30/04/2020

Presentamos al dúo de las catalanas Marta Torrella y Helena Ros, uno de los proyectos más particulares de nuestra música contemporánea, a propósito de su nuevo EP.

La historia de Tarta Relena sigue construyéndose en presente a pesar de que su música suene como venida de otra era. Aunque en sus canciones se haya detenido el tiempo siglos atrás, Marta Torrella y Helena Ros conviven irremediablemente con la problemática contemporánea que ha dejado a la industria musical en una situación especialmente dedicada. Para minimizar sus consecuencias, al menos parcialmente, el dúo publicó su nuevo EP, Intercede pro nobis, el pasado 17 de abril en formato confinado: la escucha de sus cinco cortes solo es posible previo pago de los 5 € que dan acceso a su descarga digital. Desde su sello, The Indian Runners, cuentan que este sistema se mantendrá hasta que se recupere la normalidad.

Intercede pro nobis viene a completar el relato que Tarta Relena iniciaron el pasado año con Ora pro nobis, un debut de ocho canciones que las diferenció al instante de todo su entorno: Torrella y Ros exploraron a cappella algunos cantos tradicionales de diferentes pueblos mediterráneos con paradas en el folklore menorquín, cretense o sefardita. Un universo musical con el que uno no se encuentra por casualidad. «Nuestra ceremonia de iniciación fue cuando nos adentramos en el mundo coral. A partir de ahí conocimos repertorio renacentista y barroco y empezó el gusto por la polifonía y el formato a cappella. El folk era parte de lo que habíamos escuchado un poco desde siempre: flamenco, canciones tradicionales del Mediterráneo, cantautores… Juntamente con otros estilos y géneros», explican desde casa cuando en circunstancias normales tendrían que estar a punto de empezar una gira de más de veinte fechas.

En Intercede pro nobis, donde adaptan una melodía tradicional georgiana al latín, recuperan un texto del poeta griego Kavafis o versionan una obra del Cancionero de Palacio, redoblan su apuesta por lo esencial. Dejando a un lado algún detalle electrónico, el EP se sujeta exclusivamente sobre sus dos voces. «Desde el inicio quisimos ir hasta el fondo de las posibilidades de nuestro canto y de nuestras dos voces juntas. Después, cuando hemos querido desarrollar más el proyecto y darle una vuelta más a algunas canciones, hemos querido que las voces continuaran siendo el ingrediente principal. Optamos por introducir la electrónica porque sirve de elemento contrastante con la voz humana, pero intentamos que no eclipse su protagonismo. Nos gusta la filosofía del ‘menos es más'», añaden.

«Entendemos el choque que provoca nuestro formato con algunas salas y festivales donde actuamos», cuentan Torrella y Ros, conscientes de su particular adn. Sin embargo, reivindican su proyecto más allá de su condición de rareza musical y hablan con naturalidad de sus inquietudes. «No nos sentimos mensajeras de ninguna verdad o pureza, simplemente intentamos vivir con normalidad el hecho de acercar un repertorio que nos hace sentir cosas y nos estimula a espacios de ocio más mainstream. Estos dos ámbitos aparentemente alejados conforman nuestras experiencias musicales a lo largo de la vida y, igual que a nosotras, a mucha gente le pasa lo mismo: la música que nos gusta y las maneras de consumirla pueden ser muy variopintas».

Su todavía corta discografía desmiente el tópico de que en la música, como en otros campos artísticos, ya está todo inventado. Incluso el folklore puede conjugarse de diferentes formas a partir del contexto actual y las herramientas que ofrece. «Justamente entendemos la música tradicional como algo bastante vivo y presente, que ha ocurrido siempre, y que tiene mucha capacidad de transformarse. Evidentemente, buscamos el contraste con los elementos electrónicos, pero utilizamos Ableton porque es un recurso del ahora, igual que antaño se han utilizado el organillo, la guitarra, las cucharas o los nudillos golpeando en la mesa».

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