05/04/2020

Recorremos el nuevo disco de la estrella británica canción por canción a través de sus innumerables referencias.

Future Nostalgia es todo un compendio de disco acelerado, de post-disco, de nu-disco, de funk y de otros estilos colindantes que se presentan aquí fusionados en uno solo al servicio del puro desparpajo, la fiesta, el jolgorio y la joie de vivre. Pero también es un viaje regado de influencias hacia el pasado, hacia tiempos musicalmente más felices y, sobre todo, hacia la mítica discoteca neoyorquina Studio 54. Por allí, en una misma e interminable noche, se van sucediendo diferentes artistas que han sacado de sus muros y sus cabinas la inspiración para dignificar la pista de baile, y todos ellos se ponen al servicio de una Lipa que actúa como maestra de ceremonias perfecta, tomándose muy en serio el guateque que allí acontece.

En apenas media hora consigue resumir toda esta aventura sonora que parece más bien un Fórmula 1 del nu-disco y deja, además de muchísimos momentos inolvidables, un final bastante mediocre y reposado que funciona casi como la resaca de semejante fiestón, consiguiendo que pasemos por todos los estados de una noche en apenas una carrerilla. Nos lo hemos bailado hasta morir, lo hemos coreado por la ventana y quién nos iba a decir que ese espíritu cerrado y compacto, esa vertiginosidad festiva, iba a encajar perfectamente con las limitaciones espaciotemporales que sufrimos de forma natural ahora que estamos confinados, en cuarentena.

Por eso hemos querido bucear entre sus influencias, tratar de reconstruir esa noche inabarcable en el Studio 54 que recrea Dua Lipa e imaginarnos qué canciones podrían sonar, qué artistas no iban a faltar, cómo encajan las 11 canciones contenidas en Future Nostalgia con ese mood general de la discoteca, con otras artistas, consigo misma y con la propia historia y evolución de un género que no puede entenderse sin Madonna ni Prince.

‘Future Nostalgia’

Por eso es a ellos a los que primero habría que mencionar, relacionándolos con el tema más experimental de Future Nostalgia, una construcción de beats secos y efectos de corte post-disco que está presente en toda la discografía de Prince (pero que recrean especialmente bien, en dos épocas bien distintas, ‘Controversy’ y ‘Sign ‘O’ the Times’) y que también tiene mucho del espíritu aventurado con el que Madonna abría la década disfrazada de vaquera en Music, un disco cuyo tema titular viene bien a la hora de entender las ambiciones sonoras de Lipa.

‘Don’t Start Now’

Sirva como introducción, porque la verdadera entrada en el Studio 54 la vivimos con ‘Don’t Start Now’, single de cabecera de Future Nostalgia. Una canción tremendamente bailable y elegante que no es difícil relacionar con el ‘Kiss‘ de, de nuevo, Prince, pero que también recuerda a grandes clásicos del disco como el grupo Sisters Sledge (especialmente su temazo ‘He’s The Greatest Dancer’), la Grace Jones de Muse y la gran diva Chaka Khan, que firmó junto a la banda Rufus uno de los grandes baluartes de este Future Nostalgia, ‘Ain’t Nobody’. Su viaje hacia terrenos más actuales lo podemos seguir gracias a los avances de Daft Punk y su ‘Get Lucky’ y de Mark Ronson y su ‘Uptown Funk’. Pero también está la gran Laura Branigan, influencia a su vez fundamental y representada ahora con su ‘Self Control’ y en general con el influjo italo-disco.

‘Cool’

La excepción que confirma la regla nostálgica del disco, un tema mucho más cercano a los principios del nuevo pop que no por nada cuenta en los créditos con Tove Lo. De hecho, su ‘Cool Girl’, así como varios temas de la discografía de Charli XCX, parece un buen punto de partida para este tema que se completa en la parte clásica y vocal con referencias a la primera Gwen Stefani en solitario (atención a ‘Serious’) y en lo musical con un sabor enorme a ese groove sintético que tan bien ha ido desarrollando The Weeknd y que podemos resumir para este momento en ‘A Lonely Light’ o en ‘Secrets’. Y sí, obviamente está Prince, pero en su vertiente más edulcorada, la que podemos escuchar claramente en, por ejemplo, ‘Little Red Corvette’.

‘Physical’

El buque insignia de Future Nostalgia y seguramente su mejor canción. Un trallazo ochentero inundado en referencias que, aun así, emerge con una personalidad arrolladora sobre una referencia al ‘Physical’ de Olivia Newton-John y a las rutinas aeróbicas de Jane Fonda. Su viaje, espídico, parte de esos 80 overdrive que podemos escuchar perfectamente en ‘Holding Out For a Hero’ de Bonnie Tyler, en general en la voz arrolladora de Laura Branigan (nos quedamos esta vez con ‘Gloria’), en bandas sonoras como la de Footlose o Flashdance, con ese ‘Maniac’ de Michel Sembello, en el ‘Lips To Find You’ de Teena Marie, en el ‘Do You Wanna Funk’ de Patrick Cowley (ejemplo prototípico del Hi-NRG) o en la sequedad rítmica de artistas como Nite Jewell y su ‘One Second of Love’, del debut de Madonna (especialmente ‘Burning Up’) o del espectacular Warm Leatherate de Grace Jones, cuyo ‘Love Is The Drug’ parece otra de las piedras filosofales para Future Nostalgia. Ojo, la construcción puede recordarnos a temas como el ‘After Hours’ de The Weeknd, entre sintética, atmosférica y muy retrowave; bebe mucho de los dos singles transicionales de Lipa (‘Electricity’ con Mark Ronson y Silk City y ‘One Kiss’ con Calvin Harris) y se dirige a los territorios desgarrados de Lady Gaga en temas como ‘The Edge of Glory’.

‘Levitating’

El hit escondido del disco, con algo del ‘Mixer’ de Amber Mark, con toda esa temática espacial y sus referencias a Marte y a Bruno Mars (que seguramente no sean casuales; imposible no pensar en temas como ‘Treasure‘), su melodía espongiforme (“sugarboo”) y ese fraseo de la estrofa que recuerda tanto al ‘Wiggle and a Giggle All Night’ de Cory Daye y que en España seguramente tengamos más asociado al ‘Don Diablo’ de Miguel Bosé. Además de un espíritu eminentemente disco-funk que nos trae temazos de CHIC como ‘Good Times’ (sobre su línea de bajo construyeron después The Sugarhill Gang ‘Rapper’s Delight’) o de Silver Connection como la también espacial ‘Fly Robin Fly’, la propia Lipa ha reconocido que otra de las influencias fue Blondie (más bien los de ‘Rapture’ además, los de Autoamerican), especialmente para el “rapeo”, pero la que nos parece aún más fundamental es Kylie Minogue, cuya presencia se deja notar por todo el álbum y que aquí podemos identificar a través de la discotequera ‘Spinning Around’. Las voces procesadas y vocoders que ya veíamos en ‘Future Nostalgia’ regresan aquí haciéndonos pensar en Daft Punk y su atemporal ‘One More Time’, pero también en un tema que nos sirve para enlazar con la siguiente, el ‘Take A Chance’ de Mr. Flagio considerado capital para la fundación del italo-disco.

‘Pretty Please’

El otro tema experimental de Future Nostalgia, con su complejo entramado de efectos vocales y su progresión italo-disco, construido con un bajo que nos hace pensar inmediatamente en el ‘Attention’ de Charlie Puth (su Voicenotes en general es también necesario para entender este trabajo) pero sobre todo con un enriquecido minimalismo que conecta en los parámetros de Grace Jones en ‘Warm Leatherette’ a la Kylie Minogue de ‘Love Affair’ o ‘Love At First Sight’ con la Róisín Murphy de ‘Footprints’.

‘Hallucinate’

Otro de los hitazos dormidos, ‘Hallucinate’ representa la parte más agresiva del disco y parte de una declaración de intenciones total como es interpolar la melodía del ‘Telephone’ de Lady Gaga y Beyoncé sobre un sample del bajo de ‘La Granade’ de Ciara Luciani. Si a priori pudiera parecer poco imaginativo, una escucha basta para confirmar que no, que a ese euro-dance-italo-freako de Lady Gaga que también nos lleva a la descomunal ‘Poker Face’ y sus “my-my-my-my”, Dua Lipa sabe aportarle algo del ácido que queda de los restos de recuperar la influencia de Róisín Murphy: ‘Overpowered’ son palabras mayores, pero la joven de ascendencia kosovar se atreve a invocarlas con timidez.

‘Love Again’

Vuelve aquí el Studio 54 en todo su esplendor, mezclando a la perfección el paso de los violines sampleados del ‘Your Woman’ de White Town a los violines orgánicos sobre los que está construida la canción, grower en toda regla de Future Nostalgia gracias a su línea de bajo insistente. Su colisión estelar con los violines nos hace pensar en temas enormes de Boney M. (‘Sunny’), de Anita Ward (‘Ring My Bell’), de Amanda Lear (‘Fashion Pack – Studio 54’), de Grace Jones (‘Don’t Mess With The Messer’), de Robertha Kelly (‘Kung Fu’s Back Again’) y de un sinfín de artistas más. Y la forma en que Lipa grita “touch me!” es tan del ‘Touch Me (I Want Your Body)‘ de Samantha Fox

‘Break My Heart’

El último single de Future Nostalgia es quizá también la canción que mejor representa de forma serena y contenida lo que es el disco, ya que contiene en su justa medida todos los elementos que lo componen. El espíritu retrospectivo, representado por interpolar el riffazo del ‘Need You Tonight’ de INXS para dejar una épica línea de bajo que termina recordando también al ‘Another One Bites The Dust’ de Queen; las cuerdas y el influjo italo-disco, que nos hacen pensar en ‘Evil Eyes’ de Róisin Murphy; el espíritu nítidamente pop que podemos extraer de Charlie Puth y ver en su ‘How Long‘; la energía de Lady Gaga, aquí más enfocada en ‘Disco Heaven’ o en ‘Dance In The Dark’; el rendimiento ante el influjo de la pista de baile que se respira por todos los poros del Confessions on a Dancefloor de Madonna (producido por Stuart Price, reclutado por el equipo habitual de Lipa para este disco) y su estandarte ‘Hung Up’. Como curiosidad, tiene algo del ‘Dance Again’ de Selena Gomez, un tema que a su vez bebe tanto de The Weeknd o M.I.A. como de Kim Petras.

‘Good In Bed’

Seguramente la canción más olvidable de Future Nostalgia, demasiado parecida al ‘Smile’ de Lilly Allen, con ese rollo saltarín y bubblegum, y quizá un tímido recuerdo a las neo-divas del soul británico en su versión más electrónica (estoy pensando sobre todo en Jorja Smith) y uno mucho más evidente en el estribillo al tono de Ariana Grande.

‘Boys Will Be Boys’

También olvidable y algo pasado de pompa, este himno feminista sobre los problemas a los que se enfrentan las jóvenes de todo el mundo para llegar a casa cuando se pone el sol pretende ser épico pero resulta en una mezcla algo caótica y pastiche, con esos redobles demasiado rotundos y hasta la coral infantil. Y nos deja el gusto de que es algo así como la versión Dua Lipa del también concebido como un himno ‘Only The Young’ de Taylor Swift. ¿La diferencia (además de un beat más actualizado y dinámico)? Que Taylor se la reservó para el documental Miss Americana y la descartó para Lover.

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