19/06/2019

Aprovechamos su paso por el Primavera Sound 2019 para conocer más de cerca a Lindsey Jordan, autora de uno de los mejores discos del año pasado.

Su nombre tal vez no ha resaltado en un line up en el que las letras más grandes y mayúsculas se han vendido a la consigna The New Normal. En la pasada edición del Primavera Sound se vendió trap, reggaetón, Rosalía, J Balvin, feminismo, integración, mucha birra y algo de ropa del Pull&Bear, pero si de algo va sobrado el stock del festival barcelonés, desde mucho antes de que se alzara el puño arriba por la paridad, es de hendeduras por las que se cuelan talentos emergentes que, por encima de la propaganda, etiquetas, género y sexualidad, hacen música con las únicas materias primas necesarias para que el mundo sea el de la música o el de los despachos de abogados siga rodando hacia la hegemonía del sentido común: la honestidad y la lucidez. Lindsay Jordan firmó uno de los álbumes más aclamados por la crítica en 2018 (Lush, Matador) sirviéndose únicamente de su guitarra y una potente luz con la que filtra todas sus experiencias. El resultado, aunque impecablemente producido, suena a haberse hecho con las manos, y demuestra que en una industria mecanizada todavía puede hacerse algo cool y de calidad siguiendo las líneas orgánicas del indie rock de los 90, alimentando la música desde lo íntimo y aportando al The New Normal, más allá de su condición de mujer y homosexual, un valor personal y artístico al que se le debería seguir dando espacio entre el beat y el perreo.

Después de asistir a su concierto en la jornada del viernes, pudimos conocer un poco más de cerca a esta joven cantautora estadounidense llamada a liderar el nuevo indie rock (¿u otra cosa?). Estamos hablando de Snail Mail.

El pasado octubre actuaste en el Primavera Club, pero, ¿cómo te has sentido actuando en el mucho más grande Primavera Sound?
SNAIL MAIL: Ha sido divertido. Fue alucinante actuar en el Primavera Club. Me lo pasé muy bien allí y, de hecho, fue uno de mis mejores momentos de la gira. Me encantó el festival porque el cartel estaba muy bien seleccionado y cuidado. Fui a ver a Ama Lou y a Tirzah sin tener que moverme del mismo espacio. Pero compartir cartel con artistas de la talla de FKA twigs… Es increíble. Son dos sensaciones distintas pero igualmente sobrecogedoras.

¿Notas la diferencia entre girar por Europa y los Estados Unidos? De algún modo, ¿percibes vibraciones distintas en el público?
En EE. UU. es completamente distinto porque girar allí es más duro y exigente. Estás cogiendo aviones todo el tiempo y la gira conlleva mucha entrega y preparación. Tienes que ser muy cuidadoso con tu salud: ya sabes, no beber demasiado y todo eso. Y aquí es distinto, más relajado. La fiesta se alarga mucho más y la gente es genial, mucho más abierta. En Nueva York nos pueden ver siete veces al año, mientras que en Barcelona solo una, así que el público está más emocionado y receptivo ante nuestro show.

¿Cuáles son tus artistas favoritos del cartel de este Primavera Sound 2019?
Clairo, Soccer Mommy, Solange… Ayer vi a FKA twigs y acabé llorando. Realmente me quedé hecha polvo. Pero la verdad es que el line up es tan extenso que apenas sé quién actúa. Me he estado escondiendo en mi habitación en el hotel porque esto es intimidante. Lizz Phair actúa esta noche y lamentablemente no podré verla, pero si pudiera me quedaría todo el festival.

El cartel de este año tiene muchas referencias del “90’s indie rock” como Lizz Phair, Guided by Voices o Stephen Malkmus, y a la vez incluye una nueva corriente de jóvenes artistas emergentes como tú, quienes les estáis tomando el relevo. ¿Cuál crees que es la diferencia entre estas dos generaciones?
Es fascinante poder formar parte de esta nueva ola de jóvenes artistas que van apareciendo alrededor el mundo, pero a la vez resulta bastante duro el hecho de ser joven en esta industria y hacerte un sitio en ella. Creo que hay algo único en esta generación de músicos jóvenes. Se percibe mucha más inclusividad y hay mucha más diversidad involucrada en ella: más gays y lesbianas, más mujeres, más transexuales. Es genial estar rodeado de toda esta gente. Se está creando una gran comunidad entre todos estos artistas, pero todas esas bandas que triunfaron en los 90 también son bienvenidas entre nosotros. Los admiramos y, de algún modo, ellos también se están abriendo a nosotros y están entrando en este mundo más diverso. Es muy especial compartir escenario con ellos y también ver a todos estos nuevos artistas tomándoles el relevo. Es algo novedoso, inclusivo y muy inspirador. De hecho, ayer estuve dando un rueda de prensa con Cuco y Clairo sobre lo que significa The New Normal; de lo que se está gestando, ya sabes: incluir en los line ups a grupos marginados solo por el hecho de que su música es buena, y no por mera propaganda. Es increíble formar parte de carteles así.

Ahora mismo, la música urbana y el hip hop están dominando los line ups de los grandes festivales, pero artistas jóvenes como tú o Soccer Mommy estáis consiguiendo que la música de guitarras vuelva a estar al día. ¿Crees que el indie rock puede recuperar la frescura e influencia que tenía antes?
¡No lo sé! Es difícil para mí opinar al respecto porque la música que más escucho es rap y hip hop. Empecé a escuchar estos géneros al mismo tiempo que empecé a componer, y ahora que tengo la oportunidad de ver a tantos raperos haciendo buena música y triunfando, a veces me pregunto si no es eso lo que debería haber hecho (risas). Pero creo que va por fases. Es enriquecedor que exista este auge de la música urbana y el hip hop, pero también es igualmente estimulante estar haciendo música pop hoy en día. Para mí es un privilegio estar haciendo algo que sigue gustando a la gente, y me encantaría poder seguir haciendo música de guitarras y que el público lo disfrute. Así que ojalá que el indie rock regrese como algo fresco y novedoso.

¿Sientes que la etiqueta “90’s indie rock” te limita a la hora de explorar nuevos sonidos o nuevas formas de componer?
Sí. Creo que hay puristas atascados en la idea de que la música no debería ser cambiante y evolutiva. Es duro, porque en el momento en que quieras asumir riesgos y darle una vuela a tu sonido, habrá una avalancha de gente detrás de ti diciéndote que das asco por ello. Lo más importante para mí es hacer música que me importe y con la que me sienta cómoda. Y eso tal vez significará, en un futuro, iniciar un proyecto paralelo al pop.

Prácticamente no has parado de girar desde que dejaste el instituto. ¿No sientes que estás renunciando a una parte de tu vida como adolescente?
No, realmente siento que tengo una vida completa. Volví a casa hace cosa de un mes y me reuní con mis amigos de siempre, salimos de fiesta y lo pasamos genial. Además, también nos divertimos mucho con amigos de bandas con las que coincido de gira y en los festivales. Todos nos entendemos muy bien y es genial poder estar aquí, en Barcelona, y pasar un buen rato con ellos. Además, es muy gratificante, porque cuando vuelvo a casa siento que recupero esa vida que, de algún modo, he dejado paralizada. Y cuando voy de gira tengo una vida todavía mejor.

¿Es posible que después de las buenas críticas que ha recibido Lush te sientas presionada para cumplir con ciertas expectativas?
Sí y no. Está siento muy duro trabajar en el próximo álbum. Me quedé muy satisfecha con las canciones de Lush y realmente tuve la sensación de que había superado el reto que me había puesto a mí misma. El álbum nació del trabajo duro pero a la vez surgió de una forma natural, casi como si fuera fácil. Ahora realmente tengo que darme un espacio a mí misma cuando escribo y esforzarme por focalizar en lo que es importante, tratar de no pensar en la crítica, en lo que los fans esperan de mí, y eso es mucho más difícil de lo que era antes. Lo que tengo claro es que voy a hacer un álbum que me guste a mí, y espero que la gente quede satisfecha con el resultado.

¿Crees que la industria musical está suficientemente comprometida con temas como la igualdad de género o la visibilidad de la comunidad LGBT+?
Creo que está menos involucrada de lo que parece. Cuanto más asciendes en ella te das cuenta de que la realidad es más amarga de lo que parece. Cuando puedes echar un ojo a ese espacio te das cuenta de que hay mucho sexismo y muchos temas que todavía no están bien encauzados. Tengo la sensación de que todavía hay mucho por hacer al respecto, que los progresos que se perciben son muchas veces mera pantalla y que, al final, todo se reduce a hacer dinero. Cuanto más trato de creer que las cosas están mejorando, más me doy cuenta de que es un proceso muy lento. Desde afuera puede parecer que todo está bien y que las cosas están avanzando, pero la industria musical todavía está bastante verde en estos temas.

¿Compones mientras estás de gira?
No. Soy incapaz. Para hacerlo tengo que estar en la casa de mis padres, encerrada en mi habitación. Es muy difícil encontrar ese espacio de intimidad cuando estoy de gira.

¿Se acerca algún nuevo lanzamiento de Snail Mail?
No por el momento. Estoy trabajando en muchos temas, pero es un proceso muy lento. Una vez acabas la fase de composición surge una presión psicológica: la música se queda ahí para siempre. Y yo todavía no estoy segura de hacia dónde voy a dirigirme con el próximo álbum. Por ahora, estoy intentando estar segura de que no voy a desgastarme.

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Foto. Paco Amate   Entrevistas
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