04/03/2020

Los de Scott Hansen salvaron en los últimos minutos el concierto para presentar las canciones de su nuevo disco, el recién publicado Simulcast.

Era el dia del Madrid-Barça, y casi a la misma hora, pero en la sala Apolo, a nadie parecía importarle lo que estuviera pasando en el partido. Señal del poco interés que genera el juego de ambos equipos en la actualidad, pero también del momento en el que está ahora Tycho. El proyecto-banda de Scott Hansen estrenaba su disco recién publicado (salió el viernes anterior al concierto a través de Mom+Pop y Ninja Tune), Simulcast, el primero de su carrera en el que hay canciones con vocales y el que representa la culminación de su apertura de su discurso musical a las masas.

A cada nueva entrega, partiendo como inicio del aclamado Dive (Ninja Tune, 2011), el punto de mira de Tycho ha ido ganando en accesibilidad y ambición, pero también abandonando por el camino cierta sofisticación y cura por la producción. En lo referencial, si antes encontrábamos a Boards of Canada o Telefon Tel Aviv, ahora está mucho presente la figura de Bonobo o Maribou State. Bandas tangentes en muchos aspectos, pero que con enfoques distintos, unos tienen un público mucho más vasto que los otros. Y si en el año del lanzamiento de ese Dive, Tycho tocaron en Barcelona, en la sala Miscelanea, solo para 80 personas, el domingo lo hicieron delante de centenares de fans a la hora de un evento mediático que no pareció mover los planes de nadie. 

En la primera gran parte, sin embargo, apenas se percibieron matices o muchas diferencias en el sonido de esta evolución en directo; todo quedó homogeneizado en favor de lo efectista de este último trabajo. Abriendo con ‘Weather‘, tal como hace el disco y proyectando sobre toda la banda imágenes que intentaban narrar lo musical –a ratos muy evidentes y casi simplonas, como los paisajes de mar y nubes, pero en otras evocando el imaginario de los discos, como las figuras geométricas de ‘Spectre‘ y ‘Awake‘ del álbum Awake (Ghostly, 2016). Pero si antes era incitante, y casi un reto, encontrar la brecha por la que se colaban las emociones en un directo que parecía obsesivo por cuadrar el sonido al milímetro, el domingo terminó resultando un poco empalagoso y demasiado monótono, por lo que era fácil irse con el pensamiento a otros momentos lejos del escenario (“¿quién gana?”, “¿esos vídeos serán de librería de stock?”, “esta antes no era tan larga”, etc). 

Para la recta final usaron una marcha a la que no habían llegado. La intervención en directo de la cantante Saint Sinner para interpretar todos los tracks en los que participa, así como la encadenación de dos de sus incontestables hits, ‘A Walk‘ y ‘Montana‘, fueron un empuje y una salida de la zona de confort en la que estuvimos sumidos, llevándonos no solo lejos del escenario sino también fuera de otras preocupaciones mundanas, recuperando así la magia escapista de sus canciones. Y aunque no parece que vaya haber una revisión a la inversa de su sonido, es aún disfrutable ver que en los directos queda espacio para esa esencia perfeccionista en el Tycho actual. Un Tycho capaz de ganar al Madrid-Barça y emocionar a los más puristas.

 

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Foto. Xarlene (IG: @carol_xrln)   Conciertos
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