27/03/2019

La jamaicana de 19 años, que acaba de estrenar su primer EP, va para estrella.

Circula por YouTube un vídeo en el que podemos ver a Koffee grabando por primera vez en un estudio de verdad. «Me encantaría que el mundo lo viera», decía la artista en la descripción del documento, colgado en septiembre de 2017. El mundo: ahí queda eso. La frase podía sonar un poco optimista, por no decir osada, en boca de una chica que por aquel entonces contaba 17 años y ninguna canción publicada, pero va a terminar teniendo todo el sentido. No parece descabellado pensar que el mundo terminará sabiendo quién es Koffee más pronto que tarde.

Cuando pisó ese primer estudio, la jamaicana (cuyo nombre real es Mikayla Simpson) solo había compuesto una canción. Una profesora le animó a escribir un tema para alguien a quien admirara y ella eligió al héroe nacional: Usain Bolt. Se grabó cantándolo con su guitarra acústica, lo subió a su cuenta de Instagram y el velocista terminó reposteando el vídeo.

Menos de dos años después, Koffee acumula 300.000 followers. Es posible que la mayoría llegaran hasta allí a partir de ‘Toast‘, un hit en potencia por el que Rihanna mataría, lanzado a finales de 2018. En el videoclip, una adolescente todavía con aparato en los dientes dispara una canción de pegada instantánea que parece encadenar un estribillo tras otro. La producción, entre el dancehall y el afrobeat, corre a cargo de Walshy Fire, miembro de Major Lazer.

Su primer EP, Rapture, ya publicado por un gigante como Columbia, llegó hace un par de semanas. Además de una ‘Toast‘ que brilla en la banda sonora de la recientemente estrenada nueva película de Jordan Peele (Us), incluye cuatro cortes más (‘Blazin‘, ‘Throne‘, ‘Raggamuffin‘ y el corte titular, ‘Rapture‘) que demuestran la versatilidad de Koffee, que se mueve con agilidad a lo largo de esa tradición musical jamaicana a la que quizá se le ha venido negando el reconocimiento que merece. Koffee la reivindica sin que eso le reste ni un poquito de posibilidades a nivel internacional: su irresistible pegada pop se entiende en cualquier parte. En todo el mundo.

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