19/07/2018

Con Gorillaz, The xx, David Byrne, Childish Gambino...

Por Max Martí y Aleix Ibars

Pocas cosas se le pueden reprochar a la decimotercera edición del Bilbao BBK Live. A un cartel diverso y equilibrado con reclamos para el gran público (Florence + The Machine, The xx, The Chemical Brothers, Gorillaz, Noel Gallagher) se le han sumado apuestas algo más minoritarias que se agradecen (Childish Gambino, My Bloody Valentine, SOPHIE), hecho que se ha visto recompensado por el público: la organización afirma que ha colgado el sold out en cada una de las tres jornadas (esto es, 40.000 personas por día), si bien solo se agotaron antes del festival los abonos completos. Sea como sea, y salvando algunos problemas de acceso y funcionamiento del pago por cashless durante la jornada del jueves, se percibe la década larga de experiencia a la hora de organizar un festival bien dimensionado y distribuido, quizá con el único exceso de stands ruidosos de marcas en el espacio central del recinto y con el inevitable acompañante de la lluvia, que este año hizo acto de presencia más de lo deseado durante la noche del viernes. Con todo, el Bilbao BBK Live 2018 nos dejó un buen puñado de momentos memorables, que resumimos en 10.

10. La confirmación de Weezer para 2019

Cuando no había concluido ni la primera jornada de la edición 2018, el Bilbao BBK Live ya dejó claro que la batalla de fechas con el Mad Cool (festival con el que también coincidirá en 2019) no lo va a amedrentar. Porque si anunciar el primer cabeza de cartel de la siguiente edición del festival es algo que hemos visto otras veces, cobra especial importancia si es un grupo que lleva casi dos décadas sin pisar España y a los que muchísimos fans esperan. No estarán en su mejor momento pero muchos se quitarán la espinita clavada de no haberles visto nunca: Weezer en el Bilbao BBK Live 2019. La cuenta atrás ya ha empezado.

9. Noel Gallagher y la nostalgia britpop

Que me disculpen los medios de comunicación españoles, pero un acto para “nostálgicos” fue esto y no lo sucedido en el Valle de los Caídos ese mismo fin de semana. Porque el héroe del britpop Noel Gallagher, junto a su actual banda High Flying Birds y con la bandera del Manchester City como telón de fondo, jugó precisamente a repartir una buena dosis de eso, de nostalgia y savoir-faire británico anclado en los 90 e incluso, como descubriríamos al final, los 70. Acompañado por una banda curtida en sus instrumentos y solventes coristas, quien fuera la mitad de Oasis dedicó el primer tramo del repertorio a su último disco, Who Built The Moon?, desglosando solo la primera parte del mismo y cumpliendo su orden a rajatabla con las canciones ‘Fort Knox’, ‘Holy Mountain’, ‘Keep on Reaching’ y ‘It’s A Beautiful World’, mientras que del anterior LP Chasing Yesterday solo fueron rescatados los temas ‘In The Heat Of The Moment’ y ‘The Right Stuff’ y, del debut homónimo, apenas recuperó ‘Dream On’ y ‘AKA… What a Life’. El resto del show, sobre todo en su segunda mitad, el músico inglés se entregó exclusivamente a autoversionar a su banda legendaria de antaño junto a Liam, Oasis, para regocijo de quienes no se sabían ni una de sus canciones en solitario, que cabe decir que probablemente eran la mayoría de los asistentes. Y eso tiene sus hándicaps, como que a partir de ese momento la voz que más se escuchase fuese precisamente la del público en pasajes archiconocidos por la Humanidad como ‘Half the World Away’, ‘Wonderwall’ o una coreadísima ‘Don’t Look Back in Anger’ que convirtieron aquello en un revival por momentos casi autoparódico. No contento con tal regresión al pasado, Noel se despidió con ‘All You Need Is Love’, canción de ciertos compatriotas británicos que en su momento fueron incluso más famosos que él y su hermano. Fue entonces para algunos el momento perfecto para agarrarse al de al lado y soltar alguna que otra lagrimita y, para los menos sentimentalistas, la hora idónea para dirigirse hacia el frondoso Basoa. (Max Martí)

8. El botellón descomplejado de Bad Gyal

En un momento de predominancia del trap y las músicas urbanas emergidas del underground, el Bilbao BBK Live 2018 no podía prescindir de tener entre los nombres de su cartel a alguno de sus exponentes insignia en España. Y quién mejor que “la que más se pega” en nuestro país, Bad Gyal, para cumplir la cuota patria de urban pop exigida. La jovencísima dancehall diva catalana, que con apenas dos mixtapes publicadas acumula una buena retahíla de hits listos para mover el esqueleto, irrumpió en el Thunder Bitch sobrada de energía, escoltada tanto por su fiel compañero de batallas Fake Guido como por dos de sus ya inseparables bailarinas, junto a quienes perreó durante toda la velada situándose en el centro del escenario, sin quedar nunca atrás de ambas en cuanto a movimientos imposibles. Pese a las manidas críticas de algunas personas del público en lo vocal (“qué mal canta“, “cuánto autotune“), a quien escribe estas líneas le pareció que en esta ocasión la artista tiró bastante menos de playback que en otros shows de su actual gira, cosa que se agradece, aunque resulta absurdo en pleno 2018 pedirle a Alba Farelo que renuncie a las dosis ingentes de autotune. Si algo no le falta a Badgy es actitud y descaro, y así lo demostró convirtiendo el monte Kobetas en un mutitudinario botellón que fagocitó a los puretas de las guitarras y congregó a los sectores más jóvenes y hedonistas con éxitos de 2016 como ‘Dinero‘, ‘Despacio‘ y el hit ‘Jacaranda‘ así como también los cortes más infalibles del reciente Worldwide Angel, entre los que destacaron ‘Candela‘ e ‘Internationally‘. De esta última celebró su nuevo videoclip y en ‘Yo sigo iual‘, cantada en catalán, pidió el aplauso para su productor Fake Guido entre agradecimientos por su papel tanto en el estudio como en los directos. Y no quiso Farelo irse pa casa sin hacer enloquecer hasta a los más reacios con ‘Fiebre‘, hit esencial de su trayectoria que por algún motivo ella considera que no se ha hecho famoso hasta 2018, como repitió en un par de ocasiones. Querida Alba, llevamos dos años bailándolo como locos… (Max Martí)

7. La canción protesta de Gorillaz + Benjamine Clementine

Un festival se vuelve mágico precisamente cuando da pie a lo inesperado. Cuando de repente se desencadena aquello fortuito (o no tanto). La cuestión es que Gorillaz, banda infalible actúe donde actúe, ofrecieron un recital a la altura de lo que cualquiera espera de unos cabezas de cartel en la última jornada de un festival que se precie: Damon Albarn estuvo espléndido como director de orquesta, la banda ejecutó de maravilla temas pertenecientes a toda su discografía, hasta seis coristas milimetraron cada acompañamiento a la perfección y los muñequitos virtuales, en las pantallas, tampoco defraudaron a la hora de aportar un estallido de color al último día del evento. Todos ellos lograron enloquecer al público tanto con canciones de su nuevo trabajo The Now Now, como ‘Tranz’ y ‘Humility’, como con éxitos de antaño pertenecientes al también reciente Humanz o los ya icónicos Demon Days, Plastic Beach y su debut homónimo. Sin embargo, quizá el momento más especial fue cuando invitaron al escenario a quien ya se ha convertido en una voz inconfundible de nuestra era, Benjamine Clementine, para interpretar su colaboración ‘Hallelujah Money’, canción protesta con la que la banda regreso en 2017. Un himno anti-Trump en el que el cantante londinense, que ya había actuado en ese mismo escenario horas antes, hizo gala de su poderío vocal para poner el foco en la oscura atmósfera política en Norteamérica con la que posiblemente es una de las críticas más mordaces de la música en los últimos tiempos. No cada día se vive, además, el debut de una canción en directo. El concierto concluiría con ‘Clint Eastwood’ e inmensas dosis de felicidad entre las masas: “I ain’t happy, I’m feeling glad…”. (Max Martí)

6. La tormenta apocalíptica de SOPHIE

Si hay un título del reciente debut largo de SOPHIE que describe a la perfección su actuación del viernes en Kobetamendi, ese es sin duda ‘Is It Cold In The Water?’, ya que la mayoría llegamos a la cita completamente empapados y desorientados, aún extáticos por el maravilloso show de The xx pero abrumados ante una espectacular tormenta de verano que nos dejó calados hasta los huesos. Quizá por eso la artista escogió dicho tema para arrancar (“I’m freezing, I’m burning, I’ve left home”). Y aunque la experiencia parecía al principio de todo menos disfrutable, ya que miles de personas buscaron refugio bajo la carpa del que era el único escenario cubierto del festival –incluso aunque la propuesta musical de la productora experimental más fascinante del momento no fuese de su agrado– y acercarse donde ella se encontraba se convirtió en una odisea bastante peligrosa si se quería respirar entre el apretujadísimo público (“I’m swimming, I’m breathing, evaporating”), el paisaje casi distópico que se creó en el Gora! Stage no pudo ser más idóneo para reflejar en toda su brutalidad el universo sonoro sintético, elástico y en ocasiones casi líquido (“I’m liquid, I’m floating into the blue”) confeccionado por la inclasificable productora escocesa. Difícilmente reconocibles con tanto griterío, highlights del álbum como ‘Not Okay’, ‘Ponyboy’ y ‘Pretending’ emergerían entre el caos, convirtiendo aquel embarrado paraje en una especie de rave apocalíptica en la que se confrontaron texturas, velocidades y voces humanas y procesadas y que concluiría con ‘Whole New World/Pretend World’. Con todo, Sophie Xeon fue capaz de trascender y conjurar belleza en mitad de la tormenta más inhóspita que esta edición recuerda, aunque cuentan que horas más tarde, en el escenario Lasai, mostró su cara más amable pinchando canciones de su colega Charli XCX. (Max Martí)

5. My Bloody Valentine con todo a favor, o casi

Todo parecía perfecto para el retorno de My Bloody Valentine a los escenarios españoles después de años de ausencia: nueva música a la vista (han anunciado dos EPs), una lluvia fina para aumentar el dramatismo y el mito de Kevin Shields en Bilbao. Sin abrumar a nivel de volumen como habían hecho en ocasiones anteriores, My Bloody Valentine jugaron sobre seguro con un repertorio en el que solo incluyeron una canción inédita y pasaron muy de puntillas por ese m b v que publicaron para alegría de muchos en 2013 (apenas sonó ‘Only Tomorrow‘), para en su lugar dar buena cuenta de los “hits” de Loveless, de ‘When You Sleep‘ a ‘Only Shallow‘, ‘Soon‘ o ‘Slow‘. (aunque obviando ‘Sometimes‘). Lo más extraño de todo, sin embargo, fue la tibia recepción con la que se encontraron, que enrareció un retorno que parecía una de las sorpresas de la temporada. (Aleix Ibars)

4. La procesión feminista de Florence + The Machine

Hará canciones pop actuales, pero no cabe duda de que Florence Welch es de otra jodida época. O esa es la sensación que muchos tuvimos la noche del jueves cuando la artista británica, cual ninfa ancestral de los bosques bilbaínos, descendió de los cielos hasta el escenario principal para hacer gala tanto de movimientos gráciles al acariciar los sonidos con las yemas de sus dedos como al deslizarse descalza ante nuestras miradas absortas, así como al sacar a relucir su voz maleable y sin parangón en el firmamento de estrellas indie-mainstream. Todo ello, para reinar sin pretenderlo en esta edición del Bilbao BBK Live en la que presentaba su recién estrenado nuevo disco High As Hope, que pese a que no adquirió un total protagonismo en el conjunto de la velada brindó sin esfuerzo algunos de sus momentos más brillantes como ‘Hunger’ –un single adictivo y celebradísimo por las masas–, ‘Patricia’, ‘100 Years’ y su sencillo más reciente, ‘Big God’. Sin embargo, el concierto dio inicio con la languidez de ‘Between Two Lungs’, de su debut de 2010, y una emocionante ‘Queen of Peace’ que bien describe la personalidad e idiosincrasia de Welch. Fue precisamente el álbum publicado hace ya tres años que incluye esta última, How Big, How Blue, How Beautiful, el que más copó el extenso repertorio, aunque además de convertirse en reina de la paz, la alma máter de Florence + The Machine también optó por sacar a la guerrera que lleva dentro en varias ocasiones. Por ejemplo, cuando nos hizo apagar los teléfonos móviles al ritmo de ‘Dog Days Are Over’ o cuando descendió a los fosos y, mientras se recorría todos los pasillos habilitados entre el público en una osada demostración de crowdsurfing, empezó a agarrar de forma aleatoria algunas cabezas de personas del género masculino para cantarles aquello de “what kind of man loves like this?”. Y saquen sus propias conclusiones, pero aquello parecía un mantra feminista que la londinense quiso implantar para siempre en nuestros cerebros, ya completamente hipnotizados por su sobrecogedor ritual de amor. Tan abrumadora procesión culminaría con un apoteósico ‘Shake It Out’ que –me perdone Amaia– recordaremos pasen los años que pasen. (Max Martí)

3. This is Childish Gambino

Cuando el Bilbao BBK Live anunció la incorporación de Childish Gambino a su cartel en febrero, Donald Glover era muchas cosas: “el de Community“, el creador de la aclamada serie Atlanta, actor de la última peli Star Wars y además artista musical con dos primeros discos discretos y un tercero, “Awaken, My Love!” (2016) en el que su combo de r&b, soul y funk empezó a cuajar. Pero el 5 de mayo todo cambió: ese día se publicó ‘This Is America‘, con su apabullante videoclip y crítica a la sociedad americana, y Donald Glover pasó a ser uno de los nombres del año gracias a una (¿la?) de las canciones del año. ‘This Is America‘ fue, por descontado, la canción más celebrada de su concierto en Bilbao, pero en realidad fue solo la excusa para descubrir un intérprete portentoso, tan carismático como entregado en todo momento, acompañado de una banda solventísima y que fue capaz de transitar por distintos estados de ánimo e intensidades (de la sensualidad de ‘Redbone‘ y ‘Sober‘ a los ritmos secos de ‘V. 3005‘, el desenfreno funk de ‘Boogieman‘ o los aromas veraniegos de uno de sus nuevos temas, ‘Summertime Magic‘) a lo largo de todo su show. Entretenidísimo y, ahora definitivamente, con mucho futuro en la música. Si él quiere. (Aleix Ibars)

2. The xx bajo las estrellas (y la lluvia)

En el concierto que culminaba la semana de The xx en Bilbao (que incluyó su festival Night + Day en la ciudad, un concierto íntimo en el Kafe Antzokia y una fiesta comandada por Jamie xx), el trío británico tuvo que luchar contra los elementos. Primero, los técnicos, con un retraso de 20 minutos en el inicio del concierto por problemas con las pantallas. Y segundo, los climáticos, con una lluvia incesante cuya intensidad crecía y bajaba pero nunca se iba. Por suerte, Romy, Oliver y Jamie llevan ya un año y medio rodando la gira de I See You (uno de los mejores discos de 2017) y si algo han conseguido es perfeccionar un show que ya nos había enamorado en Londres y en el Primavera Sound 2017. Con un repertorio ligeramente modificado respecto a esos dos conciertos (el nuevo arranque con ‘Dangerous‘ es insuperable) y un protagonismo algo menor de Jamie suponemos que por problemas de tiempo, parece que The xx ya han dado con el concierto perfecto para su momento actual. Uno que deja claro que I See You es el principio de algo mucho más grande (‘Say Something Loving‘, ‘On Hold‘, ‘I Dare You‘ e incluso ‘A Violent Noise‘ ya fueron celebrados como clásicos), uno que no olvida de dónde vienen (‘Islands‘ y ‘Crystalised‘ disparadas al principio del concierto, ‘VCR‘ e ‘Intro‘ ya como himnos eternos) y uno que reivindica su segundo disco como peaje para haber llegado hasta aquí (el tono bailable de ‘Sunset‘ y ‘Fiction‘ (dedicada a la comunidad LGBT), la emoción descarnada de esa ‘Angels‘ con la cierran sus conciertos). La novedad fue que, incluso en el primer tramo generalmente más sosegado, las canciones se fundían entre ellas con alma bailable, como ya hacían en la festiva segunda parte del concierto, dejando claro que The xx han salido definitivamente del nido (o de la cueva, como prefieran) y que lo que ahora quieren es brillar al aire libre, bajo las estrellas. (Aleix Ibars)

1. El temporal David Byrne

Mucho más que el concierto de presentación de un nuevo disco como American Utopia, el de David Byrne fue dos cosas: primero, el espectáculo del año sin ninguna duda; segundo, un show para aprender a amar a David Byrne. Todo funcionó como un guante: la puesta en escena, deudora de la de la gira Stop Making Sense (inmortalizada en vídeo por Jonathan Demme) pero llevada al extremo total eliminado por completo la escenografía (más allá de unas cortinas doradas) y colocando a los músicos (incluido el propio Byrne) en su totalidad de pie, en formación y sin cables ni pies de micro ni sillas ni nada. La revolucionaria puesta en escena, que rompe con la de cualquier concierto de rock al uso, solo se quedaría en pose si no fuera porque el repertorio arrollador la justifica. El de David Byrne fue un concierto sin apenas respiro, vital, contagioso, emocionante y extraordinario. Unos días antes había pasado por Barcelona la gira conjunta de Beyoncé y JAY-Z con su puesta en escena pomposa, superlativa y efectivísima. Pues Byrne consiguió imprimir esa misma emergencia abrumadora solo con su excepcional banda y su sentido del ritmo, increíble a los 66 años. Imposible apartar los ojos de los movimientos de Byrne, de sus dos bailarines/coristas principales, de su sección rítmica; a veces con coreografías, a veces yendo por libre, a veces con formación estricta. Daban ganas de subir al escenario e unirse a ellos. Para los que conocieran toda su trayectoria, aquello fue una celebración absoluta, con un puñado de canciones de Talking Heads salvo la innombrable (‘This Must Be The Place (Naive Melody)‘, ‘Once In a Lifetime‘, ‘Burning Down The House‘) pero también con muestras de su excelente estado de forma actual (‘Everybody’s Coming To My House‘, ‘I Dance Like This‘ y ‘Every Day Is A Miracle‘, de su último disco, brillaron con fuerza), e incluso se permitió terminar con una versión de ‘Hell You Talmbout‘, himno protesta de Janelle Monáe adoptada por el movimiento Black Lives Matter; para los que no lo conocieran demasiado, fue el momento de abrir los ojos ante una de las figuras clave de los últimos 50 años. Y aún con mucho que decir. De 10. (Aleix Ibars)

Publicidad
Publicidad