15/04/2020

Entrevista con el trío de amigos y colaboradores, representantes de una alternativa emocional en la escena urbana, a propósito de la nueva mixtape de Rojuu.

A efectos puramente prácticos, el escenario global actual ha transformado a la fuerza la manera de hacer muchas cosas. Hay actividades que, sencillamente, no pueden funcionar como funcionaban antes. Esta charla, en cambio, se hubiera hecho de la misma forma hace un par de meses: Rojuu (17 años) vive en Barcelona, Clutchill (22) está en Madrid y Carzé (18) es venezolano. Nunca han coincidido los tres en persona en el mismo sitio. Así, juntos pero a distancia, es como llevan haciendo música desde hace un año. En septiembre de 2019 lanzaron Children of God, una mixtape a seis manos en la que los dos primeros narran tormentos generacionales y el tercero sirve los beats. Ahora, en plena cuarentena, Rojuu publica OOO, trabajo con el que sigue definiendo uno de los discursos más emocionales dentro del panorama urbano de aquí. Clutchill y Carzé le acompañan en esta videollamada igual que le acompañan en varios momentos de su aportación a la posible banda sonora para el confinamiento.

¿Cómo lleváis la cuarentena?
CLUTCHILL:
 La verdad es que yo no salía apenas de casa antes (risas).
ROJUU: Yo tampoco he salido mucho nunca.
CARZÉ: Aquí la situación no es tan grave como allí, pero hay casos. Todo está en cuarentena.

¿Hacía mucho que no hablabais los tres?
ROJUU:
Los tres juntos no sé cuánto hace que no hablábamos, pero yo hablo constantemente con el uno o con el otro.
CLUTCHILL: Yo hablo con estos dos a diario, sí.

El año pasado lanzasteis una mixtape conjunta, Children of God. Lo que no sabía es que así se llama también el colectivo que formáis.
CLUTCHILL:
A partir de esa mixtape surgió la idea de seguir currando juntos en el futuro porque nos entendimos muy bien. Más allá de hacer un álbum o no, nació la idea de contar los unos con los otros para cualquier curro que hagamos porque nos gusta la manera en la que trabajamos.
ROJUU: Bueno, somos un trío de gente que nos hemos autonombrado Children of God. Así, cuando saquemos cosas juntos, la gente ya sabe quiénes somos.
CLUTCHILL: Es un poco como la unión de Kanye West y Kid Cudi, pero ellos la llamaron Kids See Ghosts.

¿Cómo os conocisteis?
ROJUU:
Yo conocí a Carzé hace unos tres años. Pero no me acuerdo si fue a través de…
CARZÉ: Fue por Telegram, me acuerdo.
ROJUU: Es verdad. Me contactó y me mandó beats. Al principio me mandó un beat que era de un amigo suyo y luego ya empecé a trabajar con sus beats. A partir de ahí el sonido se consolidó.
CARZÉ: Y ya empezamos a trabajar a full como una misma parte creativa.
ROJUU: Un año después conocí a Clutchill. Fue por Instagram, de una manera completamente random. Me moló que en España hubiese gente creativa y cercana musicalmente a lo que yo estaba haciendo y decidimos currar. Creo que nos pusimos a hacer el remix de ‘R.I.P., que no salió.
CARZÉ: Sí salió, ¿no?
ROJUU: O sea, salió más tarde, pero no salió cuando lo hicimos. Y a partir de ahí… que alguien lo cuente.
CLUTCHILL: Después de hacer el remix dijimos que podríamos hacer un EP, tres o cuatro canciones juntos. Tú dijiste que podíamos hacerlo con Carzé y me moló porque había escuchado algunas cosas suyas, ya había escuchado Bad Trip Camp justo antes de que saliera… Al final fue creciendo la bola, fuimos haciendo más temas y quedó la mixtape de Children of God.

Supongo que se grabaría en un proceso parecido a esta conversación, ¿no? A distancia, cada uno en su casa.
CLUTCHILL:
Excepto un par de temas que grabamos juntos Rojuu y yo en Barcelona, el resto fue todo a distancia. Madrid, Barcelona y Venezuela.

Rojuu, hace diez días publicaste tu nueva mixtape, OOO. Parece una mala idea lanzar música ahora, pero curiosamente es como si el mood de la mixtape encajara perfectamente con la situación actual.
ROJUU:
El release de ‘ikari‘, que fue el segundo single, ya estaba planeado para sacarse cuando se sacó (NdR: 20 de marzo). No sabíamos que esta sería la situación en este momento. Respecto al álbum, yo le dije a Ferran (NdR: su mánager) que cuadraba perfectamente en una época así. Lo mejor era lanzarlo. Un disco así tiene mucho más sentido en una cuarentena que Colores de J. Balvin o que otros discos que son puro baile y que no pegan nada con una época así. Pasará un tiempo hasta que esos releases se puedan disfrutar de verdad. Lanzar esta mixtape en este momento puede hacer que a la gente dentro de un tiempo le recuerde esto que estamos viviendo.
CLUTCHILL: Nadie va a olvidar esta época, eso seguro.
ROJUU: La estética de la portada también encaja con el momento. Es una foto al aire libre, pero a nivel de colores es muy sombría. Dentro de un tiempo puede recordarnos bastante a la cuarentena.

La mayoría de los cortes de OOO están producidos por Carzé y Clutchill colabora también en un par. ¿Cómo os organizáis a distancia?
ROJUU:
Todo funciona de manera un poco caótica. Para mí, grabar es un lío absoluto.
CARZÉ: Pero porque tú grabas con Sony Vegas (risas).
ROJUU: Sí, yo grabo con Sony Vegas, que es un programa de edición de 2009. El peor programa de la historia. Además, cuando empecé a grabar la mixtape yo estaba en un momento de mi vida muy raro. Me costaba. Y cuando me venía la inspiración, no tenía beats con los que grabar. Le escribía a Carzé y me mandaba, pero igual ya había perdido la espontaneidad del momento cuando me llegaban. Así que lo que empecé a hacer fue pillar beats de YouTube para grabar mi voz encima de ellos. Después se lo pasaba a Carzé y él cogía como referencia la nota del beat y el tempo.
CLUTCHILL: Eso mismo lo hicimos varias veces en Children of God. Creo que ‘Memorias de plástico‘ la hicimos así.
ROJUU: De hecho, ‘Memorias de plástico‘ y ‘Triángulo Amoroso‘ están grabadas con el mismo beat de origen. Lo voy reutilizando.
CARZÉ: Y al final quedan cosas súper diferentes a cómo era la primera versión.
ROJUU: Esa primera versión al final es como una demo a partir de la que vamos cambiando cosas. Vamos mejorando todo y terminamos reinventando esa canción.

Te he leído en Twitter que algunos temas son bastante más recientes que otros, ¿no?
ROJUU:
Hay dos que se grabaron entre finales de febrero y marzo. El álbum originalmente era demasiado melancólico y demasiado oscuro. Era un tópico del propio Rojuu: todo triste. Era así porque lo empecé en una época en la que yo estaba raro, pero más tarde vi que me salían cosas que no eran tan tristes. En el disco yo veo dos partes, una primera que es más oscura y una segunda que tiene otro mood porque se hizo más tarde.

En ‘#whitedoraemon’, de hecho, hay una mención al Coronavirus («ya no estoy, ya no me puedes toser / Corona, bien, bien / Protégeme, fendi girl, mask»).
ROJUU:
 Esta creo que la hice a finales de enero. Estuve en Londres y la escribí al volver. Empezaban a oírse las primeras noticias sobre el Coronavirus en China y me enteré en el aeropuerto, pero tampoco le di mucha importancia en ese momento.

En ‘angel’, el primer tema de OOO, hay un sampleo de ‘Bagdad’ de Rosalía súper bien integrado. ¿Cómo surgió? ¿Tuviste que pedir permiso?
CARZÉ:
La idea de meter el sample fue de Rojuu. ¿Cuál era el vídeo que usamos?
ROJUU: Uno en El Hormiguero cantando en directo.
CARZÉ: Pues de ahí recortamos el sample. Pero no sé si se pidió permiso.
ROJUU: Yo enseñé el tema y me recomendaron que se lo comentáramos a alguien del equipo de Rosalía porque podía ser un lío. Además, era doble lío porque Rosalía cogió una melodía de Justin Timberlake. Como yo me llevo muy bien con Daikyri, la hermana de Rosalía, le comenté que habíamos sampleado ‘Bagdad‘ y me dijo «claro, no pasa nada, seguid». Pero a Rosalía no le dije nada hasta que salió el disco. Le escribí y me dijo «qué guay, me encanta». Yo llevaba mucho tiempo queriendo meterlo en algún lado porque me encanta la melodía, es brutal.
CARZÉ: Cuando yo lo metí en mi programa, vi que la melodía de ‘Bagdad‘ estaba en el mismo tempo y la misma nota que ‘angel‘. Fue una locura. ‘angel‘ terminó siendo una canción muy diferente a lo que parecía que iba a ser al principio.

‘ikai’ está producida por Fish Narc, que es miembro de Gothboiclique. ¿Normalmente os ha costado menos encontrar referentes en Estados Unidos que aquí?
CLUTCHILL:
Es verdad que cuando me empezó a interesar ese tipo de música, aquí no se estaba haciendo. Lil Peep y todos esos ni siquiera eran súper famosos todavía en Estados Unidos, todavía estaban asomando la cabeza. Era algo muy muy undergrond. Y quizá lo que me parecía atractivo en ese momento era precisamente que no se estaba haciendo nada parecido por aquí.
CARZÉ: Luego se fue extendiendo y se hizo global como una estética más. También tiene una parte de moda.
ROJUU: Yo creo que, en general, somos gente muy ligada a nuestro tiempo, a lo que pasa en el momento. Aunque tenemos referentes culturales pasados, a los tres nos gusta ver el presente, lo nuevo. Eso influye en que nos gusten artistas americanos porque allí está la vanguardia musical normalmente. Si viviéramos en el 1900, seguramente nos fijaríamos en lo que se estaba haciendo en Francia.

¿Os preocupa que se os haya colgado la etiqueta emo y no veamos que no toda vuestra música nace de la tristeza?
CLUTCHILL:
Eso es un problema, sí. Entre nosotros lo hablamos mucho y también lo hemos hablado con Ghouljaboy. Se nos ha etiquetado como música triste, música emo… Y ya da igual que hagas otra cosa. Incluso las playlists en las que nos meten siempre son de ese estilo. Queremos salir un poco de eso. Nosotros hacemos de todo, pero es importante que la gente vea que haces de todo.
ROJUU: Es importante que se vea que una persona no siempre está triste aunque normalmente haya hecho canciones tristes. Tienes que mostrar tu persona real y tus diferentes etapas. Si haces canciones muy diferentes, la gente que te escucha se acostumbra a esa versatilidad y termina valorándote porque ve cómo eres y no solo por tus canciones. Yo, por ejemplo, consumo más entrevistas y fotos que canciones de los artistas que me gustan. Me gusta conocer al artista de verdad.

¿Sobre que alguien pueda hacer un uso estético de la tristeza o la pena qué pensáis? ¿No es algo peligroso?
CLUTCHILL:
Se ha romantizado algo que es serio. Yo entiendo que haya chavales que quieran que se les escuche y hagan canciones sobre suicidarse o estar triste porque creen que es lo que escucha la gente, pero no es algo sano. No es algo bueno ni para esa persona ni para la gente que lo escuche.
ROJUU: En general, se nota mucho cuando algo no es de verdad. A mí, personalmente, me vino muy bien que de repente se pusiera de moda la estética anime y que en el mundo de la música se copiaran muchos de sus conceptos  porque siempre he sido un niño que ha visto mucho anime. A mí me vino de lujo, pero hay muchos artistas que se nota que han cogido el concepto sin tener ni idea. También se nota mucho cuando alguien habla de armas y no ha cogido una en su vida. Yo aprecio mucho que alguien me cuente su realidad.
CLUTCHILL: Debería aprovecharse que ahora en la escena actual hay muchas más sensibilidades. Cada uno tendría que contar lo que vive y lo que siente y no lo que ve que a fulano le funciona.

¿A nivel terapéutico os ayuda contar lo que sentís en una canción? ¿O a veces viene mejor protegerse un poco?
CLUTCHILL:
El arte en general es una forma de desahogarte, de expresar lo que estás sintiendo. Sientas lo que sientas, está guay sacarlo.
ROJUU: Hacer canciones es como hacer un álbum de fotos. Después las escuchas y vas viendo cómo estabas en ese momento. Son recuerdos.

¿Os reconocéis a vosotros mismos cuando escucháis una canción vuestra pasado el tiempo y estáis en otro estado de ánimo?
ROJUU:
A mí a veces me resulta muy duro escucharme. De hecho, ‘ikari‘ tardó mucho en salir porque no podía escucharla. Mi mente me hacía cambiar de canción.
CLUTCHILL: Personalmente, yo me aburro muy rápido de todo lo que hago. Si hago algo en un determinado momento porque me siento de una determinada manera, a los seis meses me parece súper aburrido, súper anticuado. No me suelo identificar mucho con lo que he hecho en otro momento porque siempre estoy queriendo probar cosas nuevas. No paro quieto.

Parece que ha tenido que llegar una pandemia para que se hable abiertamente sobre tristeza, soledad, depresión… Pero creo que vuestra generación trata esos temas de forma más natural hace tiempo, ¿no?
ROJUU:
En general, somos una generación que no ha tenido ningún tipo de complicación. Hablo desde la perspectiva de donde vivimos nosotros dos, quizá Carzé sí. Pero aquí muchos no hemos tenido ningún tipo de problema. Eso ha dado lugar a que se creen nuevos malestares y preocupaciones que antes no estaban porque había otros problemas que los ocultaban.
CLUTCHILL: Lo que pasa también es que tenemos demasiado tiempo para pensar.

Es curioso que lleváis un ritmo de lanzamientos muy diferente. Rojuu, tú tienes bastantes más temas publicados que Clutchill si dejamos a un lado Children of God.
ROJUU: Al tener el estudio en casa, yo he aprovechado para grabar cada vez que he podido. Eso me ha hecho ir más rápido. El acceso a un estudio influye mucho en la rapidez a la hora de hacer canciones. A mí me gustaría dar el paso y dejar de grabar tanto en casa para cambiar un poco de ambiente.
CLUTCHILL: Realmente yo es que llevo muy poco haciendo música. Casi todo lo que he sacado de momento han sido colaboraciones con otra gente porque hasta ahora no me había atrevido a lanzar un proyecto yo solo. Ahora me encuentro cómodo, estoy preparando mi disco, sé lo que quiero hacer, me siento seguro. Ya me conozco más para hacer lo que realmente quiero hacer y contar mis movidas.

¿Y qué plan tienes para el disco?
CLUTCHILL:
Estoy decidiendo bien lo que quiero hacer. Aparte de con ellos dos, lo voy a hacer con Mark Luva como productor principal. En cuanto a sonido, creo que me voy a alejar bastante de lo que he hecho hasta ahora porque me aburro muy rápido. Espero tener algo para sacar a finales de año.

Has colaborado con Yung Beef, Goa, Paul Marmota o Dafresito, que son todos del entorno de La Vendicion. ¿En la escena hay ganas de colaborar unos con otros o no es algo que se vea fuera de ese círculo?
CLUTCHILL:
Igual en redes da la sensación de que la gente está predispuesta a colaborar, pero luego no es así realmente. Mucha gente está en grupos muy marcados y no colaboran con según qué grupos. A mí todo eso me da igual, yo curro con la gente que me apetece currar.
ROJUU: Hay como mini sectas y los que están dentro colaboran con la otra gente que está dentro. Siempre hay piques raros y extraños que no acabo de entender. De hecho, hace poco lo hablaba con Leïti (NdR: Leïti Sene, también invitado en la mixtape), que también tiene su propia secta aquí en Barcelona. Son gente muy maja y todos curran en casa de Leïti, pero él también se abre a colaborar con otros. Yo creo que las nuevas generaciones están haciendo que todo se abra en la escena.
CLUTCHILL: Mola que cada uno tenga su carrera aparte y colabore con otros para que tengamos influencias nuevas cuando volvamos a juntarnos.

Gracias a vosotros y a gente como Luna Ki, Goa o Dafresito se van introduciendo nuevas sensibilidades en la música urbana. ¿Creéis que hace 5-6 años os hubiera costado más haceros un hueco?
CLUTCHILL:
Es guay que ahora se respete la posibilidad de que haya sonidos nuevos, gente que hable de cosas distintas… Porque además hay un público para eso. Ahora hay gente que quiere escuchar eso y quizá hace unos años no pasaba.
ROJUU: Al principio, si no eras lo más «calle» del mundo, no encajabas. Como en España mamamos de lo que se hace en Estados Unidos, el panorama urbano va cambiando según va cambiando allí. Cuando allí toda la gente hacía trap súper calle y salía de Atlanta, aquí también. En 2015 o 2016 apareció gente diferente como Lil Uzi Vert, que de repente parecía sacado de un anime. O 21 Savage, que era el más gangster. Así se abrieron más mundos y la gente que estaba en el panorama de aquí empezó a aceptar que había distintas formas de expresarse.
CLUTCHILL: Así se crean las escenas guays de verdad. Lo que hay que hacer es promover ese cambio, no impedirlo.

¿A Venezuela ha llegado algo de la escena de aquí?
CARZÉ:
Pfff pues no mucho. Aquí la gente no anda muy pendiente de la música.

Ya ha salido el tema de la estética anime, que siempre está muy presente en lo que hacéis. Desde fuera veo un contraste parecido entre inocencia y oscuridad tanto en el anime como en vuestra música.
ROJUU:
Como he consumido mucho anime, se me vienen imágenes con esa estética a la cabeza cuando estoy haciendo una canción. Siempre me vienen ese tipo de ideas, conceptos, colores…
CLUTCHILL: A mí me mola porque ofrece una alternativa a lo que solemos consumir. Tiene una sensibilidad distinta, trata las cosas de una manera distinta. Es fácil identificarte con ello cuando estás entre los dieciséis y los veintipocos porque empiezas a estar en un mundo de adultos pero todavía te sientes como un niño. El anime define muy bien ese momento de confusión en el que te sientes inocente pero ya no estás haciendo cosas tan inocentes. Es normal que relacionemos todo eso porque estamos en esa edad. Por eso en nuestra música hay esos contrastes: un día te sientes como un adulto y al día siguiente te sientes como un crío indefenso. Es lo que vivimos.

¿Que en la generación anterior haya habido artistas de vuestro alrededor que han alcanzado cierto estatus es una presión para vosotros?
CLUTCHILL:
Yo no empecé en esto por los likes o por la fama. Simplemente me sentía a gusto, me sentía cómodo haciendo esto en vez de estando en la uni. Mientras yo me siga sintiendo cómodo, sabré que estoy haciendo lo adecuado. No siento ninguna presión por nada, pero obviamente estaría genial poder vivir de ello de una forma súper guay. Yo no tengo la paranoia de querer ser underground toda mi vida. Ojalá sea el artista más famoso del mundo, pero tampoco me preocupa si no pasa.

Clutchill, a ti te he leído que te gustaría dirigir algo; Rojuu, tú diseñaste la portada de Bad Trip Camp. ¿Os veis haciendo música toda la vida para expresaros?
CLUTCHILL:
En general, nuestra generación está muy abierta a hacer cosas, no nos cerramos a nada. Eso nos hace estar en el mismo canal aunque hagamos o escuchemos música muy diferente. No nos vemos haciendo música dentro de 15 años, pero sí nos vemos creando el arte o el contenido con el que nos sintamos cómodos en ese momento.
ROJUU: Creo que tanto Clutchill como yo tenemos intereses más allá de la música. Nos interesan otros ámbitos. Y creo que esa es la mejor forma de mantenerse a lo largo de los años. Por ejemplo, yo ahora veo a Shaquille O’Neal de comentarista en la televisión. Es importante aprender cosas nuevas para mantenerse.

¿Os molesta que siempre se haga referencia a vuestra edad cuando se habla de vosotros? ¿Creéis que es relevante?
CLUTCHILL:
En su caso lo entiendo. Yo hago 23 dentro de poco, pero tiene mucho mérito lo que ellos están haciendo. Yo también lo recalcaría.
ROJUU: Supongo que para mucha gente es un punto de interés. La edad influye mucho en el contenido que tú hagas; no es lo mismo una persona de 16 cantando sobre algo que una persona de 40. La edad es una etiqueta bastante importante para entender a un artista y entender lo que está contando.
CARZÉ: Claro, son diferentes perspectivas.

Por cierto, ¿de dónde viene lo de pasar de las mayúsculas en títulos de canciones, tuits…?
ROJUU:
Yo odio las mayúsculas. Hago el cambio a las minúsculas sin pensar, mi mente lo hace sin darme cuenta. Sé que en el iPhone hay la opción de anular las mayúsculas, pero yo no la tengo activada.
CLUTCHILL: La movida esta de las minúsculas a mí me moló porque empecé a verla en XXXTentacion. Creo que lo hace también Billie Eilish, ¿no? No sé, es una forma de diferenciarte un poco. Es una tontería, no tiene mucho trasfondo, pero mola.

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Foto. Iván Salvador   Entrevistas. Nuevos grupos
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