04/12/2019

La lluvia en Sevilla es una maravilla… y si no que se lo digan al Monkey Week, que certifica bajo el diluvio y frente al mal tiempo su mejor edición.

Si la idea del Monkey Week desde sus no tan antiguos orígenes era ser algo más que un festival, desde luego, misión cumplida. El evento de Sevilla es más bien una feria, un congreso internacional para exponer nuestro talento nacional al mundo pero también para atraer a nuestro pequeño circuito a bandas emergentes de todo el planeta, buscando apuntalar un entramado global de apoyo e impulso al talento emergente. Y, quizá por encima de todo, un evento fundamental para la propia industria de nuestro país, que se nutre durante esta semana en la capital andaluza de contactos, experiencias, nuevos aires en forma de grupos o sonidos o, por qué no, posibilidades de negocio. Todo eso es Monkey Week, un festival en el que los artistas saben asumir su papel un poco de escaparate, pero donde también vemos que todas esas relaciones que a priori podrían ser frías por profesionales acaban siendo lo más humano y cercano del panorama. Una oportunidad única para ver de cerca a los grupos, para hablar con ellos, para entender sus contextos o sus inquietudes, para compartir una cerveza con ellos, para hablar con promotores y managers, para bajar a la tierra cosas que a veces parecen inaccesibles. Para que se diluyan todas las barreras entre lo que suele haber encima, detrás y debajo de un escenario.

Y este año, pese a una incansable lluvia que solo dio respiro el sábado y que siempre venía acompañada de una temperatura bastante estricta, todo se ha superado. Lejos de su emplazamiento original en el Puerto de Santa María, este cuarto año ha visto cómo, en palabras y cifras de la organización, “más de 10.000 asistentes, más de 1.400 profesionales acreditados, más de 80 ponentes y conferenciantes procedentes de 30 países y más de 160 actuaciones en directo de 128 artistas llegados de 20 países diferentes” desfilaban por todos los escenarios y salas que rodean la Alameda de Hércules (donde se concentraban toda la programación de día y tarde) y la calle Jose Díaz, con las salas X, La Calle y Even (donde se jugaban los partidos nocturnos), dejando “un impacto económico en la ciudad superior a los dos millones de euros”. Quizá sean solo eso, palabras y números, pero que el Monkey es la cita más importante de la música emergente de nuestro país ya es una realidad ineludible. Así que vamos a ir desgranándolo por partes.

Los cabezas de cartel no defraudan: triunfo irrevocable de Carolina Durante y Derby Motoreta’s Burrito Kachimba

El Teatro de la Alameda iba a ser el encargado de albergar durante todo el fin de semana los conciertos que se suponían de máxima afluencia del festival, esos que se supone que son sus cabezas de cartel. Y, como cabe esperar de ellos, no defraudaron. Abriendo el festival por todo lo alto tras un concierto íntimo pero a la vez muy colectivo como el que dio el uruguayo Juan Wauters, nos encontramos a unos literalmente pletóricos Carolina Durante, que solo un día antes estrenaban nuevo himno generacional y anunciaban un Wizink Center para finales de 2020, y durante el fin de semana iban a dar sus primeras Rivieras con todo vendido. “Lo que cambian las cosas en un año” resuena en nuestras cabezas y seguro que en las suyas cuando cantan ‘El Año‘ entre todo un ramillete de canciones tan simples y gigantes como la vida, de ‘Las Canciones de Juanita‘ a ‘Joder No Sé‘ y pasando por ‘El Verano‘, ‘Niña de Hielo‘ o la preciosa y hondísima ‘El Perro De Tu Señorío‘, que está viviendo en directo su mejor momento. Igual que estos chavales de Madrid. 

El viernes triunfaba en el Teatro el Porvenir de Le Parody, uno de los mejores conciertos del festival y seguramente el más personal. Un viaje que no nunca pierde de vista la senda de la tradición y del folclore flamenco pero que avanza con el músculo de la electrónica experimental, del techno y de la vanguardia sonora, y que alcanza en ‘La Puerta‘ alturas estratosféricas. Antes de ella presentaban nuevas canciones Los Punsetes, y después Petróleo, la unión formada por el cómico todoterreno Ignatius Farray y la banda Tigres Leones, sellaba su gran paso por el festival sevillano, certificado a la mañana siguiente con el primer premio en la Batalla de Bandas de Radio 3 conducida por Ángel Carmona, en la que pudimos disfrutar de una amplísima nómina de grupos, desde PAVVLA, Amparito o Colectivo Da Silva hasta My Expansive Awareness, Los Mejillones Tigre, Blanco Palamera o los propios Petróleo.

Pero el mejor concierto del Monkey Week lo dieron, y de largo, Derby Motoreta’s Burrito Kachimba. No solo porque se les veía exultantes durante los días previos a su actuación, que servía de algún modo como colofón, involucrados en muchísimas tareas dentro del festival y de aquí para allá, haciendo patente que el esfuerzo y el trabajo duro son fundamentales para entender su meteórico ascenso, más allá de kinkidelia, sellos discográficos o directos siempre atronadores. También porque jugaban en casa, bien arropados y sabiéndose con la posibilidad de certificar aquí un año brillante, en el mismo lugar que les vio nacer hace poco más de un año. El repertorio se les queda algo corto para estos conciertos de gran envergadura, como ya les ocurrió en el Weekender, pero apenas se notó en el Monkey por el tornado de energía que supieron desatar. Un 10.

Fue una pena no poder disfrutar de los alicientes internacionales más interesantes del cartel, los franceses Lysistrata y los australianos Tropical Fuck Storm (autores de uno de los grandes discos de punk del pasado año), ya que ambas bandas se cayeron a última hora, generando algo de caos horario. Los encargados de sustituirlos fueron AKKAN, proyecto barcelonés que une al productor beGun y a la banda de pop psicodélico Ocellot y que va en la línea worldtronic de Nicola Cruz o Chancha Via Circuito, y los inclasificables Jaguares de la Bahía, banda comandada por un Paco Loco que acabó el concierto en calzoncillos.

Los grandes descubrimientos y confirmaciones

Pero los cabezas de cartel son accesorios en un festival como Monkey Week. Puede que sirvan como reclamos, que vendan entradas, que den los conciertos más catárticos, pero no son lo verdaderamente importante. Lo importante es sumergirte en el mapeado del Monkey en torno a la Alameda de Hércules, dejarse guiar por todos esos conocidos, viejos y nuevos, que te sugieren sus favoritos. Lo importante es descubrir y tener los oídos abiertos. Así pudimos confirmar en FUN Club el buen estado de Estrella Fugaz, ese proyecto de Lucas Bolaño que aúna extremada sensibilidad con afilada ironía y letras contundentes, o disfrutar de una buena banda de verbena pop como son los asturianos Alberto & García, con la flema de unos Arcade Fire o unos Izal pero el tratado formal de una banda de pop latino con trazas de ska y una formación completísima que incluye hasta saxo tenor y se atreve con una versión del ‘¿Por Qué Te Vas?‘ de Jeanette.

También descubrimos el sábado en el escenario Fundación SGAE a la murciana Mavica, fan confesa de Gordi y por lo tanto en esa corriente de nueva sensibilidad pop, etérea y con voces bañadas en procesamiento, efectos y autotune, o un poco antes en la FUN Club a la experimental Yamila, una subversora del contemporáneo que acompañada de su cello rompe los límites de la vanguardia electrónica y la música de cámara. El riot grrrl pop de Amparito, altamente flamable, urgentísimo y reivindicativo, nos pilló desprevenidos en el escenario Tomavistas la tarde del viernes, y poco después, en el mismo claustro del monasterio, pudimos disfrutar del folk pop evocador de la jovencísima Yana Zafiro, con una de esas propuestas que tanto nos recuerdan a PAVVLA, que también pasó por el festival, o a Intana

La noche del viernes, Megansito el Guapo puso la guinda de las sorpresas en la sala La Calle dentro del contexto de la fiesta de Ground Control. Pop lánguido y de inspiración y ánimo completamente urbanos para una versión más electrónica de lo que aportan Cuco, Cupido o Role ModelY la guinda de las confirmaciones recaería en Camellos, que cerraron por todo lo alto el festival con punk descaradísimo y presentando las canciones de su nuevo trabajo, estrenada este mismo viernes.

Las fiestas de Raso Estudio y Primavera Labels

No fallaron en Monkey dos de los sellos en mejor forma del estado. Primavera Labels se adueñó de la sala X la noche del jueves para empezar a mostrar sus propuestas más íntimas e introspectivas, culminando en una ovación cerrada al sensibilísimo maestro de la canción contemporánea Ferran Palau, cuyo ‘Serà un abisme‘ es ya un himno del nuevo pop en catalán. Núria Graham, después, puso su savoir faire y su excelente técnica a la guitarra al servicio de un show con banda en el que tuvieron cabida alguna de las canciones que presentará en su nuevo trabajo, como la recién estrenada ‘Connemara‘. 

Entre tanto, la sala La Calle nos dejaba el descubrimiento de la mejicana Girl Ultra, en la línea vaporosa del R&B contemporáneo, y Raso Estudio presentaba en la vecina sala Even algunos de sus mejores tesoros, los que lo confirman como el mejor sello gallego de la actualidad. Primero nos dejamos seducir por la sedosa caricia de Blanco Palamera, y después nos pusimos bajo los loops y la presión naturalista del gran Baiuca, inspirado actualizador del folclore gallego y una de las mejores noticias para la electrónica nacional del último año, ya a la altura de grandes del género en su vertiente más orgánica como Nicola Cruz

Con un enérgico bolo en el que presentaban su homónimo y directísimo segundo trabajo, Medalla ponían el broche de oro a una jornada excelente, seguramente la más completa de las que vieron las madrugadas de este Monkey Week.

Las fiestas de Sonido Muchacho y Subterfuge

Que Sonido Muchacho es el sello con mayor solera del indie nacional no puedo discutirlo nadie. Tanto que ha llegado ya a varios acuerdos de distribución con Universal, igual que Primavera Labels, saliéndose un poco de la corriente y del sufrimiento diario que sí puede preocupar a otros sellos nacionales. A ellos pertenecían varios de los cabezas que se paseaban a lo largo del fin de semana por el Teatro Alameda: Carolina Durante, Los Punsetes y Petróleo. Pero no nos olvidemos de su valor para descubrir grupos, para tomarle la tensión al post-punk y a esos géneros más krautianos y llevarle el pulso a Malasaña. ¿Que se caen La Trinidad, la nueva adquisición del grupo, porque van a estar teloneando a los Carolina en La Riviera? Pues ellos pueden traer a su fiesta del sábado en la sala Holiday a Antifan, el proyecto de Jerva de Aogarzein. Abrieron Bestia Bebé, uno de los grupos que más pinta tienen de dar que hablar en 2020, y cerraron por todo lo alto Kokoshca con uno de los mejores bolos del festival, que demuestra que más que buenos, los pamplonicas son necesarios.

El viernes la sala Holiday la ocuparía uno de los sellos que lleva reinando más años en el independiente nacional, Subterfuge. Abriendo con timidez con las propuestas de Morati (urban pop lánguido con trazas de R&B) y de Ambre (indie pop vitaminado en la línea de unos Glass Animals o unos Grises), Neuman sirvió como verdadero reclamo y para dejar el ambiente caldeado para unos Colectivo Da Silva que se convirtieron en una de las grandes sensaciones de esta edición. Tenían la sala (bizarra donde las haya, con jaulas, recreativas, retazos de un bingo y sala de fumadores) hasta arriba, y supieron aprovecharlo para presentar su debut aun estando lastrados por un sonido mejorable y quizá superados por la excelente respuesta de la gente, que ha aceptado espectacularmente su perezosa versión de La Zowi y ya corea ‘Marina d’Or‘ o ‘Poliamor‘ como los himnos que serán. 

Escenario Fundación SGAE

Otra de las grandes sorpresas de la edición fue la marcha del escenario Fundación SGAE, situado dentro del Espacio Santa Clara y bajo la Torre, en un enclave idílico por el que, por desgracia, no pudieron pasar (debido a problemas personales) El Petit de Cal Eril. Y eso que la lluvia obligó a reubicar varios conciertos pensados para funcionar por la mañana y relegados a horas de mayor competencia en la noche. Aun así, certificó el bolazo de unos reconvertidos al castellano All La Glory, puro power pop nuevaolero cargado de energía y melodías infecciosas y la confirmación definitiva para una banda a la que tendremos que estar atentos el próximo año, en el que seguirán recogiendo los frutos que está dando Disco Fantasma. O los de los infalibles y potentes Texxcoco, que presentaban su segundo trabajo (Side Effects of Proximity Pt. 1) y su siempre inspirador garage noise que tanto recuerda a The Breeders, y la murciana Mavica, en un sábado en el que la lluvia dio algún respiro y permitió que luciera el sol en los escenarios al aire libre. 

La mañana del viernes, que iba a estar dedicada a la interesante propuesta “Minishowcases”, en la que varios músicos y bandas van subiendo al escenario para realizar con los elementos existentes una pequeña muestra de lo que proponen, se vio lastrada por esa lluvia que regó el Monkey todo el fin de semana, pero sí se pudo celebrar el sábado el concierto que culminaba el proceso del Laboratorio de Creación, en el que varios músicos seleccionados (entre los que estaban Penny Necklace, Fernando Bazán o Alberto & García) trabajaban sobre un repertorio completamente nuevo y creado para la ocasión en un taller colaborativo coordinado por Tulsa (Miren Iza) y el escritor y poeta Alejandro Simón Partal.

Escenario Autos Locos

No podíamos terminar nuestro repaso a esta edición del Monkey Week sin detenernos en el que seguramente es el escenario más loco del festival, situado en la pista de coches de choque de la Alameda. Por el escenario Jägermesiter pasaron por ejemplo Monterrosa, desatando su fiesta de electropop para empezar a caldear una noche de jueves que terminaron coronando el rapero Kaixo y los psicoretrosintéticos Playback Maracas

El viernes pudimos disfrutar allí de la fiesta latina de Tito Ramírez, una mezcla explosiva de sabrosura y cumbia que nos pilló totalmente sorprendidos. Y la fiesta no iba a detenerse, porque ya entrada la noche pudimos disfrutar de los directos de Ortiga, verbena queimada en esa línea deudora de lo latino pero enfrentada desde una perspectiva urbana y un poco kinki, y las chicas de Cariño, que demostraron seguir en una senda ascendente y ser capaces de abarcar a su ritmo cada vez más público (y más diferenciado).

Cerraron en la jornada del sábado conciertos destacadísimos como el de Uniforms, con su áspera caricia shoegaze que tanto recuerda a Lush como a My Bloody Valentine; el de los italianos Bee Bee Sea, atronadores y loquísimos, rompiendo todas las barreras en lo que se refiere a provocación del público y con mucho recuerdo a las barrabasadas de Ty Segall o Oh Sees; o el apoteósico cierre de Quentin Gas, esta vez alejado de sus Zíngaros y avanzando su nuevo proyecto, una mezcla de rock con acento andaluz y electrónica luminosa y espacial, con espacio para un kraut implosivo y para progresiones psicodélicas.

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Foto. Javier Rosa   Conciertos. Festivales
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