21/11/2019

Roberto Carlos Lange dejó el listón muy alto en la presentación de This Is How You Smile, uno de los mejores discos de 2019.

Sentirse cómodo en el momento más alto de popularidad parece lo lógico y el contexto más disfrutable para un artista. Así se percibe en el caso de Helado Negro, pero no debe ser fácil estar allí. Son esos momentos en los que todo encaja los que a veces levantan más sospechas de que algo malo va a pasar, y empieza la rueda de inseguridades. Una especie de felicidad frágil momentánea. Pero para Roberto Carlos Lange aka Helado Negro todo esto parece quedar algo lejos. De hecho, se muestra como un ejemplo de disfrutar estos instantes, abrazarlos y no rechistar porque no llegaron antes.

Así lo vimos ayer en una sala 3 de Razzmatazz llena hasta los topes, con las incomodidades de visibilidad que conllevan las columnas en algunos ángulos, pero con un silencio poco habitual en estos conciertos. Consciente de que la mayor parte del aforo, en este momento dulce, ha llegado con el excelente This Is How You Smile –se acercan las listas de lo mejor del año, y este apunta alto–, repasó el disco entero, canción a canción. Empezando con la balsámica ‘Please Won’t Please‘ y terminando con el experimento de ‘My Name Is for My Friends‘. Y donde estamos acostumbrados a que nos intercalen canciones pasadas o favoritas de la banda, ayer solo había complicidad para seguir recreando la magia de los 12 cortes del álbum. Un pacto entre un público que participaba en los coros de ‘Running‘ y que se dejaba llevar con la ‘Sabana de luz‘, y con una formación mostrándose segura de esta estrategia, y satisfecha con la reacción, claro.

Hubo momentos realmente mágicos en los que la aparente sencillez de un disco fresco y digerible sirvieron de recogimiento cálido al son del carisma de Lange. O como dice en ‘Two Lucky‘, “¿quién somos nosotros para explicar este misterio?”. Simplemente pasó así. Menos relumbrón y más común fue la parte final: recuperando temas de Private Energy, llegaron los primeros chascarrillos entre el público y la relajación también se percibió encima del escenario, donde hasta entonces, los tres integrantes de la banda parecían haber estado levitando. A partir de ahí, lo encararon de manera menos prudente y, en algún momento, la percusiones que marcaban el ritmo (ojo, eran grabadas en su mayoría) destacaron por encima de lo que habíamos disfrutado en la hora de concierto que llevábamos. 

En próximas visitas, seguramente el aforo será mayor, el repertorio será otro y veremos cómo lo encaja el público; será difícil mantener el listón tan alto. Pero como bien ejemplifica Helado Negro este año, lo bueno de estos momentos es disfrutarlos mientras pasan. Anoche todo encajó para el artista y para el público, y eso es lo que queda y lo que perdurará.

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Foto. Verónica Estrada / IG: @nica_estrada   Conciertos
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