19/08/2019

Hablamos con el fenómeno trap argentino, rey de YouTube e Instagram a sus 19 años, antes de su gira española de octubre.

A Ivo Alfredo Thomas Serue, como a todo chaval que está en el colegio, le preguntaron más de una vez eso de «¿y tú qué quieres ser de mayor?». Ya se ha convertido en Khea, que es lo que quería ser, aunque todavía no se ha hecho oficialmente mayor: cumplió 19 años en abril. Los dos últimos los ha pasado colgando temas de trap en YouTube para luego difundirlos a través de su cuenta de Instagram. Uno de ellos, ‘Loca‘, el single que le ha propulsado hasta aquí, una colaboración con sus paisanos y colegas Duki y Cazzu, ya acumula mil millones de reproducciones en todas las plataformas. Una cifra monstruosa que uno nunca está preparado para escribir con números. ¿1.000.000.000?

En la recta final de su primera gira europea, que le ha llevado por Dinamarca, Rumanía, Polonia, Alemania, Suiza o Italia, el argentino pasa por Barcelona para promocionar el tour que le traerá de vuelta a la Península a finales de año: actuará en Murcia, Valencia, Granada, Lisboa, Barcelona, Bilbao, Gijón y Madrid entre el 10 y el 20 de octubre. Se quita la camiseta («¿puedo? tengo mucho calor») y empieza a hablar siempre preocupado por hacerse entender («¿se entiende más o menos el concepto?» es su muletilla favorita). Hace referencia a una aventura fallida en un sello, no esquiva ningún tema y, aunque la suya es una historia individual, suele conjugar sus frases en primera persona del plural: ese «nosotros» que utiliza engloba a los citados Duki y Cazzu y a otros compañeros de escena a los que ya se les queda pequeña su Argentina natal.

Estás acabando tu primer tour por Europa. ¿Cómo está yendo?
KHEA: Es mi primer tour europeo y también la primera vez que estoy en Europa. La verdad es que estoy verdaderamente shockeado por ir a todos estos países en los que no entienden lo que hablo. Cero, nada. Además, yo no hablo inglés, así que no hay manera de comunicarnos. Entre canción y canción les quiero hablar y no puedo. Ellos me piden más música y, sencillamente, sienten la vibra. No tiene precio tocar en sitios en los que pensaba que en mi vida iba a estar.

Aquí todavía no eres la estrella que ya eres en Argentina. ¿Notas mucho la diferencia?
Aquí puedo hacer muchas cosas que en Argentina no puedo hacer. No me molesta para nada que me pidan fotos, pero allí no puedo pasear sin llamar la atención. Aquí puedo salir a la calle, tomar el aire, ir en scooter… He estado comiendo en Five Guys sin que nadie me pare.

¿Estar viajando lejos de casa con 19 años solo tiene cosas divertidas?
Estoy en una etapa en la que puedo estar 25 días fuera de casa. Durmiendo en hoteles diferentes, yendo en camioneta, viajando en avión… Lo disfruto muchísimo, pero mi cuerpo y mi mente lo sienten. Extraño a mis amigos, a mi familia, a mi cama, a mi gato. Pero es lo que he elegido, ahora vivo para ello.

Ahora que vives algunas temporadas lejos de tu familia y amigos, ¿pasan muchos días sin que alguien te llame por tu nombre real? ¿No sientes que te come el personaje?
Yo no diferencio entre persona y personaje. Ivo y Khea son lo mismo. Unos me llaman de una forma, otros me llaman de otra… Pero da igual cómo te dirijas a mí: siempre va a responder el mismo. Lo importante es lo que hay detrás de todo eso.

Gran parte de tu público es incluso más joven que tú. ¿Cómo te relacionas con ellos?
Mi público va creciendo y noto que empiezo a tener público de todas las edades. Cuando hay una masa de público que te sigue y te ve, tienes que tratar de ser una buena influencia. Pero no por eso tienes que reflejar algo que no eres. Tienes que dar tu propio mensaje. A mi fanaticada siempre le voy a compartir mi forma de ver la vida y la música.

A través de Instagram tienes línea directa con ellos.
Soy consciente de eso. Intento contestar mensajes en redes cuando puedo.

¿A través de las redes ves que tu influencia produce «nuevos Kheas»?
Me llegan muchos mensajes de chicos y chicas que se sienten inspirados por mí. Gente que me dice «loco, sos un ejemplo de superación». Creo que mi visión ayuda, por eso la comparto. Mi mensaje, más allá de la música, es «no te dejes influir por nadie que te diga que no puedes hacer lo que quieras». Yo soy un pibe que a los 17 años sacó su primer tema y funcionó. Soy el ejemplo de que se puede. Lo que yo he hecho con mi carrera ha hecho que mucha gente se ponga las pilas en su vida. Yo estaba sentado en el colegio y quería otra cosa. Eso no era lo mío, yo lo sabía. Veía a todos estudiando sin que les moviera nada. Les obligaban a ir, a vestir uniforme… Aquello no era lo mío.

No parece que las generaciones anteriores a la tuya os entendamos. ¿Te molesta que se hable de vosotros como si no tuvierais ilusión por conseguir nada?
Lo que queremos conseguir son cosas diferentes a las de otras generaciones. Los pibes tenemos cabeza para hacer muchas cosas. Si tienes 15 años y quieres montar una hamburguesería o una tienda de ropa y tienes la mente para hacerlo, buscá la manera. No importa cómo lo hagas, pero se puede. Claro que se puede.

Estás rodeado de otros artistas jóvenes como Duki, Cazzu, Neo Pistea… Desde fuera, parecéis una familia.
No hay problemas de ego entre nosotros, siempre estamos en comunicación. La unión hace la fuerza: estamos unidos y estamos decidiendo hacia dónde apuntar para recoger más frutos. La escena en Argentina está en un momento de consolidación y profesionalización. Ya no faltan las comidas en casa de alguno que antes sí faltaban.

El Billboard Hot 100 argentino está lleno de singles vuestros y, en general, de canciones de artistas latinos. Apenas hay música en inglés.
Es un cambio: aportamos algo diferente porque venimos de un contexto diferente. El inglés se ha convertido en el idioma universal gracias, entre otras cosas, a la música. Se ha expandido por el mundo porque todos hemos escuchado canciones en inglés desde siempre. Algo parecido a eso es lo que está pasando con la música latina y me gusta ser parte de ello.

¿En las reuniones notáis que la gente que lleva más años en la industria musical os entiende? ¿O habláis idiomas diferentes?
Se nos está empezando a entender. Está claro que nuestro modo de hacer las cosas funciona. Él (señala a su mánager) me ha enseñado mucho sobre el negocio y yo le he enseñado a él sobre mi punto de vista. Cada vez que vamos a las reuniones, intentamos definir nuestro proyecto.

¿Y tú entiendes el sistema de streaming? ¿Te parece justo el resultado que obtienes de los muchos millones de reproducciones que tienes en YouTube o Spotify?
Al principio, no entendía nada. Tenía a un sello cobrando y no entendía nada. Ahora estoy aprendiendo para que no me vuelva a pasar. Podría ser más justo y me gustaría que cambiara para el bienestar de todos los artistas.

A esas cifras de streaming has llegado sin el apoyo de los medios tradicionales. La prensa musical no le ha hecho caso a tu escena hasta ahora. ¿Le ves el sentido a una entrevista como esta cuando puedes coger tu Instagram y hablarle a todos tus fans directamente?
Hay que hacerlo, me sirve. Y a los medios les sirvo yo. Se pueden equilibrar ambos métodos. Hay que jugar con los dos. Los medios me pueden ayudar a llegar a gente que no está tan pendiente de Instagram, a llegar a gente más mayor que yo. Es cierto que yo salí sin la ayuda de ningún medio, de ninguna radio. Mi generación se ha generado sus propias herramientas. Somos unos monstruítos virales, somos el monstruo de YouTube. Lo que estamos haciendo no lo ha hecho nadie antes. Empezó siendo orgánico: no hubo ni un centavo invertido en Spotify o YouTube. Yo me he construido mi trabajo con mi Instagram. Todo esto me lo he inventado yo. Yo mismo decidí mi nombre, decido qué fotos subir, cómo contestar a la gente…

¿Tu familia entiende este trabajo?
Les ha costado, pero creo que ya lo entienden. A los 16 le dije a mi papá y mi mamá: «voy a dejar el colegio porque tengo un proyecto. Dénme un año para intentarlo». Y en un año pasó todo. ¡Lo clavé! Pasado el tiempo, lo vieron reflejado en hechos. La palabra no lo es todo; tiene que haber hechos. Lo han entendido. Han visto que esto no es una boludez. Ya se han dado cuenta de que me he metido en lo que me gusta. Amo poder hacer mi propio negocio con mi propia música. He hecho mi negocio de mi hobby. Tengo cosas que aprender, pero me siento preparado para lo que sea.

¿Te planteas un plan B por si la música no funciona?
A estas alturas, no pienso en un plan B. Solo pienso en que no pase nada malo. Pienso en mantenerlo y en que siga creciendo. No me gusta pensar en planes B. Siempre he pensado en el plan A, que es el que ha terminado resultando.

¿Y cómo tienes pensando hacerlo crecer? ¿Qué viene ahora?
Mirá, tengo un grupo de WhatsApp que se llama My Songs que está lleno de canciones nuevas e ideas para canciones. Aquí tengo muchas bombas guardadas.

Parece que tienes suficientes como para hacer un disco. ¿Es un formato que te interesa o crees que está desfasado?
El disco no pasa de moda. El disco tiene que estar. Sirve para llamar la atención de la gente y decir «hey, esto es lo que hago». Sirve para contar un relato completo que no puedes contar con singles, remixes o featurings. Pero tiene que ser un disco que me represente a mí y a mi público. Tiene que tener historias auténticas.

Supongo que ahora no puedes pasar tanto tiempo en la calle por estar girando. ¿Te cuesta más encontrar esas historias auténticas para tus canciones? ¿Te preocupa alejarte de la calle?
Mis nuevas historias me las estoy ganando, las estoy viviendo. Por ejemplo, en Rumanía no pude estar con una chica porque no nos entendíamos. Ahí hay una historia.

¿No sientes presión por repetir el éxito de ‘Loca’?
Si pude conseguir eso una vez, puedo hacerlo más veces. Esa es la única presión que tengo. Hay que estar pendiente de las estadísticas, pero no tienes que colgarte de ellas. No puedes moverte por las estadísticas. A mí me ha pasado. Hasta comparaba los likes de las fotos. Pensaba: «¿por qué esta tiene menos que aquella otra?».

‘Loca’ la colgaste en noviembre de 2017. ¿Ha cambiado mucho tu forma de hacer música desde entonces?
Yo salí a la cancha sin haber jugado ni un partido, pero ya tengo varios partidos perdidos, ganados… De todo. Ahora tengo más experiencia. He aprendido mucho en estos dos años de carrera. Lo noto muchísimo. He aprendido a producirme, a grabar. No dependo de nadie. Puedo grabar en cualquier sitio. Puedo grabar un tema hasta en un baño público.

Habrá quien diga, entonces, que eso puede hacerlo cualquiera. ¿Qué les dices?
Que este estilo es real, es genuino, es solo de uno mismo. Y que vengan a un concierto: el trap en vivo es puro descontrol. La energía que se crea me recuerda mucho a la del rock. Es el rock de esta generación. Muchas veces tenemos que parar los conciertos porque vemos que la gente corre peligro en las primeras filas.

Varios artistas de la escena urbana española renegaron de la etiqueta trap cuando los medios empezaron a usarla masivamente para no verse limitados. ¿Tú estás cómodo con ella?
Es que la gente está muy equivocada. Trap no es enseñar culos en un videoclip aunque yo lo haya hecho y se haga. Es un género que va más allá de la música. De hecho, es un estilo de vida que se comunica con música. Nosotros somos trap, pero no me pongo una etiqueta. Yo soy trap porque yo sé lo que viví. Muchos piensan que trap es vender droga un par de meses, pero la calle hay que vivirla y entenderla. Hay gente que la ha vivido pero no la ha entendido. Puedes drogarte y tener una pistola y no entender la calle. La calle te genera valores, códigos, respeto… Yo me drogué hasta no dar más y vendí droga, pero no soy trap por eso. Soy trap porque he vivido la calle y la he entendido. Para mí, trap es ganarle a la vida.

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