26/11/2018

Crónica del concierto de presentación de The Future and the Past con el que la estadounidense volvió a seducir Madrid.

Hubo que esperar algunos minutos más de lo previsto hasta que Natalie Prass salió al escenario ataviada con un vestido de estilo vintage y marcado color fuxia. La estadounidense tenía que defender su reciente The Future and the Past, en el que combina las inmersiones sentimentales de su debut con un acelerado alegato político contra Donald Trump sobre un sonido salpicado de matices de R&B y funk. Un cóctel que no ha le ha dado los mismos réditos que su notable debut. Así que se segunda visita a Madrid exigía una reivindicación, un golpe de autoridad que mantuviera los pronósticos que se hicieron sobre las posibilidades de una voz inmaculada en un concierto que, además, suponía el final de una gira que le ha llevado a pequeñas salas europeas durante el último mes.

Todas esas circunstancias desencadenaron que Prass apostara por lo más destacado de su repertorio. Se pudo echar en falta algunas de las versiones que ha hecho en los últimos años y que han incluido revisiones de Simon & Garfunkel, Joni Mitchell o más recientemente, Dionne Warwick, pero de lo fundamental faltó poco o nada. Las cuerdas vocales de la cantante y el excelente groove del cuarteto de acompañamiento fueron suficientes para pasar el examen con nota. El inicio de ‘Sisters’ presagiaba lo que estaba por venir, una canción que, por su mensaje reivindicativo y la fortaleza de su estribillo, podía preverse para la parte final, pero que supuso una potente apertura que tuvo su continuación con ‘The Fire’.

Your Fool’ fue la primera canción extraída de su debut y que, además de la notable combinación entre guitarras y teclas, contó con la incorporación de un cálido solo. Fue también el preámbulo de la maravillosa ‘Bird Of Prey’, dos potentes razones para convencer a aquellos que se enamoraron de Prass cuando irrumpió en la escena hace tres años. La banda había conseguido establecer una atmósfera en la que prevalecía la calidad por encima de la explosividad y que iba calando paulatinamente. Y la voz de la cantante se preparaba para las partes más exigentes. Como ‘Christy’, una canción que en directo tiene la misma intensidad que en el estudio sin una parte importante de sus arreglos gracias a la capacidad de los músicos.

Pese a las pretensiones de su último álbum, es evidente que Natalie Prass no se va a convertir en una adalid de la canción protesta. Pero su versatilidad resulta admirable. Sin cuerdas y vientos logra que sus composiciones más conocidas, como ‘My Baby Don’t Understand Me’ calen con nuevas sonoridades. Es probable que en algún momento opte por un formato más numeroso para poder reinterpretar estas canciones en toda su amplitud. Y la fe que tiene en sus aptitudes vocales es absoluta. De ella hizo alarde en la parte final. Tras ‘Short Court Style’, uno de los principales hits de The Future and the Past, acabó el concierto con la cinematográfica ‘It’s You’ y, esta vez sola al piano, una maravillosa ‘Lost’ que ella vincula con el movimiento #MeToo y que cuenta el dolor relacionado con una ruptura sentimental. Una forma de cerrar el círculo uniendo comienzo y final de un recital en el que Prass garantizó la continuidad de una carrera que, pese a los altibajos, sigue teniendo una enorme proyección.

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Foto. Adriana Martín IG & FB: @adrianamartinphoto / TW: @thelostdreamer   General
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