22/11/2018

Conozcan a la sensación del pop viral que con solo 16 años ya reclama su corona.

Toca hablar ya en serio de Billie Eilish, la sensación pop estadounidense de 16 años que actuará el próximo 9 de marzo en La (2) de Apolo de la mano del Primavera Sound. Un fenómeno todavía precoz pero imparable, llamado a reinar en el pop mainstream, que viene forjándose desde 2015, cuando con solo 13 años grabó la canción ‘ocean eyes‘, que inicialmente fue escrita por su hermano Finneas O’Connell para su propia banda The Slightlys, y la envió a su profesora de danza para coreografiarla. Cabe decir, sin embargo, que la joven Eilish comenzó a escribir y cantar sus propias canciones, en su afán para perseguir a su hermano FINNEAS, con solo once años. Criada en Los Ángeles en el seno de una familia vinculada con el cine y la música, en 2016 publicó la mencionada canción como single de debut en SoundCloud, donde se viralizó de forma impresionante hasta alcanzar millones y millones de reproducciones, del mismo modo que su videoclip y una performance posterior del tema con bailarines (vídeo abajo) lo hicieron en YouTube.

La nueva estrella de internet relanzaría a finales de ese mismo año su primer éxito, una balada de pop oscuro y triste en la línea de Lana Del Rey pero también del escurridizo pop electrónico de Lorde, aunque en esta ocasión lo haría a través de una multinacional atraída por su irresistible talento, Darkroom/Interscope Records. Antes, pero, publicaría las canciones ‘Six Feet Under‘ y ‘Fingers Crossed‘, la última de las cuales, además de ser la primera canción que escribió ella misma, está inspirada en un apocalipsis zombie. Es precisamente este tipo de extrañezas conceptuales y enfoques temáticos el factor que más diferencia a Billie Eilish del resto de divas del pop; el que fue su siguiente hit ‘bellyache‘, por ejemplo, está escrito desde la perspectiva de un psicópata asesino: “Es realmente divertido meterse en un personaje (…) No tienes que odiar a alguien para escribir una canción sobre odiar a alguien. No tienes que matar gente para escribir una canción sobre matar gente. No voy a matar gente, así que me convertiré en otro personaje“.

La canción, inspirada en ‘Garbage’ de Tyler, The Creator, llegó acompañada de un cautivador videoclip con final inesperado en el que la cantante arrastra bolsas de basura repletas de fajos de billetes con un carrito (¿huyendo de la culpa que al final siempre te alcanza?), y sirvió de adelanto para el que fue su EP debut publicado en agosto de 2017, dont simle at me. El título es literal: a Billie no le gustan las sonrisas; en su perfil de Instagram, de hecho, no encontraréis ninguna foto en la que su rostro no exprese tristeza o simplemente indiferencia, y no soporta tener que devolver el gesto cuando un desconocido le sonríe por la calle. Escritos principalmente en el dormitorio de su sede creativa en Highland Park, es decir, en casa de sus padres, y posteriormente producidos por su hermano también en el hogar familiar, los nueve cortes del EP están mancillados por emociones oscuras y cincelados con elementos discordantes y poco usuales en el pop mainstream: de los sintetizadores electro amenazantes y los aullidos tétricos de ‘COPYCAT‘ (el único título que usa las mayúsculas) a los patrones más clásicos de ‘idontwannabeyouanymore‘ (así, sin espacios), el misterio permanece intacto.

Las letras siguen siendo altamente subersivas: en la jazzy ‘my boy’ manda a su amante a “tropezar con un cuchillo”, mientras que quiere “sentarse y ver su coche arder” entre beats abrasivos en ‘watch’, segundo single del trabajo. Del mismo modo, en el delicado folk de ‘party favor’ le advierte vía mensaje de voz de cumpleaños que llamará a la policía y a su padre si no se aleja de su vida, mientras que en la inquietante ‘hostage’ confronta esa relación obsesiva a la que quiere “robar el alma” y “abrazar como un rehén”. Mención especial merece el tema con el que cierra el EP, ‘&burn’, secuela de la anteriormente mencionada ‘watch’ en la que el rapero Vince Staples aporta afilados versos. Pero si de colaboraciones hablamos, con la que Billie Eilish nos ha llegado realmente al corazón es con ‘lovely’, su dúo para la serie 13 Reasons Why junto a otra estrella millennial en ciernes, la revelación R&B Khalid.

Está claro que este año solo ha sido la antesala de lo que Billie Eilish nos depara en 2019, cuando previsiblemente protagonizará su ascenso definitivo con un disco de debut cuya fecha de publicación debe estar al caer. En marzo conocimos el introspectivo sencillo ‘bitches broken hearts’, en el que su voz melosa de desliza entre voces distorsionadas y melancólicos teclados, mientras que en julio se mostró mucho más agresiva e intimidante con ‘you should see me in a crown’, tema marcado por enfermizas bases electrónicas, coros explosivos y una inusitada cadencia hip hop. Pero atentos a la corona de cristal que luce en el vídeo que acompaña el tema, poblada por enormes arácnidos. El mensaje es contundente: Billie Eilish está preparada para reinar en el pop, pero nos advierte de que será un reinado gélido, envenenado, a su manera. Las dos últimas canciones estrenadas por la artista solo apuntan hacia esa dirección: ‘when the party’s over’, último adelanto estrenado del disco cuyas infinitas capas de voces etéreas abrazan la crudeza del fin de fiesta, y ‘come out and play’, una frágil balada acústica compuesta para la nueva campaña navideña de Apple. No es de extrañar que las entradas para la que será su primera visita a nuestro país volasen en cuestión de minutos.

Billie Eilish actuará en formato íntimo el próximo 9 de marzo en La (2) de Apolo, acompañada por el dúo de hip hop EarthGang y su hermano FINNEAS. Las entradas se encuentran completamente agotadas. 

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