08/08/2019

El artista norteamericano fallece después pocos días después de haber publicado su primer disco en una década.

La historia a veces es así de caprichosa. David Berman (Williamsburg, Virginia, 1967) anunció su retirada de la música en 2009, después de haber publicado el sexto disco como Silver Jews, Lookout Mountain, Lookout Sea. Encumbrado como uno de los compositores de referencia del indie rock norteamericano, con obras maestras a sus espaldas como American Water y Bright Flight siempre firmadas con Silver Jews (ese grupo que fundó con Stephen Malkmus y Bob Nastanovich de Pavement), la música de Berman siempre ha vivido a corazón abierto, sin escatimar detalles de una historia de adicciones, depresiones y tragedias varias.

Una década después, David Berman volvía el pasado 12 de julio como Purple Mountains, con un extraordinario disco homónimo para un nuevo proyecto que contaba con miembros de Woods (Jeremy Earl y Jarvis Taveniere) entre otros. Purple Mountains, el disco, no era un retorno a modo de renacimiento, de final feliz, sino uno que ya arrancaba en su primera canción, ‘That’s Just The Way I Feel‘, reconociendo que todo iba mal: «I mean, things have not been going well / This time I think I finally fucked myself / You see, the life I live is sickening«. Pero esa sinceridad, esa candidez a la hora de relatar con tanta precisión su década pasada a oscuras y de su vida como ermitaño tras la muerte de su madre y el divorcio con su mujer (Cassie Berman, también en Silver Jews), es la que hace de Purple Mountains uno de los discos más emocionantes del año. En esa primera canción, Berman acaba repitiendo: «The end of all wanting / Is all I’ve been wanting«.

David Berman murió ayer, 7 de agosto, a los 52 años de edad por causas no reveladas. No es casualidad que la plana mayor del indie rock llore su pérdida. Descanse en paz.

Publicidad
Publicidad