24/07/2019

Charlamos con el artista tailandés a pocos días de su visita: actuará el 29 de julio en la sala LAUT y el 30 en Moby Dick.

Parece complicado, por no decir imposible, que en pleno 2019 pudiera repetirse alguna historia como la que vimos en Searching for Sugar Man, el genial documental de Malik Bendjelloul que presentó a Rodríguez al mundo. Una banda o un artista puede triunfar perfectamente al otro lado del mundo antes que en su propia ciudad de la misma forma que Rodríguez lo hizo en Sudáfrica, pero el fenómeno es conocido por sus protagonistas al instante: no hay search que valga.

Esa circulación instantánea de la información propiciada por las redes sociales y el consumo de música via YouTube o Spotify produce, en cambio, otro tipo de historias. Por ejemplo, que un artista tailandés esté a punto de actuar en Barcelona y Madrid, algo que no pasa precisamente todos los días. Phum Viphurit visitará España por primera la próxima semana tras ver cómo sus canciones se viralizaban a través de foros como Reddit y alguna, incluso, alcanzaba millones de views. A día de hoy, el vídeo de ‘Lover Boy‘, colgado en marzo de 2018, ya ha sido visto 43 millones de veces.

«Está siendo muy surrealista y gratificante. Pero también, según ha ido pasando el tiempo, me he dado cuenta de que puede ser un arma de doble filo», cuenta Viphurit, de 23 años, a través de correo electrónico cuando se le pregunta acerca de la forma en que se ha difundido su música. «El trayecto, la multitud y la positividad son geniales, pero también está el otro lado de todo eso: la negatividad y las dudas internas que se crean en ti una vez que dejas que esos números virales determinen tu trabajo. A mí solían volverme loco, pero he crecido y sé que, aunque esas cifras estén muy bien, no definen tu trabajo y tu verdadero valor».

Escuchando su corta discografía hasta la fecha, que de momento acumula un disco publicado en 2017 (Manchild) y unos cuantos singles que podríamos etiquetar como bedroom-funk, pueden venir a la cabeza nombres como Parcels, Toro y Moi, Rex Orange County, Gus Dapperton o Boy Pablo. Él, por su parte, desvela influencias más vintage: «mis mayores influencias musicales cambian constantemente, pero podría decir que ahora mismo estoy muy metido en el sonido Motown y en los himnos disco, desde Abba hasta Chic pasando por Sister Eledge». Algunas de esas referencias podrían venirle de su entorno familiar. «Mi madre colecciona muchos discos, principalmente de baladas de los 70s y los 80s. Siempre nos rodeaba a mi hermano y a mí de canciones con ganchos súper pegadizos. Mi hermano ha sido un cantante apasionado desde que era un niño: tomaba clases y participaba en concursos. Yo empecé a jugar con instrumentos a los 13 años y escribí mi primera canción con 18», recuerda.

El próximo 29 de julio actuará en la sala LAUT de Barcelona y el 30 hará lo propio en la Moby Dick de Madrid (las entradas están a la venta), dos espacios que no están muy acostumbrados a recibir visitas desde el sudeste asiático. Citar el nombre de alguna banda tailandesa sigue siendo, pese a la globalización, misión imposible. Según Viphurit, la escena de Bangkok «está más animada que nunca, aparecen nuevas bandas y nuevos sitios en los que tocar cada día. He visto un cambio radical en cómo los medios mundiales representan lo asiático. Espero que más artistas de Bangkok y Tailandia puedan viajar y compartir su arte por todo el mundo pronto».

En vivo, señala, es cuando disfruta especialmente de su proyecto. «El tiempo de estudio y producción es como meterse en un período de hibernación muy tranquilo y silencioso, pero actuar y girar con mi banda de cinco músicos es una exploración de mí mismo y de los demás al nivel más satisfactorio», confiesa. Para el futuro, deja un deseo: «Con un poco de suerte, tendré un poco más de tiempo para hacer turismo en los países que visitaré. Ese es mi sueño».

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