04/12/2018

Crónica del debut del rapero de Londres en la capital, en busca de un nuevo nivel tras la coronación de Konnichiwa.

Madrid anoche hervía al calor de la música. Hervía la caldera de IDLES en la Cool, un must de manual al que asistió prácticamente toda la familia de moradores de salas de la capital, y lo hacía después de que el Mad Cool hubiera anunciado de una forma muy cool (en un bajo clandestino de Argüelles) todas las novedades de la próxima edición y varios nombres más del cartel ya distribuidos por días. Y hervía en la calle Arenal lo que podríamos considerar todo un showcase de Boy Better Know que servía para poner de largo el SKLevel Tour: desde la apertura de puertas de la Joy Eslava a las siete de la tarde estaban programadas, entre sesiones warm-up, las actuaciones de Lancey Loux, LD y Frisco, aperitivo para el plato fuerte de la noche, el debut de Skepta en Madrid.

El rapero de Londres, cabeza de cartel del grime actual, empezó casi con una hora de retraso generando tensión entre un público que ya se estaba apretujando demasiado en la desbordada sala madrileña, pero lo que tardó en salir entre el humo como si nada, encapuchado bajo una sudadera diseño 3D verde plutonio, y ponerse a escupir ‘That’s Not Me’, fue lo que tardó el público en olvidar el amago de estrellita que supone semejante desplante.

Show me your energy!”, gritaba, y el público se engorilaba por momentos. Británicos en su mayoría, literalmente conquistaron ayer la Joy Eslava y la convirtieron por algo menos de una hora en la embajada del grime en España, generando un ambiente realmente especial aderezado por el aroma de unos buenos canutos de marihuana y rimas y ritmos contundentes como los de la relativamente nueva ‘Pure Water’ o el sutil acercamiento al PC Music que es ‘Lyrics’, en la que se desveló al completo el agradecido aparataje visual, con cuatro finas columnas de LED y un par de cañones de láser que por momentos dibujaban por el espacio de la Joy, una sala que, para más énfasis, por dentro tiene un rollito muy british, conos de luz.

No faltaron ni el ‘Skepta Interlude’ que dejó en el More Life de Drake ni la también relativamente nueva ‘Energy’, puntos álgidos entre medleys más underground rapeados junto a Frisco y Shorty, pero si hay algún momento bajo en el concierto, Skepta se encarga de fulminarlo a base de hitazos. De ‘It Ain’t Safe’ a ‘Man’, ram-ba-lam-dam-dam de bases oscuras, bajos embrutecidos y vibraciones poderosas, y ese spit tan británico que hace del grime un placer tan localmente universal que excita y que en los labios de Skepta se torna pecado mortal. La peña se subía literalmente a las mesas de la Joy y saltaba sobre los sofás, y sobre sus colegas, mientras el londinense despachaba una ‘No Security’ que fue de lo mejor del concierto y tras la que no dio respiro ‘Shutdown’, un hit transversal que no entiende de idiomas y que sacó del armario a la mayoría de los locales.

Corto pero intenso, el concierto se apagó con el rapero despidiéndose sin mucha parafernalia y dejándonos sin bis, aunque al menos nos lleváramos puesto un ‘Praise The Lord’ que dejó el listón por las nubes y selló una recta final tremendamente divertida (qué recuerdos del Primavera Sound 2018, junto con A$AP Rocky compartiendo ese instante épico…). Y en parte, la deuda del rap internacional con Madrid, que apenas ha podido asistir a este concierto de Skepta y a otro de Young Thug en los últimos años. Las cosas están cambiando, lo siento en el agua… será el alcohol. Lo huelo en el aire… será la marihuana.

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Foto. Sergio Albert   Conciertos
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