le transmitimos sobre qué queríamos que fuera la movida.
MARTA: Solemos pasarle la demo y las voces que nos pide por separado y algunas líneas de guitarra y batería, y él lo transforma en algo que es una puta pasada.
LUCAS: Es que nunca me ha dado una idea que odie. Y cuando encuentras a alguien con quien trabajar así no quieres cambiar.
MARTA: Sabes que si ese sonido le gusta a él, a nosotros también nos va a gustar. Es como un sello de calidad.

Y ahora que todo lo leemos un poco en clave de confinamiento, de la situación actual, ¿os preocupa que la gente haga segundas lecturas de los discos?
MARTA: Si las hay, no creo que sean malas. Pero el otro día lo estaba pensando porque hay mucha gente que está empezando en plan «mi madre me corta el pelo o mi tal me lo ha arreglado». Y Marcos y yo elegimos esa imagen porque nos parece algo muy íntimo. Nosotros, cada uno o dos meses, lo hacemos: le corto el pelo en el baño. Y nos parece superbonito. Y de hecho, creo que es guay, juega a favor porque justo ahora te puedes sentir más identificado. Es nuestra temática de siempre, que es un poco vivir en cuarentena, en casa. Pero no creo que a la gente le vaya a sorprender mucho, no va a parecer algo oportunista.
LUCAS: La primera frase del disco es epidemia universal”, y es verdad que mucha gente me ha dicho que parece hecha para ahora. Pero es imposible que haya hecho algo tan rápido, no soy tan bueno (risas). Estoy convencido de que va a haber algún meme sobre ello, pero creo y confío en que el disco va a trascender a esto. Y si lo escuchas bien, ves que las canciones van por otro camino. Juan me escribió en plan «qué suerte tienes que vas a sacar el disco en el momento tal», con toda la gente en casa.
MARCOS: A mí me encantó la frase de «se van a morir todos los americanos» (risas).
LUCAS: ¡Sí, sí! «Se morirán todos los americanos y no habrá nada en televisión». Y no sé si se ahora se va a entender porque es básicamente porque solo miramos cosas que hacen ellos, en plan películas y series. Pero, claro, ahora…

Si la gente solo se quedara con una cosa de vuestros discos, ¿con qué os gustaría que se quedaran de Te Espero en Casa y Tragedia Española?
MARCOS: A mí me gustaría que se sintieran identificados, porque son canciones bonitas que salen de la humildad.
MARTA: La intención que tenía yo es que fuera luminoso. Hace un año Palacio de Linares sacó un disco que cuando me lo pongo me alegra para barrer un domingo soleado. Ojalá alguien se ponga nuestro disco mientras limpia un domingo y se ponga de buen humor, que le alegre.
LUCAS: Me gustaría que la gente histriónica, la gente como yo, la gente emocional y dramática, se lo ponga y vea que el mundo está lleno de gente igual de dramática. Que la Tragedia Española es un poco la vida de todos. Y que se arropen y se recreen un poco en sus propias miserias con mi música de fondo. Eso me parecería estupendo.

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Foto. Confeti de Odio Marcos y Molduras   Entrevistas. Nuevos grupos
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