14/03/2019

Conozcan a la nueva voz del sad trap barcelonés que mañana viernes debuta en directo en la 3 de Razzmataz.

Los chicos también lloran (y entérate, llorar también es trap). Rojuu llora mucho, casi por deporte. Es normal, tiene 16 años y es un tipo sensible. Es una edad en la que, si abrazas ese vertiginoso vacío que es empezar a entender el peso de la propia existencia y el dolor del amor no correspondido, puedes pasarte los días sin hacer nada más que explorarlo, bañándote en él, casi con saña. Luego todo ese torrente de emociones necesita de una salida. Algunos chavales pintan, otros patinan, otros hacen deporte (la menos divertida de las opciones), y otros cantan. 

Las canciones de Rojuu son como un  grito de auxilio que no quiere en realidad ser rescatado, solo escuchado. Dice que se muere, o que se va a matar, pero aquí la depresión parece más un afecto romántico que una amenaza palpable. Quiere que esas chicas (quizá no sean varias sino una sola) por las que se le remueven las tripas se den cuenta de que él está ahí, amándolas y sufriendo su rechazo. Pero también parece saber que ese mood constante de pesimismo y destructividad es imaginario, alimentado por él mismo más que por su receptora, y uno que en el fondo disfruta, porque le hace ser creativo.

Lo genial de Rojuu es que, aun escribiendo un montón de lugares comunes y emulando estilos ya conocidos, no deja de ser superoriginal. Eso es así porque escuchándole, pero sobretodo viéndole, te parece que está siendo completamente transparente. Que es solo un chico verbalizando sus convulsas emociones adolescentes, y con mucha gracia además. El sad rap melódico, que en muchos otros suena impostado, a él le sale natural. Para cantar non-stop sobre tus penas y no aburrir tiene que parecer que las sientes de verdad, y que son complejas. Rojuu tiene un flowazo improbable para su edad, y además toma muy buenas decisiones estilísticas.

No es difícil adivinar sus referencias: destacan Yung Beef y Lil Peep, ambos bandera de una nueva wave de trap melódico que cada vez está ganando más terreno. Es uno que mezcla samples de grunge oscuro y pop-rock ñoña con los triplets de la 808 trapera y rap melódico en autotune. Es un nuevo paradigma para el género del hip hop. Si el trap ya ha demostrado ser una plataforma para el empoderamiento femenino, también está demostrando serlo para la subversión del rol masculino que hasta ahora se había impuesto en la concepción de lo que tiene que ser un chico para ser rapero. Se abrazan la vulnerabilidad, el romanticismo y la androginia. Y lo mejor es que no deja de ser trap: lo importante en esto del trap es ser real, y ser real no significa ser gangster, sino hablar desde la propia verdad, aunque sea fantasiosa, y no proyectar sobre los tracks una personalidad que se siente completamente ajena a la del cantante. El trap es la vocecita diabólica que nos pone en ese mood tan particular y que tanto disfrutamos, y solo los buenos cantantes (los reales, en ese sentido) son capaces de proveerla creíblemente. 

El viernes da su primer concierto ever en Barcelona. Para acabar de convencerte de que vale la pena seguirle la pista, engánchate a este temazo un poco más happy, estilo Cupido, de su último proyecto Bad Trip Camp.

Rojuu actúa junto a Clutchill mañana viernes 15 de marzo a partir de las 21:00h en la sala Razmatazzz 3, dentro de la programación de Fuego Live! & Polar Nights. Las entradas todavía están disponibles al precio de 8 € aquí.

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