18/03/2019

Un paseo para desmontar el microuniverso de perfiles fake en Facebook de Rosalía, su hermana, su madre, El Guincho, La Zowi, C. Tangana, Yung Beef...

Empezó a ocurrir en algún momento de finales de 2018. De forma un tanto repentina, Facebook empezó a sugerirnos a muchos que añadiéramos como contactos a nombres que no eran ni familiares lejanos ni compañeros de infancia a los que no quieres ver ni gente que te intentaba vender algo (su grupo, su libro, su movida). No, a estos nombres les conocíamos, y curiosamente Facebook había empezado a sugerirlos de golpe cuando más en decadencia parecía estar la plataforma de Mark Zuckerberg: Antón Alfaro aka C. Tangana, Lazowie Hoe aka La Zowi, Pablo Díaz aka El Guincho, Fernando Gálvez aka Yung Beef… ¿Qué era eso? ¿De repente habíamos empezado a molar y nos merecíamos movernos en esos círculos? ¿O era un intento de revival de Facebook en plan Myspace (DEP)? ¿Toda esta gente famosa estaba ahí disponible de repente para que ser nuestros amigos virtuales? Era raro. Pero podía ser, claro, que tampoco estamos hablando de Obama y Beyoncé.

De entre todos estos perfiles, había uno que resaltaba. Muchos lo conocimos por Rusi Tb, y por si el nombre no daba suficientes pistas la foto de perfil nos confirmaba que se trataba de, sí, Rosalía. (Supuestamente, claro). Rosalía Vila Tobella, la creadora de uno de los discos clave de 2018 como fue El Mal Querer y protagonista de un ascenso meteórico en apenas 12 meses que la llevó hasta las listas de lo mejor del año de todo el mundo, a codearse con estrellas de la música mundial como Dua Lipa, J Balvin o Pharrell, e incluso le valió para conseguir dos Grammy Latino. La artista del momento, del mes y del año estaba ahí, a un click… y resultaba que si la añadías como amistad en Facebook sin siquiera conocerla, te aceptaba al cabo de poco rato.

Y así, sin apenas saberlo, aún frunciendo el ceño pero queriendo creer, estabas entrando en una dimensión paralela de la que se puede salir… pero cuesta.

No eras el único. Tenías decenas de amigos en común con Rusi Tb y varios centenares (incluso miles) más de no-en-común, pero todos confluíais en esa ventana indiscreta a la artista catalana. Aunque consciente del potencial de las redes sociales y aprovechándolo al máximo, los perfiles oficiales de Instagram, Twitter y Facebook de Rosalía ya eran los de una artista consagrada, con una legión de seguidores y una responsabilidad adquirida, como el de una gran marca que intenta no meterse en muchos fregaos y solo quiere mantener satisfecha a la parroquia. Pero, ah, esto era distinto: esto era su Facebook personal, el de verdad, donde podía soltarse más, dar la chapa (mucho) más a menudo, interactuar con sus amigos y conocidos (o no) y salir del corsé que supone haberse convertido en una figura tan estudiada. Porque era ella… ¿verdad?

Resultaba increíble pero al mismo tiempo dejaba poca opción a la duda, porque a las constantes fotos y vídeos subidos sobre el día a día de la artista catalana se le sumaba otro factor clave que supuestamente confirmaba su veracidad: cualquier mínimo conocedor del universo Rosalía identificaba en casi todos los posts de esta Rosalía a los protagonistas de su vida. Estaban todos: su hermana, bajo el nombre de Pili Tb; su inseparable colaborador El Guincho, como Pablo Díaz; su expareja, C. Tangana, como Antón Alfaro; su nueva amiga, Zoe Jeanneau, como Lazowie Hoe; caray, si incluso aparecía de vez en cuando su madre, como Pilar Tb, con posts tan emotivos como este.

Y luego estaba Rosalía, la Rusi, con una docena de actualizaciones diarias (¡en Facebook! ¡En 2019!) en las que se mostraba mucho más directa y beligerante que de costumbre. Durante las primeras semanas de 2019, muchos fuimos testigos, cada vez más sorprendidos, de puyas directas a C. Tangana (al que llamaba “cara huevo” sin contemplaciones), de posicionamientos en contra del sector del taxi o de dardos envenenados al azar en medio de las habituales actualizaciones de una artista como ella: agradecimientos a los fans, agradecimientos a otros artistas, fotos cotidianas, más agradecimientos y la promosió de rigor. El supuesto perfil personal de Facebook de Rosalía lo tenía todo: un acceso insólito a una artista de su dimensión, siempre con la sensación de estar viendo y viviendo algo privilegiado, y grandes dosis de salseo que, pese a resultar extrañas e impropias de ella, no cuestionábamos (en exceso) por lo divertidas que eran. Y porque era rocambolesco que todo fuera un montaje.

Qué demonios, si incluso me comentó a mí, en mi perfil personal de Facebook, al poco de subir una foto con Billie Eilish después de haberla entrevistado el pasado 9 de marzo en Barcelona. Pese a que la razón y la lógica dictaban lo contrario, yo seguí con la venda tranquilamente colocada en los ojos creyendo que Rosalía me había dejado un “LOVE IT” en una foto. Sin conocerme de nada ni habiendo hablado nunca con ella. Todo muy normal. (Saraut para los dos comentarios de sendos miembros del equipo de Indiespot, siempre tan certeros y majos).

Pero cuando unos días después, el pasado 12 de marzo, el perfil de Rusi Tb desapareció y volvió a aparecer al cabo de unas horas con otro nombre (Rusi Barcelona) que al cabo de otras pocas horas se cambió de nombre en plan incógnito (el actual a la hora de escribir este artículo es Klopest Flmysh), empezaron a suceder cosas aún más raras.

La primera de ellas fue que todo su supuesto entorno íntimo se volcó inmediatamente con el nuevo perfil: madre, hermana, El Guincho, La Zowi… todos insistían en que alguien le había hackeado la cuenta a Rosalía y que por favor la agregáramos de nuevo en el nuevo perfil.

El diario ABC incluso publicó una noticia en su página web sobre el asunto, explicando que “la cantante Rosalía ha sido víctima de un hackeo, en este caso de su cuenta de Facebook, y ha tenido que volver a crearse un nuevo usuario para poder seguir funcionando en esta red social”. Ja.

Por si no fuera suficiente, al cabo de muy pocas horas, todos estos perfiles alrededor de Rosalía habían editado sus fotos subidas en las que ella aparecía para modificar y actualizar la etiqueta al nuevo perfil. Incluso las antiguas, las que habían colgado hacía meses. Aquí estaba El Guincho dedicando un par de horitas de su vida a volver a etiquetar el supuesto nuevo perfil de su amiga y compañera de trabajo.

Era todo excesivamente raro. Demasiado estudiado y calculado, demasiado exigente en cuanto a tiempo de dedicación e implicación… pero al mismo tiempo, también muy elaborado como para ser mentira. Tan elaborado que, generalmente, al cabo de pocos minutos de que alguno de los perfiles reales de Rosalía o Daikyri (hermana de Rosalía) subían (suben) algún contenido nuevo a sus redes, estos supuestos perfiles ya los han subido también, tratando de eliminar cualquier rastro de prueba que determine que se trata de una copia. A primera vista funciona, aunque un poco de atención destapa el pastel. Un poco de zoom es suficiente.

Bueno, pues después de días de sospecha, pesquisas, algo de stalkeo y sobre todo de unas cuantas llamadas y e-mails, podemos confirmar que todas estas cuentas son falsas y están suplantando a Rosalía, su familia y su entorno en Facebook. Para que quede claro, vamos a detallar cuáles son los perfiles que sabemos que son falsos tras haber preguntado al entorno de sus protagonistas. (Perdón por el «gráfico»).

Klopest Flmysh (antes Rusi Barcelona, antes Rusi Tb) / Pili Tb / Lazowie Hoe / Pablo Díaz / Pilar Tb / Antón Alfaro (perfil ya borrado)

ACTUALIZACIÓN (19/03/2019): Todos los perfiles ya han sido borrados.

Entre los contactos de todos estos perfiles hay muchos fans engañados, claro está. Pero también hay periodistas, otros artistas, personas que trabajan en la industria de la música… Y, aunque puedan sospechar del engaño, nada les impide pensar a primera vista que están ante los perfiles reales de todas estas personas. Es más, la mayoría de situaciones les conducen a pensar que sí son de verdad.

Un ejemplo, más allá de la noticia del ABC: tras su celebrada actuación en los Goya con la versión de ‘Me quedo contigo’ de Los Chunguitos, se dio a conocer que el responsable de los arreglos de la versión era el compositor catalán Bernat Vivancos. Sin embargo, la cuenta fake de Rosalía publicó en su perfil que los arreglos eran de Rosalía y de El Guincho, así que a la mierda con la verdad:

Este mismo fin de semana, sin ir más lejos, ese perfil fake de Rosalía ha compartido el último videoclip de Ozuna insinuando claramente que se trataba de una copia del de ‘Malamente’, siendo Ozuna un artista con el que Rosalía (la real) ha dicho que le gustaría colaborar.

Y luego están las múltiples interacciones entre todos estos perfiles falsos que acaban creando una imagen que, claro, no es real. Una ficción total que podría llegar a ser entretenida si no se esforzara tanto en intentar parecer verdadera. (Lo del delito de suplantación de identidad ya lo dejamos para otro día) Si no interactuara con personas reales que seguramente creen que están hablando o recibiendo respuestas de artistas a los que siguen, admiran y respetan (solo hay que pasearse por sus muros para ver muchos comentarios recurrentes a los que los perfiles fake responden). Si no ficcionara relaciones entre protagonistas, como esta declaración incondicional de El Guincho respecto a Rosalía, como un beef con La Mala Rodríguez o una supuesta recomendación de un artista emergente por parte de la catalana:

Entonces, ¿ahora qué?

Llegados a este punto, las teorías al respecto podrían ser infinitas: ¿puede ser una ingeniosa campaña de promoción? ¿Una acción artística? ¿Una denuncia de lo frágiles que son nuestras identidades virtuales? ¿O simplemente una broma? O, lo que al final acaba resultando más plausible tras haber hablado con los protagonistas reales: puede ser el resultado de la obsesión de alguien con Rosalía y todo lo que la rodea. Las consecuencias inevitables y oscuras de su ascenso al estrellato. Porque lo que empieza como algo divertido y curioso por el salseo y el morbo se adentra en terrenos enfermizos a medida que indagamos un poco en lo que esconde y acaba dando un poco de miedo solo de pensar quién puede estar detrás de algo así. En Indiespot ya tenemos alguna teoría sobre la autoría. ¿Y vosotros?

Este artículo no hubiera sido posible sin la colaboración de Genís Pena, Víctor Trapero, Maria de la Fuente, Max Martí y Yeray S. Iborra.

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