24/12/2019

150 canciones para resumir un año de música.

10. FKA twigs – ‘Cellophane’

Ninguna otra canción del fascinante MAGDALENE revela la voz de Tahliah Debrett Barnett tan expuesta, tan desnuda, tan vulnerable y tan poderosa. En ‘cellophane’ podemos sentir cada una de sus heridas, cada uno de sus temblores, y hasta el último de sus suspiros. Su falsete necesita de poco más que unas gélidas notas de piano y algún que otro efecto electrónico alienígena para elevarse desde sus entrañas hasta un territorio casi sagrado. “¿No lo hice por ti?«, pregunta a su examante, y es sencillamente devastador no esperar respuesta alguna. Sin embargo, el excelente visual de Andrew Thomas Huang que acompaña el tema –con referencias a la cirugía a la que Tahliah se sometió para extirpar de su útero siete tumores– nos recuerda que la sanación empieza por una misma. 

9. Dua Lipa – ‘Don’t Start Now’

El primer single de Future Nostalgia, la esperada reválida de Dua Lipa, tanto te sirve para un mal día como para uno bueno. Marcadamente nu-disco, llega de la mano de los creadores de ‘New Rules’, pero marca el inicio de una ilusionante nueva era para la británica. Es un himno de superación hedonista para dejar atrás a tu novio tóxico y empezar a bailar con quien te dé la gana. Como si quieres bailarlo sola en tu casa. Que no te avergüencen sus teclados machacones o sus violines melodramáticos. Este es el pop que debería convencer a las masas. El pop que debería amansar a las fieras. El que debería encender cualquier pista. Es el regreso de Dua Lipa que nos merecíamos y la promesa de todo lo que todavía puede ofrecernos en el futuro. 

8. Clairo – ‘Bags’

2019 ha sido el año en que Clairo ha dejado atrás su habitación, literal (girar por todo el mundo le habrá impedido pasar mucho tiempo en casa) y metafóricamente (lo suyo ya no es bedroom pop, sino pop a secas), pero no ha sido el año en que ha dejado atrás los miedos y las dudas que corresponden a una persona que ya se mueve entre la adolescencia y la edad adulta. En ‘Bags’, hit amargo propulsado por la producción de Rostam, la batería de Danielle Haim y una melodía de sintetizador que va dibujando un segundo estribillo, cuenta la historia de una relación que se ha ido deteriorando, quizá incluso antes de empezar porque a los 21 casi todo está por empezar todavía. La carrera de Clairo, sin embargo, ya se ha puesto en marcha definitivamente: iba camino de convertirse en la gran portavoz de la generación Z y, al final, ha terminado hablando de emociones que nos conectan a todos.

7. Ferran Palau – ‘Univers’

La ligereza hecha canción. El menos es más plasmado en 3 minutos y 23 segundos. Un teclado que te abraza, una guitarra que susurra, un bajo que te acuna y una voz que no hace más que emitir mensajes de amor incondicional: “T’estimo com estimen els adolescents”, “Somio que estem sols enmig de l’univers / I volen orenetes a càmera lenta”. Y se escuchan las “orenetes” y cualquier preocupación realmente se esfuma. Más que pop metafísico, pop trascendental e imprescindible.

6. Lana Del Rey – ‘The Greatest’

The Greatest’ se siente como un último baile en un mundo en llamas, y aunque encapsula todos los tics clásicos de la neoyorquina –suntuosas melodías de piano, texturas vintage, un aullante solo de guitarra–, adquiere también un sentido de actualidad y urgencia (“Oh, the live stream’s almost on”). Lana, devastada, enumera todas aquellas cosas que echa de menos: Long Beach, Nueva York, ponerse ciega con sus colegas, los Beach Boys o el rock ‘n’ roll, entendido quizá como algo más que una corriente musical. Sencillamente el pasado que se desvanece. Los últimos mitos han caído, ‘Life On Mars’ no es solo una canción, y la cultura está encendida. Es la apoteosis de Lana Del Rey, ahora, en este momento. Antes del inevitable apocalipsis (“…and if this is it, I had a ball”).

5. Rosalía feat. J Balvin & El Guincho – ‘Con Altura’

No hay mejor atajo para conquistar el mundo que ponerlo a bailar porque en ese momento las barreras idiomáticas (que todavía existen aunque no lo parezca) estallan en mil pedazos: ahí ya no hay nada que comprender. Y en 2019 ha habido pocas canciones, poquísimas, que hayan puesto a bailar a más gente que con ‘Con Altura‘. Esto es un dato objetivo, no es una opinión: hablamos del segundo videoclip más visto en YouTube en todo el planeta durante este año, pero el primer acercamiento de Rosalía al reguetón en colaboración con J Balvin y El Guincho vuela muy por encima de frías estadísticas por muy impresionantes que sean. Entre homenajes a Camarón y Héctor Lavoe, ‘Con Altura‘ ha terminado siendo un homenaje para la figura más importante de 2019: la Rosalía.

4. Billie Eilish – ‘bad guy’

¿Qué decir a estas alturas de ‘bad guy’ de Billie Eilish? En el terreno de los himnos, conseguir que todo el mundo coree una de tus partes instrumentales ya es un éxito absoluto. Haber catapultado una canción a las listas y pistas de baile de todo el mundo únicamente susurrando es otro. Conseguir que el “duh” ya sea una firma que te defina al nivel del tra-tra de Rosalía, otro más. ¿El definitivo? Que una chavala de 17 años ya sea capaz de reírse de ese prototipo de “chico malo” con el que el mundo lleva toda la historia taladrándonos. Si el futuro es como Billie Eilish, bienvenido sea.

3. Charli XCX feat. Christine and the Queens – ‘Gone’

La ansiedad social es una vieja conocida para muchas personas de la generación a la que Charli XCX y Héloïse Letissier de Christine and the Queens le cantan. ‘Gone’, la canción más catártica y emotiva del último trabajo de la estrella pop británica, es un grito contra la ansiedad en situaciones en las que, por más que estemos rodeados de un montón de gente, nos sentimos profundamente solos y aislados. Asistidas por sintetizadores punzantes, efectos de voz robóticos y otros arreglos deslumbrantes de A. G. Cook, Lotus IV y Ö, nuestras amigas logran darle la vuelta a nuestras inseguridades en un tema eufórico para bailar empapados (“¿Por qué nos contenemos cuando el agua corre? / ¿Por qué amamos si estamos tan equivocados?”). No sabemos si este es el pop del futuro del que Charli tanto habla, pero el pop del presente no podría estar en mejores manos.

2. Manel – ‘Per la bona gent’

La canción total de Manel. Cuando, después de cuatro discos y de múltiples fases, el cuarteto catalán podría haberse encontrado en un callejón sin salida, los de Guillem Gisbert se reinventan apostando por un sample de ‘Alenar’ de Maria del Mar Bonet que, colocado como estribillo encima de un colchón de pop electrónico con deje ruidista, se eleva hasta cotas insospechadamente siderales. ‘Per la bona gent’ es una montaña rusa de canción en la que además del sample hay pop electrónico, fraseos de hip hop y guitarras disco, y todo encaja con una facilidad asombrosa. No solo eso: en su letra la canción plantea una suerte de conversación en la que Gisbert reflexiona sobre la bondad humana y las falsas apariencias (“Encara no he dit si la joia dels altres em porta només alegria / o em fa brollar dins un verí, una metzina, una forma subtil de dolor”). El estallido final, con Gisbert uniéndose a Maria del Mar Bonet para cantar el estribillo de la canción, es uno de los momentos más puramente emocionantes de todo este año.

1. Big Thief – ‘Not’

Big Thief han construido su carrera a partir de afirmaciones. Siempre han contado lo que hay por mucho que duela. Por eso es especialmente particular el caso de ‘Not‘: la catedral folk-rock que ya preside su discografía, cima de un año mágico en el que han publicado ¡dos! discos, se levanta sobre una serie de negaciones. Adrianne Lenker cuenta lo que no hay desde que arranca la canción. «It’s not the energy reeling» («no es la energía tambaleándose») es lo primero que le escuchamos desmentir antes de que haga lo mismo con muchas otras ideas y conceptos a lo largo de seis minutos que avanzan sin mirar hacia atrás. Pero en ‘Not‘ todo va precisamente de energía que se tambalea justo antes de precipitarse y partirse en mil pedazos. Parece que algo va a romperse en un instante u otro: la tensión se puede tocar. La canción entera transcurre al límite, como agarrada a una cornisa, especialmente desde que Lenker rasga su voz al borde de los dos minutos y medio («It’s not the hunger revealing»). Finalmente, nada se rompe porque el cuadrado que forman Buck Meek (guitarra), Max Oleartchik (bajo), James Krivchenia (batería) y Lenker es indestructible. Cuando en la segunda mitad se adentran en una odisea casi post-rock, uno tiene la sensación de que Lenker volverá a emerger en algún momento para, finalmente, decirnos de qué está hablando después de un sinfín de desmentidos. Eso nunca pasa, pero ‘Not‘ ya ha dejado al menos una certeza antes de acabar: es la canción del año.

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