23/04/2019

Repasamos la anárquica a la par que lúcida trayectoria de Martha hasta su disco más reciente, Love Keeps Kicking.

En su EP de debut de 2012, Martha narró la historia de una escritora de ciencia ficción frustrada que tiene que buscarse la vida en agrios tugurios con yuppies buscando una concubina. Aquella ‘The Ballad of Lucy Connor’ tiene su continuidad en su reciente trabajo. Bajo el paradójico título de ‘Lucy Shone a Light on You’, la protagonista se ha vengado y ha cerrado su libro con el que se sacude a su insufrible pareja. Para la banda británica es una forma de cerrar el círculo y de asentarse en su madurez. 

Han pasado siete años desde la irrupción de este cuarteto, un tiempo que ha atravesado narrando historias concebidas desde su anarquismo confeso. Su inclinación política proviene de un pueblo minero del norte de Inglaterra llamado, no sin cierta sorna, Pity Me (Ten piedad de mí). Un buen lugar para revitalizar el legado de bandas como Weezer y al que dotar de cierta identidad cultural. 

Allí los hermanos Nathan Stephens-Griffin (batería y voz) y Naomi Griffin (bajo y voz) dieron forma al proyecto junto a los dos guitarristas, JC Caims y Daniel Ellis. El factor clave, cuentan, fue una fiesta mensual que se hacía en un local, el Fish Tank (mencionado en ‘Move to Durham and Never Leave’) y en la que se podían escuchar canciones de Motown, sello el que el siempre han profesado admiración, o garage punk.

Bajo la etiqueta UK DIY, la banda rechazaba someterse a los dictados de la industria o tener que plegarse a intermediaros, aunque ese Do It Yourself era relativo. Su primer largo, Courting Strong, fue editado en 2014 por el sello británico Fortuna Pop (ya extinto, pero que dio salida a bandas como The Pipettes o The Pains of Being Pure at Heart) y el estadounidense Salinas. Pero fue la publicación en su bandcamp lo que catapultó ‘Dust, Juice, Bones & Hair’, que acabó como una de las canciones del año para NPR.  

El disco, producido por MJ, líder de Hookworns, daba un barniz pop a los Archers of Loaf de Icky Mettle y a los primeros Superchunk. El protagonismo femenino en las voces rememoraba a unos Los Campesinos! que dejaban de estar en auge. Con piezas como ‘1997, Passing in The Hallway’, la reivindicación política de ‘Past,Tense’ en la que ya aparecen referentes como la escritora  Voltairine de Cleyre o la irónica ‘Sleeping Beauty’, que lanza dardos contra los estereotipos de género, Martha se hacía fuerte con su discurso indie punk de incisiva protesta. 

La cuestión de ser invitados al Glastonbury 2015 por Billy Bragg pudo ser capital para el despegue de su segundo Blisters In The Pit of My Heart dos años después. Acentuaron entonces su mensaje político a través de una luminosidad pop. Ellos mismos describieron el disco: “Courting Strong se trataba de punks que crecían. Blisters se trata de adultos que siguen siendo punk”. A pesar de que no hubo cambios en el estudio, había pinceladas de Teenage Fanclub en las melodias vocales de la que es un buen ejemplo el inicio de ‘Ice Cream and Sunscreen’. La militancia, por otro lado, fue aun más firme. 

El disco se iba a llamar Christine, como la canción que lo abre y que es un homenaje a su amiga Christine Rowe, de Milky Wimpshake, otra de las bandas con una incidencia evidente en Martha. La mezcla de dos nombres propios echó para atrás la idea. Todo el trabajo está alumbrado con una sonrisa irónica, detectable en la crítica al mercado laboral de ‘Precarius (The Supermarket Song)‘ y ‘Do Whatever’. Y el bagaje intelectual vuelve a relucir en ‘Goldman’s Detective Agency’, un recuerdo de la filósofa anarquista Emma Goldman.

Los escándalos han rozado al grupo en los últimos años. Cancelaron la gira junto a Brand New después de que su cantante, Jesse Lacey, fuera acusado de acoso sexual contra una menor. El productor de sus dos primeros discos también recibió denuncias de abuso físico, sexual y emocional, lo que además supuso el final de Hookworms. Adversidades que, por otro lado, han dado con la mejor versión de Martha hasta la fecha. 

Convertidos en banda de culto, el salto al sello Big Scary Monsters no ha supuesto cambios en su idiosincrasia, sino mayor lucidez, si cabe, en la composición. Manteniendo el naturalismo alérgico a los excesos del Photoshop de sus portadas, el cuarteto pone como tema principal el dolor de rupturas sentimentales desde el persuasivo inicio de ‘Heart is Healing’ y su convincente riff y siempre desde un punto de vista poco empalagoso. 

Love Keeps Kicking contiene algunas de las composiciones más redondas de la banda, como la historia del muchacho pirómano de ‘Mini Was a Preteen Arsonist’ o la enigmática ‘The Void’, y de sus estribillos más pegadizos, como el que contiene la canción que da nombre al álbum y que es la excusa para un divertido video vintage con guiños a la ciencia ficción de serie B.  Con el compromiso en cualquier ámbito como una de sus principales señas de identidad, Martha continúa dando forma a un mensaje que reclama una mayor repercusión y que no parece que vaya a acomodarse con el paso de los años ya que, como indican en su Twitter, “la vida es temporal, el punk es para siempre”. 

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