29/03/2019

Entrevista con la artista de 17 años llamada a definir el pop del futuro.

¿De dónde ha salido Billie Eilish? A medio mundo, el desembarco de esta diecisieteañera de Los Ángeles que suma sus fans por millones y sus escuchas por cientos de millones, le ha pillado totalmente a contrapié. El otro medio ni siquiera se ha enterado aún de su existencia.

La respuesta fácil es que Billie Eilish se ha convertido en un icono de la generación post-millennial, aquella que se conoce como Generación Z, que se mueve por canales y códigos muy distintos a los nuestros y que, empecemos a decirlo, ya hace algunos años que abandonó la infancia. Esa es su generación y a la que le hablan (aunque no exclusivamente) sus canciones, desbordantes de angustia adolescente emo en lo lírico y revestidas musicalmente por un conjunto de influencias que van desde los Beatles a Michael Jackson o Kanye West.

La respuesta real es que nadie termina de explicarse cómo ha sucedido esto. WHEN WE ALL FALL ASLEEP, WHERE DO WE GO?, su primer disco, que se publica hoy, ha sido el álbum más preguardado de la historia de Apple Music. Raro será que no sea número 1 en Estados Unidos y quién sabe en cuántos países más. Agota las entradas para sus conciertos al instante. Anthony Fantano, uno de los periodistas musicales más influyentes de Estados Unidos, ya ha hecho un vídeo para explicar por qué cree que Billie Eilish no es un “producto de la industria“, como argumenta la gente que cree que la estadounidense ha llegado hasta aquí gracias a un plan urdido en algún despacho de alguna compañía multinacional.

En realidad, ni siquiera hay una historia especialmente extraordinaria detrás de Billie Eilish: hija de actores y educada en casa por sus padres junto a su hermano Finneas O’Connell (con quien escribe y produce todas sus canciones), Eilish iba para bailarina pero una lesión le impidió seguir expresándose con la danza, así que la música ocupó ese lugar. Se dice que ‘Ocean Eyes‘, su primera canción, fue escrita para su profesora de danza y grabada en el estudio casero de su hermano. Al cabo de pocos días ya contaba con miles de reproducciones en SoundCloud. Eso era a principios de 2016 y ella solo tenía 14 años, pero a partir de ahí simplemente siguió. Siempre escudada por su hermano mayor, de quien dice que es su mejor amigo, fueron llegando ‘Six Feet Under‘ y ‘bellyache‘ hasta desembocar en un EP de debut en 2017 (don’t smile at me), ya con el todopoderoso sello Interscope que finalmente despertó algunos radares. Y que le valió para firmar su primera colaboración, ‘&burn‘ con nada menos que Vince Staples. Todo ello gracias a nueve canciones grabadas a solas con su hermano en la casa de toda su vida.

Desde ‘Ocean Eyes‘, cada paso que ha dado Billie Eilish ha valido por mil. 2018 fue un año de singles para ella, caso del baladón ‘lovely‘ con Khalid que con la ayuda de la serie 13 Reasons Why es aún –de momento– su canción más escuchada, pero especialmente del camino hacia ese disco de debut que ha llegado hoy y que de nuevo pone de manifiesto que las nuevas generaciones no dan el álbum por muerto. Abonando el terreno con calma y lentamente de la mano de singles como ‘you should see me in a crown‘, la demoledora ‘when the party’s over‘ o la espeluznante ‘bury a friend‘, WHEN WE ALL FALL ASLEEP, WHERE DO WE GO? es una carta de presentación de una variedad y profundidad inaudita para un artista debutante, y ya no digamos de su edad. De Lorde, que ya es un referente para ella (!), coge el magnetismo y la frescura de una propuesta que ni es r&b ni pop ni hip hop ni electrónica pero tiene un poco de todo. De Lana del Rey ese aura, ese ‘algo’ que sobrevuela todas sus canciones y que la convierten en una artista distinta, entre mística y tremendamente cercana. Pero en el disco también hay sitio para el ukelele (‘8‘), la suerte de neosoul de ‘all the good girls go to hell‘, el sorprendente canon pop clásico de ‘wish you were gay‘, ‘xanny‘ y ‘when the party’s over‘, además de la electrónica milimetrada de ‘bury a friend‘ (hola,  Kanye), ‘ilomilo‘ (Aphex Twin, ¿eres tú?) y ‘bad guy‘, una irresistible puerta de entrada a ese mundo de sueños, pesadillas y preguntas existenciales pero también algo de ligereza y diversión (como queda claro con el primer corte del álbum) al que Eilish nos arrastra con este disco. Y si bien la pregunta de su título no pueda responderse y el porqué de su éxito siga siendo un misterio, quizá el fenómeno de Billie Eilish nos esté demostrando que, al final, las nuevas generaciones no son tan distintas. Todos nos sentimos solos, perdidos, queremos formar parte de algo. Y todos buscamos respuestas… aunque no sean fáciles de encontrar.

Nosotros intentamos obtenerlas de la artista en primera persona aprovechando su reciente paso por Barcelona para actuar en el Sant Jordi Club el pasado 9 de marzo (aquí nuestra crónica: “Cómo sentirse viejo y joven a la vez“), ciudad en la que volverá a actuar el 2 de septiembre (Poble Espanyol) y a la que sumará Madrid (3 de septiembre, WiZink Center). No busquen entradas porque, claro, no las hay. Con una agenda de auténtica estrella del pop, esta entrevista con Billie Eilish en Barcelona fue compartida con compañerxs de Rockdelux, Jenesaispop, MondoSonoro y The MediZine. Lo que aquí reproducimos es el resultado de esa charla a cinco lados, bajo la atenta mirada de un equipo de vídeo que seguía todos los movimientos de la artista, una crew de una decena de personas que velaba por ella, y un fuerte resfriado que arrastraba Eilish que hizo peligrar la entrevista hasta el último momento. Por suerte, durante poco más de 20 minutos, lo único que se escuchó en el ático del céntrico hotel de la ciudad donde el encuentro tuvo lugar fue el ruido metálico de sus incontables cadenas y anillos como banda sonora de sus largas y elaboradas respuestas, que aunque revelan una chica fuera de lo común en cuanto a madurez y talento artístico, no dejan de ser las respuestas de una chica de 17 años a la que aún le queda mucho –muchísimo, casi toda una vida– por vivir.

Empezaremos por el tema de Rosalía. En una entrevista con JNSP dijiste que te encantaría colaborar con ella… y ya habéis colaborado. ¿Cómo suena este proyecto?
BILLIE EILISH:
Lo que hemos hecho es solo una canción, pero me encanta. Es una mis canciones favoritas de todas las que he hecho. Es realmente preciosa, su voz es como mantequilla fundida. Suena a las dos, no suena como si fuera una canción con la colaboración de la otra. Tengo muchas ganas de volver a casa y ponerme a trabajar en ella.

Pero… ¿verá la luz?
¡No lo sé! Eso espero. Creo que es preciosa, justo ahora estaba hablando con ella… me encanta, me encanta la canción.

Hablando sobre tu primer disco, quería empezar preguntándote por cómo lo habías hecho. ¿Seguís siendo tú y tu hermano componiendo y grabando solos en vuestra casa? ¿No te has planteado contar con la colaboración de otras personas en todo el proceso?
¡No! Seguimos siendo solo nosotros. Trabajamos en la habitación de mi hermano en la casa en la que ambos hemos crecido. Me preguntan mucho sobre esto, en plan: “¿Cómo ha sido el cambio de empezar grabando en tu casa y dar el salto a un gran estudio?”, y no estoy en un gran estudio. No quiero estarlo. No es que no haya llegado a ese punto, es una decisión mía: todo lo que creo lo hago en la casa en la que crecí con mi hermano, que es mi mejor amigo. Y funciona, así que ¿por qué cambiarlo? ¿Por qué buscar otra persona para hacerlo cuando ya lo estamos haciendo exactamente como queremos? Creo que muchas veces los artistas lo hacen [buscar ayuda externa] porque creen que deben hacerlo… pero nosotros no lo necesitamos. Lo escribimos todo juntos, él lo produce… y ya está. No necesitamos a nadie más. Y no es que no me gusten otros artistas y productores y compositores, pero no los necesitamos.

¿Qué es lo último que has incluido en el disco?
Creo que fue la canción ‘i love you’. Ya teníamos pensado hacerla la última porque quería que se sintiera como el final. El final para nosotros, no para el disco cuando lo escuchas. Mientras estábamos grabando el disco nos abstuvimos de hacer ‘i love you’ porque queríamos que fuera la última cosa que hiciéramos, para que fuera tan reciente como fuera posible. Una influencia en esto son los Beatles: era una locura, grabaron su disco entero [Please Please Me] en un par de días y la última canción que grabaron era ‘Twist and Shout’. Y por eso sus voces están hechas añicos, por eso suena tan crudo. Puedes escuchar que han estado trabajando todo el día y que eso es lo último que han hecho. Puedes sentir todo el trabajo que hay detrás. Quería que ‘i love you’ fuera algo así, después de haberlo hecho todo y que fuera la guinda del pastel.

Hay muchos sonoridades distintas en el disco. ¿Cómo escogéis lo que entra y lo que no, dónde marcáis las líneas que no queréis cruzar?
Mi prioridad es no hacer la misma canción una y otra vez. Y con este disco, creo que el objetivo principal era ese. Lo último que quería hacer era hacer un proyecto en el que todas las canciones fueran iguales, así que me enfoqué en hacer que cada canción sonara completamente distinta a las demás. Pueden estar juntas pero suenan totalmente distintas. Si lo escuchas de principio a fin es un grupo de moods distintos, de influencias e inspiraciones varias, y el reto fue conseguir crear una obra artística que fuera coherente. Y es difícil que algo suene coherente y al mismo tiempo único, y creo que lo he hecho bastante bien (ríe). Estoy orgullosa de lo que he hecho. Finneas y yo nos hemos esforzado mucho en ello. El orden de las canciones es muy específico, todo tiene su sentido en la obra conjunta. Por ejemplo, el tramo final del disco está pensado como si fuera una frase que le dices a alguien: “listen before i go. I love you. goodbye”. Son tres canciones, pero suena como si yo te hablara.

¿Crees que escribir sobre todos estos pensamientos de los que hablas en las canciones te ayuda a liberarte de ellos?
Sí, no hace que los pensamientos se vayan, pero… Por ejemplo, yo escribo mucho sobre parálisis del sueño y terrores nocturnos, y el motivo es porque durante toda mi vida he tenido una relación muy mala con dormir, con todo lo que pasa mientras dormimos. He tenido pesadillas horrorosas durante toda mi vida y he convivido con ello durante todo este tipo. Así que cuando hacía este disco pensé en convertir eso en arte en vez de solo convivir con ello. Y la cosa es que aún convivo con ello, claro, porque me sigue pasando, pero lo estoy convirtiendo en música y escribiéndolo para al menos sacarlo fuera. Aunque siga dentro de mí, al menos lo estoy compartiendo.

¿Te sientes mejor cuando terminas de escribir una canción, por ejemplo?
(Piensa durante unos segundos) Sí, terminar una canción me hace sentir muy bien. Mientras la estoy escribiendo me siento muy miserable, no me gusta estar escribiendo un tema sin saber cómo terminará. Lo odio. Pero lo hago para poder tener ese sentimiento después de “he escrito esto, esto es mi arte”. Para mí, escribir canciones no es divertido hasta que las termino. Me gusta esa sensación porque me demuestro a mí misma que puedo hacerlo. Porque he pasado por muchos momentos en los que no creo que pueda escribir música, que soy malísima en esto… pero no lo soy. Y es muy satisfactorio y reconfortante hacerlo.

¿Podemos considerarlo un disco conceptual sobre los sueños y las pesadillas?
Lo es y no lo es. Las canciones del disco no tratan sobre lo mismo, y ni siquiera tratan sobre los sueños. Intentan abordar cómo de parecidos son los sueños a la realidad. En un sueño te puede pasar la peor cosa del mundo pero te levantas y te das cuenta de que ha sido solo un sueño y puedes volver a tu vida. Y luego pasan cosas horribles en tu vida de las que no puedes despertar. Son muy similares pero hay una que no es real y otra que sí. Me parece raro que tengamos esta especie de universos alternativos en los que caemos cada noche y luego tengamos nuestra vida real. Y el disco habla de las diferencias entre estas dos situaciones: algunas canciones van sobre cosas tan buenas, bonitas y alucinantes que no parecen reales, mientras que otras son tan horribles que no las puedes procesar y no puedes despertar de ellas. De eso va ‘bury a friend’: “Step on the glass / And staple your tongue”, esas son cosas que podrían pasar en un sueño, pero te despiertas y agradeces que sea solo un sueño. Y luego en la vida real podrías perder a alguien y encontrarte en una situación en la que estás enterrando a un amigo e intentas despertar y no puedes. Dos situaciones que son tan parecidas pero tan distintas: y eso es todo el disco.

Has dicho que estás cansada de las redes sociales y la industria, pero todas las generaciones necesitan sus formas de escapar. Los sueños pueden serlo pero para ti también hay dolor allí, así que es una relación difícil.
Totalmente. He tenido sueños que me han jodido la vida y me han cambiado la forma de hacer las cosas y mi comportamiento. Y luego he tenido sueños increíbles de los que me gustaría no despertar. Pasé un periodo de dos meses en el cual tenía la misma pesadilla cada noche, y llegó un punto en el que no quería irme a dormir porque sabía que me iba a llevar a ese mundo en el que no quería estar. Es raro porque no puedes escoger, no puedes controlar lo que pasa. Luego tuve parálisis del sueño por primera vez y entonces sí que no quería irme a dormir. Es una vía de escape… pero a veces es una vía de escape horrorosa.

Acabas de publicar ‘wish you were gay’. ¿Tenías miedo de que su título se malinterpretara, aunque la canción sea muy inofensiva?
¿Sabes qué? Yo ni siquiera quería publicar esa canción, pero todos los fans me lo imploraron. La terminé y publiqué porque después de cada concierto durante los últimos dos años me la han pedido. Todo porque la canté en un directo de Instagram hace dos años. Y me extraña que ahora el resto de gente tenga una opinión distinta sobre la canción, diciendo que es ofensiva. Ni siquiera me lo planteé. Entiendo que la gente puede ofenderse y no soy quién para decidirlo, pero creo que simplemente se trata de una palabra sensible. Está claro que no lo digo como insulto. Creo que la gente que dice que esta canción es homófoba es quien realmente está siendo homófoba, porque interpreta que ser gay para mí es malo. Me molestó mucho porque no me refería a eso para nada.

¿Pero quizá puede ser homófobo porque intenta hacer queerbaiting?
¿Sabes qué? No quiero ofender a nadie nunca. Pero tampoco puedo contentar a todo el mundo siempre…  Es gracioso porque básicamente escribimos el verso y el estribillo antes de escribir lo de “wish you were gay”: la canción no va de desear que alguien sea gay, sino sobre no ser querido. Y el final… (se gira hacia su equipo) joder, es que lo he explicado miles de veces, no puedo decirlo otra vez. Es muy molesto. (Hay algunas explicaciones de su equipo sobre la polémica canción: “Es como una excusa muy sencilla para cuando alguien te dice que no está enamorado de ti”)

Cambiando de tema, en el disco me han sorprendido los toques de humor. Empieza con la introducción, en la que dices que te has quitado los aparatos y el disco puede empezar, luego hay un fragmento de The Office en medio de ‘my strange addiction’… ¿Crees que hay un lado de ti que no se muestra en tus canciones y tu personaje público?
Sí, hay muchos. La gente tiene que dejar de tomarme tan en serio. No es que me tengan que ver como un chiste, pero tienen que entender que no soy esta persona tan seria. No lo soy. Me encanta que haya humor en las canciones. Como ‘bad guy’, esa canción es muy irónica: todo lo que digo sobre mí misma en esa canción no es verdad. Me rio de toda esa gente que siempre… No, no me voy a meter en esto (ríe). He estado editando un videoclip para ‘bad guy’ durante la pasada semana y creo que hará que la gente me vea realmente tal como soy. No quiero que internet sepa cómo soy realmente porque tampoco quiero que la gente sepa demasiado sobre mí, pero creo que este vídeo puede hacer cambiar la opinión de la gente respecto a mí. Para mí todo esto es arte, no soy yo intentando ser la chica rara que se pone una araña en la boca. Me importa más el arte que cómo me muestro yo. El vídeo y el disco tienen mucho humor, así que no hay que tomárselo tan en serio. La música no es tan seria.

Publicidad
Publicidad