30/12/2019

Crónica del concierto que culminaba el año mágico del grupo madrileño.

Si había algo de certero en el debate sobre cómo la ola de música urbana estaba arrinconando a las guitarras, era que la lírica de esxs jóvenes conectaba verso a verso con las realidades de quienes los escuchaban. Mismos códigos, mismo idioma, cantando como si cada frase pudiera ser escrita en la puerta del baño de un club (que parafraseaba Aleix Ibars de Víctor Trapero en esta entrevista a Ferran Palau). 

Y justo en eso, si apartamos las melodías, Carolina Durante han sabido hacerlo como los mejores. Precisamente un grupo de guitarras de los que, por tendencia, ganas de beef o directamente por inercia se ha insistido en enfrentar al trap, al rap o al dancehall, cuando lo natural –y lo que ha terminado pasando– es la coexistencia y los vasos comunicantes . Sea como sea, y volviendo a los versos que suenan como titulares, saldrían muchos momentos como el “momento pico” del concierto del 27 de diciembre en la sala Apolo de Barcelona. Con entradas agotadas y esa cola que da media vuelta a la manzana pero cuyo resultado siempre es emocionante: una sala llena rugiendo captions como “¿No te parece un buen plan para volver a sentirnos vivos?”, “Te digo lo que debes hacer, no lo que yo he hecho”, “El maldito ‘lo lo lo lo’, no soporto las canciones del mundial”. Son las 3 primeras canciones con las que empezaron, la frente de Diego Ibáñez (voz del cuarteto) empezaba a brillar de sudor y un simple “Feliz Navidad” daba paso al siguiente tramo de hits. En esa normalidad, combinando estilos y tendencias sin nunca encajetarse en una de sola, radica también gran parte de su personalidad como banda. Nunca han rechistado de la realidad de que otros géneros estaban copando más páginas y horas en Youtube, pero a la vez son honestos a su sensibilidad estética, más cercana a Triángulo de Amor Bizarro, Los Punsetes o Juanita y los Feos y los Él Mató A Un Policía Motorizado (estos 2 últimos referenciados en ‘Las canciones de Juanita‘) que a los productores de hip hop de aquí y de allí. 

Y no exhiben normalidad con el contexto actual, sino también en su propio rol como banda. Por ejemplo, cuando el bajo de Martín Vallhonrat dejó de sonar en (creo recordar) ‘300 golpes‘ y tuvieron que parar a solucionarlo, la reacción de los cuatro, lejos de aprovechar para llenar ese rato con ingenio o forzar una situación que de por sí no tenía más por exprimir, se resumió en lo que dijo Diego: “No vamos a decir nada, estamos arreglando lo del bajo. De hecho, da rabia que se suponga que tenemos que ser cómicos por estar aquí encima”. El carisma por vía del no-carisma. 

Tras eso, más retrato generacional, más frases como titulares que iban subiendo el momento pico: “Quiero que me mires, como miras los desastres, que se emiten por la tele y que finges que te importan” (de ‘El perro de tu señorío‘, favorita personal, en la que construyeron un muro de sonido en directo que era un túnel hacia Los Planetas de ‘La caja del diablo‘), “Solo veo el sol en las fotos que subes, casi no me acuerdo de su forma” (ojo esta ‘No tan jóvenes‘ con solo 1 mes circulando y ya fija en los directos) o “Seré feliz otro día, ser feliz es aburrido” (Necromántico), una de sus primeras canciones en 2017 y pura concentración de la generación que vivió con el urban, se autocuestionaban todo y pocas esperanzas tenían más que la que les daba quedar por DM con su crush.

A pesar de abrumar en fuerza desde el primer minuto gracias a ese directo arrollador en el que se nota la gira eterna en la que han vivido este verano (“El Contador” de Forofestis llegó hasta los 33 festivales en 4 meses) y la sensación de vivir en una “recta final” durante todo el concierto, dejaron para el final (de verdad) sus 3 canciones-emblema:Cayetano‘, ‘Perdona (Ahora sí que sí)‘ y ‘Joder, no sé‘. De las que pegaríamos toda sus frases y todas representarían este 2019 y estos tiempos como nadie más, ahora mismo, sabe hacer. La ostia del año han sido Carolina Durante. Y por cierto, ya hay plan para sentenciarlo justo 365 días después, el 28 de diciembre de 2020 en el Wizink Center de Madrid. Ellos ya lo saben y ya lo dicen: “Lo que cambian las cosas en un año”.

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Foto. Xarlene (IG: @carol_xrln)   Conciertos
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