18/01/2020

Charlamos con Franklin James Fisher y Ryan Mahan, que acaban de publicar su tercer disco There Is No Year. Lo presentarán en directo el 29 de febrero en Barcelona y el 1 de marzo en Madrid.

Es probable que Algiers sea una de las formaciones más comprometidas con su tiempo, con las desigualdades, las miserias y, por supuesto, la discriminación racial. Tras dos discos con los que han conseguido asentarse con una particular mezcla de rock industrial y música negra, su siguiente trabajo ha supuesto cambios en la forma y en el fondo. There Is No Year está basado en un largo poema del cantante Franklin James Fisher, y su sonido es más elaborado. En el momento de hablar con ellos quedan unos meses para que el disco se publique, pero tanto Fisher como Ryan Mahan, encargado del bajo, programaciones y sintetizadores, se muestran tranquilos ante las expectativas, conscientes de que la esencia de su proyecto se mantiene incólume.

Con este tercer álbum de la formación norteamericana ya en la calle y a falta de poco más de un mes para verlos actuar en directo en nuestro país de la mano de Primavera Sound, el 29 de febrero en Razzmatazz 3 y el 1 de marzo en el Café Berlín, publicamos el contenido de dicha charla.

El nuevo álbum está repleto de nuevas sonoridades. De influencias como Suicide o Nine Inch Nails habéis pasado a tener pinceladas de Depeche Mode en temas como ‘Hour Of The Furnances. ¿Ha contribuido la gira con ellos?
FRANKLIN JAMES FISHER: Todos éramos fans de Depeche Mode, y más después de tener la oportunidad de ir de gira con ellos, que es algo que pasa una vez en la vida. No sé exactamente hasta qué punto han influido en nuestro sonido, especialmente en esa canción. Gran parte del sonido fue inicialmente pensado por Ryan y logrado por los productores, Ben Greenberg y Randall Dunn.
RYAN MAHAN: Creo que esa gira tuvo una influencia, definitivamente. Pero quizá de una forma más subliminal, en el subtexto. Era una banda que escuchaba cuando era joven. Pero cualquier cuestión sobre el sonido de nuestro disco debe ser para nuestros productores. Es la primera vez que les confiamos todo. Para mí es un disco completamente colaborativo. No es un disco estrictamente de Algiers. 

¿Qué ha cambiado en la producción con Greenberg y Dunn?
F.J.F: Hicieron la posproducción en el primer álbum, pero diría que este es el primer disco en el que hemos sido producidos. En nuestro debut teníamos una idea muy clara de cómo queríamos que sonaran las canciones antes de entrar en el estudio, cómo queríamos presentarnos ante el mundo. El segundo disco fue un poco apresurado, en mitad de la gira. No conocíamos a Ben y Randall. Creo que no basta con trabajar con los productores. En los últimos años hemos estado con ellos en diferentes proyectos, con Depeche Mode, junto a una colaboración que está en marcha con Massive Attack, y yo hice voces en el disco de Randall (Beloved, 2018). Hemos tenido una relación personal y profesional con ellos durante un par de años antes de que saliera el nuevo disco.
R.M: Cada disco tiene su propio proceso. En los dos primeros todavía teníamos el control sobre todo el sonido. En este no tenemos la propiedad intelectual del sonido. Franklin y yo escribimos algunas canciones juntos, pero nos adaptamos a lo que tenían planificado los productores. Decidieron cómo sonaban las cosas por separado, las voces, las baterías….

Las baterías programadas siguen siendo uno de vuestros rasgos característicos…
R.M: Ocurre lo mismo, programé las baterías y luego fueron ellos los que le dieron la forma. El álbum en sí es un espacio disputado. El disco no representa un lugar de aterrizaje en sí mismo. Nuestro sonido cambia y evoluciona constantemente, así que creo que lo que la gente espera siempre es diferente. 

¿Es difícil trasladar todo a un escenario?
R.M: Creo que este disco va a ser el más divertido para hacer en directo y que las canciones cambiarán mucho.
F.J.F: En primer lugar, yo me centré en las voces del disco. Toqué algunos teclados y algún piano, pero, por ejemplo, ninguna guitarra. Quería centrarme en mi evolución como letrista y cantante. Creo que hay mucho margen, tendremos que ver si reinventamos estas canciones o le damos otra forma en directo. Personalmente, tengo mucho espacio para hacer lo que quiera.

Franklin, todo el disco está basado en un texto tuyo, ¿qué supone ese poema?
F.J.F: Todo lo que quería hacer era encontrar la forma de mostrar imágenes, como una polaroid, con todo lo que nos estaba pasando a nosotros como individuos, en mi vida personal, con lo que estábamos cantando como banda, lo que estaba pasando socialmente y culturalmente. Quería tomar fotografías y ponerlas todas en un tablón. Cuando hicimos The Underside of Power (2017) muchas veces estábamos ya en el estudio, no tenía letras para las canciones y Ali (Chant, productor de ese disco) me decía “vete arriba y ponle letras a la canción para tenerla esta noche”. No era mi forma ideal de hacer las cosas y me di cuenta que para escribir mejor lo preferible era estar constantemente escribiendo, cada día. A veces la idea te viene cuando estás durmiendo o camino al trabajo, no cuando tienes un boli y estás preparado para escribir. Y luego esas ideas son como una guía para convertirlas en canciones.  

¿Puede ser que el mensaje sea menos directo, más metafórico al venir de ese poema?
F.J.F: Si hay un mensaje que nosotros llevamos a todo el mundo es lo que esta banda representa, lo que representamos colectivamente e individualmente, en la política y en lo que creemos. Y es el punto inicial con el que nos comprometemos en todo lo que hacemos. Y este disco se puede entender sin los dos anteriores. Lo que he querido es que en este álbum la gente pudiera sacar sus propias conclusiones sobre lo que está ocurriendo. Lo que ha cambiado es que las letras tienen un enfoque más específico en personajes, en la vida de la gente. Es como si vinieras en una nave espacial, no supieras nada de lo que ocurre en la Tierra y pudieras ver toda la mierda que está pasando desde lejos. Y luego pudieras acercarte a la gente que está viendo toda esa porquería. Pero no existe un manual de estrategia de Algiers, no pensamos lo que vamos a escribir anticipadamente.
R.M: Creo que hay muy pocas canciones que hablen de algo específico. Una de ellas es ‘Pleasant’, pero podría no serlo. Gran parte del material trata sobre la memoria, el dolor, la historia, personajes, la vida…. La música siempre ha estado comprometida con todo eso. Este disco es más como una novela que como un conjunto de canciones. 

La apertura es ‘There Is No Year’, una canción que está relacionada con vuestro sonido previo. ¿Puede confundir a la gente con lo que se va a encontrar después?
F.J.F: Es la única canción que viene de atrás, de hace unos de años. Es mía, y por lo tanto procede de un lugar diferente. Nuestros compañeros pensaron que la podíamos traer al universo de Algiers. Seguro que depende de a quién le preguntes. Pero hace unas semanas estábamos en Atlanta, ensayando, y me preguntaba cómo podía sonar. Lo más interesante es lo que podamos hacer con ella en directo.
R.M: Para esta canción no empleamos nada de tiempo juntos en el estudio, es una táctica natural tener a Franklin como el compositor sin el resto de nosotros. En esta canción no hacemos nada, ni siquiera la programación es mía. Si yo la hubiera producido hubiera sido completamente diferente. Hubiera sido más contundente, más oscura, más pesada. Hubiera sido todavía más Algiers de lo que es ahora. He luchado mucho con esta canción y realmente me gusta, creo que es pegadiza. Pero es una rareza en el disco y no me di cuenta hasta que lo acabamos.

En canciones anteriores, como ‘Death March’, habéis hablado de la influencia de bandas sonoras y películas de terror. ¿Hay también algo de eso en ‘Chaka’?
F.J.F: Hay algo de eso en todo el álbum. Es fundamental en lo que hacemos y en lo que amamos como banda.
R.M: Hay una parte importante de mi trabajo con sintetizadores, pero es algo que también procede de la producción
F.J.F: Este disco es como una película. Hay un director que tiene una idea, como los hermanos Cohen, Spike Lee o quien sea. Te metes en la producción con cientos de personas y con otros factores, y lo que sale después es completamente diferente a lo que el productor pensó en un principio, que casi no se puede reconocer. Y es en lo que estamos ahora, en primer lugar porque no hemos hablado con la gente sobre el álbum, y en segundo lugar porque no hemos tocado las canciones en directo. Y es solo en ese momento cuando puedes establecer una relación con lo que has creado. Ahora es todo un poco confuso.  

He revisado recientemente la película Us, de Jordan Peele, y se intuye una relación con vuestro mensaje…
F.J.F: Es divertido que lo menciones porque nuestro amigo Blake Butler escribió una novela de la que cogimos el nombre de nuestro disco, There Is No Year (publicada en 2011, pero sin traducción al castellano), que trata de una familia que se muda a una casa y se encuentra a otra familia viviendo allí que es exactamente igual. Había una idea previa a la película.
R.M: Hay similitud en cómo afrontamos nuestro sonido, el tema y el contexto y cómo lo hace en Us Jordan Peele. Hay un desasosiego en la película que también existe en nuestro álbum… 

No es el caso de ‘Losing is Ours’, conectada con vuestra faceta más soul….
F.J.F: No hay una intención de estar alejados de nuestras influencias. Hay bandas que intentan hacer algo completamente original, que no haya hecho nadie antes. ‘Losing is Ours’ es una canción desnuda, pero somos nosotros. Y creo que todos, incluidos nosotros, nos daremos cuenta cuando la hagamos en directo, incluso siendo más soul que en el disco. 

¿Por qué el final de ‘Void’ no tiene absolutamente nada que ver con el resto del disco?
R.M: La hemos tocado en directo varias veces. No pensábamos que la íbamos a grabar para el álbum. Y básicamente soy yo luchado con uñas y dientes para mostrar más dureza, somos Lee (Tesche, bajista) y yo discutiendo sobre cómo hacer un tema más, aunque al final nos pusimos de acuerdo. 

Cuando publicasteis vuestro debut, dijisteis que no pensabais que ibais a ser capaces de hacer un disco completo. ¿Tenéis ahora la sensación de que habéis adquirido algún tipo de responsabilidad con esa gente a la que se refieren muchas de vuestras canciones?
F.J.F: Creo que la única responsabilidad que tenemos es con nosotros mismos. Con ser auténticos, honestos, con apoyar aquello en lo que creemos. Lo único que tenemos que hacer es seguir siendo nosotros mismos, independientemente de cual sea el nivel de percepción de nuestro éxito. Hacerlo por las razones correctas, porque amamos la música y porque queremos crear cosas nuevas que podamos reflejar para que el mundo sea un lugar menos miserable. El día que dejemos de hacer eso será el día que tengamos que dejarlo como banda.

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