25/06/2018

Reunimos a los dos productores del momento aprovechando sus actuaciones en el pasado Sónar 2018.

El pasado 17 de mayo Alizzz celebraba en el Box de la Barceloneta el quinto aniversario de su rompedor EP Whoa, que le hizo ganarse el cariño de Diplo y lo asentó como uno de los artistas con mayor proyección de la escena nacional. Hace aproximadamente cinco años también de cuando los Kefta Boyz (precuela de unos PXXR GVNG donde Steve Lean ya ponía la BSO) subieron a YouTube su explosivo ‘Million Euros Leggin, que les valió el escarmiento de buena parte de sus congéneres y que, considerado en su momento como la degeneración total de la música en la posmodernidad, marcó el punto de inflexión para el nuevo rumbo de la música underground en España. Mucho ha llovido desde entonces, y si hubiera que repasar todo lo que ha ocurrido en la industria musical española en el tiempo que ha pasado entre esos hits prematuros y el presente, no llegaríamos nunca a la entrevista que hoy nos ocupa. A razón de breve recapitulación, basta con remarcar lo siguiente. Steve Lean, junto con PXXR GVNG y su mayor exponente Yung Beef, fue creando escuela con beats de trap crudo, fabricados en precario software de producción pirateado, hasta convertirse en el productor de culto que es hoy en día: mientras él es altamente demandado en Estados Unidos y América Latina, aquí cada día le salen diez imitadores nuevos. Por otro lado Alizzz, con su particular interpretación del pop, celebrado por la prensa internacional especializada pero sin mayor repercusión en España hasta hace poco, fue puliendo sus exquisitas producciones hasta que, hace ahora dos años, se alió con C. Tangana en el superhit ‘Mala Mujer’, y juntos asaltaron y se adueñaron del nuevo mainstream español.

En esto del trap, por llamarlo de alguna forma, suele suceder que los productores, que son los verdaderos masterminds behind the scenes, quedan relegados a un segundo plano del éxito que empapa a los cantantes para los que hacen música. Es normal que así sea: mientras los cantantes son las figuras carismáticas que ponen voz a sus producciones, ellos son los trabajadores silenciosos que lo hacen todo posible. Sin embargo, por la importancia y el talento de nuestros ponentes, tanto uno como el otro son conocidos y reverenciados como los artistas pioneros que son. Por eso ambos han formado parte del cartel de Sónar 2018 en su vigésimoquinta edición; ellos son los pesos pesados de la música urbana de este país, y a nosotros nos pareció una ocasión propicia para juntarlos y repasar un poco sus trayectorias y perspectivas de futuro. Apenas acabó el set de Steve Lean en el escenario SonarXS el sábado 16 de junio, y un día después del de Alizzz en el SonarClub, nos reunimos en una salita del Palau de Congressos de la Fira Barcelona no muy bonita, pero al amparo del sol y con botellines de agua gratis.

Si no me equivoco es la primera vez que dais una entrevista juntos, por lo que es una ocasión especial. Por otro lado, si habéis accedido también debe de ser porque os apetece sentaros a contrastar opiniones, o a demostrar que tenéis visiones mucho más cercanas de lo que cree la gente.
STEVE LEAN: Totalmente.
ALIZZZ: Claro, ¿pero qué es “lo que cree la gente”?

Que uno de vosotros es el productor popero que antes “hacía dubstep”, mientras el otro es el productor trapero “firmado con la calle”, y que hay cierta oposición en ese sentido.
A: Seguro que Steve y yo tenemos ideas contrapuestas, diferentes gustos, diferentes estilos de vida, como es normal. Pero yo me considero amigo de Stevie. Tampoco es que sepa mazo de su vida (risas), pero somos amigos. Seguro que habrá cosas en las que seamos opuestos, incluso podemos discutir de música y no estar de acuerdo, pero eso no quita que no podamos, por ejemplo, pinchar juntos, como hemos hecho ya un par de veces. Para hacer una sesión mano a mano tienes que conectar, y nosotros nos lo hemos pasado superbien pinchando juntos.
S: Hay que tener en cuenta que somos de generaciones distintas. Cuando yo empecé aquí no existía el estilo de música que hay ahora, hablando de rap, trap o lo que sea. Pero yo en ese entonces ya conocía lo que hacía Alizzz, siempre he sido fan suyo. De hecho, me acuerdo del día que Fernando [Yung Beef], antes incluso de venir a vivir a Barcelona, me dijo que chequeara a este chaval de Barna, y me pasó un link de Alizzz que me flipó. Es verdad que venimos de movidas distintas, pero al final claro que nos entendemos, aquí estamos (risas).

Con backgrounds, trayectorias y sonidos distintos, ambos habéis abierto una ventana para la cultura musical en España prácticamente al mismo tiempo, y aunque con estéticas diferenciadas, pertenecéis a una movida similar. Se podría decir que el mérito de Steve ha sido destruir viejas concepciones sobre lo que podía y lo que no podía ser música, y a su vez crear escuela, mientras que el de Alizzz ha sido canalizar los sonidos trending de todas las partes del mundo y llevárselos a su terreno.
S: Yo no diría que lo mío ha sido la destrucción, sino la innovación. Es verdad que por el discurso de los miembros del grupo, sobre todo de Fernando, suele haber esta concepción de que hemos irrumpido y nos hemos cargado lo que había, pero yo prefiero pensarlo en términos positivos, simplemente como una aportación. Se trata de haber traído algo nuevo a la mesa, sin más.
A: Creo que uno de los principales méritos que compartimos Stevie y yo son el haber abierto esa ventana de la que hablas: maneras de entender la música que otra gente pueda apreciar y seguir, abrir nuevos caminos… Quizá lo que más me motiva al hacer música justamente es conseguir hacer cosas nuevas, que suenen originales, diferentes. Y si luego eso crea una tendencia, pues guay. Stevie, por ejemplo, tiene ochenta mil imitadores, chavales intentando hacer cosas parecidas a él, pero que obviamente no lo consiguen. En mi caso… de momento no veo que alguien esté intentando copiarme, seguramente porque hago tantas cosas que es imposible seguirme la pista.
S: Es que él toca todos los palos de la electrónica.
A: Bueno, del pop…
S. Como lo quieras llamar, ya sabes que yo soy un poco inculto (risas). Pero eso, que él toca todos los palos y consigue un sonido profesional. Yo en cambio soy más brusco, hago lo que me da la gana, lo que me viene a la cabeza, no calculo nada… A la hora de hacer música no pienso mucho. Me siento ahí… (imita el gesto de teclear sobre la mesa).
A: Yo tampoco eh, no te creas.
S: Bueno, pues a Alizzz le sale más pro (risas).
A: Nah, no hagas caso.
S: Es que son maneras distintas, cosas diferentes.

Esa diferencia se ha notado también en vuestros respectivos sets. El de Alizzz en el SonarClub ha sido un set adecuado a su escenario, con transiciones muy profesionales y música que funciona perfectamente en un ambiente clubero. El de Steve en el XS ha sido más crudo, más trapero y algo más violento. Cuesta imaginar que el Sónar accediese a tener un set como el de Steve en el SonarClub, el escenario principal de la edición de noche.
S: Puede ser, pero fíjate que aun así yo estoy aquí, y he tocado después de Lory Money (risas). Lo que quiero decir es que ya tiene valor que el Sónar se haya abierto a darme un espacio a mí, o a otra gente de movidas similares, para que pongamos cosas nuevas, cosas que igual nunca habían sonado antes en este festival.
A: Es verdad que mi sesión estaba bien premeditada. Mi carrera en solitario ha quedado un poco en stand by últimamente, por lo que no estoy pinchando tanto. Ojo, que no he abandonado mis proyectos en solitario: tengo temas en los que estoy trabajando e intención de seguir con ello. Pero la música que hago con Antón [C. Tangana], u otra gente con la que estoy trabajando, no es la que yo quiero pinchar. Lo que a mí me gusta pinchar se acerca más a lo que yo haría como Alizzz individualmente. Por eso en este set tenía ganas de hacer una declaración; plantearlo como un discurso bien conceptualizado, que reflejara y expresara todas las influencias que estoy teniendo como artista, en mi faceta individual, más que en mi faceta como productor para otros.

¿Dirías entonces que al producir para otros condicionas tu música en función de lo que requiere el género en ese momento?
A: Al trabajar como productor se aprende a trabajar con gente, a tener un diálogo con el artista. No se trata de vomitar lo que tú quieras, sino de buscar un punto en común donde te entiendes con la otra mitad. Aun así, yo intento que mi música llame la atención ya desde una primera escucha, y que a medida que la escuchas más veces vayas descubriendo más cosas. No me gusta que un tema sea plano, de esos que te molan al principio y luego te olvidas, para mí eso es esencial. Parto de esa base, y luego ya construyo lo mío y puedo hacer cualquier cosa, cualquier estilo.

Fue curioso que entremedio de una racha de hits poperos a tándem con Alizzz, C. Tangana sintiera la necesidad de reivindicarse como rapero, y lo hiciera con Steve. Quizá eso demuestra también un poco el lugar de cada productor en la industria.
S: Simplemente creo que Pucho tenía ganas de hacer algo así, de sonar como lo hizo en esa canción. Pucho y yo llevábamos también muchos años intentando trabajar juntos, y nunca se daba. Al final, entre una cosa y la otra conseguimos estar en un estudio juntos y allí cocinamos varios temas. Hay cosas que no han salido, él tiene beats míos que puede usar en cualquier momento.
A: Después de Ídolo, Pucho tenía ganas de hacer una mixtape más rápida, más visceral. Antes incluso de darle forma a esa idea, empezó a pensar en quién le podía dar ese rollo, y como es obvio, Steve fue el primero que le vino a la cabeza. Sí que había algo de reivindicación, y yo creo que estuvo muy acertado. Venía del beef con el Kaydy, así que esto fue una forma de demostrar que podía hacer un temazo de rap con el productor predilecto del otro lado.

En cuanto a ti, Alizzz, con la evolución de tu sonido desde los días de Whoa hasta hoy, se puede apreciar una progresión que ha sido análoga a la de la música en la cultura popular, partiendo del (tan mancillado) dubstep, pasando por el trap y llegando ahora al sonido más latino del pop en el presente. Pareces haber sabido detectar esos cambios justo antes de que pegaran fuerte. ¿Cómo lo haces?
A: Tampoco pienses que tengo una mente tan calculadora, que me pongo a pensar que va a ser lo siguiente en petarlo y me pongo a hacer eso. Yo no funciono así. Yo me considero músico, artista antes que productor o trend spotter. Pero sí que me gustan mucho las tendencias e intentar ver hacia dónde va la música. Cuando algo suena a nuevo inmediatamente me interesa, y de ahí voy cogiendo cosas. Si soy capaz de ver lo que va a molar no es porque yo invista un proceso intelectual en ello, sino que es instintivo, sigo lo que a mí me gusta.  
S: Se trata de alimentarse de todo.

Habiendo sido ambos pioneros del juego, y habiendo creado una escuela a la que otros se han adscrito luego, ¿creéis que podéis aún manteneros un paso por delante de los demás productores, o sentís que ya os están pisando los talones en ese sentido?
S: Depende. Es difícil de decir, lo que va saliendo es muy variado. Yo he trabajado mayormente aquí hasta ahora, pero últimamente estoy más enfocado al mercado latinoamericano y estadounidense, por lo que no sé… Pero yo estoy atento a todo lo que salga nuevo aquí, y estoy abierto a trabajar con chavales que tengan talento, sea trap o no. Porque no se sabe qué será lo siguiente. De repente podría ser el funky. Como el funk brasileño, que yo llevo escuchándolo muchos años y ahora está boomin.
A: A saber, es imposible predecir cuál será el próximo tren, y si seremos parte de ello o no. Yo de todas formas me siento bastante seguro cuando considero mi carrera a largo plazo. Porque yo hago pop, que no es un estilo concreto o definido, sino más bien una manera de hacer música.

¿Habéis estado juntos en un estudio?
S: Pues todavía no.
A: Es un poco triste esto, eh… (risas)

Estaría bueno que colaborarais…
S: Desde luego, definitivamente.
A: Lo hemos comentado un montón de veces
S: Sí, desde que nos conocemos.

¿Y creeis que es muy distinta vuestra forma de trabajar?
S: Yo no sé cuál es su proceso creativo o su forma de trabajar, porque no lo he visto nunca. Pero fijo que es diferente. De todas formas, seguro que trabajando juntos él me puede aportar muchas cosas, como yo a él. Al final la música es música. Si él tiene una melodía guapísima y yo una buena batería, lo más probable es que sea perfectamente compatible. Lo juntamos y sacamos algo guapo.
A: Claro, a lo mejor yo trabajo por el día y él por la noche. Pero eso no importaría si tuviéramos que trabajar juntos, en el estudio cada uno puede trabajar como quiera. Yo puedo estar en una cosa con los cascos, Stevie en lo suyo con los altavoces, y luego lo ponemos en común. Estoy seguro de que funcionaría. Luego sí que hay un momento en que hay que ponerse de acuerdo, para hacer un buen empaque y que no suene a rejunte mal hecho… Por cierto, ¿quién se lo canta? ¿La Bad Gyal? (risas).

Hablando de eso, ¿tenéis planes de trabajar con otros cantantes de la escena nacional?
S: Puede que siga trabajando con gente de aquí, pero no es mucho lo que hay, nuestras opciones aquí son limitadas. Me interesa más trabajar con gente de fuera. Lo estoy consiguiendo cada vez más, estoy estableciendo contactos importantes y voy a centrarme en tirar por ahí. No digo que deje de lado la escena local o nacional, o que lo de aquí sea malo. Yo me considero parte de la escena local y no la voy a dejar de lado. Pero estoy abriéndome caminos en América Latina y Estados Unidos y voy a poner mi foco en eso.
A: Es verdad que es muy limitado lo que hay aquí, no hay mucha gente con la que me apetezca trabajar ahora mismo. Pero yo quiero hacerlo y de hecho lo estoy haciendo. Trabajé con Maikel Delacalle, con quien también ha trabajado Stevie.
S: Maikel Delacalle es un monstruo.
A. Con él conecté mogollón. Hicimos tres temas muy muy guapos. Pero además de él pues… me gusta Dellafuente y creo que algún día tendré que hacer un tema con él. Bad Gyal también me gusta…
S: Sí, con Dellafuente también me gustaría trabajar a mí. Bad Gyal con Alizzz sería un pepino, ya me lo estoy imaginando.
A: Igual hay algún otro del que no me estoy acordando, pero así a bote pronto son los que se me ocurren. Evidentemente, también me motiva trabajar fuera. De hecho recientemente he trabajado con Juanes, y con Javiera Mena, con quien hice una movida más electropop que no tiene nada que ver con lo que hago normalmente. Desde luego me interesa tirar un poco por ahí, pero no quiero dejar de tener un ojo puesto en lo que pasa aquí. Me motiva el proyecto de coger a gente de aquí y encaminarla un poco: coger a alguien y desarrollar a un artista, como ya estoy haciendo con alguien a quien todavía no puedo nombrar. Mi objetivo es convertir en estrellas del pop a todos los artistas con los que trabajo.

Steve, ¿tú también tienes ese tipo de visión? ¿O el lugar al que quieres llegar con los artistas con los que trabajas es distinto?
S: Bueno, claro que el pop es una pasada. Ojalá me saliera la música como le sale a este señor. Pero yo no pienso en esos términos. Ya te digo que no calculo demasiado, lo mío es más visceral. En cualquier momento puedo coger a un chaval con talento y potencial, hacer un álbum, y petarlo, pero será más bien casualidad, yo a mi rollo… De hecho ya estoy jugando con artistas internacionales de mucho nombre, hay nombres muy grandes con los que ya he hecho cosas.
A: No hay que olvidar que Steve tiene un tema en el Billboard.
S: Sí, ya no, pero ahí estuvo (risas).

En el último año ha habido un boom importante en visitas y reproducciones para artistas de la escena nacional, pero ha costado mucho llegar a ese nivel. Sin embargo, artistas de escenas similares en otros países como Francia, Italia o Argentina, habiendo empezado al mismo tiempo o incluso más tarde, cuadruplican en visitas a los artistas de nuestra escena. ¿Por qué?
S: Cuando nosotros empezamos aquí, el trap que hacíamos no estaba tan bien hecho, era precario, no era profesional. Era tan hardcore, tan distinto, que la gente no lo acababa de entender. Pero con el paso de los años se ha ido profesionalizando, y el boom ha sido mundial, no solo en España o Europa. Los que lo han hecho fuera han entrado ya con más recursos, y han tenido acceso a ese boom. Por otro lado, también creo que en otros países la gente no es tan cerrada, está más predispuesta para este tipo de movidas. Escuchan algo que les mola y lo asimilan, sin darle demasiadas vueltas. Es algo cultural. Si piensas en Italia con la Dark Polo, o en Francia con PNL, todo ese rollo del swag es algo que ya estaba ahí de antes. Si en ese contexto haces un vídeo guapo en el que vas bien vestido y el tema suena medio bien, ya lo petas.
A: Es verdad que muchos de los artistas de otros países, como la Dark Polo o Sfera Ebbasta en Italia, o Duki en Argentina, son hijos de los de aquí. Pero en el caso de PNL, son un grupo entre un millón. Simplemente son mejores que cualquier cosa con la que los puedas comparar de aquí, en mi opinión. Pero como dice Steve, aquí el público no estaba entrenado. Cuando eres el primero en algo, como lo fueron los de aquí, te toca generar el contexto, que es lo más difícil. Los que llegan luego ya se aprovechan de ese contexto que ha sido generado por otros, la gente ya está dispuesta, y además ahora tú eres el que suena fresco y nuevo. Y así va el ciclo. Es muy difícil estar cinco años sonando fresco. Se puede, pero es muy difícil estar años y años proponiendo algo nuevo y que la gente flipe con lo tuyo todo el rato. Si consigues llegar en el momento adecuado con la música y la estética adecuada, lo tienes más fácil para pegar ese reventón, aunque igual después la caída también sea más rápida.

Por último, C. Tangana y Yung Beef están haciendo mucho ruido estas pasadas semanas con su presunto beef. Hay quien se posiciona en el lado de uno o del otro, pero hay quien dice que en realidad se quieren y que el beef es falso.
S: Ha sido totalmente inesperado, no era algo planeado, creo. Ni siquiera yo sé si es real el beef o no. Nadie lo sabe. Pero está claro que sea lo que sea, se lo dicen con cariño.
A: Yo estaba con Antón en el momento en que abro Twitter y veo que ha subido una declaración de tres páginas, y leo “Fernando no sé qué…”. Eso no estaba preparado, eso te lo puedo decir. Estábamos en Mallorca para un bolo y Antón tenía la cabeza más puesta en su escrito que en el bolo que teníamos que hacer.

Más allá de que haya o no enemistad, yo creo que la discusión, a nivel de discurso, tiene algo de peso, y me parece una discusión positiva, con cierta profundidad.
A: Está bien porque genera debate, y hace que la gente reflexione. Sí que hay un contraste, pero ellos lo magnifican. Desde fuera ahora parece que solo haya blanco y negro, pero entre esos extremos hay un montón de grises que no están entrando en juego. Claro que las posiciones tan vehementes que están adoptando alimentan y facilitan que se genere ese debate. Esto es como en las tertulias de la tele, los tertulianos más demandados son los más cizañeros, porque es lo más entretenido de ver. A mí me parece de puta madre y creo que de esto se nutre la escena. 

A pesar de que hay aún muchos temas por hablar, son ya las nueve de la noche y todos los que estamos en la sala (entre representantes y familiares, somos unas diez personas) tenemos ganas de irnos a cenar y descansar –algunos– o a prepararnos para la última noche del Sónar –otros–. Les pido sacar una foto para inmortalizar el momento, y ellos se encargan de buscar un escenario más adecuado que el de las basuras que tienen detrás al levantarse. Finalmente encontramos una pared forrada con el bosque de oídos de Sergio Caballero, y sellamos esta sesión con un abrazo entre los dos mejores productores de España ahora mismo.

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