07/03/2019

Cómo Sharon Van Etten ha llegado hasta su quinto disco, publicado tras cinco años de silencio.

Se conoce como ecdisis el despojo de la estructura externa que cubre un organismo, ya sea piel, cutícula o exoesqueleto. Una palabra que está relacionada etimológicamente con términos como salir, escapar, liberarse, desvestirse o despojarse. Quizás esto pueda parecer un inicio un tanto pretencioso, ya que este concepto está directamente relacionado con los animales, pero a mi parecer conecta perfectamente con la evolución musical de Sharon Van Etten.

La cantautora nacida en Nueva Jersey, que inició su trayectoria en 2009 con su primer LP Because I Was In Love, siempre ha estado firmemente vinculada con un folk de corte íntimo y desnudo. Prueba de ello es ‘I Wish I Knew‘, la primera canción de ese trabajo que demostraba que tan solo con una guitarra y su voz ya era suficiente para llegar a acariciar nuestra alma. A pesar de haber conseguido una fórmula más que mágica e hipnótica, esta línea musical fue poco a poco y de manera progresiva ampliándose. La referencia más directa la encontramos en el excelente y arrebatador Are We There, su cuarto trabajo de estudio. Un álbum donde Sharon necesitaba mudar de piel por razones obvias. Para ahondar en lo más profundo de la tragedia amorosa ya no era suficiente esa fina y delicada capa que envolvía sus canciones. La situación y el momento requerían de un sonido más grandilocuente y de la ayuda de instrumentos de viento, líneas de bajo más rítmicas o percusiones más intensas. Descender a esa cruda tristeza y acrecentar ese sentimiento con la suma de distintas capas musicales, como bien sucede en el épico final de ‘Your Love Is Killing Me‘.

Are We There fue un disco fundamental en la carrera de Sharon, ya que se convirtió en su trabajo más mediático, pero aquello que marcaría su trayectoria aún estaba por llegar. Tras la gira de presentación de Are We There, Sharon se tomó un tiempo para coger aire. Quiso pausar de un modo u otro el ritmo frenético de su carrera musical para centrarse en aquello que en ese instante consideraba prioritario: sacarse la carrera de psicología, iniciar su camino como actriz (The OA), componer la banda sonora de una película (Strange Weather), dedicarse a su pareja y, por último, ser madre. Algo que no esperaba pero que lo cambió todo.

A pesar de invertir gran parte de su tiempo en estos nuevos proyectos, la cantautora no dejó de componer y escribir en estos cuatro años de silencio, pero esta vez de un modo distinto. Revisaba y dejaba respirar las canciones como nunca antes había hecho. Empezó a encontrarse más cómoda con los sintetizadores que con la guitarra, con la cual a veces se bloqueaba. Incluso decidió no autoproducirse, como hizo con Are We There, y apostar esta vez por la visión externa de un productor, John Congleton –conocido por haber trabajado con St. Vincent o Angel Olsen—, quien enriqueció y dotó de mayores matices sus composiciones.

Todas estas nuevas decisiones y hábitos llevaron a la cantautora a mudar de piel de nuevo y elaborar su quinto álbum Remind Me Tomorrow, el más radical y direccional de su carrera. Un trabajo que experimenta y explora un sonido más oscuro y electrónico proporcionado, en gran parte, por el uso de los sintetizadores –especial mención al Roland Jupiter-4, el cual inspiró el título de la canción Jupiter 4—. Canciones que siguen la tendencia nostálgica y cruda de Sharon pero que lo agudizan con texturas más densas, agresivas y desgarradas. El sonido enlatado y penetrante de ‘No One’s Easy To Love‘, la atmosférica y espacial ‘Memorial Day‘ o la sombría ‘Jupiter 4‘ son prueba de ello.

Pero quizás lo más relevante de todos estos procesos de ecdisis, momentos en los que Sharon ha necesitado liberarse y despojarse de ciertas formas para así renovarse, sea ver como Sharon Van Etten se mantiene constante y firme en su esencia. Esa tónica, ese factor común que permanece intacto. Aquello que Sharon ha labrado desde un primer momento. Letras transparentes, crudas y directas que, unidas con su timbre roto a momentos y sus melodías nostálgicas, pueden acabar por romperte a pedazos. Y nosotros encantados de que sea así.

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