06/06/2018

Crónica de 20 conciertos de la segunda jornada del festival barcelonés.

Waxahatchee

La actuación de Waxahatchee, el grupo liderado por Katie Crutchfield, fue algo plana y sobria. Quizás la hora tampoco ayudaba mucho pero, más allá de eso, el repertorio de la banda norteamericana pareció carecer de dinamismo y chispa. Con un tono de voz totalmente angelical –que contrastaba absolutamente con su pose y presencia– y acompañada por una banda totalmente femenina, Katie logró finalmente quebrar esa monotonía cuando se quedó sola en el escenario interpretando una versión acústica de ‘La Loose‘. Una canción que encajaba mejor y que recordaba a la sonoridad de sus primeros trabajos, donde su propuesta radicaba más en el sonido lo-fi y la presencia desnuda de guitarra y voz. (Raquel Pagès)

John Maus

Pese a haberse rodeado de una banda de carne y hueso para presentar su notable cuarto disco, Screen Memories, y haber abandonado esa especie de karaoke suicida con el que sembró la discordia en el Primavera Club 2011, no puede decirse que John Maus ofrezca un directo convencional. Ajeno a todo lo que hacen sus músicos, ensimismado, Maus sigue empeñado en llevarse todos los focos con su (sobre)actuación. Sin moverse del sitio, interpreta cada canción como si realmente le fuera la vida en ello. Semejante derroche de intensidad (no faltan incluso golpes en la cabeza) actúa como un ineludible cebo en un primer momento, pero su efecto no tarda en desaparecer. A estas alturas, ya lo hemos visto prácticamente todo sobre un escenario: no sorprende y, lo que es peor, eclipsa grandes temas como ‘Pets‘ o ‘Touchdown‘. (Víctor Trapero)

Metá Metá

Es un pecado que, celebrando este 2018 sus diez años sobre el escenario, Metá Metá sigan siendo unos desconocidos para el gran público. Arrancaron muy pronto en la última jornada del festival en el stage Primavera with Apple Music: muchísimos vatios, que hicieron brillar su música, pero a la par demasiado escenario para tan poco público. Eso sí, los que estuvieron bailaron (como pudieron). El grupo brasileño no es solo una propuesta simpática para la pista: bossa nova, BPM y samba están entre sus géneros fetiche, pero el free jazz, el punk o el rock también combinan con su propuesta. Escuchen si no MM3 (2016), donde la percusión y la melodía intercambian papeles constantemente, y la voz de Juçara Marçal brilla por encima de los instrumentos (aún más lo hace en directo). Tropicalismo, por justicia, en línea ascendente. (Yeray S. Iborra)

Liminal Soundbath with Jónsi, Alex Somers and Paul Corley

Liminal Soundbath no es un cúmulo de caras B de Sigur Rós, ni un espectáculo de autoconsumo de Jónsi, ni siquiera es un concierto en sí. Es la experiencia más atrapante que podía ofrecer el Primavera Sound, una hipnosis que cura las horas de pateo por el Fórum, los días de malas comidas (y peores bebidas) e, incluso, todo lo que uno arrastra de la semana anterior. Háganse una idea: a techo cubierto, bajo el enorme panel solar, un escenario con columnas y puro cemento en el suelo (The Warehouse), todo oscuro, mucho humo, el público sentado –o tumbado– y un intenso olor a incienso (a ratos cargante), y Jónsi, Alex Somers y Paul Corley en el centro. A partir de aquí, despliegue de un mantra de bases downtempo, bajos por momento trepanadores y voces muy densas. Capas y capas que de un momento a otro rompen en épica, característica de la banda islandesa, y que despiertan, sin concesión, del letargo. Quien lo descubriera el viernes, repetiría el sábado: ¿Alguien que no quiera terapia gratis? (Yeray S. Iborra)

Father John Misty

Acostumbrada a presenciar conciertos donde Father John Misty presume de sus dotes de showman y de galán, me sorprendió ver como en este Primavera Sound el exbatería de Fleet Foxes tuvo una actitud algo más recatada, sobre todo en el inicio del concierto. Algo que para nada fue un factor negativo, ya que hizo brillar el directo del cantautor por otros motivos. Acompañado por una sección de vientos y cuerdas, Mr. Tillman empezó fuerte a nivel de repertorio pero algo pequeño a nivel de puesta en escena. ‘Nancy From Now On‘ y ‘Chatteau Lobby #4‘ daban el pistoletazo de salida a un concierto que iba a ir de menos a más. De un Father John Misty atado a su guitarra y algo frío a uno totalmente desatado, micro en mano, dando brincos con el pie de micro y desplegando al máximo su precioso registro y timbre de voz. Una subida progresiva que tuvo su punto de inflexión en ‘Pure Comedy‘, donde un silencio casi absoluto en el público atendía a cada una de las palabras que pronunciaba Tillman, quien parecía recitar las frases cual profeta. Lástima que todo acabara tan abruptamente con ‘The Ideal Husband‘, canción que puso punto y final a un concierto que terminó diez minutos antes de lo previsto. (Raquel Pagès)

Sevdaliza

El concierto de la iraní-holandesa sobre las tablas del Pitchfork conectó inevitablemente con los que en pasadas ediciones ofrecieron Solange, Kelela, FKA twigs o NAO justo en el mismo lugar. Entre unas y otras, en mayor o menor medida, andan definiendo el nuevo R&B de un tiempo a esta parte, pero no todas pueden presumir de una personalidad tan identificativa como la de Sevdaliza, quizá una de las presencias escénicas más magnéticas de todo el festival. Verla enfundada en un outfit digno de dominatrix mientras un bailarín la seguía por todo el escenario y caía rendido a sus pies supuso, sin duda, una de las imágenes más poderosas de una edición especialmente marcada por la reivindicación del talento femenino. El de Sevdaliza es indudable: su voz, polivalente y elástica, convierte la experimentación en brillo pop y el pop en un lugar nada evidente. (Víctor Trapero)

Rhye

Mike Milosh ha perdido la timidez. Durante algún tiempo, aparecía en sus directos oculto tras una pantalla para incrementar el misterio de una voz negra de R&B que emerge de un blanco canadiense. Con la acertada continuación que ha supuesto Blood tras el excelente Woman, Rhye sorprendió tanto por el final del anonimato de Milosh como por su alcance instrumental. El desarrollo, rompedor en canciones como una descomunal ‘Last Dance’, excedía a la intimidad habitual de la formación, de temas como el maravilloso ‘Song For You’. El despliegue incluía contrabajos y violines eléctricos, además de la robustez de los matices funk de temas como ‘Taste’. Pese a que el cantante y productor no es un dechado de expresividad (sí lo fue su colorido atuendo), basta con sus prodigiosas cuerdas vocales para convencer, siempre con la ayuda de unos músicos que recrean con fidelidad el sonido de su propuesta. Pese a que los mayores aplausos fueron para los principales hits de su debut, como ‘Open’ o ‘The Fall’, Rhye demostró sobre las tablas la misma solidez que en sus dos trabajos de estudio. (Carlos Marlasca)

Superorganism

Es difícil, por no decir imposible, poner de acuerdo a 60.000 personas (las que, según la organización, acudieron al Parc del Fòrum cada jornada). Así, pueden darse situaciones casi surrealistas como que, al tiempo que actúan The National y Mogwai, dos de los grupos más ligados a la historia reciente del festival, Superorganism den el concierto más multitudinario de su (breve) carrera en el escenario Bacardí Live. No lo decimos nosotros, sino Orono Noguchi, la diminuta líder del combo, absolutamente histérica al contemplar el panorama. “This is seriously fucked up!”, repitió sin parar. El que no dominara el único disco hasta la fecha de este multicultural proyecto quizá pensó que era el estribillo de uno de sus temas. La duda sería razonable: las canciones de Superorganism, hechas más para chillar que para cantar, son puro despiporre. (Víctor Trapero)

Shellac

Que Shellac pisen el Primavera Sound no es ninguna novedad pero, a pesar de su constante presencia en el festival, este año me disponía a verlos por primera vez. Y la impresión no pudo ser más buena. Aparecieron en la noche calmada del viernes como un torbellino. Como una tormenta eléctrica de verano, de aquellas de media hora, que te sacude y te deja como nuevo. Melodías desencajadas, gritos desgarrados, tempos rotos y bajos contundentes que convergían en una actitud desafiante y afilada por parte de los tres integrantes –mención especial para Todd Trainer, por cierto, por conseguir dejar al público loco tras apuntarlos con las baquetas entre canción y canción— que te atrapaba en todo momento. Una energía arrolladora que hizo que no lograra desconectar a lo largo de la ceremonia de una hora que llevaron a cabo el trío de Chicago. Algo verdaderamente difícil de conseguir. (Raquel Pagès)

The National

El directo de The National en Barcelona demostró tres cosas. La primera, que Sleep Well Beast es un nuevo disco mayúsculo de los de Ohio, también en directo; la estructura del bolo se sostuvo sobre los temas más ilustres de su último largo y el camino hacia la épica lo lideró Guilty party. La segunda, a medida que la banda suma años sobre las tablas, va perdiendo parte del espíritu punk que la caracterizó (Matt Berninger y sus botellas de vino, golpes de micro y vuelos sobre el público), pero suma una versatilidad que ya no se debe sólo a la furia de Bloodbuzz Ohio‘ o ‘Fake Empire. The National son una banda de rock consolidada, capaz de empatar con sencillez y autosuficiente elegancia: dígase ‘Walk It Back. Tercera, y última. Los que escucharon el concierto desde los laterales del escenario Mango vivieron otro bolo, uno nuevo: sin guitarras. Los graves se perdieron como el equipaje de Berninger (bromeó sobre el polo que le había tocado lucir por un descuido). Todo se escuchaba mejor incluso desde las peanas de atrás de todo. Aunque con la definitiva ‘About Today‘a nadie pareció importarle. (Yeray S. Iborra)

Thundercat

No es discutible la capacidad de Stephen Bruner como creador. Ha sido requerido por lo más granado del panorama negro, desde Kamasi Washington a Erykah Badu pasando por Kendrick Lamar y Flying Lotus. Su alabado Drunk es quizá su trabajo más complejo y este es uno de sus encantos. El directo es mucho más cerebral que visceral y la hora, cerca de la madrugada, y esa condición pudieron distanciar a un músico superdotado y a su público. La propuesta se basó en el virtuosismo de Thundercat y de su magistral batería, Justin Brown (quizá el único que alcanzó el nivel en todo el festival fue Sérgio Machado, de Metá Metá), complementados con un teclado. Abrieron con la triada inicial de su último trabajo (‘Rabbot Ho’, ‘Captain Stupido’ y ‘Uh Uh’) y ya se adivinaba que el asunto iba a ser sesudo. La voz de Bruner da cierto orden y proximidad a la locura sonora de Drunk, así que canciones como ‘Jethro’ son las que más se agradecen en una apreciada sobredosis musical como la del Primavera Sound. Hubo espacio para el mucho más digerible Apocalypse en una estupenda ‘Heartbreaks + Setback’ y para recordar los tiempos con Flying Lotus en ‘MmmHmm’. Siendo una temeridad despreciar la categoría de lo que se pudo ver en el escenario Ray-Ban, sí que es posible que dejara más saciados a los oídos exigentes que a aquellos que acudían por curiosidad. (Carlos Marlasca)

Jorja Smith

Un escenario teñido de tonos dorados con una gran pantalla roja de fondo que simula una cortina con su nombre escrito en dorado. Jorja Smith vestida de largo y con una elegancia suprema que desarma y a su vez forja su figura de estrella. La británica actúa pasadas las once de la noche ante un escenario Bacardí Live a rebosar. La expectación ante su actuación es máxima y su condición de promesa un arma de doble filo. En apenas una semana sale a la venta su disco debut Lost & Loundy Smith aprovecha la ocasión para presentar parte del mismo en su concierto, del que ‘Where Did I Go’ y ‘Blue Lights’ suenan especialmente pletóricas en directo. Su voz, fina y a rebosar de personalidad, construye en directo un soul atemporal que, junto a la honestidad emocional sorprendentemente directa de sus letras, confirman lo que ya muchos predecían: el futuro del soul británico pertenece a Jorja Smith y la ratificación final de ello solo es cuestión de tiempo. (Irene Méndez)

Charlotte Gainsbourg

La puesta en escena de un trabajo que parte del dolor estuvo marcada por la elegancia. Cuando compuso su disco más relevante (que como en muchos casos no tiene por qué ser el mejor), Charlotte Gainsbourg había perdido a su hermanastra. Más allá del pertinente duelo, la cantante quiso hacer un fulgurante homenaje en lo que fue su primera presencia en un festival, que se convirtió en uno de los mejores conciertos de esta edición del Primavera Sound. Con un atrezo tan sencillo como eficaz a modo de marcos luminosos, la formación hizo una imponente exhibición de clase. Sentido el luto de ‘Kate’ y ‘Rest’, la belleza fue la nota imperante del recital con canciones como ‘Lying With You’, y en ocasiones estuvo acompañada por la sensualidad (‘Les Oxalis’) y por un rastro del misterio que impregnaba a Gainsbourg en Melancholia de Lars Von Trier. No decepcionó la actualización de su pasado con ‘Heaven Can Wait’ (cantada con Beck en su versión original) o con el virtuosismo vocal de ‘Lemon Incest’. Un concierto para el recuerdo cuyo punto culminante fue una ‘Deadly Valentine’ eterna. Cuentan que Jane Birkin quedó para la memoria del festival. Los que no pudimos verla, solo podemos afirmar que su segunda hija estuvo a la altura. A mayor gloria del gran Serge Gainsbourg. (Carlos Marlasca)

The Internet

Qué asco que la mejor idea que se te ocurra para definir a un grupo sea jugar con su nombre. Desde ya, perdón. Pero The Internet hicieron olvidar cualquier tipo de conectividad –tatachán– durante su bolo en el escenario Pitchfork; la banda de hip hop soul embelesó, y pocos móviles salieron de los bolsillos para chequear qué estaba ocurriendo en otros lugares del Fórum en ese mismo momento. Y eso que en aquel instante las hermanísimas HAIM estaban casi llenando en Mango. El resto de personal vibró sin descanso al son que marcan Syd, Steve Lacy y demás: pasajes electrónicos en fusión con música de género y bruma trip hop. Sin duda, una muestra más de cómo el Primavera Sound ha consolidado su viraje en los últimos años, haciendo hueco en el cartel a todas las músicas que mandan en USA. Este año cayeron Migos. Pero estuvieron The Internet (y A$AP Rocky, y Tyler The Creator…). (Yeray S. Iborra)

Cigarettes After Sex

El momento de después no fue el de la primera vez. Más bien pareció el de una pareja acostumbrada, quizá algo hastiada de compartir ese pitillo, si es que todavía lo hay. Es probable que la brillante actuación del año pasado en la sala Apolo, también dentro del Primavera Sound, le valiera a Cigarettes After Sex para que le dieran una hora, pasada la medianoche, y un escenario, el Ray-Ban, idóneos para exponer toda la intensidad que ya habían mostrado en una sala más pequeña. Pero se echaron de menos aquellas visuales urbanas en blanco y negro, y Greg González estuvo apático, sin posibilidad de abarcar una superficie tan grande. Incluso los mayores hits, ‘K’ y ‘Apocalypse’, sonaron poco convincentes y dejaron protagonismo a otras de sus mejores canciones como ‘Each Time You Fall In Love’. Los estadounidenses interpretaron su debut casi al completo y lograron dar carácter a alguno de sus temas previos como ‘Affection’. Con unas expectativas inmejorables, hubo sensación de déjà vu, de falta de magia, del compromiso obligado tras el orgasmo que esta vez apenas se sintió. (Carlos Marlasca)

HAIM

Si el año pasado fueron la sorpresa en mayúsculas del festival con su actuación sorpresa el último día del festival –anunciada con solo horas de antelación–, este año, HAIM, programadas en uno de los dos escenarios principales de noche, se postulaban a ser una de las actuaciones de la presente edición. ‘Don’t Save Me’, ‘The Wire’, ‘Forever’, ‘Want You Back’, ‘Little of Your Love’; HAIM tienen para dar y regalar y todo lo que en 2013 las hizo populares sigue intacto cinco años después: armonías vocales impecables, sintetizadores entrecortados, melodías sobradas de destreza y atrevimiento, pop fresco y alegre difícil de ignorar y un humor y actitud sobre el escenario que asusta. Tercera vez en el festival para las hermanas HAIM y tercera vez que salen victoriosas, en esta ocasión con un culminante final de la mano de ‘Right Now’. Como única pega: que no tocasen ni ‘If I Could Change Your Mind’ ni ‘Something to Tell You’. (Irene Méndez)

IDLES

“Este es el mejor festival en el que he estado nunca”, manifestaba ya al terminar el concierto Joe Talbot, líder y voz cantante de la banda de post-punk británica IDLES y personaje carismático donde los haya. Y su directo, uno de los más celebrados en la segunda jornada del festival. El concierto del quinteto en el Primavera Sound fue todo lo que cualquier fan del punk más visceral podría esperar, lleno de armatostes melódicos decididamente destructores que brillaron por su inmediatez (especialmente en temas como ‘White Privilege’ o ‘Mother’, mastodónticas en directo) y actitud, mucha actitud. Un concierto imperioso y urgente, sin filtros, haciendo honor a su disco debut Brutalism y anticipando, además, el recién anunciado Joy as an Act of Resistance. El escenario adidas se llenó de pogos y sudor ya entrada la madrugada con la llegada de IDLES. (Irene Méndez)

Tyler, The Creator

Siete años después de su vandálico paso por el festival al frente de su colectivo Odd Future, Tyler, The Creator ha madurado. Si es que algo así puede decirse de alguien que aparece sobre el escenario enfundado en un chaleco reflectante de operario y luciendo tinte de pelo animal print, claro. Como Vince Staples, apareció solo, sin la compañía de un pinchadiscos, pero el formato perdió fuerza en un contexto diferente: no es lo mismo el recogimiento del escenario Ray-Ban que las gigantescas dimensiones del SEAT, por mucho que Tyler lo recorriera de punta a punta sin parar. Lo más interesante, por lo tanto, ocurrió a sus pies, entre el público: imposible no sentirse algo viejo entre las primeras filas, llenas de adolescentes como en pocos conciertos de esta edición. La marea celebró ‘Deathcamp‘, ‘911/Mr. Lonely‘ o ‘Where This Flower Blooms‘ como auténticos himnos generacionales y recibió a A$AP Rocky como un ídolo cuando fue invitado en ‘Who Dat Boy‘. Definitivamente, Primavera Sound ha sabido absorber con naturalidad las nuevas corrientes musicales. (Víctor Trapero)

Ty Segall & The Freedom Band

Para los habituales del Primavera Sound, uno de los conciertos más recordados y más memorables de la edición del 2016 fue el de Ty Segall & The Muggers. Un directo frenético donde los haya y totalmente imprevisible. Una energía y una actitud totalmente diferente a la que mostró este año en el festival. Acompañado por The Freedom Band, Ty Segall articuló un concierto mucho más pulido y controlado que el de hace dos años pero siendo igual de poderoso. Un rock garage rotundo y de solos de guitarra brillantes que fueron capaces de llenar el escenario Primavera de fieles peregrinos del músico californiano. (Raquel Pagès)

Arca

A Arca no hay quien le siga el ritmo. Y menos a las dos de la mañana. Pero la culpa no es suya; hay que hacer más autotrabajo. Enfrentar los demonios del venezolano es enfrentar los demonios propios. Cada vez que sale sobre las tablas lo hace para ponernos en tela de juicio y destruir tabúes sobre género, sexualidad y una infinidad de temas más. El viernes en el Fórum no presentó en sí Arca, su celebrado largo homónimo, sino un DJ set absolutamente marciano y disruptivo, plagado de momentos interesantes: extramusicales y, claro, musicales. Nada más salir, desnudó su dorso, que vestía unos pechos de silicona que luego se extirpó (eran prótesis, nada gore). Luego sonó desde Madonna hasta potente metal, todo encurtido en una electrónica explosiva pero entrecortada. Los más fieles, los que permanecieron más de una hora en Pitchfork pese a lo exigente de la propuesta, incluso bailaron. Poco. Realmente no estábamos allí para meneítos; el del venezolano fue uno de esos sets cuyo beneficio entiendes pasados los días. (Yeray S. Iborra)

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Foto. Pablo Luna Chao / Jordi A. Sintes / Irene Méndez   Conciertos. Festivales
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