07/02/2019

Espais de Cultura Viva blindará legalmente decenas de clubs donde se celebran conciertos de pequeño formato.

Han pasado ya tres años desde que el Ayuntamiento de Barcelona se comprometió a mejorar la situación de las salas de conciertos de pequeño formato de la ciudad –todos recordaréis los líos que enfrentó por aquel entonces el Heliogàbal, local que pese a recibir el Premi Ciutat de Barcelona en 2012 tuvo que interrumpir temporalmente su programación tras varios episodios de acoso policial y numerosas sanciones–. Ahora, por fin, parece que la cosa se empieza a materializar. Como informa Nando Cruz en El Periódico, el consistorio ultima una nueva categoría llamada Espais de Cultura Viva bajo la cual podrán blindarse legalmente decenas de pequeños clubs que, pese a su incalculable aportación al tejido de la música en directo, enfrentan una complicada situación legal desde hace décadas. De aprobarse la medida, dicha categoría dará cobijo a locales de pequeño aforo –un máximo de 150 personas– y que programen conciertos regularmente –un mínimo de 40 conciertos al año–, y solo necesita el apoyo del resto de grupos políticos para entrar en vigor en aproximadamente dos meses.

A raíz de esto, entidades del sector musical como la Asociación de Salas de Conciertos de Cataluña (ASACC), la Asociación de Músicos de Jazz y Música Moderna de Cataluña (AMJM), la Asociación Musicat, la Academia Catalana de la Música, la Federación Catalana de Locales de Ocio Nocturno (FECALON) y la Plataforma Música Viva Barcelona han firmado un manifiesto en el que se insta “a todos los grupos municipales” a sumarse  a la aprobación de los Espais de Cultura Viva en el próximo pleno municipal al considerarla “una medida enormemente importante para el sector y para la ciudad de Barcelona“.

Rosalía no estaría donde está hoy si antes no hubiera actuado en locales de pequeño formato que hasta ahora eran ilegales”, apunta Daniel Granados, asesor del Institut de Cultura de Barcelona e impulsor del proyecto que hace hincapié en el “reconocimiento de espacios de relevancia cultural” como una herramienta para “fortalecer un circuito de abajo a arriba” y “cambiar el marco normativo para protegerlo y garantizarlo”. Además del Heliogàbal, esta medida podría aliviar a salas como el Koitton Club, el Diobar, la Bodega Saltó, Espai Niu, Big Bang, Cronopios, 23 Robadors y Freedonia ente otros.

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