01/06/2019

Kevin Parker sigue siendo la misma persona, pero encima del escenario ya no hay espacio para el error. 

Por más que poco a poco, especialmente desde su último trabajo, Currents (2015), han ido incorporando nuevos trucos y métodos que han acercado su sonido a lo sintético, Kevin Parker y sus Tame Impala (cada vez está más claro quién manda en el proyecto, si es que no lo estuvo siempre) llevan ya casi una década ofreciendo, a grandes rasgos, el mismo concierto, «un concierto de Tame Impala». Pero menudo concierto: nunca hay que subestimar el valor de lo bueno conocido, especialmente si viene dentro de un envoltorio hecho para en el que no faltan .

Su tercera visita al Primavera Sound después de las de 2013 y 2016 quizá no sorprendió a nadie, aunque del mismo modo, difícilmente pudo decepcionar a alguien. Sin novedad en el mercado más allá de sus dos últimos singles, ‘Patience‘ y ‘Borderline‘, el reclamo era, básicamente, la atmósfera entre nostálgica y eufórica que ya es casi marca registrada de los australianos. ¿Se puede estar triste y contento a la vez? Así es como sonaron, al menos, la inicial ‘Let It Happen‘, ‘Eventually‘, algún rescate de su debut como ‘Why Won’t You Make Up Your Mind?‘ o la final ‘New Person, Same Old Mistakes‘. Debería ser más bien a la inversa: Kevin Parker sigue siendo la misma persona, pero encima del escenario ya no hay espacio para el error.

 

 

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