29/03/2020

Conversamos con el granadino a raíz de su segundo EP Gominola, una bocanada de aire fresco en la que mezcla pop, house y garage apuntando a un futuro fulgurante.

Te levantas un día cualquiera de esta primavera cuarentenada y no sabes qué hora es. Chequeas las notificaciones del móvil y piensas que ahí vamos, un día más… Pero entra solazo por la ventana y sientes algo de calorcito que tu cuerpo, por pura inercia estacional, quiere traducir en alegría. Entonces te pones el EP de Chico Blanco, la mente te libera esas endorfinas acumuladas y empiezas batear con la cabeza. No estamos tan mal, piensas. Pero puede que el chequeo rutinario de las noticias te agobie y, como el Chico, reflexiones que «quizá no sabemos ni la mitad de lo que esta pasando, pero mejor ni pensarlo que si no te vuelves loco”. «¿Y qué haces, entonces?», le pregunto.“Intento estar tranquilo como todos, supongo. Básicamente me paso todo el día con el ordenador y el móvil haciendo música, buscando música o perdiendo el tiempo. Ayudo a mi madre si necesita algo, me echo siestas a veces…». Claro, qué vas a hacer si no. «Antes, cuando se podía, pues salía a la calle to’ los días a hacer lo que fuese”, explica el granadino.

Me lo imagino tratando de preservar el espíritu clubero y hedonista que tan genialmente te infunde su segundo EP, y me pregunto cómo lo tiene montado ahí en casa para hacer música. Siendo claramente un productor virtuoso, que ya ha demostrado dominar cualquier género que se proponga dentro del basto e impreciso abanico de la música urbana, ¿está ya pensando en abordar otras cosas, o quiere seguir haciendo bailar a la gente? “Mi setup es mi ordenador, mis monitores y un teclado midi. Fruity Loops hasta la fecha y luego los típicos plugins Diva Massive Serum, el paquete de Waves y muchos samples. En principio me veo un tiempo en esta línea. Tengo mucho que aprender y explorar dentro de este sonido, además de que es lo que más me mueve hoy por hoy. Yo en mi casa hago muchas cosas, pero luego eliges lo que sacas porque no todo pega ni apetece acabarlo o sacarlo».

Y es verdad que Gominola, en sus escasos seis tracks, deja entrever ese recelo del artista exigente consigo mismo que, aunque podría ser prolífero, prefiere sacar solo lo mejor y en su justa medida. Aun así, en sus apenas veintitrés minutos no tarda ni cinco en demostrar que este es un trabajo impecable. El conjunto se entiende como un estudiado arco narrativo del que podría ser el proceso de un sábado melancólico en seis fases, y cada uno de los temas, justamente, cuenta una historia en particular tanto lírica como sonoramente. ‘El Cole No Es Para Siempre’ es un coming to terms con ese momento clave del desarrollo de la personalidad, que se da cuando te das cuenta de que todas las cosas que te hacen raro respecto a tus congéneres en el bachillerato, en la última curva de la adolescencia, son las que te hacen ser quien eres realmente. Y aunque joda que no te entiendan, debes retenerlo. Así estás: tumbado en tu cama, pensando en lo idiota que era el tío que no se quiso enrollar contigo por el qué dirán, y dices «fuck it», esta noche me voy de farra. Te pones el segundo corte más upbeat, una mezcla perfecta de reggaeton y techno, y te dices que ya vale, que ‘Paso De Ti’.

Ahora te has vestido y engorilado, pero te llega un mensaje de ese cabrón que te marea y te entra un poco de bajón. No mucho. Sigues meneando la cabeza y te lías un pitillo mientras te das cuenta de que estás en un lugar mejor, y le sueltas, ‘No Quiero Verte’. Llegas al Houseparty y la cosa está prendida: cosas de colores en bolsitas de plástico, parecen ‘Gominola’ (s), y dices «dame de eso». Todo pilla tonos rosas y te inundan las ganas de sobar a tu crush del momento. Llevas un rato morao y no estás seguro de cómo has llegado al club; todo se ve borroso, pero este es un safe place para ti. Siempre te sientes guay en ‘Caramelo House (Otro Lado), y aunque la noche ha dado para cosas muy lindas, llega un momento del after en el que invariablemente se te gira el mood y lo empiezas a ver todo algo más oscuro. Miras a la gente a tu alrededor y piensas en lo perdidos que están algunos. Vuelves a tu casa con la persona elegida y al día siguiente te dan ganas de despotricar contra todo el mundo mientras te tomas un ‘Cola Cao’.

En una escena saturada de repeticiones, la apuesta de Chico Blanco –esa mezcla entre pop, house y garage con unos vocales que solo alguien con background hiphopero podría aportar– es una bocanada de aire fresco, como de arcoíris. Le pregunto si más allá  de su propuesta ve otras cosas que estén pasando por aquí que le parezcan frescas: “Pues no sé que decirte, la verdad, porque parece que hay tendencia a ser superraro y diferenciarse un montón de manera estética, lo que hace que ya poco o nada me sorprenda. En cuanto a música te digo lo mismo, he escuchado tantas cosas en los últimos años que en general pocas propuestas me sorprenden de verdad. Aun así, si tuviera que decir algo te diría 070 Shake, DJ GigolaKevKoko y, en España, VVV [Trippin’you] y Sen Senra. Más que nada porque todos me resultan naturales, hacen lo que quieren y tienen estilo propio, y eso no es poco, la verdad”.

Reflexiono y le comento que me sorprende el hecho de que muchos de los artistas que más han ayudado a redefinir el panorama nacional han salido de su ciudad, Granada. ¿Por qué cree que que pasa eso? “No sé qué decirte, tío. No sé si es que le echan algo a las matas que no le echan en otros lados, o yo que sé (risas). Supongo que el hecho de que se junte mucha gente joven, que entra y sale todos los años, ayuda a que pase eso. A mí la gente de fuera me da la vida, la verdad. Son aire fresco pa la ciudad, que cuando llevas desde siempre en el mismo sitio acaba pareciendo un pueblo”.

A pesar de sus buenas vibes generales, es verdad que en ‘Cola Cao’ parece estar asqueado de ciertos “tontos”, a los que recomienda “[irse] de la música porque esto no es un negocio. Si vamos a hacerlo mejor que sea por ocio”. ¿A qué o quién se lo dice? “Arremeto contra todo el que tiene interés en la música porque le atrae el estilo de vida que conlleva, el dinero o la fama. Mucha gente se mete por el show, por ver si se pegan, si se viralizan, si se hacen colegas de tal persona o le invitan a la otra fiesta… Bulllsssshit!».

Le pregunto también que cómo lleva el tema business. Por un lado, parece tener las cosas muy claras y “solo 20 [años, pero] muchas expectativas”, pero por el otro la certeza de que “yo no soy nadie y no creo que lo vaya a ser”. Su ambición, explica, es otra: “Vivir haciendo lo que me gusta y seguir pasándomelo bien hasta el final. Yo sigo siendo independiente, tengo una distribuidora que pone la música en las plataformas y poco más. Bueno, y un manager [Kigo, el manager de C. Tangana] pa’ guiarme en el camino, que está lleno de piedras, pero no hay sello ni discográfica ni nada detrás”.

Si nuestra industria tuviera un ápice más de decencia, Gominola estaría ya en los charts de las radios poperas, pero poco parece importarle este hecho. De momento, a Chico Blanco solo le importa hacer lo que le gusta y pasarlo bien, y en su mundo ese pasarlo bien, lejos del flexeo banal del trap, se logra con la única intención de desconectar y pasar un buen rato tomando gominola juntos en el club. Pues en los últimos tiempos, la cultura de club se está fortaleciendo; se está viendo un resurgir de la estética club kid y nuevas (no necesariamente insanas) actitudes hacia las drogas recreativas.

Al preguntarle si nuestra generación sabe divertirse y usar bien las drogas, responde lo siguiente: “Creo que no es un tema generacional y que no puedo generalizar. Cada uno se lo toma a su manera y lo vive a su manera, hay gente que va con más cuidado o respeto, gente con menos y gente que ni se acerca. Pero eso depende de las personas y de cómo se relacionan con el entorno, y no de una generación completa. Sí que es verdad que hoy en día cada vez hay mas información y menos estigma, creo, y me parece positivo que la gente al menos sepa lo que hace, y cuáles son las consecuencias, y ya que cada uno se lo tome como le dé la gana y elija con quién quiere estar o qué quiere hacer”. Cierto.

Y pasada la cuarentena, ¿qué esperar de Chico Blanco? “Gominola shows porque con los aplazamientos vamos a acabar en 2021… y algo más de música, supongo, aunque no se muy bien el qué”. Aquí nos tiene.

Si nada se tuerce, Chico Blanco actuará en festivales como el Paraíso 2020, el Sónar 2020 y el Bilbao BBK Live 2020 este verano.

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