26/04/2019

Hablamos con el productor sobre (nuevo) pop, industria musical y talento joven aprovechando que su sello, Whoa! Music, estrena nueva colaboración con la prometedora Paula Cendejas.

Han pasado tantas cosas y tan importantes en la música en tan poco tiempo que incluso un concepto como «nuevo pop», asociado a la modernidad y la novedad por definición, se nos ha quedado antiguo cuando todavía no lo habíamos asimilado del todo. Algunos lo usamos sin saber bien de qué estamos hablando y otros, los menos, tratan de reajustarlo. Cristian Quirante aka Alizzz lleva un lustro y pico haciéndolo con su propio material y con sus producciones para Maikel Delacalle, Juanes, Ana Torroja o, sobre todo, C. Tangana, con el que parece haber descubierto la fórmula secreta para conquistar charts. Además, desde finales de enero, lo hace también desde Whoa! Music, sello que ha lanzado con el apoyo de Warner Music Spain.

El saldo musical de Whoa! es, de momento, tres canciones. Todas cantadas en castellano, todas protagonizadas por artistas todavía por descubrir a gran escala en el mercado de aquí: ‘Tu cama‘, un single del propio Alizzz con el guatemalteco Jesse Baez y la prometedora Paula Cendejas a las voces; ‘Sal de mi cabeza‘, el estreno en solitario de Cendejas; ‘Rally‘, un paso adelante de los argentinos Coral Casino. Hoy se amplía el catálogo con ‘Otro Lugar‘, otra alianza entre Alizzz y Cendejas.

Otro Lugar‘ llega ahora que, según la propia Paula Cendejas, «la mentalidad del oyente está mucho más abierta». Y añade: «Es un momento de cambio en la música, es un momento perfecto para probar». Esta no será la última vez que escuchemos la voz de la madrileña durante un 2019 para el que parece tener un objetivo claro. «Busco renovar, hacer algo nuevo y fresco», cuenta.

Su discurso casa perfectamente con el de Alizzz. Pocos días después de volver de Sudamérica, donde acompañó a C. Tangana a su paso por las ediciones argentina y chilena de Lollapalooza, se sienta con nosotros para charlar sobre rastrear talento aún por descubrir, entender los entresijos de la industria musical y (re)definir el pop: una etiqueta que, a este paso, será lo que él quiera que sea.

 

Whoa! Music se presentó al público a finales de enero, pero supongo que es una idea que viene de lejos. ¿Cómo nació la idea definitiva que hemos conocido después?
ALIZZZ: Yo tenía la idea desde hace mucho tiempo. Solo estaba buscando el mejor momento para que se alinearan algunos astros. Empecé a relacionarme con Warner, empecé a comentarles la historia, empezaron a ver el mismo potencial que yo… Así conseguí su respaldo y su apuesta. Me movió la necesidad de tener una plataforma para sacar mi música y no depender de un sello exterior.
Como tenía música nueva por lanzar y no sabía cómo, pensé que una buena manera sería tener un sello. Además, veía que tenía más sentido trabajar con artistas noveles en mi propio sello que llevarlos a un sello externo. Me parecía más coherente.

¿Te daba miedo que se terminara este momento en el que propuestas como la tuya parecen tener el viento a favor sin que realmente no hubiera cambiado nada en el establishment musical? ¿Tenías prisa por aprovechar este ambiente propicio?
Yo vi que había una ventana, pero no era una ventana de unos ciertos meses. La veo como una ventana de oportunidad a largo plazo. Creo que este era el momento adecuado para salir, pero todo va a ser un poco más largo de lo que parece. Tengo prisa y quiero que las cosas salgan rápido, pero sé que es cuestión de tiempo, de paciencia, de insistir… Sé que este tipo de música puede funcionar a un nivel muy grande, pero hay que seguir trabajando mucho para hacernos un espacio como el que yo quiero hacer. Quiero formar parte de la música popular y el pop en España y parte de Latinoamérica.

Ahora que ya llevas un tiempo trabajando en equipo con Warner, ¿has aprendido algo sobre la industria musical que antes no supieras?
He aprendido que es complicado que la música genere beneficios en el momento en que sale. Por eso entiendo que haya reticencias, que se miren mucho los presupuestos. He aprendido qué partidas son más importantes y qué partidas son más superfluas en un presupuesto. Al tener a Warner detrás, he aprendido mucho sobre cómo gestionar la música y sacarle el máximo partido. Quiero hacerlo todo de la manera más justa posible, eso sí.

Justo te iba a preguntar por eso: ¿Whoa! es un sello más consciente de la posición del artista precisamente por estar impulsado por un artista?
Los artistas se quejan mucho de la industria y me gustaría que en Whoa! no tuvieran motivos de queja. Aquí no quiero que sucedan cosas como que el sello se lleva 200 y el artista se lleva 3. Al sello hay que compensarle porque arriesga y, a veces, puede perder, pero tiene que ser equitativo. Ninguno de los contratos que yo propongo es un abuso. Al ser artista, creo que puedo explicar bien todo. Como a veces también estoy a su lado, hablo el mismo idioma que ellos. Yo lo he vivido: cuando fichas por un sello, lo primero que te encuentras es un contrato que da miedo. Soy el primero que tiene miedo al ver ese compromiso de tantos discos, tantos años… Creo que puedo explicar el porqué de ciertas cosas. Puedo sentarme con un artista y explicarlo de una manera que no asuste tanto como sentarte con un ejecutivo.

¿Tú has echado de menos alguna vez que alguien te explique bien un contrato?
Mis experiencias han sido diferentes. Whoa! es un sello que invierte en el artista, no es solo una plataforma de lanzamiento. Cuando yo firmé los EPs con Moving Castle o Mad Decent, era un acuerdo sin inversión de por medio. Como mucho, pagaron un artwork de 300€. Simplemente, lanzaron la música. No había tantos entresijos. Era sacar un EP y ciao. Aquí habrá algunas apuestas a largo plazo y creo que mi experiencia puede ayudar. Son las más complicadas a nivel contractual. Yo me las he encontrado y no las he firmado. Estuve en una negociación muy larga con Sony y no acabé firmando porque no entendía la mitad de cosas; no me terminaba de convencer. Fue un poco traumático porque era todo muy complejo. Si alguien me lo hubiera explicado un poco mejor, quién sabe. Pero era todo muy complejo.

¿Qué puedes decidir en los lanzamientos del sello que hasta ahora no habías podido hacer? Tanto a nivel artístico como a nivel estratégico.
Básicamente, lo decido todo. No hago lo que me da la gana, pero tengo poder de decisión sobre con quién quiero hacer un vídeo o una portada, sobre qué dinero quiero dedicar a cada cosa, sobre qué mercados hay que apretar, sobre si hace falta hacer fotos a un artista, sobre qué entrevista molaría dar… Me apoyo en mucha gente, no puedo hacerlo solo, pero todo eso es parte de mi curro. Y mola mucho.

Hace casi un año, en una entrevista en El Bloque, C. Tangana hablaba sobre tu capacidad para elevar la carrera de artistas que están empezando. «Es un ascensor este man», decía. ¿Ahora tienes una plataforma que te permite elevar más una carrera que hace unos meses?
Creo que sí, pero eso son solo palabras ahora mismo. Yo quiero demostrarlo con hechos, no con palabras. Sé que lo puedo conseguir. No todos los artistas tienen el mismo potencial y ni siquiera ellos mismos quieren tenerlo, cada uno tiene su posición dentro de la música, pero con todos quiero llegar al máximo de sus posibilidades. Si alguno tiene la oportunidad de llegar al star-system más mainstream, yo haré todo lo posible para que lo consiga.

En Whoa! eres mucho más que un productor, ¿no? También haces de A&R, de ojeador musical.
La verdad es que siempre me ha gustado buscar talento nuevo, pero ahora tengo la oportunidad de desarrollarlo y buscarle un camino, aunque los artistas no siempre aceptan el camino que tú has pensado para ellos.

¿Y ese talento por dónde te llega?
Me llega por muchas vías. Desde Instagram a relacionados de Spotify; por recomendaciones de amigos o recomendaciones de gente que conoces viajando… La mayoría de veces depende mucho del azar. He llegado a descubrir artistas por stories de colegas: están con alguien que toca el piano, lo veo y digo “guau”. Hay que estar atento siempre.

¿Alguna vez le has echado el ojo a algún artista y al poco tiempo has visto que otro sello se te ha adelantado?
Sí, muchas veces. De hecho, me ha pasado hoy mismo con un artista que me flipa. Tenía dudas de que ahora fuera un buen momento para que entrase en el sello y no me decidí. Al final, va a sacar su música por otro sello y me alegro un montón. Veremos si yo tenía razón y no era el momento o estaba equivocado.

¿Te cuesta mucho decidirte?
Como tengo poco tiempo y quiero cuidar al máximo a los artistas de mi sello, ahora mismo me lo pienso mucho a la hora de decidir. Si no lo veo claro al 100%, espero. Pero cuando lo veo totalmente claro, voy a tope.

Hasta ahora, todo el movimiento en Whoa! ha sido en formato single. ¿Te planteas lanzar discos?
Alguien me dijo una vez que un disco es como un examen. Y creo que tenía razón. Para superarlo, tienes que llegar con la lección bien aprendida. Si no, suspendes. Tienes que tener claro que ese disco va a calar. Cuando llega el momento, lo notas. Yo todavía creo en el formato álbum como un hito dentro de una carrera, pero hay que saber cuándo es el momento.

¿Hay algún disco completo que te haya gustado últimamente?
Escucho mucha música suelta, pero el último disco de Ariana Grande me parece de 10. Hacía tiempo que no me escuchaba un disco completo y este me funciona entero y también aleatoriamente. Ha captado muy bien la esencia del r&b que más me mola y lo ha llevado a un punto muy sencillo y accesible para cualquier momento y cualquier persona. Es un disco mainstream y no da ninguna vergüenza decir que te gusta.

Ahora queda muy bonito decir que se está estrechando la frontera entre el mainstream y el underground. En cierto modo, es verdad, pero, a la hora de la verdad, ¿esa frontera sigue existiendo?
Ahora mismo, creo que la música más popular no tiene géneros. Casi cualquier género puede entrar en el mainstream, solo depende de unos códigos. El pop lo forman unos códigos más que unos géneros. Es más una manera de abordar un estilo que un estilo concreto. Según como lo abordes, ese estilo puede ser consumible por millones y millones de personas. Pero esas barreras existen, claro. A los datos me remito: de las 100 canciones más escuchadas del año pasado, el 90 y tantos por ciento eran de alguno de los tres grandes sellos multinacionales. Algo hay ahí, algo pasa. Esa capacidad de llegar a sitios a los que de manera independiente es más difícil llegar existe. Pero si descontamos ese súper súper mainstream al que es difícil llegar, aunque no es imposible, creo que actualmente hay posibilidades de convertir casi cualquier cosa en algo masivo. Me gusta mucho jugar a eso.

Hasta ahora, la palabra «producto» se ha asociado siempre negativamente al mainstream. Pero diría que se está resignificando últimamente para pasar de ser un término peyorativo a otro que habla de cuidado en los detalles, de concepto redondo, de potencial… ¿Te gusta esa palabra?
Bueno, la verdad es que “producto” es una palabra que me chirría un poco. Hay palabras o expresiones que las digo porque se me han pegado, pero no me gustan. Por ejemplo, tampoco me gusta eso de “consumir música”. Yo la música no la he consumido nunca, siempre la he escuchado. Para mí, los artistas siempre han sido artistas, no productos. El lenguaje puede llevar a que el arte se convierta en algo más mercantilizado y hay que cuidarlo. En parte lo es, está claro que es un negocio, pero yo pienso que estamos haciendo arte junto a los artistas. Intento no meterme dentro de esa jerga tan capitalista.

De momento, diría que Whoa! suena bastante a Alizzz. O a lo que ahora mismo entendemos que suena Alizzz. ¿Estarás involucrado directamente en todos los lanzamientos?
Me molaría que el sonido fuese heterogéneo. No pretendo participar en todas las producciones. Eso hay que valorarlo dependiendo del artista. Si conviene que su nombre se relacione conmigo, si conviene alejarlo, si conviene que yo no participe en nada… Todo eso se valora. Se valora qué beneficia al artista y qué me beneficia a mí. Lo bueno es que aquí tengo la posibilidad de salirme un poco del personaje y hacer algo que no suene tanto a mí. Puedo incluso no firmar algo y que nadie se entere de que es mío.

Supongo que, como todo artista, tienes guardadas por ahí ideas que todavía no has concretado: melodías a medio definir, beats sin usar… ¿Te llevas ese material a las sesiones o prefieres ir sin condicionantes?
Últimamente voy sin nada hecho a las sesiones para empezar de cero. Era algo que al principio me daba mucho miedo, pero ahora me parece la mejor manera de crear algo que tenga sentido en ese momento. Muchas veces he ido con una idea medio hecha y me ha funcionado, pero ahora me gusta más partir de cero.

Una de las señas que creo que distingue tus producciones es que el sonido tiene un toque muy «real», muy «humano». Tu electrónica suena muy orgánica.
Lo que hago es tratar con cariño cada capa de la canción. Intento que ese sonido digital tenga un toque humano, que cada elemento tenga vida. Si consigues darle un poco de vida a cada elemento, se nota en el general. No son cambios muy grandes, son apenas imperceptibles, pero al oído no puedes engañarlo.

Ese cariño supongo que es una de las cosas que ayuda a que muchas veces tus beats terminen teniendo tanto gancho como el estribillo vocal.
Es una parte del gancho de la canción que depende exclusivamente de mí y me mola intentar encontrarlo. Es algo que me viene de cuando hacía música instrumental, sin vocalistas. Es algo muy animal: al no haber voz, no te lo tienes ni que aprender. Simplemente pasa.

Has hablado a menudo del concepto «nuevo pop» desde que presentaste el sello. Ahora que pueden pasar tantas cosas en tan poco tiempo en la música, ¿cada cuánto crees que hay revisar ese concepto?
Eso se verá con el tiempo. «Nuevo pop» son unos códigos que hablan de cómo afrontar una composición pop. Antes las veía mucho más encuadradas en un compartimento estanco y ahora se puede acceder a ellas de muchas maneras diferentes. Cuando deje de tener sentido, hablaremos de otra cosa. Es una etiqueta que no puede suponer un bloqueo, sino servir para encontrar puertas hacia lo desconocido.

Ahora parece que no hay miedo a hablar abiertamente de pop y me parece sano. Hace no tanto casi había que pedir perdón si hacías una canción que entrara a la primera.
La gente se ha dado cuenta de que el pop es uno de los géneros en los que más se puede experimentar hoy en día. Se puede ser más sofisticado y vanguardista que en ningún género. Hay que aprovechar la libertad que te da el pop.

¿Las etiquetas en música te gustan?
Saber definir lo que estás haciendo está guay. Ponerle etiquetas a las cosas te ayuda a saber lo que estás haciendo: no estás vendiendo humo, estás haciendo algo en concreto. A mí me gusta ponerme un marco de actuación.

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