09/04/2020

De Bob Dylan a Billie Eilish, de Björk a Radiohead, de Sufjan Stevens a Carly Rae Jepsen... una docena de formas de vivir el momento actual a través de las canciones.

Cada ser humano está viviendo el confinamiento a su manera, peor o mejor, bien o mal. A algunas personas les estará resultando sumamente complicado seguir con su vida con (a)normalidad, ya sea por motivos materiales o psicológicos, por tener que despedir a sus seres queridos o por simplemente verse obligadas a convivir con ellos. Muchas estarán maldiciendo el distanciamiento social porque añoran abrazarse con las amigas, o salir de fiesta, e incluso habrá quien por su personalidad introvertida estará agradeciendo poder quedarse encerrado en casa más tiempo del habitualmente reglamentario. La música, como siempre, se presenta como un antídoto para sobrellevar todo esto: nos hace revivir emociones individuales y colectivas, reflejarnos en el momento o evadirnos de él. Nuestra redacción, no exenta de sentir todas estas cosas o ninguna, ha decidido compartir las canciones que está escuchando en estos días de incertidumbre. Una docena de temas que van de Bob Dylan a Billie Eilish, de Björk a Radiohead, de Sufjan Stevens a Carly Rae Jepsen, de Jessica Pratt a Ferran Palau.

Billie Eilish – ‘my strange addiction’

‘my strange adicction’ no habla de ningún chico o chica, no. Su extraña adicción es The Office, una sitcom de 201 episodios que Billie Eilish ya había visto 12 veces con solo 17 años. Aunque el confinamiento parece la situación ideal para ponerte al día de todas esas cosas que nunca tienes tiempo para hacer, de ser más productivo que nunca y consumir todos los productos culturales pendientes, muchos estamos exprimiendo estos días nuestros pequeños vicios y placeres cotidianos al máximo, ya sea jugar a Los Sims o al Animal Crossing, ordenar compulsivamente las listas de Spotify o volver a ver nuestra sitcom preferida. No hay pasatiempos mejores que otros: Billie tiene The Office y cada uno el suyo propio. (Ignasi Estivill)

Björk – ‘Virus’

Como buenos antropocéntricos, estos días le hemos dado condiciones fatales a la palabra ‘virus’. Pero estamos ante una oportunidad única de resituarnos. Ni por encima ni por debajo del mundo natural, sino junto a él. Así lo describía –me lo recordaba Maria Arnal en una entrevista reciente– Björk en ‘Virus’ de su álbum Biophilia, electrónica experimental donde cada tema estaba relacionado con algún aspecto de la naturaleza. Ella mostraba al virus como un amante fatal: quiere tanto a la célula, que la destruye. Cuando salgamos del confinamiento, no pequemos de lo mismo. Démosle mimo a lo que nos rodea. (Yeray S. Iborra)

Bob Dylan – ‘Murder Most Foul’

Diecisiete minutos de reflexión en plena pandemia del coronavirus. En una época oscura, Bob Dylan entrega en su canción más extensa, la primera como premio Nobel, que cabalga entre la ironía y el repaso a toda una época, quizá a toda una vida. Partiendo del asesinato de Kennedy, recorre un trayecto que va desde el cine mudo a la época dorada del jazz, desde los Who y Queen a Joni Mitchell y Charlie Parker, y erige uno de sus homenajes más lúcidos en el momento oportuno. (Carlos Marlasca)

Carly Rae Jepsen – ‘Party For One’

En mi opinión, sobrellevar la cuarentena y el aislamiento social puede ser muy duro si alimentas las emociones más negativas e intensas. Y aún puede serlo más empaparse de épica desde la soledad de una habitación. Es por eso que escuchar ‘Party For One’ de Cary Rae Jepsen resulta casi un antídoto a esta realidad. Merecemos nuestro ratito de fiesta. Aunque sea una fiesta para uno mismos. Más allá de ser “la canción sobre masturbarse” de Carly en los foros, no podemos negar que esta celebración pop del ‘yo’ logra levantar a cualquiera de delante del ordenador. De momento, bailemos a nuestro rollo mientras esperamos poder volver a hacerlo con todos los demás. (Eva Sebastián)

Ferran Palau – ‘Univers’

‘Univers’, la puerta de entrada al último disco de Ferran Palau, parece hecha de ese material blandito con el que ahora se recubre el suelo en los parques con tobogán y columpios. El teclado que flota, la voz susurrada, la batería acolchada, la guitarra invisible. Todo es mullido en ‘Univers’. Es como la colchoneta de la clase de judo: puedes dar la voltereta en el aire y caer con las costillas sobre ella sin hacerte daño. Es un lugar seguro en el que, ya lo dice Palau, «qualsevol preocupació desapareix». Una canción-ansiolítico, tres minutos y pico que siempre mejoran el aquí y el ahora. (Víctor Trapero)

Jessica Pratt – ‘As the World Turns’

Es en momentos como estos cuando, inevitablemente, las canciones vuelven con nuevos significados, quizás por la fragilidad de la situación o, simplemente, por pura necesidad. En una actualidad difícil de explicar y exteriorizar a nivel individual, Jessica Pratt y su ‘As the World Turns’ parece tratar de poner voz a todo ello, hablándonos de un mundo que se enciende y se satura de palabras salvajes, crudas, vacías. No es que la letra sea precisamente clara ni concisa, se acerca más bien a algo así como una alucinación, pero es ese sentimiento de duda e incertidumbre tan sutil como la existencia misma, esa intimidad y fragilidad que transmite su sonido, esa dulzura e incluso cierta dejadez en su forma de cantar, el motivo por el que inevitablemente uno termina echando mano de ella. Música, al final, en su estado más puro y orgánico. (Irene Méndez)

Jon Hopkins – ‘Immunity’

Más allá del inevitable chascarrillo por su título, la canción que cierra el mejor disco del productor británico Jon Hopkins es un bálsamo. Una pieza más cercana al ambient que a sus explosiones de techno agresivo y que nos sirve para pausar durante diez minutos todo lo que está pasando a nuestro alrededor, tanto fuera de nuestras casas como dentro de ellas. Dos líneas de piano entrelazándose, una base líquida y los coros al fondo de King Creosote (un disco maravilloso para la cuarentena también es el que publicaron juntos, Diamond Mine) van construyendo una canción que bien podría poner banda sonora al primer amanecer poscuarentena, cuando todo, lentamente, empiece a volver a empezar. (Aleix Ibars)

Kate Tempest – ‘People’s Faces’

Pensé en muchas canciones antes que esta y de hecho vine a Kate Tempest buscando su lado más distópico. Buscando esa amargura de siglo XXI que destilan muchos de sus temas. Y sin embargo, me he quedado aquí, en una composición bellísima que si me pilla desprevenido me saca las lágrimas. Desprende un calor animal y su letra nos recuerda, precisamente ahora, que no son las cosas lo que nos hace felices, sino las personas. Tras un mes de confinamiento, aferrados al portátil, el móvil, la tele, el módem, la cadena, la consola y todos los artificios tecnológicos imaginables que nos hacen estos días más digeribles, no sé vosotros, pero yo he entrado en esa fase de quererle tocar la cara a los míos. En estos días de mascarillas en los que ir a cara descubierta en esas escapadas de supermercado empieza a parecer irresponsable, yo estoy con Kate. «Miro a mi ciudad en otro día difícil. Grito por dentro. ¿Cuándo va a cambiar todo esto? Estoy empezando a deshacerme. Pero mi cordura está a salvo porque puedo veros las caras. My sanity’s saved cause I can see your faces. I love people’s faces«. (Daniel Boluda)

Los Planetas – ‘Zona Autónoma Permanente’

En las entrevistas de promo de Zona Temporalmente Autónoma en 2017, J explicaba el concepto de ZTA de Hakim Bey y lo relacionaba con la escena indie en España; cómo las relaciones entre autores, discográficas y público vivían al margen de la industria en los 90 y cómo esa ZTA estaba totalmente consolidada por el mainstream. Comentaba que teníamos que generarla de nuevo, basarla en los sentimientos y relaciones personales. Pues bien, algo que en su momento me parecía un cúmulo de argumentos para justificar el título de un disco (que luego transmitía más o menos ese mensaje) y una cita a un autor de referencia ha terminado por ser uno de los pensamientos más recurrentes en los veintilargos días encerrados en casa que llevamos ya. El sistema en el que vivimos es tan frágil que, al final, lo que nos mantiene a flote es precisamente la unión entre unos y otros al margen del sistema, pero sobre todo, el deseo de juntarnos como meta final. Ese canto que según en qué momento suena temerario, en otros demasiado inocente y a veces un sueño imposible: “Llegara el día en que podamos celebrarlo, estar para siempre juntos para nunca separarnos”. Que sea pronto, pero el vuelco de esta canción al escucharla entre marzo y abril de 2020 quedará para siempre. (Jordi Isern)

Radiohead – ‘House of Cards’

Una canción preciosa, de esas que sea cual sea tu estado al escucharla te arrastran a su mundo y te acarician el alma mientras te vierte un denso líquido meloso de colores puros. Bien podrían ser los de la portada de este maravilloso álbum, que no es un rainbow al uso, sino uno hecho de supernova: los colores cálidos del origen del universo. La temática de la canción poco tiene que ver con la sensación que produce en mí, diría. Oficialmente, Thom le dice a su amada que reconozca que su matrimonio es un failure y se deje llevar en su aventura con él. Sin embargo, yo veo en esta rueda de acordes mayor y la voz como de mantequilla de Thom otra cosa. En estos días que se agolpan entre sí sin diferenciarse, en que el tiempo, no solo presente sino pasado (distante) y futuro (eterno), parece emerger con un cuerpo nuevo, y uno reflexiona mirando atontado por la ventana en el todo, esta canción te recuerda que la nostalgia está ok, que la tristeza edifica, que el deseo te va a hervir por dentro siempre, que la realidad está sujeta con pinzas y puede desmoronarse en cualquier momento como una ‘House of Cards’. No hay regrets que quepan: inspira hondo y protege la llamita que alumbra tu existencia para seguir adelante. Todo estará bien al final. (Luca Dobry)

Sampha – ‘(No One Knows Me) Like The Piano’

Por culpa (o suerte) de este excepcional confinamiento, somos muchos quienes nos hemos visto obligados a regresar a casa padres, ese lugar de recogimiento que a veces te resulta insoportable, que puede significar protección, paz o todo lo contrario, pero en el que sin lugar a dudas te conoce hasta el último de los objetos, en el que te observan las fotografías de tus antepasados y, en cada espejo, te reflejas de una forma extrañamente familiar. En casa siempre ha habido un piano, así que la elección de esta balada íntima y desolada de Sampha no es casual. El cantante y compositor británico dedica ‘(No One Knows Me) Like The Piano’ a su madre, fallecida de cáncer poco antes de que él publicara su debut. Ahora que los muertos se convierten en meras cifras, que contemplamos desde la distancia y desde la impotencia cómo nuestros mayores, que tanto hicieron por nosotros, se marchan en silencio y sin que podamos despedirlos como se merecen, es más necesario que nunca humanizarlos, recordar cómo un día deslizaron sus dedos por las teclas de un piano para mantener su recuerdo vivo. (Max Martí)

Sufjan Stevens – ‘The Only Thing’

Los nostálgicos acordes de Sufjan Stevens en esta canción me transportan a momentos del pasado. El tema incluido en el imprescindible Carrie & Lowell hace que quiera coger la guitarra de nuevo, y sus delicados acordes me evaden de la constante pregunta retumbando en mi cabeza: ¿cuándo llegará por fin el verano? (Fátima Conde)

Television Personalities – ‘A Sense Of Belonging’

Estos días ha sido duramente criticado el uso de lenguaje belicista por parte de algunos cargos del gobierno. Lo cierto es que, por mucho que se empeñen algunos, no estamos inmersos en un conflicto bélico, sino ante una crisis sanitaria. Salvando las distancias entre ambos casos, sí es posible trazar ciertos paralelismos entre nuestra situación actual y la que se narra en ‘A Sense Of Belonging’, una canción de Television Personalities que vio la luz con la Guerra Fría aún latente. Algunas de las disyuntivas planteadas en la letra son las que nos tensionan en la actualidad, por eso lo que cantaba Dan Treacy en 1984 nos resulta hoy incómodamente cercano. Lo hemos sentido con nuestros vecinos: “Once there was confidence, but now there is fear”. También con la enrarecida llegada de la primavera: “Once there was laughter, but now only tears”. Lo que a diario hemos experimentado a las ocho en los balcones, inesperados protagonistas de todo esto, es ese sentimiento de pertenencia al que apelaban Television Personalities. No sabemos cómo será el mundo después de esto, pero sí podemos afirmar que muchos no queremos que sea igual: “I hope and I pray in my own naive way that one day we can reach some sort of understanding”. (Edu Fernández)

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