02/05/2019

El valenciano, referente del emo trap hecho aquí, publica hoy su nueva mixtape, Segador de Almas: hablamos con él sobre enfrentarse al directo, la figura de Yung Beef, la vida... y la muerte.

Goa te estrecha la mano y se presenta como Goa, pero, en el cara a cara, no es exactamente Goa. O, al menos, no es el Goa que uno imagina antes de conocerlo. Por contradictorio que suene, el tipo que en 2018 dio vueltas alrededor de la muerte en HellPopStar (su mixtape de debut, producida por su inseparable Pochi) o Traumatisko Kraneoencefaliko (trabajo firmado a pachas junto a Yung Beef) parece estar pasándoselo muy bien durante su todavía corta carrera. Se ríe cada dos por tres, bromea y tiene muchas ganas de hablar y de que le hablen acerca de Segador de Almas, la mixtape producida por Fish Narc (componente de Gothboiclique, colectivo norteamericano clave a la hora de entender el emo trap) que publica hoy a través de La Vendicion Records y que presentará el 9 de mayo en Madrid (sala Independance) y tres semanas después en el Primavera Sound 2019. Tantas ganas tiene de dar explicaciones relativas a su nuevo material, otra colección de tormentos sobre beats sincopados y rasgueos de guitarra, que salta de una idea a otra a toda velocidad hasta adelantarse en el tiempo: entre reflexiones en torno a la reencarnación, a cómo enfrentarse al directo o a la necesidad de reciclar su proyecto en un futuro, se cuela alguna pista sobre más novedades musicales que están por venir durante este año.

Yung Beef pasó hace un par de meses por Radio Primavera Sound para presentar su escenario en el Primavera Sound 2019 y dijo que tenía confianza ciega en ti porque él ya había escuchado lo que nosotros todavía no habíamos escuchado. Se refería a Segador de Almas, tu nueva mixtape. ¿Tú también confías tanto en lo que haces?
GOA: Sí, totalmente. Y todavía hay más cosas que no habéis escuchado. Mira, entre tú y yo.

(Coge el móvil y hace sonar una canción todavía inédita que estará incluida en otro disco también producido por Fish Narc que lanzará a lo largo de 2019)

Una vez que las has grabado, ¿te cuesta volver a escuchar tus canciones?
Al final, acabo haciendo la música que quiero oír, como todo el mundo. Hasta escuchar mi canción más triste me da felicidad porque me gusta. Escuchar mi propia música me hace sentir menos solo, me reconforta. También me pasa con canciones tristes de otros artistas: muchas veces encuentro felicidad en la tristeza. Al ser humano le mola saber que hay otros a los que les pasa lo mismo.

Lo digo porque es como enfrentarte contra ti mismo. Tu estado de ánimo o la situación que vives puede haber cambiado respecto al momento de grabar. Quizá te cueste reconocerte o te sorprendas contigo mismo.
A veces las escucho de una forma reflexiva. Últimamente pienso mucho en que una canción no se puede rectificar: lo dicho, dicho está. No me importa porque soy cambiante y me acepto tal y como soy, pero me da que pensar. Me he dado cuenta de que el tiempo tiene un efecto sobre la música, pero todavía no sé qué efecto tendrá sobre la mía.

¿El proceso de hacerlas es más duro?
Hacerlas es más duro que escucharlas, sí. Cuando termino una canción, suelto esa tristeza concreta y no la vuelvo a recibir. Me ayuda mucho. Se queda ahí.

¿Qué tal fue trabajar con Fish Narc?
Fue increíble. Ayer lo hablaba con el Khaled: ese momento fue irrepetible. Por como era yo en ese momento, por como era él, por la situación concreta… Fish es un genio, tío. Es muy inteligente. Llega con una guitarra, un ampli y su programa y empieza a hacer locuras. Verle crear desde cero me ha cambiado. Estuvimos trabajando en mi casa durante dos semanas seguidas. Nunca había trabajado tan rápido y tan fuerte con alguien. Quería aprovechar el tiempo al máximo porque pensaba “hostias, qué putada, se va a ir pronto”.

Él ya produjo uno de los cortes de Traumatismo Kraneoencefaliko, ‘San Valentín Sangriento’.
Traumatismo Kraneoencefaliko y Segador de Almas se retroalimentaron. Ni siquiera recuerdo cuál hice antes porque estuvieron muy mezclados: una cosa me ayudó a la otra.

Ahora, Segador de Almas se anuncia como una mixtape conjunta entre tú y él.
Es que ha sido una ayuda directa en las canciones. No solo ha hecho los beats, también me ha ayudado a cantar. Me decía “quítale palabras, usa una palabra más corta”. Ahora, cuando hago música, pienso “¿qué me diría Fish?”. Confío mucho en él porque me gusta mucho lo que hace. Me ha hecho crecer: ahora soy capaz de hacer más rápido una canción. Y ver que a alguien a quien admiraba le mola mi música me ha hecho fuerte, me ha dado mucha confianza. Me ha puesto las pilas que flipas. Exigía de mí una responsabilidad artística que me ha venido muy bien.

¿Fue un proceso más profesional del que has seguido otras veces? ¿Te ha hecho ver la música como un trabajo más real?
Empecé a ver la música como un trabajo cuando empecé a ganar dinero. Aunque no fuera mucho, me servía para no tener que currar en una tienda de ropa, que era lo que no quería. Hice ‘Yeyo en mi iPhone en mi casa y me di cuenta de que funcionaba. Es duro, aunque no tanto como en Estados Unidos. Allí, o te mueves o te mueres. Los alquileres son imposibles de pagar. Allí es súper necesario tener mánager, pero aquí hay mazo de peña que no tiene y va para arriba. Fernan (NdR: Yung Beef) no tiene mánager, yo tampoco…

Entre todos os apoyáis, ¿no? Desde fuera, La Vendicion parece una familia, no solo un sello.
Yo entré cuando ya estaba montado y desarrollado. Hay gente en mi sello que ya se ha sacrificado antes que yo por algunas cosas y puede contarme su experiencia. Lo respeto mucho porque se lo han hecho ellos mismos. Es una familia que ya estaba construida cuando entré y he sabido adaptarme. Tengo mucha suerte por tener cerca a artistas amigos a los que puedo preguntar cuando tengo dudas: Fernan, Dani (NdR: Kaydy Cain), Khaled, Bea (NdR: Bea Pelea), Zoe (NdR: La Zowi)… Todos tienen más carrera que yo. Sus consejos son de verdad, su único interés es que te vaya mejor. Lo que quieren es que no te pegues una hostia.

En el último tema de Segador de Almas, ‘Más Amor’, colabora Dani. Me parece que tiene un sonido bastante diferente del resto del disco.
Está guapísimo, hermano. Tiene un toque caribeño, también suena un poco a Playboi Carti. Ya teníamos el disco listo y dijimos “¿qué hacemos con la de Dani?”. Si la metíamos la primera, no se iba a entender. En medio no tenía sentido tampoco. Así que la metimos al final. Pero mi preferida es la primera, ¿la tuya?

Me gusta mucho la segunda, ‘Hennessy’. Tiene una de mis frases favoritas del disco: “De momento, va todo bien; perdóname, a veces me tuerzo”.
Eso es para mi mamá. Yo tomo drogas, miento… No es que sea un mentiroso, pero a veces miento a mi madre. Eso va para ella, para la gente a la que quiero. Les hago creer que va todo bien aunque sea un ilusión: nadie es tan feliz como dice. Pero ellos saben cómo soy, saben que a veces me tuerzo, por eso les pido perdón. Voy en línea recta, el camino va bien, pero soy fácil de distraer. Hoy, por ejemplo, he perdido un tren. Pero te juro que intento hacer las cosas lo mejor posible. Las hago con corazón. Si me salen mal, pido perdón. Pero nunca las hago a malas.

Se te asocia por sistema a la tristeza, pero quizá no estamos sabiendo leerte bien. ¿Dirías que hay alguna canción alegre en el disco?
No sé hacer una canción alegre. No me sale. A saber qué lío tengo yo en la cabeza para hacer esas letras. Puedo escuchar música alegre de otro artista y que me guste, pero a mí me cuesta hacerla. Aunque todo es engañoso, en realidad: hay canciones tristes que no lo parecen. Por ejemplo, ‘Si no te vuelvo a ver de Bea Pelea es reggaetón para bailar, pero es muy triste. Es normal que a mí se me asocie a la tristeza, pero ahora soy mucho más fuerte que antes. Ya no soy tan depresivo ni tan paranoico.

Yo no te imaginaba así para nada, de hecho.
Te esperabas que me fuera ahí a la esquina a tomar trankimazines, ¿no? Realmente soy muy alegre a pesar de que haga esta música.

Además, vives un buen momento, ¿no? Das conciertos, hay gente queriendo escuchar lo que haces… Supongo que la música te ha ayudado.
Por supuesto que la música me ha ayudado. Hostias, que si me ha ayudado. Siempre me ha mantenido ilusionado. Es lo único que me hace sentir yo mismo. No puedo hacer otra cosa en mi puta vida que no sea música. Antes hacía como que estudiaba, pero a lo que quería dedicarme realmente era a hacer música.

También te imaginaba menos hablador porque no has dado casi entrevistas. ¿Te gusta explicarte?
Me apetece mucho dar entrevistas y darme a conocer como realmente soy, pero se necesitaba tiempo para que se entendiera mejor esta música, para que salieran más chavales aquí en Europa, para que aquí se consolidara una escena… He dado tiempo a que la gente que tiene interés en mí y en lo que hago se informara. Lo creía necesario. Respeto las opiniones, pero necesitaba seguir haciendo música y crearme una imagen propia. Estaba expectante con que pasara el tiempo y la gente me entendiera mejor.
Ten en cuenta que en 2012 ya había peña en Estados Unidos haciendo lo que yo hago y yo les escuchaba. He tenido la oportunidad de seguir este movimiento en toda su amplitud. Hay miles de artistas que suenan como yo sueno y a mí siempre me ha dado miedo que se me meta en una escena tan consolidada porque la respeto muchísimo. Como aquí es desconocida, me daba miedo lo que pudieran decir los medios.

¿Y dar conciertos te gusta?
En los conciertos me poseo. Tengo muchas formas de ser y una sale en los conciertos. Hay un Goa que es para los conciertos. Ese Goa hace cosas que yo no haría y saca una energía que yo no tengo. Es una parte de mí que se alimenta de la energía de los demás en ese momento. Soy como un vampiro que se alimenta de la energía de la gente.

Te he leído en una entrevista que en tus primeros conciertos lo pasabas mal porque la gente te miraba raro. ¿Ahora los disfrutas más?
He tenido la suerte de que Fernando me ha llevado con él a conciertos y eso me ha ayudado a prepararme. Ya no siento ansiedad ni nervios. Lo disfruto mucho. Me gusta estar en contacto con la peña, tirarme al público. Me gusta ese subidón de energía humana, aunque termino agotado.

¿Te preparas de alguna forma?
Es complicado. Nunca sabes qué va a pasar. Ahora me he dado cuenta de que depende muchísimo de ti que un concierto sea bueno o malo. Yo pensaba que era “salgo ahí, mi canción es la polla, cómo molo…”, pero no.

Puede que en tu concierto en Primavera Sound también haya gente que te mire raro porque en un festival hay público de todo tipo. ¿Te preocupa o te motiva?
No me da miedo, tengo muchas ganas. De hecho, hay gente a la que le gusta mi música que nunca me hubiera imaginado. Noto que a gente mayor que yo también le gusta lo que hago. El público joven se deja la piel, pero el público más mayor es duro. Si te lo llevas, es la polla.

¿Te acuerdas especialmente de algún concierto?
Me acuerdo mucho de un concierto en Cangas (NdR: organizado por Yung Beef tras su veto en O’Marisquiño 2018). Siempre estaré agradecido a Fernan por llevarme. Era un sitio pequeño, era domingo, estaba lloviendo… Yo pensaba: “¿quién coño va a haber aquí?”. Pero Fernan me insistió y terminó siendo el mejor concierto que he hecho hasta ahora. Fue un punto de inflexión. Era una de las primeras veces que cantaba ‘Yeyo en mi iPhone y fue muy heavy. Los que estuvieron lo saben.

Hablas de todo lo que has aprendido de Fernando, pero creo que tú también estás siendo una influencia para él y está creciendo trabajando contigo. Diría que se ha goaizado un poco desde ‘Guns N Roses’, vuestra primera colaboración. Y Traumatismo Kraneoncefaliko me suena más a ti que a él.
Si él quisiera, podría haber hecho ese disco sin mí. Ten en cuenta que Fernan es el artista más polifacético que conozco. Lo tiene todo: tiene estilo, tiene los mejores punch lines… Es buenísimo. Si se junta conmigo, sale algo guapo. Si se junta con no sé quién para hacer reggaetón, sale que flipas. Si se junta con el Trujillo (NdR: Papi Trujillo) para hacer trap, sale que flipas. Si se junta con alguien de Estados Unidos, temazo.

¿Tú has pensado en probar con algo parecido al reggaetón alguna vez? Albany tiene también un estilo bastante sad y se adapta bien al reggaetón.
Si no me motiva, paso. Como veo que no soy tan bueno en eso, paso. He hecho letras de reggaetón, he hecho algún reggaetón en privado… Pero no me identifico con ello. No me nace. No me veo levantándome por la mañana para hacer reggaetón. A mí lo que me sale es desangrarme.

¿Escribes textos que no sean para letras?
No, no me gusta nada escribir. De repente, me viene una melodía a la cabeza y luego le pongo una letra, pero todo lo hago con notas de voz.

Tus letras son muy sinceras y crudas. ¿Alguna vez no te has atrevido a decir algo?
Siempre digo lo que quiero, lo que me sale. Como ya tengo una edad, me doy la licencia de ser yo mismo. Además, yo creo que ya está todo dicho. Es muy difícil decir algo que no se haya dicho ya. El otro día le contaba a un colega que quería hacer una letra sobre que un tío me la chupara con peluca pensando que era una idea de la hostia. Y él me dijo: “¿vas de moderno o qué? Eso no va a sorprender a nadie”.

Habrá quien piense que haces apología de las drogas.
Yo no entro en esos debates. No pienso en nada cuando hago una canción. Es verdad que hay gente que me dice “hey, Goa, estás haciendo que los chavales se hagan adictos al trankimazin”, pero no es así, joder. Yo no hago apología de nada. Solo hablo por mí mismo. Hablo de lo que me pasa a mí: tomo trankimazin semanalmente porque lo necesito. Si hay gente a la que le puede afectar para mal lo que digo porque está pasando un momento débil, que no escuche mis canciones. A veces puedo ser un cabronazo, pero no soy malo por naturaleza. No quiero el mal para nadie. Otras personas me dicen que les ayudan mis canciones o me piden consejo, así que no seré tan malo.

¿Te cabrea cuando ves que en películas o redes sociales se hace un uso romántico o frívolo de sustancias como el xanax o el trankimazin?
Nunca había pensado que alguien pudiera hacer eso. Me parecería retorcido y malvado. Es difícil decirlo desde mi punto de vista porque yo realmente lo necesito para vivir. Lo veo como algo normal.

Muchas veces pareces cantarle a personas concretas. ¿Hay alguien con quien ya no tengas relación que te gustaría que escuchara tus canciones?
Hay personas a las que les he dedicado una canción y nunca la van a escuchar. No puedo decir quiénes son, pero hay mazo de gente con nombres y apellidos en mis canciones a la que yo se la sudo. Nunca van a saber quién soy yo.

En tus canciones siempre ha estado muy presente la muerte. Una de las primeras frases que dices en Segador de Almas es «valgo más muerto que vivo».
Pienso mucho en mi muerte. No en que quiero morirme, sino en que me voy a morir. Pienso en qué dirá la gente de mí cuando me muera. O quién se va a quedar toda mi ropa. Cosas así. Pero no me da miedo morirme. Como creo que me voy a reencarnar, me la suda morirme. Solo me daría pena por mi mamá, por mi hermana, por la gente que me echaría de menos… No soy cristiano ni nada, pero desde pequeño he pensado que hay algo después de la vida.

Y si después de reencarnarte solo pudieras hacer música de una manera, ¿qué elegirías? ¿Guitarra o beats?
Guitarra, sin duda. Para mí, la guitarra tiene la rebeldía de verdad. ¿Tú has visto cómo suena eso? La guitarra es una vaina que siempre va a molar. No sé cómo explicarlo. Siempre he querido hacer música de guitarras porque veía a esos cabrones con la eléctrica, poniéndosela en la polla, volviéndose locos con los pelos… Yo quería eso. Y la acústica también me renta. ‘Wonderwall‘ es la polla, por ejemplo. Me gustan mucho las líneas de guitarra de Oasis.

¿Lo próximo que lances irá por ahí?
Los tiros van más por un sonido parecido a The Strokes. Además, aunque me cueste reconocerlo, se me pegó un poco el pop español para el segundo disco que lanzaré en 2019.

Si algún día alcanzas un estado de felicidad más o menos estable y duradero, ¿crees que seguirás haciendo música?
Tengo muchas dudas y muchas incertidumbres con ese tema. Cada vez me cuesta más expresar cosas distintas en las canciones. Si me das algo que suene, te hago una canción, pero, al final, es como un tarro que vas llenando. Y se llena, eh. Aún no sé mi límite, pero todavía no he encontrado nada que me llene tanto como la música. Pienso mucho en ello. ¿Cuántos años va a durar Goa? Tendré que reformarlo. Vivir de eso para siempre es muy aburrido. Mi futuro es inseparable de la música, pero quizá pueda enfocarme hacia otras cosas dentro de un tiempo. Cuando lleve veinte años de carrera, podría aprovechar todo lo que haya trabajado y aprendido. Quizá podría tener cabida en una empresa, en algo creativo, eligiendo portadas, acertando en decisiones… El otro día me enteré de que el de los Nine Inch Nails (NdR: Trent Reznor) trabajó para Apple, por ejemplo.

¿Qué otros músicos te inspiran?
Pharrel Williams. Me parece un ejemplo a seguir. Él y Julian Casablancas son mis mayores inspiraciones musicales. Casablancas sigue haciendo música de una manera con la que yo no me identifico, pero Pharrell ha hecho música con N.E.R.D., ha hecho temas para otros, ha hecho el ‘Happy‘, ha cantado con Britney Spears… Ha hecho de todo. También ha diseñado para Louis Vuitton, ha hecho joyas, ha hecho ropa. A mí me encantaría tener un futuro más cercano a Pharrell Williams. Me aburro si estoy mucho tiempo haciendo lo mismo.

Así te libras de etiquetas. ¿La de música urbana te convence? Creo que tiene lógica que se te meta en ese saco, pero, curiosamente, tu música no suena exactamente a calle, suena más a habitación.
Bueno, yo soy calle que flipas. Vengo de un barrio muy barrio en el que pasan cosas, pero nunca me he metido en líos. Nunca he vendido droga porque nunca me ha llamado la atención vender nada, pero algunos de mis mejores amigos sí lo hacen. Yo me he metido en sitios donde mucha gente no se metería, pero lo he hecho con humildad, sin creer que los que están ahí son peor que yo. Si eres tú mismo y no eres racista o clasista, eres un tío de la calle.

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