30/03/2020

2020 podría ser el gran año del quinteto británico. Su nuevo tema sobre "el autoaislamiento antes de que fuera un estilo de vida impuesto por el gobierno" cataliza todas sus virtudes.

Os hablamos de ellos antes del Primavera Weekender 2019 de Benidorm, donde actuaron como adalides de una nueva generación de bandas de guitarras británicas que hace las cosas a su manera, y ahora, alzan definitivamente el vuelo fichando por el prestigioso sello inglés Warp Records. El quinteto de Brighton liderado por Ollie Judge, Squid, se dio a conocer en Bandcamp en 2016 con su primer lanzamiento Perfect Teeth, y solo un año después publicaba un atmosférico primer EP, Lino, a través de la etiqueta londinense Speedy Wunderground. Fue a partir del sencillo ‘The Dial’ en 2018 cuando su sonido se empezó a engrosar con la colaboración del capataz de su sello, Dan Carey, productor responsable de realzar a otras bandas coetáneas del revival guitarrero como Fountaines D.C. o black midi. Y lo cierto es que Squid son otros de los renovadores adscritos a estas coordenadas indie rock y post-punk tan marcadas por el eclecticismo.

Su gran carta de presentación fue Town Center, aclamado EP publicado en noviembre del año pasado que contenía un puñado de hits pegadizos a la par que extraños entre los que destacaban el bailable single ‘The Cleaner’, más de siete minutos moteados de funk y disco con estribillos que invocan el dance punk dosmilero de The Rapture, o ‘Match Bet’, en la que su anarquía aflora a golpe de crujientes riffs de guitarra, ritmos motorik y maníacas trompetas.

Pocos meses después, la banda vuelve a revolcarse en el barro con ‘Sludge’, canción sobre «el autoaislamiento antes de que fuera un estilo de vida impuesto por el gobierno» que nació durante las pruebas de sonido de su gira junto a Wire, y que luego Carey remató en el estudio. El resultado es la culminación de todo lo que Squid nos habían mostrado hasta ahora: intensa atmósfera post-punk, arrebatos funky y kraut, guitarras afiladísimas que crean pasajes altamente psicodélicos y arreglos atmosféricos que nos retrotraen a los inicios del grupo. Eso y un descomunal Ollie Judge en el apartado vocal que canta con más fiereza que nunca. «Estoy acostado en la cama / con chefs famosos», ruge desbocado en medio de un clímax atronador. ¿Estamos, quizá, ante una primera muestra del que será su disco de debut? Nada parece indicar lo contrario.

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