16/04/2018

La artista nacional que más interés despierta fuera de nuestras fronteras en la prensa musical especializada escenifica su gran ‘party’ sensual y hedonista en la presentación de Worldwide Angel en Barcelona.

Con el Apolo completamente a rebosar y un público deseoso de rebotar bien el culo, se hizo evidente que Alba Farelo, como corresponde a una estrella en auge de solo 21 años, ha conectado con las nuevas generaciones, o al menos con un sector no poco importante de estas –y me atrevería a decir que mayormente femenino–, ya que un servidor no solo se sintió más viejo que nunca en la presentación en directo de su flamante Worldwide Angel en la mítica sala barcelonesa sino que además no la recordaba tan abarrotada de chavales jovencísimos desde… bueno, en realidad desde hace solo dos meses, cuando tuvo lugar el histórico concierto de Yung Beef con motivo de la presentación de su mixtape A.D.R.O.M.I.C.F.M.S. 4.. En esta ocasión, la categóricamente internacionalizada artista catalana también presentaba su nueva obra bajo este formato que, aunque muy manido en el underground y la imparable –que ya no subyacente– ola de música urbana, aún genera perplejidad entre quienes se aferran a la idea de que cuando un trabajo supera un determinado número de cortes tenemos que hablar de “disco”, como apunta un artículo reciente de Alicia Álvarez en Tentaciones.

Regresada de sus múltiples giras internacionales y con la experiencia jamaicana todavía en la mochila, quien en 2016 reventó reproducciones online tras su adaptación al catalán de un tema de Rihanna ya se dirige al público de Barcelona como lo haría la propia Rihanna, al grito de “Barcelona”, y es que la ciudad condal se ha convertido en una más en la que celebrar su pari sensual y hedonista; una fiesta que no entiende de fronteras, etiquetas, prejuicios o esnobismos pero sí de baile, movimiento, luces y confeti. Porque el viernes, Badgy vino sobre todo a mover las nalgas y a hacernos sudar con ella, con todo el sentimiento explícito que ello conlleva en determinadas subculturas por las cuales ha manifestado profesar devoción reiteradas veces. Literalmente motorizada en su irrupción al escenario tras el warm up de Rude Teo, DJ de la escena dancehall y reggae local que ya había empezado a repartir carnaza más de una hora antes –cabe decir que sin excesivo feedback–, ‘Tu Moto’ abrió un vistoso show en el que Farelo priorizó acompasar coreografías junto a sus solventes bailarinas a sacarle brillo al Auto-Tune que emanaba de su pinganillo a lo Britney Spears.

Con su habitual colaborador Fake Gido –productor en Worldwide Angel junto a los nombres foráneos y patrios de Jam City, Dubbel Dutch, D33J, El Guincho y Paul Marmota– cubriéndole las espaldas en todo momento, la susurrante voz del extremeño Faberoa se le unió al inicio de la velada para interpretar el brumoso dúo romántico ‘Trust’, mientras que las producciones algo más lo-fi de su anterior mixtape Slow Wine resucitarían por primera vez esa noche con ‘Dinero’. La apoteosis del perreo llegaría después con los sonidos reggaetoneros del irresistible single ‘Blink’, que intercalado con la downtempo ‘Despacio’, su colaboración con Ms Nina, y una ‘Mercadona’ completamente coreada al unísono por el público cuando dice aquello de “yo solo quiero el moni” y “el pussy que mana“, darían paso a otra de las joyas de la corona de WA, ‘Candela’, en la que Bad Gyal celebra los placeres de su propio éxito yéndose de botellón a la vez que desea que su música “llegue pa tos”. Y vaya si llegó: fundidos en la pista, ya nadie en el Apolo quería irse “pa casa”.

La comunión fue total cuando llegó el hit ‘Jacaranda‘, mejor canción internacional del año pasado según una influyente referencia del periodismo musical extranjero como es FACT, y prosiguió con la deliciosamente producida ‘Internationally’, otra exaltación de su triunfo que pese a su poca profundidad lírica –¿para qué?– viene a constatar la irrefutable verdad: la proliferación de sus bolos en innumerables países y un sinfín de sold outs tan anticipados como el de la jornada que nos ocupa. Con ‘Sigo Igual’, su única contribución reciente a la lengua catalana, y ‘Tra’, una oda a la evasión en el dancefloor a la vez que al sexo sin rodeos ni tapujos (“Quiero que me comas el toto”), constataríamos por qué la de Vilassar de Mar es hoy la que más se pega en España pese a que le lluevan las críticas por parte de quienes no alcanzan a comprender su fenómeno o se rasgan las vestiduras al verla entre consagradas bandas de rock en los carteles de festivales como el Primavera Sound o el Bilbao BBK Live.

Después del concierto, recibimos una crítica por compartir un vídeo de Bad Gyal interpretando a modo de despedida un colosal himno pop incapaz de envejecer como es ‘Fiebre’, cuyo reclamo en nuestros clubes no ha dejado de ascender pese a sus ya dos años de vida, debido a que ese mismo día en Barcelona también había conciertos de Mishima, Jordi Lanuza o Roger Waters –de hecho, miembros de la redacción asistieron a alguna de estas otras citas–. Se nos dijo que un site como el nuestro, “que era una referencia en relación a la música independiente de calidad”, no puede realizar una cobertura de Bad Gyal y al mismo tiempo reivindicar el lema “Music Matters”.

Al día siguiente, quien escribe estas líneas fue a un concierto de coordenadas mucho más cercanas al rock y el post-punk –porque a uno le puede gustar de todo– celebrado en una sala mucho más pequeña de Barcelona, y dejando de lado que fue un gran recital, con un líder carismático y una banda al completo que hizo sonar sus instrumentos de maravilla, me sorprendió la elevadísima media de edad de todos los asistentes y que el reducido espacio estuviese copado por reconocidos periodistas musicales. Ni uno de aquellos chavales en chándal y deportivas se dejó caer por allí, así que por suerte volví sentirme un poco más joven que el día anterior. Y también lo pasé en grande, pero de algún modo no pude evitar reafirmarme en la idea de que lo de Bad Gyal en el Apolo fue una prueba de que en 2018 la música sigue viva. De que todavía se mueve tanto como sus nalgas en el escenario.

 

@akabadgyal petándolo ayer en Barcelona 👑

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