28/01/2019

Crónica del concierto de la 'trap queen' junto a La Goony Chonga en la sala Independance.

Voy a empezar quedándome con una reflexión de Royce Rolo en entrevista con El Bloque: «tenemos que mejorar el directo; todos«. En El Bloque es donde podemos acercarnos a los protagonistas de la escena urbana de una manera más personal, más real, más profesional, y hace pocos días podíamos encontrar el contrapunto a esta aproximación en otra entrevista, esta vez a una de las figuras más potentes del underground patrio y en un programa de televisión de la clásica que al mismo tiempo representa de forma paradójica su versión más transgresora: La Zowi en La Resistencia. Podría darnos pistas acerca de la visión recelosa que tiene el mainstream (obviamente Broncano a día de hoy lo es) con la escena, eso que se malentiende por trap y se trata desde ahí con cierta distancia, condescendencia incluso (o coña, directamente). Pero también debería de darnos pistas de la dejadez que algunas veces parecen transmitir los artistas vinculados a ella. Desvinculados de su propia figura artística (a excepción de C. Tangana, una especie de renegado) o más pendientes de aleatoriedades y hits sueltos con productores de lujo que de darle una forma más sólida a su trabajo, al final, y vuelvo a la opinión de Rolo, hay evidentemente cosas que mejorar en la forma en que toda esta movida se está presentando en sociedad, algo que implica algunos sacrificios pero igualmente se antoja necesario e inevitable.

Ni La Goony Chonga, que abrió la velada, ni La Zowi dieron el tipo salvo por las ganas de pasarla bien de un público bastante entregado y los temazos que las avalan a ambas en su concierto conjunto en la sala Independance de Madrid el pasado jueves 24 de enero. El problema está básicamente en interpretaciones más bien improvisadas y poco preparadas en un repertorio que con todo llega a quedarse escaso (sin tiempo para repasar un acercamiento al emo rap melódico tan interesante como ‘Lo Siento‘ o un clasicazo incontestable como ‘Mi Chulo‘). Es imposible no divertirse con temazos de La Goony Chonga como ‘Mi Vida Loca’, ‘Krazy Gloo’, ‘Azúcar’ (más salsera y con recuerdo a Celia Cruz) o ‘Tengo Dinero’, con sus bases gordas y ese cruce constante entre el perreo y el rapeo sucio del trap, y aunque la de Miami se atreve con el micro y rechaza generalmente las voces pregrabadas, no puede negarse que al show le falta algo de solidez.

Lo mismo, intensificado si cabe (para bien y para mal), pasa con La Zowi Puta. Si uno disfruta del reggeaton en su vertiente más experimental y deconstruido con el que empieza a calentar motores y con su batería de hits icónicos puede quizás obviar que Zoe Jeanneau tampoco se molesta mucho en cantar por encima de la base, ahora sí lanzada prácticamente tal cual. Anima al público, se fuma un peta, trae bailarinas, se cambia de ropa y sobre todo sabe cerrar bien el círculo con sus punchlines agudas, divertidas, chocantes, a veces ridículas y en muchas ocasiones geniales y su «música pa’ putas y pa’ gansgsters na’ más» al ritmo de temazos más primitivos del nivel de ‘Obra de Arte’, ‘Random Hoe’, ‘Ratchetas’ o la inconmensurable ‘Bitch Mode’ y su «salgo pa’ la calle con los rulos / leggins apretaos’ pa’ que se marque el culo».

Sin embargo, el empoderamiento que demuestra en Ama de Casa, por ejemplo, no se traduce al directo, y aunque La Zowi trata de adornar los silencios con tímidos comentarios, se echa de menos garra, control, liderazgo. Que las bases no se tiren de forma atropellada, que haya un discurso o pase algo más mientras todos movemos el culo y lo pasamos bien. Que, por ejemplo, cobre sentido verdadero el ejercicio de resignificación de conceptos al que somete la palabra “puta” en ‘Putas‘, corte que abre la mixtape remezclando ‘Moonlight‘ de XXXTentacion repitiendo el término hasta la saciedad para vaciarlo de significarlo y llenarlo luego de uno nuevo, el que ella quiere. Que la arrolladora ‘No Lo Ves‘ (con salvaje producción de Steve Lean) y ‘Trust No Bitch‘ (de manos de los americanos DP Beats) te pasen por encima y no se conformen con ser solo los momentos álgidos del concierto.

Hubo momento para bajar a los infiernos del reggeaton experimental con ‘Oscuro’, en la línea de las producciones con Zora Jones, y celebraciones conjuntas con La Goony Chonga (‘La Chismoteka’) y Albany, introducida de alguna forma en la escena por La Zowi tras brillar desde Granada con ‘Nadie’ e invitada a cantar el hitazo que comparten en la mixtape, la reptil y frenética ‘Si Te Pillo’. Pero pocas más sorpresas en un concierto que depende más de lo que ocurre fuera del escenario, o en el backstage o entre el foso con la energía de la gente, que de lo que decidan que va a suceder los que se supone deberían ser los protagonistas. Priorizar la fiesta sin complejos ni corsés es una parte básica de esta escena, irrenunciable; pero algo tiene que importar la actitud de la anfitriona, especialmente cuando gran parte de su discurso habla del poder y su condición de icono. Ojalá esté cerca el día en el que no tengamos que aceptar una suerte de pacto narrativo, de paquete de premisas previas, para no resultar críticos con un concierto de este tipo y poder disfrutarlo a todos los niveles.

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