01/04/2020

Con motivo del 10º aniversario de su mixtape de debut, ahondamos en la trayectoria de uno de los miembros más fascinantes del colectivo que dio a conocer a Tyler, The Creator, Frank Ocean o Syd.

Earl Sweatshirt es una de las figuras más únicas, peculiares y talentosas que ha dado el rap en esta última década. Un artista complicado y en ocasiones difícil de comprender, con una infancia y una adolescencia inusual que lo marcaron de por vida. Criado en el seno de una familia de alto nivel intelectual pero formado musicalmente en el alocado colectivo Odd Future, se ha labrado una carrera como rapero con un sonido y un carácter underground, aunque se convirtiera rápidamente en una estrella adolescente; siempre le ha pesado más su gran interés por la literatura o su pasión por todo tipo de música negra del siglo pasado. Destacando sobre todo por sus virtuosos versos, se le llega ha llegado a comparar con MF DOOM.

Con cuatro discos en solitario irreprochables a las espaldas, Earl es un acróbata lírico que también autoproduce sus temas, y podríamos decir que de algún modo representa todo lo opuesto al pop rap. No esperen de él hip hop épico o marcadamente mainstream, simplemente intenten comprender y entrar en el complejo universo sonoro y poético de un artista que, cuando se cumplen diez años desde la publicación de su mixtape de debut, titulada simplemente Earl, no parece que haya alcanzado aún su techo.

Su verdadero nombre es Thebe Neruda Kgositsile, y aunque nació en Chicago hace 26 años, se crió principalmente en la ciudad de Los Ángeles. Neruda, su segundo nombre, ya indica que no tuvo unos padres nada convencionales: su madre, Cheryl Harris, es profesora de derecho en la Universidad de California, y su padre, Keorapetse Kgositsile, fue un poeta y activista político sudafricano, una figura muy importante pero con la que Earl tuvo una relación complicada. Él empezó a rapear bajo el pseudónimo Sly Tendencies, y fue en ese momento cuando llamó la atención de Tyler, The Creator, abrazó el nombre de Earl Sweatshirt y comenzó a formar parte de Odd Future finales de 2009. Tenía solo 15 años cuando ingresó en el grupo, mientras que la mayoría de sus compañeros estaban más cerca de los 20.

Formado por raperos, productores, cantantes y hasta skaters, Odd Future Wolf Gang Kill Them All fue un colectivo musical que revolucionó la escena del rap tal como se conocía hasta entonces, una suerte de Wu-Tang Clan con acceso a internet que, liderado por el carismático Tyler, también contó entre sus filas con otros miembros talentosos como Frank Ocean o Syd tha Kyd, hoy simplemente Syd, creadora del grupo The Internet y la única mujer del colectivo. Bajo la apariencia de un grupo de adolescentes atolondrados e incorrectos que creaban una gran comunidad en la web, Odd Future supieron ver que el contenido que ofrecían en sus redes sociales podía ser igual de importante que la música en sí, y lograron elevar su rap al mainstream manteniendo la máxima independencia. Su energía ha influenciado a muchísimos grupos y artistas actuales, y quizá el colectivo que mejor representa esta idea en la actualidad es BROCKHAMPTON.

Pero volvamos a Earl Sweatshirt. Con solo 16 años sacó la mencionada mixtape Earl, que contenía colaboraciones de sus compañeros. Fue el primer gran trabajo proveniente de un miembro de Odd Future, y dio fe de la virtuosidad de Earl pero también de la rabia y ferocidad que tenía dentro. Como los de Tyler, sus versos también eran algo macabros, llegando a contener contenido de violencia sexual del que hoy Thebe se arrepiente. Pero justo después de publicar esta maqueta, de golpe y porrazo, Earl Sweatshirt desapareció del mapa. Durante dos años, nadie supo dónde estaba, ni siquiera sus propios compañeros, aunque la teoría principal es que estuvo encerrado en algún reformatorio, cosa que dio lugar a los cánticos de «Free Earl» por parte de su comunidad de fans y amigos en el grupo.

Al cabo de un tiempo supimos que Thebe fue enviado por su madre a Samoa por su madre a la Coral Reef Academy de Samoa, un centro para adolescentes problemáticos, con el objetivo que recondujese su carácter violento y sus adicciones. Al salir, él mismo explicó que su madre no lo envió a Samoa solo por el contenido de sus canciones, y aseguró que, «fuera de la música, también estaba jodiendo todo el día». Es por este motivo que Earl siempre ha estado agradecido a su madre, a quien considera s una de las figuras más importantes de su vida pese a que durante algún tiempo fue la antagonista de su comunidad de fans.

Durante su cautiverio en Samoa, OFWGKTA lanzó su primer disco como colectivo, 12 Odd Future Songs (2011), y además, los compañeros de Earl ya empezaban a deslumbrar en solitario. Por ejemplo, Tyler, The Creator lanzó ‘Yonkers’, una de las canciones del año, que pasaría a formar parte de su aclamado debut Goblin, y por otro lado, Frank Ocean publicó su primera mixtape Nostalgia, Ultra, uno de los hitos de la época. En cambio, Earl sí pudo participar en el segundo disco del colectivo, The OF Tape Vol. 2 (2012), que supuso su primera aparición musical desde Samoa: destacó en los versos del single ‘Oldie’ y, unos meses más tarde, colaboraría con Frank Ocean en la canción ‘Super Rich Kids’ incluida en el fantástico channel ORANGE, uno de los mejores discos de la última década.

Si bien en los inicios del colectivo siempre se destacó a Earl Sweatshirt como uno de sus grandes talentos, fueron otros (de forma totalmente merecida, también) los que se llevaron la mayoría de elogios. Fue en agosto de 2013 cuando llegó su gran momento en solitario: Earl Sweatshirt lanzó su primer disco, Doris… ¡y qué disco! Fue uno de los álbumes del año, un trabajo en el que plasmó virtuosas letras con predominancia de bases oscuras e influencias free jazz a través de una producción que suena underground a la par que inmaculada, y que además, y que invitó tanto a sus colegas de OF como a artistas como Mac MillerVince Staples. También fue su mayor éxito comercial (seguramente por la cercanía temporal con el apogeo de Odd Future), y del que salió su canción más conocida: ‘Chum’.

Entre 2015 y 2016, Odd Future fue desintegrándose poco a poco; sus miembros empezaron a primar sus carreras en solitario y, de vez en cuando, aparecían enigmáticos mensajes en sus redes sociales que, sin confirmarlo al 100%, daban a entender que el colectivo se estaba rompiendo. Fue en esa etapa, concretamente en marzo de 2015, cuando Earl Sweatshirt sacó su segundo disco,  I Don’t Like Shit, I Don’t Go Outside: An Album by Earl Sweatshirt, un LP que sigue en la línea del anterior, pero más conciso, más depresivo y menos comercial que aquel Doris. Sin embargo, este álbum supuso un paso adelante a la hora consolidar su personal sonido y reforzar su figura. En él vuelve a colaborar con Vince Staples, con quien nos dejó ‘Wool’ como uno de sus cortes más destacados junto a ‘Huey‘ o ‘Grief‘.

Después de aquel trabajo, Sweatshirt volvió a estar una temporada fuera del radar; no desaparecido del todo como durante su estancia en Samoa, pero poco o nada se supo de él hasta 2018, año que por cierto no fue nada fácil para Thebe. Además de perder a su gran amigo Mac Miller en septiembre, lo que realmente trastocó al joven rapero a principios de año fue la muerte de su padre, con quien siempre mantuvo una relación que él mismo definió como «dolorosamente escasa». Este tiempo de espera, estas vicisitudes con su figura paterna y este duelo se palpan en Some Rap Songs, su tercer disco de estudio y, posiblemente, su obra cumbre a día de hoy.

En los menos de 25 minutos que dura Some Rap Songs, Earl nos trae un álbum líricamente muy denso, con mucha influencia del jazz sudafricano y americano con la que homenajea a sus padres –de quienes incluso llega a samplear discursos públicos–. A lo largo del disco, Thebe nos invita cada vez más adentro de sus entrañas con sus canciones más personales y profundas hasta la fecha, en las que reflexiona como nunca antes sobre el duelo y la muerte. Sus inusuales producciones, sencillas a primera vista, se te meten completamente dentro de la cabeza, como la guitarra de ‘Shattered Dreams’ mientras repasa este parón o el piano de ‘The Mint’ en un profundo sermón.

Sorprende como Earl Sweatshirt ha ido comprimiendo cada uno de sus discos: Doris duraba 44 minutos, su segundo disco fue rebajado a los 30, las cortísimas 15 canciones de Some Rap Songs apenas alcanzaban los 25, y las también breves siete canciones de su último trabajo, Feet Of Clay, suman solo 15 minutos. No es ninguna casualidad: Earl tiene muy en cuenta cada palabra que mete en cada verso, y una de sus prioridades es decir el máximo con las mínimas palabras. Así lo explicó hace unos años en Pitchfork«No te pagan para hacer más de 13 canciones, la peña que da más de 13 es muy generosa. Mira un disco de Prince, o cualquier clásico, como Paranoid de Black Sabbath, o cualquier clásico de Michael Jackson. Todos tienen ocho, nueve, quizás 10 canciones, ¡nadie tiene tiempo para esta mierda! La maestría absoluta es ser capaz de tener tus propios refranes».

Corto de ocho minutos en el que Earl Sweatsheart refleja su vida y perspectiva, y que incluye diversas canciones de Some Rap Songs (2018)

Hace escasos meses vio la luz su EP Feet Of Clay, otro trabajo al que se le pueden poner pocos peros. Un disco todavía más oscuro y depresivo en el que Earl le canta a la muerte, a sus problemas de salud mental o al alcoholismo, y que suena aún más conciso (15 minutos en siete canciones), arriesgado y experimental. Ni un solo estribillo pegadizo, la estructura de las canciones es caótica, y su sonido lo-fi hace que parezca un EP a medio acabar… Pero igualmente te atrapa, y en él sigue haciendo lo que le da la gana, desde samplear una canción egipcia en ‘EAST’ hasta rescatar un desconocido soul funk de los 70 en ‘EL TORO COMBO MEAL’.

Aunque estemos ante un artista sumamente talentoso, la discografía de Earl Sweatshirt te deja con la sensación de que todavía se está buscando a sí mismo. No parece que haya tocado techo, o quizás no quiere tocarlo. Simplemente hace la música que su mente le pide, no la que su público espera. Odd Future pudo proporcionarle la fama y la base de fans necesaria para ser una superestrella del rap, pero Earl decidió tomar su propio camino, el de un poeta atormentado y apasionado por la música negra del siglo XX que, con solo 26 años, ya ha creado un universo genuinamente propio.

Earl Sweatshirt actuará a finales de agosto en el Primavera Sound 2020.

 

 

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